Sunday, November 5, 2017

Harto

Sinceramente estoy harto de opositores que solo se ocupan de viajar al extranjero para hacer su oposición allí; que ocupan espacio en la prensa mientras no ocupan espacios en las calles, entre la gente en Cuba; que entregan premios tontos a personalidades extranjeras sin ningún reconocimiento entre el pueblo cubano; que crean clubcitos privados de oposición con solo tres gatos de audiencia; que filman videitos «televisivos» para ocupar tiempo publicitario en sitios web,  que el cubano que accede a internet nunca accede y lee; que se pasan la vida en un turismo político transoceánico, mientras olvidan hacerlo nacional y conversar, ejercer su función de oposición en las calles, en el diario, en contacto con quienes deben ser sus verdaderos interlocutores; que le piden al extranjero lo que no hacen ellos mismos en Cuba; que lamentan, hacen proyectitos y declaraciones que nadie conoce en la isla pero mucho publicitan en el extranjero; que llaman «al cubano» a no votar para oidos trasatlánticos o transfloridanos, encerrados en casita, con una cámara o telefonito en mano para luego enviarlos a ciertas agencias para que se lo publiquen: que se pienan SON+ cuando cada día parecen menos.
Harto de tanta palabrería barata para nada.
Los reconocen más allá del «estrecho», en tierra de cubanos, nadie los ve asomar la nariz a la puerta para decirle algo al que pasa por su lado.
¿Entienden realmente que querer ganar la democracia es en terreno cubano y no en terreno de nadie?
¿Qué democracia va a ver en Cuba si nadie se decide a convencer al cubano que lo necesario es quedarse y luchar, y no irse o sencillamente nadar con la corriente del golfo gubernamental?
¡Harto!
Ahora mismo alguien llama a no votar y poner «Plebiscito» en una boleta.
Me pregunto, aparte de decirlo en un videito, ¿se lo han dicho al vecino, al que encuentra por la calle, han hecho trabajo en esa calle?
¡Harto!
Estas patéticas pataletas mediáticas no han traído ni traerán nada. Las reunioncitas con congresistas y senadores, y hasta con los mismos figurines representantes de otros gobiernos no llevan a nada, mientras en Cuba la gente ni los conoce o, sencillamente, ni piensan en semejante «tabaco».
Así de sencillo.
Vivir del cuento; de la estridencia de una frase; de reuniones temperamentales en sitios ajenos; pataletas en aeropuertos que a nadie trasciende, ni al mismo cubano que viajó en su propio avión.
¡Harto!
Pero, ¡qué le vamos a hacer!, alguien tiene que vivir del bobo, y el bobo sobrevive de comemierda.
Héroes de paja; opositores de trompetilla; plumíferos lamentadores de descargas para internautas.
¡Pura mierda!

1 comments:

Adri Bosch said...

Coincido ,el proceso debe venir desde adentro y no dando conferencias fuera