Tuesday, June 30, 2015

La «revolución» tan verde

Siempre he dicho que la vida se percibe según dónde se viva y cómo se viva. Para este hombre que mira la cámara, casi con un rictus de amargura, la vida debe ser la delirante consecuencia de haberse quedado donde está, y la guayabera blanca que usa pudo haber sido aquella que le sirvió para guardar el «cordón de segurosos» mientras el «comandante en jefe» visitaba algún lugar. El era el fulano adecuado para aguantar el primer empujón en caso de que se presentara un casual problema. ¡Quién sabe!, tal vez fue joven miliciano en los sesenta, o alfabetizador en los mismos años, mas tarde cortó caña para cumplir unos 10 millones que nunca se alcanzaron y le llegó el turno de aguantar empujones para que el de la gorra verde olivo no lo recibiera. Nunca ganó ninguna medalla, o si la ganó la tiene guardada en algun lugar que ya no recuerda, los años son la peor reflexión del destino cuando un hombre ve irse todos sus sueños y sus esperanzas. Hoy le quedan solo una mala pensión, que no le alcanza ni para leer el periódico, y por eso lo recorta y lo dobla cuidadosamente en el bolsillo de la blanca guayabera, para volverlo a leer en casa. También le queda esa guayabera.
Aquel otro, unos metros más atrás puede ser o fue, en algún pasado atrapado por la misma cámara, él mismo, un poco más joven, con más esperanzas y fuerzas, mochila al hombro, regresando del trabajo luego de intentar tomar alguna «guagua» y no poder, y tener que arrastrar la mochila, los zapatos un poco gastados y tratar de no ensuciar esa camisa blanca que le iba a servir el día después, para regresar al trabajo sin pagar el «almendrón» que se hace demasiado caro para su bolsillo humilde.
El estadio final de este hombre es aquel otro, en el fondo, sentado en el pequeño muro desgastado, ofreciendo el periódico oficial al doble de su precio para ganarse unos «kilitos» más y poder subsistir o, tal vez, lavar la misma guayabera blanca que alguna vez fue atrapada por esa cámara indiscreta, cuando ya empezaba a ser demasiado viejo. ¿Se acuerdan?
Los tres se preguntan qué fue lo que salió mal, cuál fue el accidente que los hizo quedarse en ese estadio triste, ver desaparecer su vida con una misma camisa, un rostro que se marchita y le surcan las arrugas, un pelo que se encanece y descubre las entradas. La respuesta puede estar en el dibujo pintado en la caseta amarilla, ese «Elpidio Valdés» que apunta su fusil porque «Todo cubano debe saber tirar».
Los tiros se fueron, la juventud también, la esperanza era verde y alguien la disfruta en Turquía, pero no él.
Porque este hombre no puede viajar a Turquía. No puede visitar la isla griega de Mykonos en un yate de 50 metros. Tampoco puede alquilar cinco suites para él y sus amigos en el complejo «Bodrum» de la capital turca. No tiene mil dólares para pagar una habitación en aquel hotel, como dice que cuestan esas habitaciones de lujo, porque ni tiene el detergente para lavar su antigua guayabera blanca, aquella que lucía gallardamente cuando «hacia el cordón» para cuidar de empujones al padre de Antonio Castro Soto del Valle, el hijo de Fidel Castro.
Este hombre cuidó a aquel padre, pero el hijo se olvidó de los cuidadores, de que hombres como este, en sus tres estadios, le permitieron adquirir el dinero para viajar a Grecia – que hoy se cae en pedazos para los griegos, pero no para él – y llegarse a Turquía y mirar de manera arrogante a esa cámara, desde lejos, sin que le importe nada ningún comentario, ningún titular en el periódico del gobierno de «su isla». Después de todo, ¿quién lo sabrá en Cuba?
«Granma» no lo dirá. Ningún titular se atreverá a aparecer para que ese hombre que vende ese periodiquito, y el de la guayabera que antes llevaba cuando joven una mochila, ese mismo, conozca que el hijo de aquel padre que él cuidaba de empujones se refresca alegremente en Mykonos y en un complejo hotelero en Turquía, y a su costa.
Sí, Cuba no ha cambiado para la mayoría, para los otros, los mismos, es «diferente». Y, así, la «revolución» que fue «tan verde como las palmas» podrá seguir siéndolo… en Turquía.
Hijo de Fidel Castro «promocionando» el beisbol en un hotel de Turquía

Sunday, June 28, 2015

Yoel Romero contra las cuerdas

Un mundo para la homosexualidad o un mundo para la heterosexualidad, o un mundo compartido. Existe una línea muy fina a la hora de enfrentar los fenómenos actuales, porque se puede llegar a la peligrosa conclusión de que existe «una agenda» para invertir los calores cristianos de nuestra sociedad. Y negar esos valores es negar que, si estamos donde estamos, es esencialmente gracias a la base cristiana de la sociedad occidental en la que vivimos.
Un viernes negro lleno de atentados terroristas por parte del «estado islámico». Lo primero peligroso aquí es que ya, de hecho, estamos aceptando sicológicamente la existencia de un estado que quiere destruir todo lo demás. No debiera suceder.
Luego 9 jueces se toman la atribución de aceptar un hecho para toda una nación, el matrimonio homosexual es aceptado por nueve personas e impone un cambio en las reglas del derecho a la libre expresión, y no solo al derecho legal homosexual. Ahora, cualquiera que se oponga, y exprese, ese derecho no solo es censurado, puede ser acusado de exponer «ideas de odio» hacia personas de diferente orientación sexual a la mayoría heterosexual.
¿Nuestra sociedad estará avanzando hacia un mundo homosexual? Por favor, no entren en pánico, solo hago una pregunta
Dejemos claro esto, nueve individuos, por más que representan la visión profesional de la jurisprudencia de una nación, no representan a una nación.
Y también dejemos claro que toda persona tiene los mismos derechos, debe tenerlos y una sociedad debe garantizarles los mismos derechos ante la ley, no importa la raza, el género, la religión y su orientación sexual.
Aclarado esto.
El peso mediano de la lucha profesional, Yoel Romero, un «desertor cubano» - así lo define la prensa americana - ha creado una pequeña crisis mediática después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos ha legalizado el matrimonio homosexual en ese país. Luego de ganar frente a Lyoto Machida, este domingo, ha hablado de Dios y ha levantado la ira del «orgullo homosexual» de algunos. ¡Nada menos que en el domingo del «orgullo homosexual»!
“WOW, mis amigos, quiero decirles algo. Trataré el inglés. ¡Hey, UFC! ¡Hey, Miami! !Hey, Florida! Escuchen. ¿Qué ha pasado contigo, Estados Unidos? ¿Qué ha pasado con ustedes? ¿Han olvidado al mejor de los mejores en el mundo? Su nombre es Jesucristo”
Y agregó:
“¡Despierta, Estados Unidos! Regresen. Vuelvan a Jesús, no olviden a Jesús.”
Hay que admitir que las expresiones de Romero aparecen en un entorno desafortunado, en un tiempo desafortunado y en un día de puro infortunio para estas palabras. Y así enseguida apareció el consabido etiquetador público para llamarle homófobo y mandarlo a callar.
Un tal Karim Zidam, que se las da de periodista y que, para colmo, malinterpreta las palabras de Romero al transcribir «no olviden a Jesús» [“no forget Jesus”, dijo Romero] como «no para el Jesús gay» [“no FOR GAY Jesus”], que cualquier oyente en el idioma original del cubano, español,  sabe que no fue lo que dijo. En inglés, incluso, no tiene mucho sentido.
Hoy el cubano ha sido «colgado» desafortunadamente en el cadalso mediático. Desertor, homófobo y, según el tal Karim:
“Romero may have the right to think whatever he pleases, but that does not give him the right to IMPOSE his perspective on the thousands in attendance”
[“Romero puede tener el derecho a pensar lo que quiera, pero eso no le da a el derecho a IMPONER su perspectiva a los miles de presentes”]
Curiosa la «perspectiva» del periodista. Es decir, que hoy por hoy, ya nadie podrá decir lo que piensa si no admite el matrimonio homosexual, por lo que sea. La Corte Suprema de los Estados Unidos, según la perspectiva de Karim, abolió la libertad de opinión. Y en lo que es más peligroso, tuerce las palabras del boxeador, no un intelectual de la palabra y el pensamiento, hay que decirlo, para acusarlo de una «opinión de odio», donde no la hay.
¿Qué ocurrirá entonces mañana cuando un padre cura se niegue a casar a una pareja homosexual, por sus convicciones?
¿Qué ocurrirá cuando un ciudadano se atreva a decir que no le gustan los homosexuales?
¿Qué ocurrirá cuando un escritor escriba las preguntas, los cuestionamientos y los pensamientos de ese espectro social que no apoya el comportamiento sexual de la comunidad LGBT?
¿Castrarán del diccionario la palabra «maricón» como han querido castrar la palabra «negro»?
¿Censurarán libros donde las mencionen como han intentado censurar a Mark Twain?
Estamos llegando a un mundo donde las opciones no se abren, sino se trasladan a su lado opuesto. No es el caso de una mayor aceptación, sino de un cambio en los patrones de aceptación y no precisamente para la tolerancia, sino para la intolerancia de la intolerancia anterior. Puede parecer un trabalenguas, pero no lo es.
Si la corte decidió apoyar la justa causa de la igualdad homosexual, también tiene que apoyar que las decisiones se toman para hacer una sociedad más tolerante ante todo, pero no para enmudecer entonces al otro bando. Por supuesto, esto lleva a que el otro bando debe entender que existe un límite jurídico a su intolerancia, y que este mundo estamos todos por la Gracia de Dios.
Homosexuales y Heterosexuales.
Si avanzamos en la causa de los derechos de una minoría es porque una mayoría apoya los derechos de esa minoría, con respeto. Y la minoría también tiene que reaccionar con respeto a la diferencia de la otra minoría, la que no quiere reconocerlos con derechos. Es así de sencillo, eso es democracia. Es difícil de aprender, y es difícil de no sentirse ofendido de una y otra parte.
Lo que no puede ocurrir es que cambiemos las orillas de las intolerancias.
Romero no intentó «imponer» a nadie nada, solo dijo su opinión. El escribidor debió suprimir su intolerancia incluso torciendo las palabras del boxeador, al costo de hacer justicia a su mismo criterio. Es muy incoherente que los que defienden, y han defendido, los derechos de la comunidad homosexual, acusen a figuras públicas de imponer criterios, porque ellos mismos han utilizado a figuras públicas y a los lugares públicos con el mismo propósito… y no le han llamado imposición.
Es un gambito de juego peligroso porque les resta, no solo seriedad, sino también hasta verosimilitud.
Por supuesto, Romero podía haberse callado y no haber dicho nada. Puede que haya actuado sus creencias religiosas, o una pequeña porción de «machismo» cubano. O puede muy bien estar preocupado por lo que sucede en los Estados Unidos. En un ser humano, primero que campeón, desertor y otras lindezas, o luchador. Yo también lo estoy.
No se me escapan los signos de debilidad en aquel gobierno, signos que no indican que viviremos en un mundo mejor, a pesar de que los ciudadanos estén siendo más iguales ante las leyes públicas, como debe ser.
El periodismo sesgado no es periodismo, es simple retórica al peor estilo McCarthy. Esperemos que todo retorne a su cauce normal luego de toda esta tormenta, pera mejor de todos, heterosexuales y homosexuales, seres humanos todos.

Saturday, June 27, 2015

(Ras)Padura

No tiene nada que ver con la envidia, tampoco tiene que ver con la intransigencia, aunque los dos fenómenos han estado presentes en Cuba toda la vida. Y sí es un fenómeno de la realidad cubana actual, porque desde hace 56 años la intransigencia se hizo política de estado.
Si antes a Chano Pozo, como dice Padura en la entrevista de Carlos Olivares Baró en «Cubaencuentro», lo envidiaban en los «ambientes religiosos afrocubanos por su virtuosismo como intérprete» eso no le impedía al conguero decir su verdad, ser honrado y no estar con paños tibios dándole la vuelta a la verdad, como se pela una naranja, cuidadosamente, con un cuchillo muy afilado y con delicado tacto, para no desgarrar la piel jugosa antes del desayuno.
Puede ser, sí, lo admito, que ciertos círculos, ciertas vanidades se sientan desgarradas por alguna envidia. Existen en todas partes, y especialmente en los corrillos culturales. El existencialismo criollo ha llevado a que la envidia en los círculos artísticos sea la manifestación escondida de la desesperanza y también de la hipocresía social.
Pero, primero que todo, ¿a qué me refiero cuando hablo de Padura?
Unas pocas palabras que se publican en el sitio que acabo de mencionar y que a una pregunta incisiva de Baró responde el escritor cubano:
Baró: Se dice que usted es un hábil oportunista que se mueve con maestría en los espacios de la cultura cubana, zigzagueando las fronteras de lo lícito, que el castrismo puede permitir y mostrar ante el mundo como muestra de tolerancia. ¿Qué piensa de eso?
Leonardo Padura: Solo soy un escritor que trabaja a diario más de 10 horas. Hacer literatura produce mucho desconcierto, nunca estoy del todo convencido con lo que hago. El régimen nada me ha dado, lo poco que tengo se lo debo a mis libros; pero, no hago mucho caso cuando las opiniones sobre mí tienen un matiz político. Ni oportunista ni habilidoso. Apenas tengo comunicación con las autoridades culturales de Cuba. En 2012 recibí el Premio Nacional de Literatura y nada se me pidió a cambio: yo no lo hubiera aceptado. Los cubanos no hemos aprendido a ser tolerantes. Yo defiendo la libertad de que cada quien tenga derecho a expresar sus ideas y respeto al otro que no piensa como yo. La polarización política nos ha hecho intransigentes. Hay un vicio que nos persigue: no aceptamos el éxito del vecino. Cuando entrevisté a Mario Bauzá en Nueva York en los años 90 me dijo algo muy significativo: “Yo le aconsejé a Chano Pozo que se fuera de Cuba, el conguero tenía muchos enemigos en La Habana, en los ambientes religiosos afrocubanos por su virtuosismo como intérprete, la envidia lo rondaba. Nunca le perdonaron a Chano su éxito”. Vivo en Cuba porque escribo sobre Cuba, mi personaje más renombrado, Mario Conde, no podría habitar otra geografía que no fuera la noche y los trasiegos de La Habana.
Yo sí pienso que Leonardo Padura es la quintaesencia de un oportunista y de un habilidoso. Lo digo sin tener que dar vuelta a la página y sin rubor alguno. Y me explico.
Habilidoso. Precisamente porque esquiva endorsar al régimen, protegerlo, pero también esquiva lanzarle los dardos de un escritor honrado debiera lanzarle como debe. Se escribe para romper la punta del lápiz con la realidad, para hacer las preguntas difíciles, para joder, mortificar, demoler, no para endulzar y cubrir de (RAS)padura el hueso.
Oportunista. Porque existiendo intelectuales aplastados por el régimen, por ser inconvenientes y no doblegarse, ni siquiera mueve silenciosamente los labios para mencionarlos.
¿Quieren un nombre? Angel Santiesteban.
El cinismo de Padura está, precisamente, en encajonarse en la envidia y en la intransigencia. Es fácil recurrir a esos motivos, podemos entonces reproducir la anécdota del conguero o cualquier otra. Es tan seguro retornar a un pasado lejano para mistificar. Digo más, hay algo tan de cobarde al ni siquiera aventurar un nombre de los que «le envidian». ¿A quienes se refiere? ¿Por qué no quiere medir espadas con esas plumas?
Y aquí me viene, como de perilla, las declaraciones de un compatriota suyo en España, Gonzalo Rubalcaba, entrevistado por Chema García Martínez en «El País», el brillante músico dice:
“Lo que está pasando en Cuba tiene más que ver con la verdad oficial que con ninguna otra cosa. La realidad cubana es la misma desde hace años, las carencias materiales y no materiales siguen ahí…. hay todavía un temor a llamar a las cosas por su nombre. Ahora todo el mundo habla de los americanos y de todo lo que van a traer sin entender que la apertura tiene que darse desde dentro. No se puede seguir esperando a que los problemas internos nos los resuelvan desde el exterior”.
Nada de eso se atreve a desbrozar Padura. ¿A qué le teme entonces? ¿A los envidiosos que no tienen poder para condenarlo en la hoguera ideológica o a los sargentos políticos que sí encierran a escritores y poetas mistificándoles sus causas políticas con asuntos domésticos amañados?
La (RAS)padura suele ser dulce, muy dulce… empalaga.

Friday, June 26, 2015

Una isla en una percha

Los que priorizan negociar con Castro, los que aprovechan la llamada «iniciativa privada», privada precisamente de ser iniciativa y solo constituir un parche a lo que ya no puede sostener el gobierno, esa pequeña rendija abierta al «meroliqueo» que entreabre la puerta a la economía de mercado de alambique, están colgando al país en una percha.
¡Literalmente!
A veces me sorprende encontrar personas inteligentes que se dejan mistificar por fantasmas, o que olvidan que las mistificaciones existen, precisamente, para que algunos ingenuos crean en los fantasmas. Y así he encontrado a Carlos M. Gutierrez, que no es un «fulano» cualquiera, sino que entre su resumé tiene haber sido Secretario de Comercio de George W. Bush entre el 2005 y 2009, ex director ejecutivo de Kellogg y que, en la actualidad, funge como copresidente del Grupo Albright Stonebridge.
El señor Gutiérrez es, además, cubano. Debería ayudar en algo eso.
Pero con tan buen resumé y habiendo sido lo que fue, precisamente un representante de la administración republicana del último Bush, esperaba un análisis mas coherente, mas abarcador de lo que las políticas comerciales pueden lograr en un país, y lo que no pueden.
El 11 de Julio de 1995 Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas con Vietnam. Han pasado 20 años de aquella fecha – faltan unos días –, ¿qué ha cambiado con la estructura de poder en ese país asiático?
Muy poco.
Cuando el señor Gutiérrez comenzó su labor como Secretario de Comercio hacia solo una década, esa cifra se ha duplicado, las razones deberían estar en los hechos que expusiera este ex secretario para mostrar los resultados en la nación asiática, pero en su artículo del «The New York Times» titulado «A Republican Case for Obama’s Cuba Policy» no hay hechos que apoyen razones, solo hay conocidas mistificaciones.
Este no es el caso de defender o no un embargo, es el caso de demostrar con hechos que una política de negociar con el enemigo haya conducido, alguna vez, a que desapareciera el enemigo. ¿Cuándo ha ocurrido? ¿Dónde?
En ningún lugar.
Hace menos de una semana el mismo diario donde escribió su «lechuga» el señor Gutiérrez reclamó el levantamiento de la prohibición de visitar Cuba. No pasó mucho tiempo, cinco días, y el Departamento de Estado sostuvo una sesión de «Preguntas y Respuestas» sobre las posibilidades de viaje a la isla por parte de los locales americanos. No es cuestión de anotar aquí otra teoría de las conspiraciones, pero resulta «raro» que ese diario haya apostado por «hacer campaña» para el restablecimiento de relaciones el año pasado y, un 17 de Diciembre, a menos de un mes, «desayunarnos» con la taza de café de las negociaciones Obama-Castro y el anuncio de las «normalizaciones». Términos de la negociación y temas que «The New York Times» había «pedido» en sucesivos editoriales semanales, casi a pie juntillas.
Ahora se repite el caso. ¿Estaremos ante la inminencia de algún anuncio presidencial sobre un mayor relajamiento de los viajes a La Habana?
No lo sé, es solo una pregunta
El diario canadiense «Toronto Star» recientemente en un artículo titulado «Cuba facts: by the numbers» estableció una cifra de posibles visitantes norteamericanos… si la «invasión de turistas comienza», la situó en 1.5 millones. No cita las fuentes de donde esos números aparecieron, el periodismo que hoy se estila por estas partes es, por otro lado, de una mediocridad que ya nos hace bostezar, pero pensemos que se basa en la cantidad de turistas canadienses que visitan Cuba. Eso sí lo conocemos, 1.2 millones, lo ha publicado las estadísticas cubanas, muy reacias a declarar datos mas allá de estos números. No publican cuántos se van del país, por cualquier vía, por ejemplo.
¿Qué se quiere lograr con los viajes a Cuba?
Apartheid Turístico
Canadá nunca rompió relaciones con La Habana, aunque ese gobierno nunca mencionó ese detalle públicamente, solo le concedía el «mérito» a México. ¿Qué logró Canadá en estos 56 años de relaciones diplomáticas para alcanzar la democracia en ese país?
Nada.
Pierre Trudeau fue el primer jefe de un gobierno de las democracias occidentales en visitar Cuba, y en una fecha tan temprana como la década de los 70. ¿Qué logró el señor Trudeau con su visita para alcanzar la democracia en ese país?
Nada.
Más de 25 años llevan los empresarios canadienses «haciendo negocios» con La Habana, y muchos turistas canadienses sentándose en las frágiles «tumbonas» de Varadero, y otros islotes de segregación turística. ¿Qué han logrado los hombres de negocios canadienses y los visitantes de pantalones cortos en Varadero para alcanzar la democracia en ese país?
Nada.
Ah, tal vez meter en prisión a Tokmakjian. Se me olvidaba que ese es, en muchas ocasiones, el final de la historia. Otros pierden millones en los estudios de factibilidad de los negocios allí para nunca ser aceptados. Terapia socialista de mercado, digo yo.
Sin embargo, a pesar de todos los pesares, hay algo que sí ha logrado Canadá con estos 1.2 millones de turistas anuales: crear un Apartheid Turístico de playas arenosas doradas, hoteles de veraneo, sol radiante, cubanos domesticados y prostitución.
Eso, tal vez, logrará afianzar los supuestos 1.5 millones de turistas americanos a Cuba.
Cubanos «apercherados»
Esto no es un problema de «razones», esto es sencillamente un problema de hechos concretos. Dejémonos de hacer mitología. El comercio con China no ha cambiado la estructura política china, ni la de Rusia ni la de Vietnam. La pregunta es otra, ¿lo que pretende la administración Obama con la política «pueblo-a-pueblo» es tener la misma relación de olvido que tiene con esos tres países?
Que lo digan de una vez, y punto.
Hay otra banalidad que a veces he leído en sitios «independientes» como «14 y Medio», donde se habla de que «aumentan los cubanos que regresan». ¿Dónde están las cifras? ¿Cuántos? ¿Quiénes y qué hacen al regresar?
Si de los que hablan es de los tres fulanos artistas que regresan, no hay nada nuevo en eso. No fueron mas allá de un contratico con alguna disquera mediocre, unos pocos discos vendidos, algún concierto de ocasión y nada más. Eran nombres en Cuba, no fueron nadie «después del charco», y regresan para seguir siéndolo allá. No tienen otro mercado que ese, y los pocos dólares recaudados se multiplican en la economía de miseria de la Cuba actual. ¡Negocio redondo!
Gutiérrez dice en su mistificación neoyorquina:
“Estados Unidos debe, en cambio, mirar hacia el futuro y aprovechar esta oportunidad para ayudar a los cubanos en la construcción de una nueva economía.”
Se olvida que la oportunidad no está en manos de los cubanos, sino de aquel gobierno, y el gobierno no apuesta por la privatización y soltar el mango de la sartén. No lo va a hacer, ni lo hace. Es simplemente una política de «meroliqueo». Se deshace de lo que no puede tener en sus manos y, para colmo, imponen condiciones terribles de impuestos, control y sindicalización estatalizada.
Sencillamente se nos está vendiendo una mistificación y el extremo del engaño y la fantasía es tal que hasta una persona de la inteligencia de Carlos M. Gutiérrez cae en el «guiño apercherado».
Todos estos cubanos, americanos, canadienses y de otras latitudes que quieren negociar, o envían artículos de meroliqueo para la «iniciativa privada» a Cuba están colgando al país en una percha. Se guardan los pocos dólares en el bolsillo y se olvidan de lo esencial de una economía de mercado, su libertad. Pero, y mucho más importante, se olvidan de que aun por encima de la libertad del mercado está la libertad de pensamiento, los derechos civiles y las libertades políticas, y nada de eso el señor Gutiérrez logró cambiar en Vietnam, en China y en Rusia mientras fue secretario de Comercio y ocupó su silla en su oficina de gobierno.
Pero así estamos, viviendo de mitologías y cuentos.

Thursday, June 25, 2015

Tweets al Departamento de Estado @TravelGov #AskTravelGov

En la tarde de hoy el Departamento de Estado de los Estados Unidos llevó a cabo una sesión de Preguntas y Respuestas vía Twitter  sobre las «reglas» de los viajes de norteamericanos a Cuba. Respondieron a unos pocos, los de su conveniencia, siguiendo la política de oídos selectivos de la Administración de Obama. Estos son mis tweets a las cuentas habilitadas por ellos: @TravelGov en inglés y @USAenEspanol en español:
@TravelGov In 56 years Canadians traveling to Cuba never benefit average Cubans, never help Democracy there. #AskTravelGov
@USAenEspanol Canadá nunca rompió sus vínculos diplomáticos c/régimen Castro. ¿Logró Democratizar Cuba? Nunca #AskTravelGov
@USAenEspanol Pierre Trudeau fue el 1er PM de una democracia occidental en visitar Cuba. ¿Logró Democracia? NUNCA #AskTravelGov
@USAenEspanol 1.2 millones de canadienses viajan a la isla de Castro todos los años. ¿Han logrado democratizar Cuba? NUNCA #AskTravelGov
@USAenEspanol Lo k sí logró Canadá fue crear un APARTHEID TURISTICO de playas, hoteles, cubanos domesticados y prostitución #AskTravelGov
@USAenEspanol ¿Es ese APARTHEIT TURISTICO lo que pretende apoyar @POTUS ? #AskTravelGov
@TravelGov It is a Shame @POTUS follows the Canadian "achievement": Turistic Apartheid in Cuba #AskTravelGov
@USAenEspanol Es una Verguenza que @POTUS siga el "logro" canadiense en Cuba: el Apartheid Turístico #AskTravelGov
@TravelGov According @TorontoStar 1.5 million Americans will head to Castro regime to dig more Cuba in what it is: APARTHEID #AskTravelGov
@TravelGov I guess the same policy to send Americans to China, VietNam and Russia and nobody care. Is that correct? #AskTravelGov
@TravelGov I guess what it is IMPORTANT to @POTUS are the sandy beaches, the resorts and some domesticated locals no ppl #AskTravelGov
@TravelGov 56 years of "Canadian engagement" didn't result in Democracy in Castro Gulag #AskTravelGov
@USAenEspanol 1.5 millones de americanos viajarán a Cuba si @POTUS logra quitar el embargo ¿A los hoteles de las FAR? #AskTravelGov
@TravelGov It's beyond mythology ppl-to-ppl policy will turn down a totalitarian regime. Instead they engross $$$ Castro Hands #AskTravelGov
@TravelGov It is obvious @POTUS will announce soon some lettuce about lifting some Travel restrictions to Cuba #AskTravelGov
No esperaba, por supuesto, respondieran nada, pero la oportunidad de que estaban leyendo esta vez lo que se tuiteaba era demasiado tentadora como para dejar correr la ocasión sin decir alguna palabra al respecto. No respondieron o no escucharon por conveniencia, un aprendizaje muy rápido de seis meses de cómo su interlocutor en Cuba, el gobierno de Raúl Castro, trabaja para «su pueblo».
Política «gobierno-a-gobierno», al parecer.

Wednesday, June 24, 2015

Preguntas y Respuestas sobre Viajes a Cuba via Twitter

El Departamento de Estado acaba de informar que el jueves 25 de Junio a las 3 de la tarde sostendrá una ronda de Preguntas y Respuestas vía Twitter sobre el tema de los Viajes a Cuba. La sesión será en inglés a través de la cuenta @TravelGov usando el hashtag #AskTravelGov, pero en temas importantes también utilizará en Español la cuenta @USAenEsapanol.
Pienso es una oportunidad mas, no la más importante, pero al menos una oportunidad de enviar no solo preguntas sino también opiniones y pequeños mensajes, tanto a la cuenta en inglés (@TravelGov) como en español (@USAenEspanol).
No olvidar el hashtag #AskTravelGov
Apertura de Embajadas
En el encuentro diario que sostiene el vocero del departamento de Estado con la prensa, John Kirby señaló ayer, respondiendo a una última pregunta de un reportero reclamando alguna actualización sobre el tema de la apertura de las embajadas en La Habana y en Washington, que las respectivas partes siguen en contacto y en conversaciones, y que las cosas se están moviendo en una dirección muy positiva, pero que no tenía por ahora nada que agregar.

Tuesday, June 23, 2015

Alicia y el hueco del conejo

Lo primero que me vino a la mente cuando leí el artículo de Ian Bremmer en «Times» fue «Alicia en el país de las maravillas», y el hueco del conejo por donde se pierden los dos… hacia lo desconocido.
La expresión también es una metáfora que se emplea por los adictos a las drogas para describir la «experiencia sicodélica» de su uso. Los dos significados son aplicables al periodista, y es que nos abismamos, cada día mas, hacia el comienzo de ese «hueco de conejo» que es la campaña presidencial norteamericana.
En «Times» Bremmer ataca a la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, por decidir eliminar de los edificios de ese estado la bandera de la confederación, después de los sucesos donde murieron baleados por un blanco racista nueve personas de la raza negra, hechos ocurridos dentro de una iglesia en Charleston.
Dice Bremmer:
“El único problema con el llamado de Haley es que da a los candidatos presidenciales una salida fácil para no responder las preguntas difíciles y complicadas que han estado evitando durante los últimos cinco días.”
Es importante aclarar que, para Bremmer, los candidatos de los que habla son los republicanos, de la señora Clinton no dice una palabra.
Según el periodista de «Times», antes de que la gobernadora tomara su decisión Jeb Bush había expresado que era mejor dejarle la decisión a los lideres de Carolina del Sur. Ted Cruz, por su parte, había dicho que «la última cosa que Carolina del Sur necesitaba era que personas de cualquier otro estado estuvieran dictando cómo deberían resolver ellos ese problema». Y Marco Rubio quería que el estado «tomara la opción correcta para el pueblo de Carolina del Sur».
No menciona a nadie más.
Según Bremmer, todos ellos estaban comprando tiempo en la esperanza de que los políticos locales asumieran la posición deseada.
Misión cumplida, ¿no es así, señor Bremmer?
No tanto. La señora Hillary Clinton, que no menciona el periodista, al parecer porque no es candidata a la presidencia según Ian Bremmer, ha dicho también, en un área muy suceptible por las recientes protestas raciales, St Louis, cerca de Ferguson, que «la bandera de la confederación no debería ondear en ningún lado».
¿Ni en los pechos y solapas de sus seguidores, señora Clinton?
¿Cómo es posible entonces que aparezcan las imágenes de la bandera caída en desgracia en «eBay» y, como se puede ver, como parte de la campaña de sus seguidores para que pudiera alcanzar la presidencia en el 2008 y, nada menos, que en la misma Carolina del Sur?
 Y no solo ella, sino también el señor Clinton, su esposo, cuando estaba en plena campaña proselitista para alcanzar la presidencia, precisamente frente a otro Bush.
¿Mala memoria?
¿Desliz del periodista de «Times» que encara a los republicanos y olvida a Alicia, perdón, a Hillary Clinton?
Todo esto me recuerda, precisamente como ya he dicho, a Alicia y su entrada al país de las maravillas a través del hueco del conejo. Es que cuando la prensa norteamericana se adentra en sus flechazos electoreros, unos contra otros, parece invadirla la experiencia sicodélica que describe, precisamente, la frase «down the rabbitt’s hole» [bajando al hueco del conejo].
A la par de esto también se ha destapado la controversia por el uso de la palabra «negro» por parte del Presidente Obama en una aparición publica, y dos años antes por la edición, ¡válgame Dios!, de «Las aventuras de Huckleberry Finn» donde los editores habían borrado esa misma palabra del libro de Mark Twain. No era políticamente correcta.
Me pregunto si algún día ocurrirá lo mismo con la Biblia, o con la «Odisea» o con cualquier otra obra de la literatura universal, solo porque en su contexto, que no es el de hoy, sus autores o quienes escribieron los textos sagrados, hayan usado cualquier otra palabra que en la modernidad fuera «herética».
Los grados de absurdo de la prensa y del periodismo norteamericano en período de elecciones es ridículo, como también son ridículos los esfuerzos de reporteros, analistas y seguidores de engancharle algún «san Benito» a cualquier otro contrincante de su candidato de elección.
Lo peor es, sin embargo, las ausencias intencionales, como esta del artículo de «Times». Para algunos, al parecer también para el señor Ian Bremmer, la señora Clinton es intocable.
O, ¡quién sabe!, también ha bajado con Alicia por el hueco del Conejo y se ha encogido para caber por él.

Nota: Las imagenes fueron tomadas de un articulo aparecido en «BreiBart News Network»

Monday, June 22, 2015

La mirada desde el cielo

Como dios caído del cielo bajó Trump por su escalera dorada. Lo esperaba una multitud de periodistas y miembros de los medios de comunicación. New York se le ha hecho pequeño al multimillonario y quiere ser presidente, o pretende. Las pretensiones no son siempre una realidad conseguida, a veces solo representa un sueño o un ideal, otras solo se convierte en el eco de la arrogancia o del inmenso ego personal del pretensioso personaje.
¿Cuál de esas posibilidades representa Trump?
Solo él puede conocerla. Por lo pronto la reacción ha sido la esperada, la prensa no ha dejado escapar la oportunidad de oro de hacer la historia de la historia. Muchos se han apresurado a catalogar a Trump como un payaso, entre ellos el «Daily News» que le envió, vía a Twitter, la supuesta portada de su próximo número al millonario con un titular: «Clown runs for Prez».
No es la única reacción, aunque algunos caminan el mismo trillo abierto por el conocido diario. He aquí algunas reacciones:
“Trump sabe cómo tomar temas complicados y encajarlos en frases que son «pegatinas para parachoques» que pueden atraer al ciudadano común, incluso cuando puedan sonar locas para todos los demás.”
Este es un sitio especializado en el análisis de candidaturas, y política en general, muy citado por muchos y con un perfil profesional, de acuerdo a la prensa americana.
“Trump es el primer candidato, en la historia moderna de las primarias presidenciales, que comienza la campaña con una mayoría de su propio partido en su contra. Un enorme 57 por ciento de los republicanos tienen una opinión desfavorable de Trump”
Un sitio de tendencia liberal – en general, la prensa liberal ha hecho la fiesta del anuncio de Trump – que tiende a ser bastante crítico del partido republicano. El artículo en cuestión está firmado por Josh Voorhees:
“Trump podría estar fuera de la carrera presidencial después de cumplir los dos primeros debates del Partido Republicano, y luego de los comerciales glorificadores de sí mismo, sin tener que proporcionar una instantánea oficial de sus finanzas, o tener que abandonar su lucrativa serie en la NBC.”
Voorhees, tal vez, ha sido el que ha lanzado la primera idea de que Trump solo está «en la carrera» para su propio beneficio, teniendo los millones que tiene y recurriendo a la ley electoral que le permite solicitar dos extensiones de 45 días para presentar al público sus finanzas, lo que le podría beneficiar en acceder a los dos primeros debates, en agosto y septiembre, sin necesidad de hacerlo, como es una obligación de todos los candidatos. Según Forbes la fortuna de Donald Trump es de alrededor de 4 billones, y según él mismo de 9. Es cuestión, en este caso, de seleccionar la fuente.
En un punzante artículo firmado por Sally Kohn, donde analiza las baladronadas de Trump sobre los emigrantes mexicanos, la construcción del muro que, según el millonario neoyorquino, le «haría pagar a México» y un inconexo discurso sobre Arabia Saudita y los chinos donde, entre otras cosas, habló de haberle vendido a un chino un apartamento de 15 millones, y por eso eran «tan bueno ser socio de China». El tipo de discurso inconexo de los que estamos habituados en su caso. De esto hablaré un poquito mas tarde.
Dice Sally Kohn:
“Tal vez el punto más bajo, en un discurso lleno de puntos bajos, fue cuando Trump comenzó golpeando a México y a los mexicanos y, al hacerlo, también golpeando los valores fundamentales en los que se apoya nuestra propia nación.”
Y agrega, incisivamente:
“Trump no está en estas elecciones para ganar; él está en esta elección para sostener abiertamente sus propios puntos de vista radicales - ovacionado por un ala pequeña, pero igual de escandalosa, de base republicana. De alguna manera, como Trump, lo más absurdas, auto-destructivas y marginales que sean las opiniones más fuerte serán gritadas.”
Recomiendo que lean el artículo de Kohn porque, aun siendo una visión bastante liberal de lo que puede significar su presencia, sostiene elementos muy útiles a tener en cuenta.
Es un sitio que admiro, aun a pesar de cualquier extremismo liberal o de cualquier tipo, su forma y estilo son del periodismo que me gustaría escribir. Es un excelente medio, por ser prácticamente único en Estados Unidos, y tener una tradición muy peculiar en el periodismo de ese país. Es una marca por sí mismo.
El artículo que recomiendo lean es de John Cassidy, un nombre cotidiano en este medio. Bajo el titular «Trump’s Circus Will Damage the G.O.P.» (“El circo Trump puede dañar el GOP”), el periodista es el primero que alertó de la posibilidad de que la candidatura del millonario en bienes raíces dañe a los candidatos republicanos. Yo tengo al respecto una perspectiva diferente, pero se las diré al final.
Dice Cassidy:
“Trump, a pesar de su narcisismo y carácter ofensivo, ha demostrado que puede ofrecer audiencias masivas. Por esa sola razón, se le garantiza un montón de atención en los medios de comunicación que sirven como fuentes de noticias principales para muchos votantes republicanos primarios. Bush, el Comité Nacional Republicano, y el resto de la clase dirigente del partido le encantaría hacer caso omiso de Trump y sus travesuras, pero las exigencias de la «libre empresa», la misma libertad de empresa que Bush ha alabado en su anuncio de su candidatura no lo permitirá.”
Esto puede ser cierto para algunos candidatos, pero no necesariamente se ajusta a todos ni al resultado final. Pienso, además, que Trump puede ayudar a algunos candidatos, como Jeb Bush.
Es un sitio de tendencia más conservadora, una especie de contrapartida de «Slate», pero con más balance en su información. Lo traigo porque el reporte de Caitlin Huey-Burns apunta algo que los otros medios ignoran, o no han logrado captar. Dice Caitlin:
“Y en una era donde los políticos tratan de minimizar su riqueza y de ser vistos como uno más de los estadounidenses de todos los días, a estos seguidores no les importaba que Trump le guste hablar de lo rico que es.”
Y esto es muy cierto. Trump, aun a pesar de ser todo lo bombástico, ostentoso y arrogante que sea, no escapa a tener cada día mas un creciente grupo de seguidores y personas que, precisamente, por esas opiniones radicales le ofrecen sus simpatías. La política internacional de la actual administración norteamericana ha sido el pasto favorable para esto.
Traigo al final un escrito en el que se hace una muy curiosa comparación de Trump con, ¡nada menos!, Fidel Castro.
“«El anuncio de la campaña de Donald Trump es la versión profesional capitalista de las siete horas de discurso de Fidel Castro en la ONU», escribe el periodista de The Nacional Memo, Eric Kleefeld.”
Sin comentarios.
Algunas consideraciones sobre el «circo Trump»
No me causa sorpresa muchas de las valoraciones que la prensa norteamericana, y en general casi toda prensa, ha sacado sobre las declaraciones de Trump y su anuncio presidencial. Unos por superficial, cada día mas la mediocridad anida en cualquier parte, y otros por ser intencionalmente «superficial» – especialmente los de tendencia liberal. Los dos tratan de reducir las palabras del magnate neoyorquino a la simple payasada… que no es.
Es importante decir primero que Trump no es ningún tonto, ningún idiota, y mucho menos ningún payaso. Y aquí el escrito de «Politico» está muy claro. El magnate sabe cómo manejar los medios de prensa, conoce cómo enfrentarlos y lanzar su mensaje con un muy buen orquestado guión de, ¿cómo decía «Politico»?, «frases que son pegatinas para parachoques que pueden atraer al ciudadano común».
En esa arena Trump es un experto, por encima del resto de los actuales candidatos a presidente, de cualquier bando, y sin necesidad de tener muchos asesores ni analistas a su lado. Ha cruzado el umbral de ser un magnate de bienes raíces para convertirse en una marca registrada en los medios. Tiene una franquicia de mucho éxito en la televisión norteamericana. Hoy el señor Donald Trump no vive de construir nada, sino de vender su nombre. Aquí mismo en Toronto la futura «torre Trump» no es propiedad del multimillonario, solamente ha prestado su nombre a un inmueble que ya tiene muchos pretendientes. Según algunos medios, por cada condominio que «pertenece a Trump» – y no es –, recibe 4 millones. ¡Buen trapiche!
Pero esto lo conoce muy bien la prensa que critica a Trump, solo que no le da la gana de reconocer esa realidad, por simple conveniencia o ¿mediocridad?
Sobre el análisis del «The New Yorker», la teoría de que Trump dañará al GOP, unas palabras.
La presencia del millonario, evidentemente, desplazará algunos candidatos de estar en los debates iniciales, y también de ganar algún «estrellato» mediático. No creo que Trump sobreviva a largo plazo en la carrera hacia la presidencia. Sin embargo, pienso que su presencia puede ser bien aprovechada por algunos de los candidatos con mas posibilidades en la carrera para alcanzar la candidatura del GOP, y para trazar con luz larga una estrategia sobre cómo enfrentar la inmigración ilegal en ese país. Pienso que Jeb Bush, que en mi opinión es el candidato con más mérito de alcanzar la candidatura por los republicanos, pudiera aprovechar los argumentos radicales de Trump, y su presencia, para marcar la diferencia y, en vez de entrar en un careo sobre las opiniones personales del magnate, desmarcarse y presentarse como la verdadera opción en el bando republicano, con una inteligente opción al radicalismo de Trump. Me pregunto si, detrás de los ataques del millonario a Jeb, no hay una muy bien calculada estrategia. Solo me hago la pregunta.
Por supuesto, para muchos de los que acompañan a Bush Trump puede ser una sombra pesada, son candidatos grises, con poco carisma y que no tienen la experiencia para despegarse del divismo que irradia el millonario y que logra atrapar la prensa. Para esos, Trump servirá de colador decantador, será su «dolor de cabeza»..
Un peligro, sin embargo, tiene la presencia del magnate. Y este es que los candidatos, y especialmente Bush, resbale en la cáscara de plátano de Trump y establezcan un debate tonto sobre su radicalismo, que se dejen llevar por la bien calculada capacidad del etiquetado mediático del magnate y todo se convierta en el careo personal entre todos ellos y «la mirada de Dios».
Para el bando demócrata también existe un peligro, y parecen no entenderlo, según de lo que se desprende de las declaraciones del secretario de prensa del Comité Nacional Demócrata, Holly Shulman. Shulman y, al parecer ese comité, se han tomado a Trump y, por extensión a los republicanos, como una broma fácil de despachar. Nada mas lejos de la realidad.
«Hoy en día, Donald Trump se convirtió en el segundo candidato republicano importante para anunciar su candidatura a la presidencia en dos días», escribe el secretario de prensa Shulman. «Se añade un poco de seriedad muy necesario que previamente ha faltado en el campo republicano, y esperamos con interés escuchar más sobre sus ideas para la nación.»
Si los demócratas creen que tirar a sorna o a broma la presencia de Trump es una buena idea, ya pueden irle diciendo a Hillary Clinton que deje guardada las maletas en su mansión personal: no llegará a la Casa Blanca.
Convertir a Trump en el blanco para disparos críticos del GOP serviría perfectamente de cáscara de plátano para las candidaturas demócratas. En este aspecto, el magnate puede muy bien ser un divertimento perfectamente planeado por los republicanos, o precisamente por él mismo. ¿Lo será?
Nadie más que él mismo puede esclarecerlo.
Sobre Cuba, bueno, sobre Cuba las ideas del señor Trump son desconocidas, o casi. A raíz de los sucesos de Diciembre 17 el magnate criticó las maniobras de acercamiento de Obama, y especialmente la posibilidad del levantamiento del embargo, pero mas allá de eso no se conoce mucho. «La mirada de Dios» no se ha pronunciado mucho sobre ese tema.
Tanto para demócratas como para republicanos, para la prensa liberal que ha saltado a «comerse al león» tildándolo de payaso, como para los analistas más serios, hay un hecho que citaba Sally Kohn que han olvidado, ¿intencionalmente?. La señorita Kohn decía que había una «pequeña base republicana» que apoya Trump de manera muy escandalosa. Sí, aun es pequeña, pero de lo que no cabe duda es que es creciente.
Es esa minoría que rechaza los inmigrantes ilegales, pero que también los utiliza como mano de obra y que los quiere mantener así, para que no puedan reclamar ningún derecho, especialmente los granjeros sureños, pero también en centros urbanos como Los Angeles y en otro estado clave como la Florida. Esa minoría escandalosa es creciente, y ha ido creciendo con los años. La política obamista ha sido la fuente propicia de ese crecimiento. De hecho, según «Real Clear Politics», Trump se meterá en los dos primeros debates por el apoyo de más de 3.9 millones de norteamericanos, situándose en el lugar 9 de los diez posibles candidatos presentes en ellos.
Sin embargo, y en mi opinión, las apariencias pueden engañar, y engañan. Muchos de los candidatos republicanos aplauden, silenciosamente, algunas de las retóricas radicales de Trump. Les sirven para sus propósitos electorales, pero también están muy cercanas a sus posiciones íntimas. Por supuesto, nunca se atreverán a declararlas y, muy posiblemente, lo atacarán por conveniencias políticas, pero no hay dudas de que muchos coinciden con algunos de los puntos neurálgicos que, de manera «inconexa», abordó Trump en su «circo» cuando bajó de la torre dorada.
La política internacional de Obama ha propiciado que los reclamos de estas minorías radicales se oigan con mucha más claridad que antes, y también que muchos de los votantes que usualmente apuestan por los republicanos simpaticen con el radicalismo de Trump. Ignorarlo es un absurdo, una mediocridad política. Burlarse de lo que puede significar la presencia del magnate en este escenario puede ser un suicidio político de algunos candidatos, de cualquiera de las dos partes.
Evidentemente, Trump no está en estas elecciones para ganar, como decía Sally Kohn, pero su presencia podría significar una ayuda para «perder a alguien».
Quien sea ese perdedor depende de cómo cada uno de ellos trazará su estrategia para enfrentar a Trump y su mirada.

Saturday, June 20, 2015

Yo no los conozco

Hay un límite para la vergüenza, también hay un límite para la desvergüenza en el hombre. Al parecer, el Cardenal Ortega encontró el límite final de la desvergüenza. En mi opinión, esta despersonalización de la religiosidad, de la espiritualidad y de Dios es el único preso político, y de conciencia, en Cuba.
Es también el único hombre despojado de la más piadosa y eminente cualidad del cristiano: la honradez.
Tal vez debiera agregar también la humildad.
En la vida, y frente a los sistemas políticos totalitarios, han existido dos posiciones encontradas en el seno católico de las sociedades locales frente a las autoridades de esos regímenes: los que se le enfrentan con claridad y meridiana verticalidad, y los que maniobran sutilmente, unas veces esquivando términos, cediendo para obtener una migaja aquí, una concesión allá, o tal vez para salvar alguna vida, algún resquicio de libertad limitada o, sencillamente, para sobrevivir entre la marea inquisitoria del poder. Inevitablemente, todos sufren sus consecuencias frente a ese poder.
El Cardenal Ortega, sin embargo, ha descubierto una tercera: sodomizando su conciencia.
Ya no le queda ninguna vergüenza para reconocer lo que es, un sodomita político. Ya no le queda pudor para descubrir que la península de Cuba que le interesa está en su propio cuerpo. No le queda ni las manos, ni los labios, ni la boca, ni los ojos, el pensamiento, la voluntad y sus propias carnes.
¿Y los presos políticos?
«Yo nos los conozco», dice Ortega.
No se conoce a sí mismo, ¿cómo conocer a los demás?
Encerrado entre las rejas de su propia ignominia se ha olvidado de los demás, única labor pastoral que le reclama su oficio.
¿De qué sirve cargar con una cruz, confesarse cristiano y tomar la voz de Dios como predicamento si no se reconoce la piadosa humildad?
No es que queden hombres en las cárceles por su pensamiento, donde los hay.
No es que queden reos cargando con causas políticas mistificadas en recursos impúdicamente vulgares, tramoya judicial socialista de trampas, porque sí los hay.
No es que queden víctimas de odios ideológicos o de disentimiento político, que siguen existiendo.
¡Nada de eso!
Lo esencial es que no queda Cardenal en Ortega, ni Iglesia en el arzobispo, ni Dios en su presencia. Al final de su vida, como figura clerical católica, ha retornado a aquel su principio, pobre despojo humano, alguna vez internado en un concentrado de homosexuales, jóvenes desconectados, inconvenientes cantadores y poetas, descontentos paisanos de un país con «hombres nuevos», inadaptados e inadaptables a la nueva milicia de ciudadanos de revuelta.
Ha retornado, ha vuelto a su principio, a su niñez, su infancia de conciencia.
De alguna forma, tal vez como lo escribió Martin Amis en «Time’s Arrow», o Alejo Carpentier en «Viaje a la semilla», este despojo humano, sin palabras, y sin conciencia de hombre adulto, de cristiano y de Dios, ha regresado a la infancia y se ha convertido en ese infante desvergonzado y pillo, que mercadea un caramelo con la inocencia pudenda de su carne.
No le queda nada más.
Lo patético es que estos tantos despojos humanos – son unos cuantos en este bandolero comercio carnal de desvergüenzas – son hoy despojos espirituales. Les arrebataron todo, fundamentalmente lo esencial: la dignidad.
Y así, Ortega, único hombre condenado a quedar preso, mientras todo el resto de Cuba queda mucho más libre «gracias» a sí mismo. Ellos, los últimos, en prisión pequeña entre rejas, o en prisión grande entre los muros líquidos de las costas cubanas, se han convertido en hombres más libres, aunque le queden palabras por poder pronunciar, o libertades fundamentales que disfrutar, o incluso voluntades y conciencia que ejercer.
A Ortega ya no le queda nada de eso. Su anormalidad no es desconocer la prisión de los demás, sino no poder reconocer la prisión de sí mismo.
«Por mi arrogancia, mi propia arrogancia y nada más que mi arrogancia», le susurraría algún ángel si aún le visitara Dios en su confinamiento.
«Yo no los conozco», le dice Ortega a EFE sobre los presos políticos en Cuba.
¡Por supuesto que no!
Los reos no tienen la oportunidad de conocer a los hombres que le rodean. Imposibilitados de conocerles, están condenados a morir en su propia celda, hasta su muerte.

Monday, June 15, 2015

Y la «libertad» cayó de Google

La manzana que vio caer Newton, no precisamente sobre su cabeza, le inspiró las leyes sobre la gravitación universal. El suceso está recogido en la biografía del científico, escrita por William Stukeley en 1752, y que permaneció fuera del alcance del público hasta que, en el 2010, la «Royal Society», celebrando su 350 aniversario, decidió ponerla a disposición del público a través de su sitio web.
Bueno, dentro de poco los cubanos podrán formular, maravillosamente, las bases de otras leyes científicas, esta vez en el ámbito de la sociología neo-socialista: la formulación de las leyes de la libertad cubana «gracias» a la caída de Google en La Habana.
Google no fructifica manzanas, pero sí internet.
Me imagino que algún avispado posescritor, posfilólogo y posperiodista estará, en estos mismos momentos, «con ánimo contemplativo» – ¿no es así como lo describe Stukeley en su biografía sobre Newton? – bajo la sombra de una guásima en el catorceavo piso de un edificio «Girón» «encendiéndose la bombilla» libertaria.
Y es que hoy el gigante Google ha enviado a Brett Perlmutter a La Habana. Perlmutter es miembro del equipo que mira de solucionar los problemas tecnológicos más graves del mundo. Estará cinco días, y en esos cinco días, al parecer, el ejecutivo resolverá los más graves problemas de ese país, que son tecnológicos.
Eso dicen algunos.
El vocero de Google ha declarado que Perlmutter enfocará su gestión a «ayudar al gobierno cubano a que piense cómo impulsar su objetivo público de mejorar el acceso a internet». Me imagino que en la misma forma en que Google también ha «ayudado» al gobierno chino a impulsar internet, o al ruso o a muchos otros gobiernos del ala tecnocrática de la libertad. ¿Viet Nam? ¿Singapur?
No es que no me alegre que la conectividad de Cuba mejore y que, ¡al fin!, los cubanos puedan tener acceso a internet en sus casas. Todo lo contrario, ha sido un reclamo desde que comencé mi blog e inicié mi cuenta en Twitter. Lo peligroso del asunto no está en la solución tecnológica al acceso, sino en la calidad del acceso y la libertad de sus contenidos que, recientemente, algunos de sus sargentos políticos han recalcado no dejarán de la mano. Porque, por supuesto, los primeros beneficiados de la proposición que ya está en la mesa del gobierno cubano son los depredadores de la libertad de expresión, los mismos con los que negociaron en China y en Rusia estos miembros de Google.
Las soluciones tecnológicas a internet no son soluciones de derechos humanos para los ciudadanos de Cuba, ni de ninguna otra parte. Mistificación que, desde hace mucho tiempo, desde algunos pisos elevados de edificios «Girón», proclaman los neo abanderados de la libertad tecnológica cubana.
El acceso a internet de los cubanos, que según el gobierno alcanzará los hogares en el 2020, mejorará la conexión que el ciudadano sencillo tiene con el mundo, pero ¿a qué costo?
¿Cuánto tendrá que pagar por su servicio? ¿Cuánto representará de su salario medio? Y si se oferta subsidiado, «por la libreta», ¿a qué costo de conciencia y de libertad?
¿Cuáles serán los mecanismos de censura? ¿Qué censurarán y qué dejarán pasar por sus telarañas de vigilancia? ¿Qué leyes reinventarán o crearán para acorralar la independencia ciudadana? ¿Cuáles serán ahora las justificaciones? ¿Cuál será el «nuevo» enemigo? ¿La banalidad como dice el sargento asesor?
¿Tendremos un «Weibo» cubano estilo chino? ¿Cómo lo llamarán? ¿Guebo?
El mismo sargento asesor ya descubría en estos días que a la oposición no se le permitirá acceder a las redes. No se avergüenzan de decirlo públicamente mientras el ejecutivo de resolver los «graves problemas tecnológicos» está en La Habana, y ya con una propuesta en la mesa del dictador.
Mistificación del piso 14
Hay otro peligro en esta serenata tecnológica. Y es la oposición leal, o el castrismo «light». La mistificación  de que internet traerá la libertad de Cuba y «nos hará libres» es un cántico de sirenas que Yoani Sánchez lo estuvo musitando en su vuelta al mundo en 80 días. Y mucha gente lo entonó.
Y no es la única.
Pero en este mundo predomina la farandulización de la tecnología. Se piensa que por sí misma nos hará libres, y se olvida que esa misma «libertad tecnológica» ha estado implantada en China desde que los tanques cruzaron por encima de los manifestantes en Tiananmen, y que el gigante asiático tiene soluciones para acotar la otra libertad, la verdadera, la ciudadana.
No es extraño, entonces, que los chinos estén de visita en estos días por la región. Que Cuba refuerce sus «lazos de amistad» con China y Rusia. Que Putin se frote las manos por esos lazos y vea retornar las mismas aves viajeras a su cubil.
Cuba retorna a la zona de influencia de sus antiguos neo colonos. Es un pacto de reciprocidad. La Habana le presta puertos y enclaves para su juego de intereses políticos al jefe de la mafia rusa. La guerra fría que muchos piensan es historia del pasado está de vuelta, y con una América cada vez más débil, rodeada de un contingente donde el populismo y los gobiernos de la corrupción petrolera venezolana hacen frente a la democracia, y sin freno.
En este marco es que se hace, para decirlo diplomáticamente, muy ingenuo pensar que la tecnología, y especialmente Google, vaya a traer a Cuba la democracia. Pero es esto lo que algunos tecno-ingenuos, ovejitas de este rejuego light con el castrismo, nos tratan de vender.
La información sobre la estancia de Google en La Habana cuenta, además, que muchas compañías están tratando de ir a Cuba, pero que el gobierno cubano está tan inundado de ofertas, conversaciones y proposiciones que solo está ofertando visas a las más grandes. Evidentemente, Google es una de ellas. Evidentemente, Castro está de fiesta.
Es, sinceramente, una perspectiva desalentadora para los que queremos Cuba, pero una Cuba libre, donde el ciudadano pueda por sí mismo pensar, expresar su opinión, participar. Para los negociantes, sin embargo, lo importante es el dinero. Y para los mistificadores del «piso 14», bueno, pues el tiempo de demostrar que sus leyes sociológicas sobre la libertad están basadas en algo más que «en la contemplación de la manzana de Newton».

Sunday, June 14, 2015

Las verdades cortas

¿Dónde están los enemigos de Cuba? La respuesta más corta sería señalar dos nombres muy conocidos y muy referenciados, pero no son los únicos, y en esta historia se alargan demasiado. Pudiéramos decir, para hacer la verdad una vez mas «corta», que están en todos los que ocultan la verdad, o la manipulan o sencillamente le pasan por arriba, con ese toque aterciopelado de la pluma aviesa que dibuja un rostro amable, una frase cómoda, un perfil  redondeado.
Entonces, ¿es la prensa oficialista la única encargada de llevar a cuesta las culpas, todas las culpas, y solo las culpas?
Pues, ¡no!
En la otra acera del negocio de la noticia tenemos también a la «prensa independiente». Para ser más exactos, la «nueva» prensa independiente. Y yo voy al grano esta vez, también los podemos encontrar en los artísticos titulares del medio por complacencia de la prensa internacional, especialmente la española: «14 y Medio».
Ya en un post anterior dedicado a este sitio web le dediqué algunas opiniones, tardías para la media en que fueron registradas sus críticas – esperé nada menos que un año –, lo titulé «7 y un cuarto de cebollas» y allí expuse cuán corto se queda este «diario» en el reflejo de Cuba, a pesar de que su directora, en un post casi inicial, decía que ese sitio iba dirigido a:
“A esas personas pegadas a la realidad y que sortean adversidades durante 24 horas, van dirigidos mis escritos.”
Hoy he leído un artículo que se titula «Placetas estrena Campanas», firmado por un tal José Gabriel Barrenechea, y lo que he leído, mas allá del estupor, me ha sobrecogido de verdadero ASCO, en mayúsculas. No cabe otra palabra.
Conozco a Placetas como a la «palma de mis manos». Sus rincones, sus días y sus noches, los que la habitan, he caminado sus calles oscuras de noche, donde la luz parpadea miserablemente colgada desde un poste eléctrico. He soportado chaparrones, cuando el torrencial de pestilencia de la cañada, que atraviesa la parte sur de esa ciudad, se desborda y salta por encima de sus bordes arrastrando excrementos, suciedad industrial y olores nauseabundos. Conozco sus mosquitos, la invasión nocturna que arrastra sus noches, y su silencio, que hace a todos sus habitantes esconderse temprano en sus mosquiteros. Las llegadas nocturnas al hospital local, sabatinas, de los que se lían a machetazos por alguna bronca alcoholizada, o por cualquier enemistad en la cervecera local, o en la «plaza roja».
Placetas es una «pequeña Cuba». No hay un hogar que no conozca de un hijo, un sobrino, un cuñado o yerno, un hermano o hermana, un esposo o una novia, una mujer, hombre o niño que lo haya abandonado y que envíe hoy la supervivencia, desde Miami o cualquier otro lado, pero especialmente Miami, a los que se «quedaron atrás».
Placetas es «los que se quedaron atrás».
El pueblo vivía de la economía de sus centrales, pero el primer enemigo, aquel que mencionaba al principio de este post, el más importante, un día amaneció con el herético deseo de destrozar la industria azucarera y los centrales, que eran la vida de este pequeño pueblo, – la ciudad más grande de la provincia de Las Villas en 1959, incluso mayor que su capital Santa Clara – dejaron de existir. Los convirtieron en piezas, los vendieron, desaparecieron sus bateyes azucareros y la ciudad se hundió más en la miseria.
Hoy ese «pequeño país», dentro del país grande devastado que es Cuba, vive de lo que sus hijos, en cualquier latitud del mundo, le envían por remesas.
¿Puede usted sorprenderse que me haya causado tanto estupor y tanto ASCO, otra vez en mayúsculas, que un artículo tan desvergonzado haya aparecido en «14 y Medio»?
No sé cuál es el límite de la vanidad, o la frontera que puede tener la capacidad de mentir de las personas. Para mí la mentira es uno de los peores defectos, porque se hace a consciencia. En este «estreno de campanas» del Barrenechea, que muy bien hubiera ocupado un lugar en cualquier edición de la revista de corazón española «Hola» – casi puedo ir asegurando aquello de HOLA de PRISA, ¿me comprenden? –, nos habla de grandes duquesas, monseñores y embajadores galos, en el lenguaje almibarado de la versión vernácula, caribeña, de esta nueva «Hola y Media».
Y no reconozco a Placetas. Por ningún lado está. No encuentro su juventud que solo sueña con escapar algún día de casa de sus padres, para otras latitudes y no para otra Cuba. No encuentro sus borrachos sabatinos, las broncas de la «plaza roja», sus presos violentos – los más violentos del país, según las propias autoridades judiciales –, presos que se auto mutilan, se infestan las heridas aunque queden discapacitados de por vida, para poder disfrutar de unos días en la enfermería de las cárceles villaclareñas.
Los escribidores de este libelo que ahora debería llamarse «Hola y Medio» pudieran publicar eso y mucho mas, porque en ese pueblo hay jueces y personal del sistema judicial que conoce estas estadísticas y estos hechos, y lo conocen también las más altas autoridades de la provincia y, por supuesto, la policía política, los del «partido» y el espíritu santo. Y hay muchos que, por lo bajo, lo dicen y quieren decirlo. Hay muchos de esos jueces y autoridades judiciales que hoy acuden, de incógnito, o casi, a esa misma iglesia donde instalaron las campanas ducales.
Pero, siempre hay algún pero, por alguna razón corta este libretista revisteril español escogió decir una cosa como esta:
“A partir de ahora los placeteños tendrán otro motivo de orgullo, además de sus calles amplias y rectas y su envidiable situación, conectada al resto de la Isla por la carretera central, el ferrocarril y la autopista nacional.”
No sé donde estará el «orgullo placeteño», si en Placetas o en Miami, hay muchos allá, eso es seguro. Y sus calles, ¡vaya burla!, solo pavimentadas en un 25% cuanto más, en los alrededores de ese parque y de esa iglesia donde alzaron las «nuevas campanas» ducales. El resto, sin pavimento, sin sistema de alcantarillado, llenas de huecos y barrancos, donde desemboca el agua albañal, los desperdicios humanos y cualquier otra cosa. Por donde corren las lluvias y arrastran la cañada, o el nacimiento del río «Zaza», que es también un vertedero industrial y humano.
¿Envidiable situación?
¿Cuál?
Desde que existe la autopista Placetas dejó de ser el centro vehicular y de transporte interprovincial. Sus hijos saben cuán difícil es salir de ese pueblo cuando van de vacaciones y a fines de año a ver a sus familiares, o cuando diariamente se tienen que trasladar, como ganados, en «guagüitas» atiborradas hasta Santa Clara, a 36 kilómetros, donde se encuentran los principales centros de trabajo de los habitantes de ese pueblo, y también de muchos de sus estudiantes.
Placetas es, desde hace mucho tiempo, un pueblo muerto, que fallece en cuanto cae la luz del sol y, desesperadamente, parpadea su alumbrado público, que a duras penas descubre el rostro silencioso de esa ciudad.
¿Vida pública nocturna?
Los fines de semana su parque, tres cines que proyectan las películas de ocasión, una sala de video que ha tenido más de una ocasión que ser cerrada y que ya no existe, una «cervecera» rodeada de rejas y hierros, como una cárcel, donde más de una vez se agarran a los botellazos «los amigos» del alcohol. Las actividades esporádicas de aquella explanada fría al noreste del «Paseo Martí» y que, como ya dije, le llaman «la plaza roja», por las broncas sucesivas que han ocurrido en sus actividades «culturales».
Ah, ¡que no se me olvide el parque!, que 56 años atrás le llamaban el «parque de los laureles» por tener frondosos árboles de esa especie y que, un día hace décadas atrás, sufrieron las mismas bajas que su estación de radio, el equipo de proyección de su principal cine, el «Pujols», todo ello porque los «laureles» al parecer no eran muy verde olivos que digamos, y la planta de radio y el equipo de proyección tenían que trasladarse a la capital, porque eran los más potentes de la provincia.
¿Cuenta algo de esto el señor Barrenechea?
No. Para el señor es un pueblo idílico, como sacado de un cuento de hadas, o de las maravillas, casi podemos verlo escurrirse detrás del gato, perfecto para la revista de banalidades del corazón que, al parecer, se está convirtiendo «14 y Medio». Perdón, «Hola y Medio».
ASCO en MAYUSCULAS es lo que causa estos periodistas «independientes» que escriben, según la directora de ese libelo, para las «personas pegadas a la realidad», y cito. Me pregunto ¿cuál realidad? ¿Cuál?
A veces tengo ganas de no leer, de cerrar la ventana a este mundo de mentiras y medias verdades, o de verdades cortas que no alcanzan a reflejar lo que es Cuba. Pero son esas las que en España y en Estados Unidos, también aquí en Canadá y en muchas latitudes quieren ver escritas, y que sean leídas y oídas.
En las últimas décadas viene sucediendo lo que algunos analistas llaman la «mediatización de la política», concepto que hace referencia “al proceso por el cual los medios masivos, de preferencia los audiovisuales, imponen de modo creciente su lógica en la construcción de la realidad política”.
Una de las consecuencias de la mediatización de la política es lo que se denomina la “espectacularización de la política” o su “farandulización”. Estos conceptos definen “la utilización de códigos, figuras y lógicas del entretenimiento y del mundo del espectáculo en el ámbito político”. En este contexto de espectáculo, de construcción de espectacularización, las imágenes, las emociones y las apariencias adquieren mucha importancia. La política, entonces, “se convierte en un ritual personalizado con visos de espectáculo que se vale de un lenguaje de imágenes”.
The American Marketing Asociation, en 1985, definió el término marketing como “el proceso de planificar y de concebir el precio, la promoción y la distribución de ideas, bienes y servicios para crear intercambios que satisfagan los objetivos individuales y organizacionales”. En el marketing político, para lograr que una campaña alcance sus objetivos, requiere como tarea básica, precisamente, el conocimiento de las necesidades, expectativas, creencias, actitudes hacia ciertos temas e, incluso, los consumos culturales de los públicos.
No sorprende, entonces, la andanada de celebridades y la romantización de la situación política «de cambios» en Cuba, secundada por las constantes visitas de personalidades políticas, hombres de negocios, figuras deportivas, músicos, orquestas célebres, personalidades del mundo del espectáculo.
No sorprende entonces leer las campanas ducales de las que escribe Barrenechea. No sorprende que no veamos Cuba los cubanos, sino algún otro lugar, demasiado romantizado, y demasiado azucarado, aun cuando apunten algunas espinas aquí y allá. Se nos quiere, de alguna forma, vender un caramelo que no existe, pero que se hace para el consumo de los no-nacionales, para el turista de la noticia.
Así, ¿cuál es la noticia de estas campanas, qué agrega al perfil de Placetas y qué contribuye como reflejo social de lo que ocurre en Cuba?
Nada. Es pura banalidad, farandulería de mercado de un lugar inexistente para una localidad lejana, a miles de kilómetros de distancia del foco de atención de la noticia. Esa no es la Placetas geográfica, la física, la espiritual. Alguien pudiera decir que es una «verdad corta», porque se quedó en el campanario de su iglesia mayor católica. Tal vez, o tal vez no. Porque las verdades o son o no son, y no están encaramadas en ningún  campanario. La cortedad solo implica que hay una capacidad controlada detrás de lo que se escribe para regularla.
Es decir, una capacidad para mentir. Eso es lo que tenemos en estas campanas de «Hola y Medio».

Nota: La foto ha sido tomada del artículo de «14 y Medio»

Silencio

Hay alguien que me ha escrito, no voy a decir su nombre, tampoco voy a repetir sus palabras, pero me ha escrito. Molesto, fastidiado por mis palabras, enojado quizás porque tocan ese punto neurálgico que duele al leer, o escuchar o descubrir en las palabras de otros.
«Nadie te oye», dice.
Debió decir que nadie me lee, pero a veces las letras que se convierten en palabras y sentencias cuando se leen se oyen, dentro, con el pulso agigantado de la herida que provocan o que renuevan.
El, anónimo, sin nombre, se ha tomado la molestia de escribir y, sin pretenderlo, me ha «oído». Hay todo un símbolo de chifladura divina en la ignorancia de su reconocimiento que estremece.
A los locos en la antigüedad lo veneraban, eran considerados «sagrados» y sus palabras se comprendían como la ira divina de los dioses. No los culpabilizaban por sus trastornos y sus actos. Para los griegos de los tiempos de Aristóteles, los locos eran las víctimas inocentes de las fuerzas incontrolables de otros, los dioses, sobre las que no tenían poder alguno de control.
Mi «amigo» lector no tiene control alguno sobre su trastorno, es también una víctima y, aunque no vive en la antigüedad ni es griego, se ha instalado en ella, vive en un espacio de tiempo que ya no existe y cree que porque él solo me ha leído nadie más lo ha hecho, ¿no es locura divina?
Siento una gran pena por sus palabras, su trastorno personal, su herida abierta por mis palabras. Por supuesto, hay otros, pero esos no atinan a tener la «locura divina» de este anónimo escribiente de cartas. No dicen que «nadie me oye» porque, evidentemente, han vivido o viven en épocas más modernas y saben que con solo su lectura, la de ellos mismos, ya mi opinión ha cerrado su ciclo de vida, ya mis palabras son más valiosas que el silencio.
Hay un poema maravilloso de Octavio Paz que dice:
“Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.”


De mi silencio, si alguna vez existiera, se levantaría   otro silencio, como una espada, que subiría y crecería interminablemente y caería sobre los recuerdos, «las pequeñas mentiras y las grandes».
Lo que sucede con los «locos divinos», que escriben para que no siga escribiendo porque «nadie me lee» – ¿no es fascinante este trabalenguas? –, es que se suceden con mucha frecuencia. Hay muchos locos que «no me leen», ¿acaso no es divertido?
Quisieran mi silencio.
Muchos son cubanos, casi todos, y no viven en Cuba, en cualquier otro lado. Es como si estuvieran viviendo en un pasado clásico recreando una Grecia que no solo ya no existe, sino que nunca existió.
Este eufemismo de la razón me hace pensar en la manía – en minúsculas, para no hablar de la griega Manía en mayúsculas, lo que haría entonces remitirme a los dioses griegos – cubana de ignorar una realidad etiquetándola de inexistente o diciéndole, al que la describe, que «nadie lo lee», o los conoce o los oye. Ha sido, confieso, una razón de estado, una manía de estado.
Incontrolable también.
Lo aprendieron de «los otros», los que controlan los medios y el poder. Esos sepultan las razones inconvenientes y a los «enemigos» en obscenidades en nombre del «bien común», que no es otro que el de ellos mismos. Casi nunca mencionan nombres, como si al no nombrarlos lo hicieran inexistente, con la identidad nula del silencio. Entonces, si nadie los lee o los conoce o los reconoce, ¿cómo apuntarlos como enemigos?
Hay un vocablo que les es útil a su labor depredadora, siempre.
«Gusano»
Pero ese pequeño animalito puede comerse una flor y convertirse mañana en mariposa. O una mosca. Un insecto muy útil a la vida humana por su polinización, o por la transformación que provoca en la materia muerta retornándola a la vida, en algo volátil, inescrutable.
«Gusanos» nombraban los nazis a los judíos.
«Gusanos» gritaban miles de cubanos frente a la embajada de Perú, en los ochenta.
¿Cuántos de ellos quedarán en Cuba, de los que gritaban entonces? ¿Qué han hecho de sus vidas? ¿En que se habrán transformado? ¿En mariposas?
«No te leen», dice el anónimo que me escribe. No acaba de comprender que a mí no me importan los que no me lean, o que lo hagan o no, lo que me importa es no estar en SILENCIO.

Nota: La imagen que encabeza el post fue tomada del blog «Pintura Mística»