Friday, January 15, 2016

Una carrera de dos caballos

Sin tener la pretensión de ser un analista político ni tampoco ser un experto en las elecciones americanas, la carrera republicana para ganar la Casa Blanca, en mi muy humilde opinión, se está reduciendo a una carrera de «dos caballos», Donald Trump y Ted Cruz. Así, al parecer, lo avala no solo el último debate público de los candidatos republicanos, si no también la carrera que han ido sosteniendo ellos dos. Y ambos apelan, en su discurso para la candidatura, a las raíces más conservadoras de su partido.
Desde que Donald Trump bajó por la escalera de su torre dorada en Manhattan para lanzar su voraz discurso para la candidatura a la presidencia por su partido, al que dice pertenecer – todo un símbolo por sí mismo –, la inmensa mayoría del gremio del periodismo norteamericano, de los analistas políticos, de los que se jactan de vivir de las predicciones presidenciales, intelectuales, artistas, personalidades influyentes en el mundo de la política, expertos de todo género, todos en casi su inmensa mayoría, han estado apostando a la caída inevitable de Trump.
Bueno, ya estamos a mediados de Enero, casi a las puertas de Iowa, y el prohombre denegocios de la torre dorada sigue encabezando las encuestas de su partido, y nadie lo tumba. Ha batido todos los posibles conflictos; ha roto con todas las incomodidades políticas; se ha convertido en el candidato por excelencia de lo políticamente «incorrecto»… y sigue lidereando las encuestas, ampliamente.
Rompe todas las fronteras de la comprensión para los que viven del análisis y del periodismo.
Mundanos, bien educados, prósperos, urbanistas y citadinos, los reporteros, analistas políticos y los «profesionales de la información» que han estado prediciendo la caída inevitable de Trump viven en una muy pequeña y aislada burbuja social, convirtiédolos en mucho menos conocedores de la vida y la cultura americana de lo que ellos piensan.
Es esa burbuja la razón fundamental por la que muy pocos de esos reporteros y expertos notaron la presencia de Donald Trump y el inicio, en serio, de su carrera por la presidencia. Para decirlo con todas las palabras, la inmensa mayoría de la prensa lo consideró un payaso, un personaje de farándula, que nunca enfrentaría una candidatura a la presidencia, al que no se podria nunca tomar en serio cualquier anuncio de luchar por llegar a la Casa Blanca.
Hoy deben estar bastante molestos de su propia idiotez, de su flatulencia intelectual y su esnobismo político.
Al final de la jornada, los payasos, los tontos, los que quedaron totalmente burlados por la astucia del magnate fueron los «conocedores», los expertos, los analistas, los reporteros. Como el conocido cuento del pastor que no se cansa de gritar, a toda hora, siempre en broma, «¡Que viene el lobo!» hasta que todos se cansan de la broma, del bromista y del falso lobo, y no acuden en el momento exacto en que aparece la fiera.
Bueno, ¡pues la fiera estuvo allí y ellos se quedaron sin ovejas!
Y es que dentro de esa burbuja, donde la gran mayoría de esos reporteros y expertos viven, América es un pais sereno, confortable, tranquilo, mientras que para el resto, fuera de esa burbuja plácida y «tranquila», piensa que los Estados Unidos está moribundo, en plena convalecencia hacia la muerte. El mismo señor Obama les canta su poema de la «magnificencia» de América en su último «Estado de la ¿Unión?», y ellos se lo siguen creyendo.
 Y así estamnos a dos semanas de Iowa, con Trump lidereando todas las encuestas y muy lejos de que su apoyo disminuya, desfallezca. Por lo contrario, el magnate se está solidificando como candidato y como un buen polemista.
El único otro candidato haciendo olas es Ted Cruz, otro hombre que muchos de los que viven en la «América de Burbuja» catalogaron como demasiado divisivo y desagradable para que pudiera ganar la candidatura, y que tuvo también una excelente actuación en este último debate. Todavía leo por doquier decir, a estos mismos americanos «burbujeantes que siguen cantando el poema de «la caída de los dos caballos», que Marco Rubio está destinado a tener un gran rebote, o que Jeb Bush, con sus recursos, puede de alguna manera remontar su caída. Y supongo que sí, lo pudieran hacer. El único problema con estas teorías es que, en estos momentos, no hay evidencia de que vaya a suceder y ya estamos a las puertas de las primeras acciones importantes. Entonces, ¿cuánto más hay que esperar para que se acaben de enterar «los expertos» en su burbuja de que el repunte para los Rubio y los Bush ya no llega?
Y así hemos entrado en una carrera de dos hombres por la nominación del Partido Republicano. Está Trump, está Cruz, y luego hay un montón de algunos otros que luchan por no caer de la carrera, pero que parecen simplemente destinados a no ganar.
Lo que quiero decir es que, si es usted un republicano que no le gusta Trump o Cruz, entonces la única opción real que le queda es Rubio.
Marco Rubio es, al menos en un sentido tradicional, el mejor político en el montón. El más elocuente, que demostró una vez más en este ultimo debate una actuación excelente, una más en toda la serie de debates en que ha participado. Rubio conoce la política, y la forma de hablar en la politica. Es joven y atractivo.
Suena bien, ¿verdad?
WRONG!!!!!!
Lo que sucede con este paradigma es que el mejor candidato en el papel no está funcionando en la vida real, al menos no en ningún sentido que lo haga superar a sus rivales. No ha sido capaz de capitalizar el colapso total y permanente de Bush. Y, por supuesto, sus idas y venidas sobre un tema tan caliente como la inmigración, tema que ha sido el pan comido de Trump, en los últimos años le han hecho un daño considerable. El único camino plausible para su victoria es el colapso de Trump y Cruz, algo que no veo que vaya a suceder ni mucho menos, a no ser que alguna catástrofe natural les ocurra a ambos candidatos.
Los teóricos más serios, un poco ya fuera de la «burbuja», piensan que al final ocurrirá un colapso de Trump dentro del «establishment» de las primarias, precisamente por lo que muchos de los que no acuden a las primarias, siendo republicanos, apoyan al magnate de Bienes Raíces, su temperamento «no presidencial», esta suerte de esnobismo egocéntrico que Trump en todo momento demuestra, y que le hace lanzar espadas contra todos y todo. Tales «teóricos» afirman que será Ted Cruz el hombre beneficiado de esa «caída» y que «salvará» al Partido Republicano del «huracán Trump».
¿Ocurrirá?
Y si ocurre, ¿se quedará Trump de brazos cruzados y no saldrá como candidato independiente?
No se puede olvidar que la caracteristica fundamental del magnate es su impredecibilidad. Si así sucediera, inevitablemente, quien ganaría sería el candidato demócrata, sin ningún género de dudas.
Así las cosas, lo que hoy sucede en las primarias republicanas es, como ya dije, una carrera de dos caballos. Solo dos.

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