Sunday, January 10, 2016

La «política» de la olla arrocera

Tal vez lo haya dicho más de una vez y sea redundante recordarlo, pero la intromisión e injerencia total en la vida personal y privada del cubano de las politicas estatales, y de sus figuras más icónicas, en especial de su dictador en jefe, ha sido una de las causas de la indiferencia y la absoluta abulia de las generaciones jóvenes de cubanos sobre el futuro destino políticode nuestro país.
Pero la historia sabe pagar con ironía los despechos de los sujetos de su cronica, esa indiferencia, que pudo ser en un momento el talón de Aquiles del régimen castrista, al no sumar las sucesivas generaciones de cubanos al carro de la dictadura, le ha servido en última instancia para sobrevivir en el poder. Sí, ha desangrado las bases de sus organizaciones políticas, que han visto decrecer no solo su membresía, sino tambien su crédito y eficacia como poleas de transmisión de las órdenes del poder. Pero también ha hecho que las generaciones que le han seguido a las «histtóricas» se hundan en la indiferencia.
No es extraño que los jóvenes, que ingresan casi con automatismo a las juventudes comunistas, se descarten de continuar su «vida política» en la organización paterna, el partido. Y los CDR, aquella agrupación que nucleaba mirones y chivatos, sobrevive sobre las espaldas de generaciones antiguas de serviles y están muy lejos ya de movilizar orgánicamente su «nutrida» membresía – prácticamente todo cubano que habita ingresa sin que nadie se lo pegunte, por oficio, a esa organización. El ejemplo claro de esta falta de membresía órganica lo vemos en los contemporáneos «actos de repudio», a los que el régimen acude para reprimir o amurallar a la estructura oficial represora contra la disidencia en nombre de «un pueblo» que ya no existe ni tiene.
¿Por qué entonces tienen que acudir a movilizar escuelas para «armar» los actos de «repudio»?
¿Por qué tienen que acudir a niños, adolescentes, centros de trabajo y estudios, y organizaciones paramilitares exógenas de los lugares de residencia de esos disidentes?
La sociedad cubana ha resistido la guerra sicológica del gobierno y de sus estructuras políticas olvidando, cerrando los ojos a su derredor, hundiéndose en la indiferencia y, a veces, pocas veces, cooperando clandestinamente y en silencio, con algunos disidentes. La historia y la realidad de esas «colaboraciones» demuestran también que el «hombre nuevo» ha decidido sobrevivir por encima de vivir su experiencia en la isla. Ha decidido tender un puente, «por si acaso…». Es una historia de indiferencia social, de alienación política, más que de verdadera cooperación y solidaridad, y mucho menos compromiso.
Pero el verdadero culpable y promotor de este cisma social ha sido el promotor del intento de comprometimiento involuntario de todo el cuerpo civil de Cuba, su dictador en jefe, Fidel Castro.
Y ahí lo vemos, levantando hasta una olla como si levantara un fusil, o una consigna, o una de aquellas palabras en su histeria verbal contra «el imperio».
Capricho personal, egolatría, misoginia y mucho de divismo mesiánico. Quería ordenarlo todo. La forma en que cocinábamos nuestro arroz, la taza de café, la música que entretuviera nuestros sentidos, los colores, el arcoiris, los juegos y hasta la manera frugal de vivir el amor, su forma. Todo en una dictadura se personaliza y se trata de expandir sobre el sujeto del poder personal, la sociedad.
Esta «revolución» que devino chisme, burla de sí misma y broma ante el ojo universal.
¿Y nos preguntamos por qué nos vamos de Cuba? ¿Y alguien se asombra que volvamos y nos importe «un pepino» por qué siguen los mismos en el gobierno?
Mírenlo levantar la olla como si levantara el vestido de tu novia, esposa, amante o de esa chica encontrada por accidente en la escuela, el trabajo o la esquina. Nos quiso ordenar hasta nuestra cama y terminó obteniendo el fruto de la indiferencia de todos. Ha sido nuestra tragedia, y posiblemente la única contribución cubana a los anales del marxismo, su política de «la olla arrocera».
¿Cuándo nos daremos cuenta?

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