Friday, February 27, 2015

Banalidades de Paris Hilton

Albert Einstein pensaba que solo en el mundo existían dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. De la primera, según él mismo, no estaba muy seguro. De la segunda, si nos atenemos al caso de la señorita Hilton, podemos asegurarle que es infinita.
Paris Hilton está en La Habana, y en Instagram ha estado lloviznando su alado flotar por las partes turísticas de esa ciudad. Por supuesto, no por ninguna otra. Le sigue ese desperdicio de “haute couture”  de carteras, vestidos vaporosos y las imperdibles gafas oscuras para no mirar a los lados oscuros de la ciudad, si no a los luminosos.
Sonríe enardecida y lanza su suspiro melancólico, “Cuba, Baby”, con los brazos queriendo levantar vuelo, quizás para cualquier otro lugar, pero mirando una bahía que si se acerca a sus grasientas orillas levantaría respingada sus narices, para perderse precipitadamente en algún coche de caballos y recorrer el contorno romántico de esta Habana que es postal turística, ensoñación viajera de millonarios, y mucha fantasía.
Calles adentro un pueblo hierve, camina presuroso para buscar lo cotidiano – bien difícil – desconociendo el romance de la señorita Hilton, y algunos hasta ignorando quién cojones es esta alada criatura de postal.
Bueno, ella no es ni mucho ni poco.
Heredera del que era dueño del “Habana Hilton”, que fue en su tiempo el hotel y edificio más alto de América Latina, y que un año después de haber sido inaugurado por su propietario, el bisabuelo de esta célebre señorita, le fue robado por el mismo que sigue gobernando en Cuba.
¡Perdón!, por el segundo del que se lo robó.
La banalidad es un ave ciega, ligera de cascos, prostituida en la calle, en los rincones oscuros de cualquier latitud, y también en la espiritualidad sosa del que carece de talento pero le sobra el billete. Y viaja.
A Dubai. Ah, ¡las arenas!, el flamante hotel que parece perderse en el cielo, mientras miles ni saben que existe, y dos o tres hediondos poderosos envuelven con trapos sus cabezas y siguen poseyendo en sus manos el país, las arcas de petróleo, las miles de voluntades, y los millones de beduinos silenciosos de aquel desierto.
A Beijing. Ah, ¡la muralla china!, que ni sabe para qué se construyó pero allí publica su foto en Instagram, mientras Ai Weiwei reclama democracia y derechos humanos para ese gigantesco país.
“¿Y quien es gueiguei?”, pregunta con el imperdible perrito faldero en las manos.
A La Habana. Y aquí la vemos tratando de saltar desde el frente del litoral habanero del puerto. ¡Cuántos cubanos no querrían aferrarse a sus alas para escapar!
Pero seamos benévolos. Lo de la señorita Hilton en La Habana no es un caso de incorrección política, sino de falta de dignidad, especialmente para la persona de su abuelo, a quien le fue robado su propiedad. Pero, ¿qué se le puede pedir a una banalidad?
¿Qué no lance la señal de que se pueden robar las propiedades y sus herederos perdonarán el robo?
Paris Hilton no hizo el dinero con su talento, lo heredó. Y no se hereda talento, como se sabe, casi siempre se malgasta o se destroza el dinero cuando se carece de lo primero. Es su caso.
Así, no le importa esa señal. Quizás el emporio de su apellido ya tiene asegurada presencia en otros lugares donde conoce no le robarán ningún otro hotel. O tendrá demasiados que no le interese que se le devuelva el suyo en La Habana, ahora en manos de la firma Meliá. Pero siempre me queda esa pregunta que me intriga, ¿qué diría su abuelo?
La desmemoria, la mala memoria, o sencillamente la banalidad caprichosa de esta personita, que se hizo famosa por la local geografía de su entrepiernas, nos hace recordar de la bochornosa existencia de esa juventud que no piensa, no arrastra ninguna conciencia social, vive ajena a este mundo nuestro, sus sufrimientos, los ritmos locales por donde traspasa su sombra desplegando sus alas, malgastando tiempo y dinero, levantando los brazos en un gesto de mariposa alienista, volando de flor en flor, sin posarse en la superficie dolorosa de este planeta.

Wednesday, February 25, 2015

Un retrato hablado

No me gusta valorar las personas sin conocerlas, y tampoco me gusta agregarme automáticamente al coro de los que encuentran conspiraciones por doquier. Es de comprender, siendo el régimen de Cuba un usual tenedor de conspiraciones nos ha llenado el alma, la memoria, los sentimientos y los pensamientos más íntimos de esas conspiraciones hechas políticas de estado.
Cuando se vive mucho tiempo en un país cuyo régimen gobierna por conspiración, se termina pensando que todo, y todos, conspiran.
Digo todo esto como premisa a la entrevista realizada a Alejandro Yánez y publicada ayer en Cubaencuentro, que pienso es muy útil todos conozcan.
Alejandro Yanes es la persona a la que se atribuye la publicación del video del bochornoso acto de repudio a Alejandrina García de la Riva, por parte de un grupo de “Damas de Blanco” comandada por Berta Soler. De la entrevista a Alejandro se conoce que el susodicho video fue filmado, nada más y nada menos y según Alejandro, por el esposo de Berta Soler, con el objetivo de desprestigiar a Alejandrina.
Por supuesto, aquí es palabra contra palabra. Sin embargo, teniendo en cuenta la reacción de la señora Soler con respecto a la divulgación en las redes sociales, la forma en que ha querido restarle importancia y su insistencia en no aclarar con la transparencia necesaria los hechos me hace pensar que hay mucho de verdad en las declaraciones de Alejandro, aun cuando puede sospecharse malentendidos, dobles intenciones y la conocida conspiración secular de la Gestapo cubana.
Lo peor de todo esto es, como ya lo dije con anterioridad por Twitter, que la dirigente en funciones de las “Damas de Blanco” no acaba de entender que lo sucedido en aquel acto de repudio – que sí lo fue, aunque algunos cubanos y medios no quieran reconocerlo – no solo fue vergonzoso, sino realmente grave.
Las "Damas de Blanco" tienen que refundarse, reorientar sus objetivos como organización, encontrarse a sí mismas. Hoy por hoy no tienen ninguna plataforma social y política, y esto debe concientizarlo su líder pero, al parecer, sigue sin entenderlo. El que el video se haya difundido y que, muy posible, haya sido publicado por un agente del G2, no oculta la raíz del suceso – en esto la entrevista a Alejandro abre brechas al discurso de Berta Soler –.
No se puede erigir una organización sobre los mismos estamentos contra los que se lucha. Transparencia, base amplia y democracia colectiva tienen que ser los objetivos de esa organización. Nada de esto lo ha entendido su líder, por lo que se ve. Es una verdadera pena comprobarlo.
Agrego a continuación un extracto donde Alejandro Yánez aclara las circunstancias en que ocurrieron los hechos:

¿Por qué titular estos videos con tus opiniones especificas sobre determinados líderes? Particularmente, ¿Por qué afirmas que a Berta Soler “la traiciona el subconsciente”?

Alejandro Yanes: Mis relaciones con Laura Pollán siempre fueron excelentes. A la muerte de Pollán, Berta Soler se nombra Representante de las Damas de Blanco. Personalmente mis relaciones con Soler nunca fueron buenas. Tiene la característica de tratar mal a todo aquel que no se someta a sus caprichos. Mantiene un control férreo sobre todo lo que se filma en el parque y evita su publicidad, a tal punto que la persona que está facultada por ella para divulgar los videos de las actividades es su esposo, Ángel Moya Acosta.
En los últimos meses ocurrieron una serie de hechos en el seno del colectivo que se pueden adjetivar como detestables y quedaron filmados por mí. A raíz de un incidente en el que Ángel Moya ofendía a una mujer por haberle pedido elecciones a Berta y a mí por filmar la escena, comienza toda una campaña de descredito por parte de Berta Soler y su esposo. Ángel Moya orquesta un mitin de repudio el 1ro de enero de 2015 contra mí en el Parque Central y Soler repite la escena el domingo 4 de enero de este año con otro mitin en el parque Gandhi, donde fui expulsado y amenazado de muerte por el esposo de Berta y otros hombres, en caso de publicar alguno de los videos.
El 6 de enero publiqué una denuncia de los hechos y a partir de entonces he seguido dando a conocer una serie de videos que hacen patente todo el mal proceder de Berta Soler en este tiempo y de cómo se está empañando la imagen de Laura Pollán.
Es curioso cómo se decide qué es noticia. El mismo día 6 muestro como se incita y practica la violencia dentro del grupo y esto no trascendió a los medios.
El video tan publicitado del mitin de repudio a Alejandrina García fue publicado el 26 de enero y trascendió porque la víctima es una Dama de Blanco fundadora y ocurrió donde mismo las turbas del gobierno habían repudiado a las mujeres del colectivo.
Berta Soler y Ángel Moya se han dedicado a propagar una gran falsedad sobre el origen del video de marras, atribuyendo su filmación y obtención a la Seguridad del Estado. Te puedo decir que este video fue filmado con una cámara de Moya Acosta y que él se dedicó a su distribución dentro de la oposición con la intención de desacreditar a Alejandrina García, pues en su mentalidad se regodeaba en mostrar a esta valiente mujer sufriendo todos estos improperios, sin detenerse a pensar que esto lejos de mostrar a Alejandrina como una traidora, la muestra como víctima de un indignante mitin de repudio.

Tuesday, February 24, 2015

Ferguson y Táchira

Dos lugares lejanos geográficamente, y también en su contexto social. Acaban de asesinar, con total impunidad y sancionado por la presidencia de Venezuela, a un niño de 14 años, Kluiberth Roa, que intentaba ayudar a un joven herido, luego de una jornada de protesta en esa zona turbulenta de Venezuela.
Bueno, toda Venezuela hace ya un año que vive en una constante turbulencia social.
Como consecuencia del asesinato un policía está supuestamente detenido, se trata de Javier Mora Ortiz. No se puede entender el uso de la fuerza desmedida contra adolescentes. En realidad, nunca se puede comprender el uso excesivo de la fuerza contra un ser humano, sea quien sea. Pero no se entiende la violencia policial en Venezuela si no se interpreta como el sucedáneo de la violencia política que el chavismo ha generado en todos los estamentos sociales y políticos.
¿No se agredió a legisladores venezolanos en el mismo órgano parlamentario de Venezuela, ante los ojos de todos?
¿No se agredió salvajemente, y con la venia de su presidente, en el parlamento, a Maria Corina y otros miembros de la oposición, solo por emitir su opinión?
Lo que sucede en las calles es el reflejo de lo que ocurre en los órganos legislativos y políticos del país. La violencia genera violencia. Las salvajadas contra la bancada opositora en Venezuela desde los estamentos, supuestamente “democráticos”, deja las manos inmunes a las salvajadas de represores, fuerzas paramilitares del chavismo y agentes del (des)orden público.
La policía política chavista, el SEBIN, reflejo de lo que en Cuba es el G2 con más recursos financieros y también más desvergüenza, actúa como la mano oficial del gobierno para destruir la oposición: encarcelando alcaldes opositores, asaltando oficinas de legisladores parlamentarios sin orden judicial, sin ningún documento en mano y sin dejar que el “acusado” pueda emitir la menor de las protestas o preguntas, un derecho sancionado en todo el mundo... menos en estos lugares, se sobreentiende.
Es el más fiel reflejo del neo-fascismo chavista, o quizás, para situarlo en la bancada que le corresponde, el más fiel reflejo del neo-comunismo stalinista.
La muerte de Kluiberth Roa es la primera después que el presidente de la república de Venezuela diera bandera libre al asesinato legal, en manos de la policía, o de cualquier grupo represor, de los ciudadanos que intenten ejercer su derecho a la protesta.
¿Y hablan de la CIA, Guantánamo e Irak? ¡Mírense el rostro en su propio espejo!
No se puede alegar aquí que ese niño ejercía ninguna violencia, solo ayudaba a un herido e intentó esconderse detrás de un auto para guarecerse cuando llegó la policía. Pero la impunidad en nombre de la máxima representación legal del país le dio los ¿cojones? que le faltaban a este miserable, que dice defender las leyes del orden… violando la vida humana de un niño.
Pero no es Javier Mora Ortiz el único asesino aquí. Lo es también el señor Maduro, y la ministra de "relaciones interiores", y el jefe de las fuerzas represivas en el Táchira, y todos y cada uno de los venezolanos que se olvidan que la vida no puede ser segada por un partido político, una ideología, la negación del elemental derecho a vivir y ejercer la opinión soberana. No se puede justificar un asesinato con memorias, hechos de la historia, similitudes y comparaciones.
Cada crimen es un crimen, sin apellidos y apelaciones.
¿Y en Ferguson?, me lo pregunto.
En Ferguson mataron a un hombre negro, que había asaltado una tienda al menudeo minutos antes. Intentó amedrentar a un policía, no se detuvo ante sus palabras  lo que lo generó que ese policia ejerciera su violencia en contra de ese joven negro. Usó ese agente del orden una fuerza extrema, hay que decirlo, aunque se alegue que el joven se resistió o realizó algún movimiento violento en su contra. No fue un disparo, fueron muchos.
Así se destapó la ola de protestas en los Estados Unidos que se extendió a Nueva York y otras regiones, y que toda la prensa del mundo reflejó, incluida la venezolana, la chavista y la castrista, en la isla que sirve de motor impulsor del chavismo-madurismo, esta putrefacta relación narcolépsica “socialista”. Se hizo las “pascuas” con los hechos de Ferguson, en los Estados Unidos. La propaganda de Telesur y la prensa castrista no dejaron de relamerse sus oportunos relamidos dientes con los sucesos.
¿Sucederá así hoy con lo del Táchira?
Por supuesto, Ferguson y Táchira reflejan dos realidades completamente diferentes, y también dos conflictos totalmente distintos. Y la actuación de las autoridades también difiere. Hay una diferencia enorme entre una protesta cívica contra un gobierno que ha instalado un poder injusto en Venezuela, con las protestas por una acción desmedida en una zona socialmente pobre en los Estados Unidos, donde la población es mayoritariamente negra y hay una incidencia alta de problemas sociales y delictivos.
Pero en los Estados Unidos no se promueve la violencia y el asesinato desde las bancadas legislativas, como lo ha hecho el presidente y el parlamento de Venezuela. En el Congreso americano el presidente de esa cámara no se rie con desvergüenza de la golpiza a algunos de sus oponentes, ni aplaude, ni llama con epítetos bochornosos en un legislador a una mujer agredida, delante de hombres y mujeres.
¿Hombres?
Y es natural que no ocurra ni intenten hacerlo. Una acción de ese tipo desestabiliza un país y genera esa ola de violencia que crece como bola de nieve sin parar en el sur, en el seno del chavismo.
Y es lo que ocurre en Venezuela, y que se refleja en sus calles, en las cárceles, en los estamentos oficiales, la policía, los cuerpos represivos que constantemente disparan, gasean y golpean sobre bases diarias a los que protestan. Cierran periódicos críticos, acusan de salvajadas irrisorias a caricaturistas, agreden a periodistas, inventan los treplemil “golpes de estado”… que no existen.
El poder judicial, el legislativo y la presidencia viven en una nube de acusaciones sin pruebas que poder enseñar a cambio. ¿Qué cosa es eso?
Violencia. Impunidad. Coerción. Y amenaza legal bajo un supuesto estado de “derecho”… que ya hace tiempo dejó de existir.
Acudo a Ferguson en estos momentos no porque sea un hecho de violencia policial que coincide con lo ocurrido en el Táchira, si no porque aquel suceso generó la mediática noticia que la prensa chavista y castrista usó para incriminar la injusticia en el “imperio”. No se cansaron de repetirlo, no se cansaron de mostrarlo en diarios, televisoras y agencias de noticias. ¿Ocurrirá lo mismo con la muerte de Kluiberth Roa?
Lo dudo.
La reacción veloz de la ministra de "relaciones interiores" con respecto al policía que, supuestamente, ejecutó la orden presidencial es la señal clara de que la conciencia les pesa y de que el nerviosismo cunde en las esferas del poder chavista. Y la razón es evidente: fueron ellos los primeros que dieron el “click” al arma de Mora Ortiz, son ellos los responsables de que estas muertes, las violaciones de la legalidad, el chavismo motorizado y las bandas de delincuentes oficiales impongan el terror ordenado en Venezuela.
Yo no puedo valorar cuánto de inhumanidad, o cuánto de ignorancia, existe en estos que, disfrazados con escudos, bastones para golpear, con armas largas, balas de plástico o de metal, motorizados o a pie, ejercen la represión. Me repugna la violencia y los que viven de ella.
No creo en la integridad espiritual de los que hacen de esa profesión un modo de vivir, o sobrevivir, sostener una familia y cruzar este mundo hasta su final. Mueren con la conciencia oscura de los indignos. Ese niño de catorce años no tenía ninguna arma en la mano, no representaba ninguna amenaza evidente al que cortó su vida, no ejerció ninguna resistencia contra esa fuerza policial que abandonó el lugar huyendo, como lo hacen los delincuentes, los forajidos, la delincuencia ilegal que ampara el gobierno chavista. Habrá hasta algunos cínicos que digan que "estuvo en el lugar equivocado, en el momento equivocado". Pero de esos ya se sabe que solo se habla cuando se escupe en la historia y en la sociedad humana.
¿Es esa la forma “socialista” de actuar de los órganos del orden venezolanos? ¿Es así como se sostiene una “democracia” o como se “construye” el socialismo y se defiende el “poder” del pueblo?
¿Es matar, bajo cualquier circunstancia, una opción de derecho?
No lo es.
La ministra de "relaciones interiores" podrá ahora acudir a cuanto sofisma y engaño para palabrear mentiras, y actúa veloz no por justicia, ni tampoco por ser la representante del mantenimiento de la paz y la tranquilidad ciudadana. Lo hace porque sabe, conoce muy bien en su tuétano de desvergüenza,  que lo sucedido es la consecuencia de la ilegalidad de la orden presidencial de disparar a los civiles.
En Venezuela hoy no se hace justicia, se impone una ley marcial de manera silenciosa. Lo demuestran el accionar de los órganos judiciales, el encierro de Leopoldo López, el secuestro del alcalde Ledezma, el desaforamiento ilegal de María Corina Machado, y tantas otras acciones que demuestran que la constitucionalidad venezolana dejó de existir, o no existió desde hace tiempo.
¿Hablarán del crimen del Táchira en Cuba? ¿O lo culparán al “intervencionismo norteamericano”?
El policía que mató a este niño servirá, tal vez, de pelele para limpiar otras tropelías que han sucedido y sucederán. Es también una víctima después de haber sido victimario. Es el más vivo ejemplo de que en una dictadura todos sus ciudadanos son víctimas de ese poder absoluto, y que se transcurre con demasiada facilidad de ser victimario a convertirse en el próximo reo en la picota para perder la cabeza por el poder que administran, codiciosamente, los otros.
Táchira no será Ferguson esta vez. Castro callará, Maduro apuntará con el dedo a alguien y la prensa y los gobernantes del populismo de la región le tenderán la mano al chavismo con su silencio, el mismo que ya sentenciaron a Ledezma.

Sunday, February 22, 2015

Eufemismos castristas

La inteligencia no es amiga de quien se la acredita, sobre todo cuando se vale del poder, o de ensalzar el poder, como vía de éxito personal seguro, subiendo, oportunamente, por los peldaños de las teorías perfectas para el autoengaño. Una lección que, sabiamente para su propio culto, el investigador Antonio Aja acaba de demostrar con su teoría del comodín sobre la emigración cubana a los Estados Unidos.
Según Aja – un apellido muy conveniente para un muy conveniente “investigador” académico de movimientos humanos –, la emigración cubana hacia los Estados Unidos comenzó su tendencia negativa en 1930, con la dictadura de Machado.
Y se mantiene hasta ahora. Es decir, sin que él mismo pueda explicarse el desliz, comienza en una dictadura, sigue por otra dictadura (Batista) y transcurre por otra dictadura, la castrista. Por supuesto, estas teorías académicas siempre fluyen por las venas oportunas de la conveniencia. Son eufemismos, los cubanos los conocemos muy bien.
El discurso oficial del castrismo nos ha empantanado el lenguaje, la vocalidad oficial, periódicos y literatura especializada con estos convenientes retruécanos, muy útiles en épocas difíciles para la sobrevivencia política. Hoy transcurre una de ellas, y el lenguaje oficial necesita una teorización para reacomodar los cambios. El enemigo por excelencia cambia de frente, se necesita cambiar de lenguaje para ajustarlo. Y entonces no es casual así, por ejemplo, que Aja recurra a Machado y se olvide del periodo en que nuestro país era una colonia de España y ya los cubanos se asentaban masivamente en Tampa.
Allí acudió Martí para pedir ayuda para su proyecto de independencia. Y los emigrados se la dieron, humildemente, sin tener que acudir a Congresos y a Senados, sin tener que “perretear” a políticos americanos, partidos republicanos y diplomacias de conveniencias. ¿Se le olvida esto a Aja? ¿O es más conveniente tapar una dictadura con otra?
No hay, sin embargo, explicación de por qué entonces los cubanos no huían entonces cruzando las cercas que dividían la Base de Guantánamo para acogerse a la protección americana. En cambio, trabajaban allí y cruzaban diariamente, y tranquilamente, esas mismas cercas para vivir en Cuba y trabajar en territorio falsamente americano.
¿Se le olvida eso, convenientemente al “académico”?
¡Ajá!
No se explica por qué desde entonces no escapaban a tropel en balsas, se refugiaban por miles asaltando embajadas en La Habana, incluso después de recorrer el río humano que gritaba, frente a esos mismos muros “Que se vayan”. Ni que se arracimaran en embajadas occidentales soñando con una visa o un permiso de residencia.
¿Mala memoria, Ajá?
Tampoco explica cómo muchos cubanos vivian en Miami y trabajaban en Cuba. Yo tuve, casualmente, un jefe de departamento en Cuba que trabajó en la Compañía de Teléfonos en La Habana y vivía en Miami, en la época de la "república mediatizada" – otro eufemismo para desacreditar lo de república –, y cada día cruzaba el estrecho en 45 minutos de vuelo para ocupar su flamante puesto en La Habana – su pasaje se lo sufragaba la propia compañía. O los cubanos que normalmente, sin riesgos para su vida, viajaban el mundo pero mantenían su unidad espiritual y física con su país. Artistas, intelectuales, algunos hasta con vocación “socialista y comunista” y que no rompían su pertenencia a Cuba. No se consideraban emigrantes, ni lo eran. ¿Tengo que mencionarle nombres, Ajá?
En Cuba no había ocurrido aquella avalancha nocturna de hombres cargando sobre sus cabezas balsas, restrojos de embarcaciones de zozobra, seguidos por un convite de locales que aplaudían, los acompañaban al Malecón como si lo que transcurriese esa noche ventosa fuera un carnaval y no una huida, una escapada. No aventuro aquí una anécdota, lo viví en una esquina de La Habana Vieja una noche de Agosto de 1994.
Pero, sobre todo, no se explica cómo Cuba entonces, años 30-40-50, era un país de emigrantes. No se explica cómo cantoneses crearon el segundo más grande barrio chino del hemisferio occidental en la capital cubana. ¿Dónde está esa emigración hoy, Ajá?
Yo soy hijo de emigrados españoles. Pero para el señor académico la avalancha de gallegos, canarios y vizcaínos no existió, como no existe hoy mismo esos cubanos que las autoridades emigratorias mexicanas han atrapado en las manos de traficantes de humanos en sus fronteras. ¿Qué españoles emigran a Cuba a vivir y a crear su familia?
Bueno, descarados como Willy Toledo, que no vive en Cuba, además, sino que aprovecha el proxenetismo del régimen castrista para hacer su zafra ideológica mientras embolsa su fortuna en España. La conveniencia siempre tiene sus prostitutas ideológicas. Son, en resumen, alienados de la sociedad española, o negociantes sin escrúpulos que hacen su hora de dinero con mano de obra esclava en la isla.
Ningún pobre sale hoy de España para vivir en Cuba, como en las décadas anteriores al castrismo lo hicieron, precisamente en esos mismos años 30, huyendo de Franco, señor Aja, el mismo Franco que trató con guante de seda al castrismo y a Castro. Muchos de ellos se hicieron de un futuro de promesas en nuestro país, alcanzaron una vida digna para terminar, ironía de la vida, atrapados por otra dictadura amiga de la de España.
Tampoco explica el académico la hemorragia de cubanos – más de un millón – que se arracimaron en la embajada de España reclamando su pasaporte, en virtud de ser nietos de emigrantes españoles que fueron a hacer su vida en la isla para ser olvidados, convenientemente, por académicos de terminología y teorías eufemísticas como las del señor Aja.
Pero se comprende, hay que comprender a Aja y a la Academia de Cuba, y a su oficialidad, a las trompetas triunfalistas de sus pobres diarios y publicaciones. No tienen opción, tienen que mentir o que buscar algo a que asirse para poder subsistir en un mundo donde el eufemismo es su cotidianidad.
Hay que entender este meandro caliginoso en que se ha convertido ese país y sus gentes, que ha llevado al hombre común a sembrar en su conciencia ese mismo eufemismo, que le hace hablar el lenguaje sembrado de violencia, superstición ideológica y prejuicios oportunistas que el sistema ha sembrado en décadas de reconversión subliminal.
Se reconvierte la prostitución en jineterismo y se le rinde culto. Se reconvierte el escape, el exilio, en “emigración económica” y se le dedican justificaciones antropológicas en épocas convenientes de la historia cubana. El lenguaje de la diplomacia, los discursos públicos y la política de gobierno se han apropiado de esos retruécanos, los han redefinidos y devueltos a sus orígenes para que hoy, asentados a cientos de millas de su país, los mismos cubanos los reclamen como suyos, hablen en los mismos términos y se convenzan, y auto justifiquen, de su propia ignominia como reconvertidos.
Hay que acabar de comprender que la eufemística castrista no fue inventada por el señor Aja. No es ese señor el culpable, si no una víctima oportuna de su propia conveniencia. El conoce muy bien que la historia que le cuenta a la oficialidad no es suya, no la escribió él, no la “descubrió” ni la investigó. No tuvo ni que acudir al susurro ni a la sugerencia. No necesitó el ovillo de hilo que Ariadna le dio a Teseo para escapar del Minotauro, como cuenta Ovidio. No necesitó el eufemismo de los clásicos teniendo la insinuación constante, casi de sexualidad freudiana, que ha sembrado el régimen en cada institución y en cada estamento social de ese país en este momento.
Los académicos no escriben sus libros, los reproducen.
Y eso, por supuesto, lo conoce Aja. Es consciente que es un hilo artificial, el conveniente préstamo para el éxito en una sociedad corrupta, desde su médula. Y decidió recorrer su camino, el trillo conveniente para hacerse de un nombre, una publicación y una sobrevivencia. Es lo cotidiano lo que hace de su empréstito ideológico algo nauseabundo. Transcurre día a día en la elite artística, y en el país real.
Esa es la verdadera desgracia de la Cuba actual.
Autocensura por un viaje, o un pasaje de avión a algún evento, o el necesario apartamento para familia, amantes e hijos, un medrado transporte privado, la anhelada publicación de algún libro – pobre justificación de ruindades –, un mojito en los jardines de la asociación oficial de escritores, una mención en el diario oficial, una aparición en la prensa y la radio, y el conveniente y laudatorio uso de la teoría del eufemismo que siempre, casi siempre, es la conveniente tabla de salvación de un régimen que no pretende ya ni engañar, pero que le gusta dormir con sus propias redefiniciones y retruécanos académicos, mentiras y medias verdades como la almohada cómoda para el lecho frio de un muerto.
No hay que pedirle a Aja mucho más de lo que es. Académico de re-uso, teórico de la conveniencia, pronombre para ocultar otro engaño.

Wednesday, February 18, 2015

Las calles, ni de Fidel ni de Berta

“¡Abajo los traidores!”, “¡Que se vaya!”, “¡No queremos escucharla!”, corea enardecido un grupo de unas activistas del más conocido grupo opositor contra el castrismo “Damas de Blanco”. En el mismo lugar donde tantas veces se han gritados esas ¿consignas? ahora se repiten. No son los grupos de “respuesta rápida” de la policía política cubana, no es el “pueblo enardecido” sin las polainas verde olivo, no son los pioneros arrastrados a una de las tantas bochornosas jornadas de fusilamiento mediático a la disidencia.
No hay tarima ni músicos, ni cordón policial ni vecinos “curiosos”. No está “Fela” la de “Vigilancia”, tampoco los viejos militantes de la cuadra, ni el represor con su equipo de comunicación que ya ni se avergüenza de disimular. Tampoco el seguroso con la cámara fotográfica, ni el “periodista” de “Granma” que nunca publicará la nota. Ni policías, ni guardias, ni militantes juveniles, ni la comparsa divina de la Gestapo tropical.
¡No son ellos!
Son solo mujeres vestidas de blanco. Es la disidencia misma, ¿o es otra?
Los improperios van dirigidos a Alejandrina García de la Riva, quien permanece en una esquina de la sala de la vivienda tratando infructuosamente de hacerse escuchar, pero no la dejan hablar, el coro repite lo mismo que 30 años atrás algunos gritaron frente a la embajada de Perú: “Que se vaya”.
Solos unas pocas de las mujeres tratan de que Alejandrina sea escuchada, que su voz sea permitida en esta hoguera inasible de rencor, intransigencia y brutalidad. Una de ellas es la hija de Laura Pollan, la fundadora del movimiento.
Pero nadie escucha, los gritos se repiten como en aquellas jornadas que ese mismo movimiento vivió tantas veces con Laura, en esa misma calle, frente a esa misma casa.
Trato de encontrar una justificación a este bochornoso acto. Trato de encontrar una respuesta al intelecto que cuestiona estos gritos y estas frases trilladas de repertorio castrista.
Pero no es posible, no puede serlo. Un movimiento que reclama democracia debe vivir en el espíritu de la democracia, aun cuando alguien aparezca como “traidor” o como agente del enemigo, o con alguna diferencia con la línea general del movimiento.
Los cubanos hemos vivido en una sociedad donde la intolerancia se hizo cotidiana, permeó cada uno de los estamentos sociales del país. Se nos hizo tan cotidiano que a veces ya ni nos importa la aparición cotidiana de esas señales imperceptibles de que ocurrirá otra vez, alguna otra vez. Vivimos en cualquier latitud y aun nos persigue ese microbio oculto de la intolerancia, se nos ha metido en la piel, lo arrastramos si percibir apenas que aún subsiste.
La masa es siempre intelectualmente inferior al hombre aislado”, dijo Gustave Le Bon. Sicólogo francés, físico aficionado y sociólogo. Le Bon fue uno de los grandes difusores de las teorías del inconsciente en un momento crítico para la formación de nuevas teorías sobre la acción social. Autor de numerosos trabajos sobre los rasgos nacionales, la superioridad racial, el comportamiento y la sicología de las masas.
Tantas veces se ha acudido a Le Bon para explicar el fascismo y el nazismo. Tantas veces se acude a él, y se acudió, para comprender qué ocurrió cuando Hitler con Alemania y los alemanes, qué ocurrió con Italia y los italianos en los días de Mussolini.
“Por el simple hecho de ser parte de la multitud, los individuos pierden todo sentido de sí mismos y todo sentido de la responsabilidad. Sin embargo, y al mismo tiempo, adquieren un sentimiento de poder invencible debido a sus cantidad”, decía Le Bon.
Aquellos movimientos políticos, aquellas sociedades totalitarias de los 40 parecen darle la razón. Solo parecen, es difícil asegurarlo categóricamente.
Por su parte, Stanley Milgram aportó la imagen de que la psicología social en el siglo XIX revela una importante lección: a menudo no es tanto el tipo de persona, es decir no es tan decisiva la personalidad del sujeto como el tipo de situación en la que se encuentra a sí mismo, lo que determina cómo va actuar.
Milgram creía que la obediencia ciega en la autoridad, la impulsividad o el social aislamiento eran factores claves y decisivos. Me pregunto cuál de estos factores pudo “funcionar” en el “acto de repudio” contra Alejandrina, ¿el social aislamiento?
La sicología de las masas fue particularmente “estudiada” por la escuela ortodoxa del sicoanálisis, y especialmente por la figura cumbre de ese movimiento, Sigmund Freud. En esa línea de defensa  un  polémico escritor, Wilhelm Reich, sociólogo, psicoanalista y comunista austriaco vio la llegada de Hitler al poder en Alemania en 1933.
Y en ese año escribió su obra “La psicología de masas del fascismo” para tratar de dar una respuesta a la pregunta que en ese momento se hacía toda la izquierda europea: ¿cómo es posible que millones de trabajadores alemanes, el movimiento obrero más grande y mejor organizado de Europa, no impidieran e incluso apoyaran al fascismo a pesar de tratarse de una ideología reaccionaria que trabajaba en contra de sus intereses como clase social?
Les dejo la lectura del “ladrillo intelectual” del señor Reich como tarea para la casa. Lo he leído y me hizo abordar con premura la obra de Catherine Meyer “El libro negro del sicoanálisis”, se los recomiendo a todos como vacuna contra los sofismas de Freud y de la escuela sicoanalista.
Lo que quiero decir con todo esto es que he tratado de comprender con calma qué ocurrió ese día en la sede del movimiento de “Damas de Blanco” con el acto de repudio miserable. ¿Qué funcionó mal? O para decirlo como debe ser, ¿qué funciona mal?
Desde hace algún tiempo creo que el movimiento de las “Damas de Blanco” sufre un colapso. Lo sufre por dos motivos. El primero de todos es el objetivo de esa agrupación, su razón de ser.
Surgieron a raíz de la “Primavera Negra” para luchar por la libertad de sus familiares. Era el tiempo en que los familiares debían organizarse para defender a sus seres queridos en prisión. Las “Damas” surgieron en el acontecer de esos sucesos y solo con aquel estrecho objetivo: luchar por la libertad de hermanos, esposos y seres queridos.
Terminada aquella etapa, el movimiento no supo enrumbar su destino. Y lo peor, perdió su verdadero líder, Laura Pollan.
Las “Damas” debieron redefinir su lucha, abrirse a la población, incorporar nuevos miembros, re-enfocarse – es mi opinión – a la mujer cubana. Servirle como movimiento auténtico a los reclamos sociales y políticos de las cubanas. Dejar de ser un “club selecto” y ampliar su base. Y, sobre todo, crear un movimiento de nuevo tipo, democrático, transparente, colectivo, donde la voz de todos se oyera, con respeto.
En vez de hacer eso lo que hicieron fue enquistarse.
Se puede comprender que en una sociedad como la cubana, y en un movimiento opositor, la seguridad del estado intentaría introducir sus agentes de influencia. La oportunidad de hacerlo en una asociación abierta, en permanente crecimiento, sería mucho más fácil. Se entiende, y es cierto.
Pero la realidad es que todos estos movimientos opositores siempre han tenido agentes de influencia en sus miembros, y la oposición cubana tiene que acabar de comprender que tiene que convivir con eso y continuar. Tienen que crecer, acercarse al país, dejar de estar mirando al extranjero, a Congresos y Senados foráneos, a legisladores en bancas norteamericanas, a prensa extranjera y acercarse a los que son su objetivo común: el pueblo de Cuba.
La seguridad del estado siempre intentara entorpecer sus acciones, introducirá sus gérmenes corruptos, tratara de diluir la organización, crear el caos. Ocurrió cuando Laura Pollan vivía, con el caso Serpa, hoy mismo ocurre con Soler al frente.
¿Quiénes son los “enemigos”? ¿El pueblo que se incorpore o el propio movimiento que no quiere abrir sus puertas por temor a los agentes de influencia?
Son los dos.
Al cerrarse el grupo pierde representatividad, y pierde influencia, que es lo más peligroso y lo que debería ser el objetivo de un movimiento como el de las “Damas de Blanco”.
Todas las agrupaciones opositoras padecen del mismo mal: vida micro-social opositora en un país que necesita ser cambiado desde la base. Y en ese estadio acuden presurosos a exigir a un gobierno extranjero que no establezca relaciones con la dictadura, ¿con qué derecho se lo han ganado? ¿Cómo pueden pensar que un gobierno foráneo los va a tener en cuenta si no tienen peso político dentro de la vida social del país?
Son estas preguntas las que debieron conducir a las “Damas de Blanco” a crear un movimiento mayor y a comenzar a influir en Cuba, dentro de Cuba. Tuvieron el privilegio de ser las primeras en tomar la calle y demostrar que se podía salir, pacíficamente, y exigir sus derechos. Y tuvieron entonces la oportunidad de abrir esas puertas y hacerse más presente. A medida de que crescan, además, serán más difíciles de reprimir y detener, se volverán un factor de cambio a tener en cuenta, precisamente, por esos gobiernos extranjeros a los que le cuestionan sus cambios de política.
El otro motivo del colapso es el liderazgo.
Para gran desgracia de las “Damas” se perdió la presencia física de una mujer como Laura Pollan, pedagoga, personalidad que impuso un estilo, una coherencia y una estatura intelectual que hoy Berta Soler ha demostrado no poseer.
Algunos cubanos piensan que lo ocurrido con el video sobre el bochornoso “acto de repudio” es una conspiración silenciosa de la seguridad cubana. Condenan al “mensajero” olvidándose de condenar, o haciéndolo con tibieza, la acción bochornosa de Soler y las “Damas de Repudio”.
Pienso que la existencia del video y su publicidad es saludable y beneficiosa para el grupo, para que el grupo acabe de enrumbarse en la línea correcta, para que aparezca una organización totalmente transparente, para que se acabe de estructurar un movimiento verdaderamente democrático, que no responda a un líder sino a una dirección colectiva, y donde acciones como las que se ven en el video no suceden. Las diferencias siempre existirán, lo correcto es enfrentarlas como deben serlo, con tolerancia, y escuchando a cada parte con respeto.
Alejandrina no es el enemigo de las “Damas”, no es un agente de la seguridad como lo fue Serpa, y sus cuestionamientos deben ser oídos por todas y respondidos con serenidad y altura intelectual por Berta, si puede.
Pero nada de esto lo ha tenido esa agrupación, ni aun cuando Laura vivía. Pero entonces la personalidad coherente de Pollan, su tolerancia y su misma forma de ser por su pasado de pedagoga garantizaba una cohesión y una ecuanimidad que ya hoy el movimiento no posee.
Las “Damas de Blanco” han enfrentado en recientes meses dos momentos de crisis, y los dos momentos han sido por la forma en que su dirección, y especialmente Berta Soler, ha enfrentado la subsistencia de ese movimiento.
La primera reacción de Berta sobre el acto contra Alejandrina fue de minimizar y obviar lo ocurrido, ahora condena al “mensajero” como agente de la G2 cubana y sigue menospreciando el alcance de lo sucedido, lo cual demuestra no solo su intolerancia sino también que ha llegado a su límite intelectual como líder de un grupo diverso de mujeres, y también su tozudez al no acabar de comprender el grave peligro por el que transcurre la organización.
Para que las “Damas” subsistan y puedan crecer y continuar con su labor Berta Soler debe abandonar el liderazgo del movimiento. Fue ella la que debía haber intervenido, y no la hija de Pollan, ante el “repudio” de aquellas treinta, por ser la líder, la persona que debía recordarles a todas que ese era un movimiento cívico por la Democracia, y democrático.
En cambio, actuó como pieza de engranaje del repudio.
¿De qué vale hoy acusar al “mensajero” del video? ¿Acaso es miembro de la policía política? ¿Es esto una maniobra para destruir a Berta Soler y a las “Damas”? ¿Algunas de esas treinta son agentes de influencia?
Todo es posible, pero nada de eso es de vital importancia en este momento. Lo importante, tuvo que serlo en aquel momento, era que ese acto nunca debió de existir en un grupo cuyo reclamo ha sido la Democracia – en mayúsculas – en Cuba.
Es vergonzoso ver las imágenes de cacareado video. Ver como un grupo de mujeres de un grupo que lucha por la democracia se comporta con la misma intolerancia y desfachatez de la contra-democracia castrista.
Haya sido una provocación, haya sido una maniobra, o haya sido haya sido – cualesquiera sean las supuestas conspiraciones de cualquier lado – el suceso debió de servirle a su líder para demostrar su estatura, crecerse y detener a tiempo lo ocurrido, y con autoridad, no a base de gritos, si no a base de comprensión, entendimiento y serenidad.
No lo demostró. ¡Fin de la historia!
Convoquen un pleno, elijan una nueva dirección, estructuren el movimiento para que no vuelva a ocurrir el bochorno, re-escriban las bases, los reglamentos, re-dirijan hacia las cubanas la agrupación, incorpórelas, abran la base, conviértanse en la verdadera federación de mujeres por la democracia.
Les regalo el nombre.
Una cosa es clara. La calle no es de Fidel, pero tampoco lo es de Berta. Es de todos.
Nota al Editorial del “Diario de Cuba”
En el día de hoy apareció un patético editorial en el “Diario de Cuba” sobre los últimos “sucesos” de las “Damas de Blanco”. Invita a los medrar con el secretismo, la clandestinidad de una organización que nació pública y que siempre confesó ser transparente, que incluso declaró en voz de sus dirigentes que recibía ayuda financiera del exilio, sin ocultarlo.
Ah, y para que no se me olvide, manda a silenciar a los exiliados, porque ese movimiento solo debe mirarse a sí mismo. Nadie más tiene derecho a opinar ni a decir una palabra.
Para decirlo de una vez y por todas, muy mal estamos si tratamos de desplomar una dictadura que se ha caracterizado por el clandestinaje, el secretismo y la intolerancia con organizaciones que tienen los mismos postulados, usan las mismas herramientas y colindan con las mismas faltas.
Hasta donde sabemos, las “Damas de Blanco” surgieron como una organización pública, sin secretismos y que siempre vocalizó su transparencia. Hoy, al parecer, se quiere que renuncie a ello o, quizás, ya ha renunciado.
Pobre favor se hace a sí misma si, queriendo enmendar viejos entuertos, utilizan los mismos procedimientos corroídos del pasado con que los que hoy están en el poder alimentaron aquellas clandestinas organizaciones contra Batista.
¿Es eso lo que sugiere el “Diario de Cuba”?
Y, si los exiliados no tenemos derecho a opinar sobre lo que ocurre en Cuba, venga de enemigos o de supuestos amigos, ¿para qué entonces se pretende cambiar el régimen?
¡Patético!

Tuesday, February 17, 2015

Banquete de Tontos

Ha empezado una carrera, todo el mundo se apresta, recoge sus zapatos lustrosos, sus pantalones cortos, sus gafas oscuras de sol y a correr la carrera ligera de galgos a Cuba. El silbato fue dado el 17 de Diciembre, entre La Habana y Washington, entre Raúl Castro y Obama. Chihuahua faldero contra sato de Pomerania, ¡si es que existe!
Hubo inicialmente algunas zozobras, algunos temores capilares en la capital cubana en recientes días, y se hicieron también oír en alguna oficina pilosa en la sede del congreso americano pero,  ¡al fin!, hoy aterrizó la flamante Nancy PeloSI al frente de la próxima escuadra de flamantes congresistas demócratas.
¡No!, no visitarán Varadero.
Según la “líder” de la cámara baja del congreso americano:
"Esta delegación trabajará para avanzar en las relación entre Estados Unidos y Cuba, y se basará en el trabajo realizado por muchos en el Congreso durante años, especialmente con respecto a la agricultura y el comercio”.
¡No se sabe qué más bajo puede caer esta cámara, ni qué más alto puede elevarse una recámara comunista!
Pero ahí están, “ya vienen llegando”, como decía la canción del cubano Willy Chirino, solo que al revés. Vienen llegando a Cuba, tocando los timbales cubanos en rumba de cajón yanqui – ¿no es así como le dicen por La Habana a sus “ilustres” huéspedes? –. Todos en busca de comercio y agricultura. O eso dicen.
Ah, y hoy acaba de finalizar otra visita. Una triada de legisladores del Congreso y del Senado. Mark Warner, demócrata por Virginia, Claire McKaskill, de Missouri, y Amy Klobuchar, de Minnesota, hicieron su primer viaje a Cuba durante el fin de semana. Klobuchar ha patrocinado un proyecto de ley para levantar el embargo estadounidense a Cuba. Desesperados los congresistas por su baño tropical.
Nadie sabe si la gestión de Klobuchar prosperará. Ross-Lehtinen dice que no, Marco Rubio dice que no, el san Benito cubanoamericano también dice que no, y Obama baila el tango porque no sabe cruzar las piernas a ritmo del buen criollo cha-cha-chá.
¡Ya aprenderá!
Cruzará en pantalones cortos también para dar un partidito de golf junto a su pareja, en un jueguito patrocinado por el dictador, con sombrero de paja, pantalones largos – ya no está para los cortos, después de todo ya no es turista en Cuba, quizás lo sea el año que viene en Washington –. Obama dijo que no era muy viejo y que tendría edad para ir a Cuba… se le olvidó la edad de su huésped pero, ¡quién sabe!, el otro ya se acerca a la centena, encorvado, hecho la arruga maldita del diablo que ni puede enlazar dos vocablos y sigue ahí, enganchado al carro en punto cero.
El sol cubano parece que le hace falta a todos estos congresistas, políticos mediocres que no se aguantan de la silla para ir a correr, partiéndoseles las patas, con la justificación divina, bastante maloliente, del comercio, la gastronomía y cualquier cosa.
McKaskill afirmó: "Francamente, estoy optimista".
¿De la desvergüenza americana? Y el senador no se apuró con su mojito en mano para agregar:
"Creo que es muy importante que en los próximos de tres a seis meses sigamos viendo avances, aunque sean pequeños pasos, pero tenemos que ver movimiento por los dos países".
¿Pequeño? ¿Qué cosa es un avance pequeño? Digamos, ¿que también le permitan a los rastacueros de Silvio Rodríguez y los otros aduladores de las “flores nocturnas de quinta avenida” ganar el “wanikiki” y regresarse a Cuba a cantarle a los aviones, y las victorias girondinas de agosto?
Es lo último en el coctel que ha pedido el “asesor” culturoso de la dictadura, un tal Prieto Abel. No se sabe por qué el mal gusto, la mediocridad y la adulonería siempre le añaden un vocablo oscuro.
Quizás otra suerte de racismo que tenga que librar Obama desde el campo de golf en Varadero.
La andanada de este banquete de útiles tontos siguió a aquella otra que aterrizó en La Habana con el señor Patrick Leahy que, según correveidiles de la Casa Blanca, fue quien le metió la píldora – ustedes dirán por dónde – al señor presidente de los Estados Unidos para que mandara a un escribidor a mediar con una dictadura. De lo que salió una sardina de acuerdo donde la democracia se puso de rodillas, o de espaldas, levantando el culo al cielo como lo hacen los modernos terroristas para venerar a un Dios que solo clama cabezas humanas en nombre de cualquier cosa.
Hoy llega al banquete la señora PeloSI, que se encontrará con Jaime Ortega, “líderes locales” y funcionarios de un gobierno que por 56 años no ha resuelto nada en una isla… también  a buscar papas y fiambres.
Estos legisladores que se dicen pertenecer a un “partido demócrata” y que se apresuran a hablar el vocabulario de tiranos parecen no tienen muchas papas por su casa, o tal vez demasiadas. Espero sea lo último que, al menos del lobo un pelo, los cubanos podrían disfrutar de alguna una vez al año en el mercado.
Lo más curioso es que, abrumadoramente, todos dicen buscar lo mismo: comercio y agricultura. ¡Vamos!, las papas y las mulatas de Varadero, ¿no es así?
Nunca he oído que las papas y las caderas mejoren la democracia. Quizas sea una inventiva tropicalista del valle del silicio.
Por su parte el “socio” cubano dice que sigue con el gallego, que le ha resuelto por más de 25 anos la esclavitud local del cubano, mientras el yerno se hace de los millones en el banco suizo, sin firmar a su nombre.
Cuando se retiren estos 9 de PeloSI de la mesa tendremos otro festín, un tal señor medio italiano, medio neoyorquino y medio cualquier cosa que se viene de Nueva York también para lo mismo, comerciar. Todos quieren mojar en mantequilla su pan. Es el señor Andrew Cuomo, ¿será parte de alguna familia italiana de aquel fantástico padrino de Mario Puzo?
Solo lo pregunto.
¡Qué importa! Los lidercillos de La Habana y los lidercillos de Washington siguen viviendo su romance, no en balde han puesto a sus mujeres a negociar los decretos de las sardinas y los tiburones.
A este festín asisten todos los bandos ajenos al mismísimo problema cubano, que es Cuba, sus pobladores, los que no intervienen en nada, no dicen nada, e importan un carajo.
¡Para todos!
Y así, fin de la boda transexual, con asistencia perentoria del CENESEX, baile de moda de la señora Obama y la sonrisa plástica de su partenaire en esta danza macabra de flamencos.
¡Banquete de tontos útiles en una mesa de astutos tiranos!

Monday, February 16, 2015

La apología de la desverguenza

Oscar Wilde dijo alguna vez que “algunas personas causan felicidad a donde van, y otras cuando se van”, a estas últimas parece acercarse el señor Miguel Barnet.
Un último escrito del póstumo escritor habla de luminosidad en estos días cuando aborda, en una rara mezcla bipolar de espías liberados, edulcoración de una revolución inexistente y el restablecimiento de una relación escabrosa entre una dictadura, la cubana, ¡una más!, y una democracia, la norteamericana.
No hay que exagerar la importancia del desmedro, ni tampoco la estatura del escribidor, póstumo en sus letras. Barnet pudo escribir sobre un cimarrón, sobre una entretenida mujerzuela de vodevil o por algún ancestro perdido de español, pero el talento alcanza lo que puede, y no pudo escribir sobre Cuba. Porque Cuba está mas allá de su pluma, del cimarrón que escapó de su barracón de esclavos, o de la cantadora entretenida entre las hojuelas de cristal en un perdido teatro habanero, inexistente.
Ironia de la vida, y del paso de esa vida, ese teatro de vodevil, ya no existe. Se suicido en su derrumbe.
Barnet fue esa víctima que “entendió” que solo plegando sus alas podía convertirse en algo, en victimario de los demás, segador de otros a su conveniencia. Aceptó las reglas, olfateó los desperdicios y encumbró su vida a obtener migajas a cambio de servidumbre. A sabiendas, retrocedió los pasos de su cimarrón hasta reconvertirse en el esclavo, y dejó de cantar, de entretener, se convirtió en sargento cultural.
Hoy dicta clases desde un buró en una agencia cultural del gobierno para encaminar intelectuales en la ruta correcta: convertirlos como quería Gramsci, en intelectuales orgánicos, servidores del sistema. Desde ese mismo buró entiende las señas, habla del Baraguá con las mismas luces oblicuas del poder y de un bastión moral que, ¡no se entiende!, tiene miedo a la libertad de expresión del artista, de su independencia del poder y su libre albedrio.
¿Cómo se puede ser invulnerable y se teme a la palabra, a la libertad de expresión?
¿Cómo se entiende invulnerabilidad censurando, ocultando nombres incómodos, haciendo una justicia tardía, oportunista, a otroras escritores marginados por el mismo poder, fusilados mediáticamente, silenciados?
No se entiende, o si se entiende, en el lenguaje medrado de oportunistas como Barnet, que da un portazo al pasado para reconstruirlo en una operación desvergonzada de desmemoria.
Estos apóstatas culturales “más que por la fuerza, nos dominan por el engaños”, como decía Bolívar. El mismo Bolívar que hoy viviría encarcelado en Venezuela por rechazar una relación bochornosa con un país insular, ser su apéndice ideológico, cinturón apostólico de un socialismo inexistente.
¿A quien engaña Barnet más que a sí mismo?
¿A los intelectuales cubanos? ¿A cuales y a quienes? ¿Dónde están? ¿Qué hacen? ¿Qué libros perdurables escriben y dónde? ¿Cuánto cobran por su silencio, o cuántas dádivas aceptan por pestañear oportunamente o mirar de lado a alguna otra parte?
Resulta patético ese gesto de genuflexión, casi místico, que este burócrata de la cultura se arriesga a ejecutar a su antiguo esclavizador, aquel que lo condenó al ostracismo por su condición de homosexual para después concederle el beneplácito de la sobrevivencia, a cambio de la pérdida de su pudor, de su vergüenza, y de su libertad de creador.
Barnet es esta nueva Thais que Dante describe en versos últimos en el Octavo Círculo del “Infierno”, revolcándose en su genuflexión, "inmunda y licenciosa", que se "rasca con las merdosas uñas" y se revuelve en su fosa sin encontrar la paz, ni para él mismo, mucho menos para los demás que lo acompañan en su revuelco inmundo.
No es en balde que Dante encuentra a un adulador más culpable que a un homicida o que a un tirano.
¡Infeliz!
El tirano y el homicida trabaja en nombre propio, para su propio provecho de desvergüenza, el adulador trabaja para desvergüenza propia, pero para provecho del homicida y del tirano. No es pura casualidad entonces que lo coloque en aquel octavo círculo, casi al final del infierno y muy profundo en su estercolero final.
Y lo vemos ahí, inclinándose medroso, aferrando con sus uñas merdosas, ¡gracias Dante!, la estatua de sal, rindiéndose como el cobarde que fue y sigue siendo, por unas monedas, un pasaje de avión, unas palabras licenciosas y una dádiva temporal que lo hará llegar más profundo que a aquella segunda fosa de Dante. Olvidando al país que ya se fue, a los cubanos que ya no piensan vivir en él, a los que se lanzan en una balsa, no precisamente para defender la “moral invulnerable” de un país, sino para escapar de el país que ya no es.
Las leyes que amparan un escape no generan el escape, no son su causa, sino su consecuencia. Las causas son propiciadas por individuos como esta Thais caribeña que se revuelca, sulfurosa, aún defendiendo una causa indefendible, perdida.
Curiosamente, las lenguas mentirosas se muerden con verdades sus propias mentiras, diciéndolas. El señor Barnet ha puesto una muy grande en su final, luego de tantas palabras desechables, y en nombre de alguien a quien no alcanza en estatura, Fernando Ortiz:
“Todo pueblo que se niega a sí mismo está en trance de suicidio”.
Eso es lo que día a día, señor Barnet, transcurre entre las dos costas cercanas, separadas por un mar desesperado y turbulento. Cuba está en trance de su suicidio precisamente, Thais Barnet, por sus ofidios oficios.
Cuba estará tremendamente feliz cuando los dos, usted y el otro, se les marchen para sus respectivos lugares en el Infierno de Dante.

Sunday, February 15, 2015

La cuerda floja de Leonardo Padura

Fue Gramsci quien, sin lugar a dudas, reconoció los primeros signos de agotamiento del “socialismo real” como sistema y se propuso redimensionar la teoría marxista a los nuevos tiempos. Surgió así el marxismo cultural como caballo de Troya a las democracias occidentales. Es, tal vez, bajo esa óptica que “podemos” – esa palabra tan de moda en España – explicarnos la aparición de los gobiernos populistas en América, y del surgimiento de su transacción comercial en España, el chavismo Plattista de “Podemos”.
Según el neo-marxista italiano “el grupo social emergente, que lucha por conquistar la hegemonía política, tiende a conquistar la propia ideología intelectual tradicional mientras, al mismo tiempo, forma sus propios intelectuales orgánicos”. Creando lo que Gramsci llamó “el intelectual orgánico”.
“La organicidad del intelectual se mide”, según Gramsci, “con la mayor o menor conexión que mantiene con el grupo social al cual se refiere: ellos operan, tanto en la sociedad civil  que en la sociedad política o estado, donde se ejercita el dominio directo o de mando que se expresa en el Estado y en el gobierno jurídico”.
No me deja de llamar la atención la “autenticidad” de las afirmaciones filosóficas neo-marxistas de Gramsci en el contexto social cubano. Hay un rasgo, sin embargo, que el italiano olvidó insertar “orgánicamente”, o tal vez ¿soñador irremediable él?, no pudo dejar escapar su idilio de fantasía con las futuras generaciones de conversos al Marx contemporáneo, el oportunismo de clase de algunos intelectuales.
O sin clase.
Es en este contexto en que se inserta una parte de la intelectualidad cubana, especialmente de esa que medra con el sistema mientras se orilla convenientemente con una disidencia leal. Los dos casos típicos de esta marca los tenemos en Wendy Guerra y Leonardo Padura.
Wendy ya, en algún post desgranado por ahí, mencionó la “imposibilidad” de escribir sobre Cuba si no se vive en Cuba. No sé si es la desmemoria intelectual, o la conveniencia de esa desmemoria la que hizo accidentarla en un olvido voluntario.
No se entiende que la escritora ¿disidente? olvide que, por ejemplo, Ibsen describiera como nadie Noruega sentado en un buró en la florida Italia. O que el Dublín irlandés de James Joyce deslumbrara desde uno de Paris. Ah, casualmente Willa Carter describió con inigualable brillantez las praderas desde el vecindario moderno de su apartamento en Nueva York, o que Mark Twain escribiera “Huckleberry Finn” desde Hartford, Connecticut. Muy desafortunadamente, para Wendy y alguna que otra compañía, los académicos han aprendido recientemente, y con desmayo, de que Walt Whitman raramente abandonó su habitación y nunca presenció la caída de las espumosas aguas de las Cataratas del Niágara.
Y, sin embargo, ¿quién mejor que Whitman para trasponer a la poesía el Niágara?
Como ellos Martí escribió sus páginas más preclaras desde los Estados Unidos, o un oficioso como Carpentier engendró el nuevo realismo mágico desde su apartamento con vista al Sena en Paris. Y así, la lista de artistas cubanos puede escalofriar a muchos, y ser olvidada por la señora Wendy.
Estos escritores, de alguna forma vaga, sin comprometerse a dar nombres para no tropezar entre los pies de lodo de la controversia de iguales, tratan de justificar su presencia física en la geografía política de la dictadura, navegar con las leyes no escritas de la sobrevivencia artística, no llamar demasiado la atención del ojo represor y nadar entre las aguas venturosas del éxito, una supuesta disidencia intelectual pero con una castidad medrosa con el poder político imperante.
Un caso más “afilado”, sin embargo, lo tenemos en Padura, quien acaba de publicar un artículo en primera plana en el diario español “El País” sobre “el sueño de una noche de…” invierno de Netflix en Cuba.
No se explica cómo un intelectual puede calificar el anuncio de Netflix como “la novedad más significativa dentro del nuevo panorama político abierto para los dos gobiernos”, los Estados Unidos y Cuba.
¿Es que Netflix es mas importante que las nuevas medidas aperturistas del gobierno de Obama sobre el comercio, o las propuestas de leyes para derogar el embargo, o los anuncios desesperados de agricultores norteamericanos, senadores y congresistas de viajar a Cuba, las noticias sobre las compañías de viaje de establecer vuelos regulares a La Habana?
¿O es que el tema de Netflix tiene menos espinas políticas que todo lo demás?
Después de todo, la cultura artística norteamericana hace mucho tiempo navega el mercado oficial cubano y es, curiosamente, la derogación del embargo lo que podría poner en peligro la desaparición de esa cultura audiovisual en Cuba, ya que impondría el regular pago por la difusión de esos materiales en el país.
Pero no es aquí donde Padura navega por la cuerda floja. Hay un párrafo en su escrito que ilustra a las claras como un “intelectual orgánico”, para usar la calificación Gramsciana, navega con suerte por medios occidentales sin molestar demasiado al poder. Lo desgraciado de esta posición de saltimbanqui es que, a pesar de congraciarse convenientemente, estos terminan inevitablemente doliéndole al sistema, de algún modo.
Dice Padura:
“No es un secreto que en Cuba la difusión de la información es asunto de Estado. Los medios de comunicación son dirigidos por diferentes instancias oficiales, que responden a la línea política del gobierno. Y la televisión, por su gran impacto y capacidad de penetración, siempre ha tenido una especial atención en cuanto a los contenidos que se difunden desde sus canales y programas.”
Nótese que elude, rigurosamente, los términos “censura”, “control” y “manipulación”.
Camina por una soga, calculando atentamente qué palabras colocar al pisar, qué vocablos y giros emplear: “la información es asunto de Estado” – no “es manipulada por” – , “los medios de comunicación son dirigidos” – no “controlados” –, “la televisión… siempre ha tenido una especial atención” – no “ha estado bajo censura” –, etc.
Aunque pueda parecer un rompecabezas, no es lo mismo decir “dirigir” que “controlar”. La primera es un término mas “débil”, “responsable”, mientras que “controlada” es un término “enemigo”, difícil de justificar ante un guardián tan celoso como el Estado cubano, con el cual rinde duelo de vocablos el señor Padura.
Lo curioso de todo esto es, sin embargo, que lo que más se critica en Europa, la invasión de la cultura audiovisual norteamericana, no es lo que le preocupa a Padura, y debería serlo. Agrega una pequeña píldora sobre el estado de las producciones nacionales, pero solo una gota en ese paladar azucarado en la que no se apura en agregar  que “la calidad de la oferta televisiva cubana puede estar entre las más altas del mundo”.
Es decir, que la propuesta oficial de dirección estatal y especial atención del régimen puede producir una oferta televisiva de mayor calidad que la de cualquier país occidental de Europa. Todo esto obviando lo que es evidente, la censura a la que esa televisión y el producto cultural cubano obtiene en esa oferta estatal.
Es claro que de esta forma “podemos” tener a un escritor como Padura saliendo y entrando en Cuba, viajando y sobreviviendo en la geografía política castrense cubana, mientras que un intelectual y también escritor cubano como Angel Santiesteban, inconveniente, es atrapado en el entresijo de la manipulación judicial y solo puede viajar de cárcel en cárcel, entrando y saliendo en su prisión de Guardafronteras en Jaimanitas y en Villa Marista, la mazmorra oficial de la policía política cubana.
Esta suerte de cuerda floja en que la actual intelectualidad cubana hace maromas es la que permite que, escritores de real talento artístico, pero poca escrupulosidad espiritual, como Wendy Guerra y Leonardo Padura, sobrevivan en las páginas de nuestro “1984” caribeño o entre las praderas del “Nosotros” cubano, de un Zamyatin anónimo tropical.
Ovejas con un diente de lobo, jugando ese circense malabarismo intelectual sobre una cuerda floja para sobrevivir en cualquier terreno político y en cualquier época, con cualquier gobierno, con cualquier nombre oficial en el trono político.

Monday, February 9, 2015

Represalia contra el escritor cubano Angel Santiesteban

La editora del blog del escritor cubano Angel Santiesteban, preso bajo cargos falsos para acallar su voz crítica, acaba de denunciar en un post en “Los hijos que nadie quiso” el traslado del conocido intelectual el sábado 7 de Febrero de la prisión de Jaimanitas, donde cumplía cinco años de una condena falsa.
Según fuentes confidenciales, pero seguras, Santiesteban fue trasladado a las muy conocidas y siniestras instalaciones de Villa Marista, prisión central de la GESTAPO cubana, que eufemísticamente algunos la conocen como Seguridad del Estado.
La editora del blog teme que se trate de una represalia de los cuerpos represivos castrenses por la reciente publicación de varios posts del escritor donde denuncia, entre otros sensibles temas, la esclavitud a que son sometidos algunos presos en el centro penitenciario donde se encontraba antes de ser trasladado a Villa Marista.
Hasta ahora no se tiene noticias de que lo hayan regresado a la prisión de Guardafronteras, donde estaba antes de ser trasladado a las mazmorras de Villa Marista.
Termina el post de la editora responsabilizando al régimen de Raul Castro por la vida e integridad de Ángel Santiesteban.
En solidaridad con el escritor repoduzco aquí el post que pudiera ser el motivo de dicha represalia:
Los gobernantes de la dictadura pudieran ser condenados por tantas violaciones a los derechos humanos como derechos existan. El día que en la Organización de las Naciones Unidas hagan un repaso sobre las exigencias de un Estado para ser miembro, entonces no tendrán otra opción que expulsarla, sobre todo, o como principio ético, porque Cuba no ha firmado los Pactos de la ONU, y tampoco se le ha conminado a que determine su posición al respecto.
Si agradezco el estar preso es porque si no me eran suficienten las violaciones a esos derechos en el día a día cuando era parte de la sociedad, a partir de mi encarcelamiento pude ver con mis ojos los abusos constantes de los militares contra los reclusos. Pero esos abusos superan las acciones individuales que pudieran atribuirse a un guardia u oficial.  Es un modelo institucional, una política penal del abuso contra los internos.
Cuando me encontraba en la prisión 1580, allí comprendí el error de un sistema político incapaz de proteger a sus ciudadanos y a sus reos. En el cuerpo de los presos están las secuelas de esos abusos constantes y que desde allí pude, tuve la dicha, de poder denunciarlos. Luego, estando en el asentamiento de Lawton, los militares amenazaban a los reos, so pena de traslados a provincias distantes entre tantos chantajes posibles, para que no conversaran conmigo y así evitar que yo hiciera las denuncias en mi blog. Era triste ver los abusos y tener que callar a pedido de los propios sufridos, que temían a la ira de los militares y no tenían más opción que acatar las desmedidas órdenes.
Ahora, en esta unidad de guardafronteras donde me han escondido, existen siete presos que laboran en el mantenimiento constructivo de esta y de otras dependencias correspondientes; se les paga un sueldo muy bajo, algo simbólico, que no se corresponde al esfuerzo que realizan desde el amanecer hasta altas horas de la madrugada. Reciben una alimentación precaria e insípida, y tampoco se les entrega el módulo que facilite su trabajo, como ropas o botas.
Los presos, desde hace unos días, han comenzado a quejarse, exigen que se les respeten sus horarios de trabajo correspondientes, y de inmediato han recibido la amenaza de ser trasladados y sustituidos. Tampoco pueden enfermarse. A veces, dado el peligro de sus propios trabajos, reciben golpes o heridas, y tienen que continuar laborando con dolores y disminuciones físicas para que no los trasladen. Llegué a ver a un preso en chancletas, con los dedos de un pie completamente destrozados al caerle una viga de hierro sobre el zapato, y tener que asumir su trabajo como si nada, porque le han negado el reposo.

Sunday, February 8, 2015

Socio-Conformismo Cubano

Recientemente me he leído el libro de Marcos Roitman Rosenmann “El pensamiento sistémico. Los orígenes del social-conformismo”. Una lectura interesante, si no fuera por aquella capacidad ineludible, que recordaba Jean-François Revel, de mistificación del fracaso del modelo socialista en Europa del Este con el supuesto fracaso de un “modelo que no fue” ni que existió.
Es esta suerte de malabarista de malabarismos intelectuales que participó, como accesorio académico, en el intento de secuestro y enjuiciamiento del dictador Augusto Pinochet en Londres. No es casual, tampoco, que este “doctor” en Ciencias Políticas y Sociología, por la Universidad Complutense de Madrid, haya impartido cursos y seminarios en Cuba, Bolivia, Ecuador y Venezuela.
Círculo “bolivariano” de conformistas sociales.
Roitman “encuentra” el origen del pensamiento social-conformista en los años ochenta al confluir dos corrientes de pensamiento antagónicas, las ex anticapitalistas y las pos capitalistas, y centra el control social al disidente como fundamento esencial del pensamiento sistémico. Así lo llama.
“La autocensura”, nos dice. “Los principios del sistema se fundamentan en dicho autocontrol. Las formas tradicionales donde la locura social era aducida por el poder para encarcelar y doblegar la voluntad, se recrea, hoy en día, por la vía de los argumentos provenientes de la sicología conductista. Controlar la diferencia pasa a ser una responsabilidad compartida por todos los miembros del sistema.”
La aventura socio-conformista la adjudica Roitman al estado actual del liberalismo capitalista, al período pos-“fin de la historia” de acuerdo a Fukuyama. No es en balde, por ejemplo, que se haga estas preguntas:
“¿Cómo se explica que los norteamericanos acepten que su presupuesto se dedique a asesinar a iraquíes mientras se quema California?, o que los españoles voten a José María Aznar, quien ha conseguido que el número de militares muertos en su política contra el 'terrorismo' mundial supere a las víctimas de ETA. ¿Por qué alemanes o nórdicos asisten impasibles al desmantelamiento de su Estado del Bienestar?
El libro del académico fue escrito en el 2003, de ahí algunas de esas preguntas. Muy de seguro que hoy lo re-escribiera para argumentar otros hechos a raíz de “Podemos”, la crisis económica de España, los sucesos de Venezuela, y el deshielo del conflicto cubano-norteamericano.
Y aquí me detengo.
Resulta medular que las críticas agudas de Roitman se dirijan al capitalismo y no al modelo socialista establecido como ideología sistémica de la isla comunista, a pesar de su visita y sus conferencias en medios académicos cubanos. No deja de demostrar la ceguera intelectual gracias a su alineación anticapitalista cuando describe sucesos que, lejos de suceder en sociedades liberales, se estructuralizan sistémicamente en sociedades como la cubana.
“Asistimos a un rechazo hacia cualquier tipo de actitud que conlleve enfrentamiento o contradicción con el poder legalmente constituido.”
Y agrega:
“Pretender ejercer el juicio crítico y la facultad de pensar puede considerarse un signo de inadaptación al medio, ser identificado como un enemigo, constituirse en un peligro social y, por ende, ser acusado de alterar el sistema y condenado al ostracismo.”
Lo que dibuja al dedillo el sistema social cubano, en todas sus épocas, con todos sus interlocutores oficiales y oficiosos. Pero, ¡no!, el señor Roitman se lo achaca a otras latitudes, a otros sistemas, a otras filosofías.
¿Qué sucede en Cuba?
Pues precisamente eso que describe el académico.
No es fácil tropezar con la actitud indiferente de la población cubana, especialmente la juventud, que decide escapar, huir del país, encontrar un proyecto en alguna otra sociedad, obviar el compromiso social, incluso, cuando se está lejos del sistema que condena al ostracismo.
¿Cuántos cubanos viven fuera de su país y acusan una indiferencia, un rechazo tajante al compromiso político, a la protesta cívica ante cada discriminación e imposición restrictiva a viajar a su propio país, regresar a sus predios originarios?
Hace un año escribí un post sobre la quema de la bandera cubana en Venezuela. Un hecho secular que demuestra, no solo las consecuencias rotundas de la influencia nefasta, mas allá de nuestras fronteras, de las políticas intervencionistas del régimen de La Habana en los asuntos internos de otros países y regiones, sino también la ignorancia y el desconocimiento de lo que realmente caracteriza al cubano de lo que es sintomatología típica del castrismo.
De los comentarios a aquel post hubo uno que me causó verdadero estupor. Decía el anónimo – la anonimicidad de los comentaristas también refleja la falta de compromiso, este estigma que Roitman quiere etiquetar al capitalismo salvaje actual, pero que es la etiqueta del neo castrismo actual – que “esa bandera ya no era de Cuba, sino del régimen”.
Pues, ¡no!, los símbolos patrios no son categorías adjuntas a ningún sistema político, a ningún grupo de poder ni a ningún orden social, pertenecen a la nación como identidad. Pero ese “socio-conformismo” que ha traído el castrismo ha llevado al cubano a pensar en la inevitabilidad de que nada suceda, de que “esto nadie lo resuelve pero tampoco lo tumba”, de que lo que constituye la nación cubana y nuestra identidad es la identidad de un grupo social en el poder.
Roitman ha intentado, una vez más, lo que otros han intentado con menos resultado, construir una nosología propia para identificar los “males” de un sistema opuesto al que trata de enganchar su etiqueta oportunista.
O el doctor en política y sociología no supo encontrar los síntomas entre su auditorio en los medios académicos cubanos, o estos fueron “muy selectos” – como a veces acostumbramos a ver en esos predios –, o la hipocresía social, que es también un síntoma de ese socio-conformismo, les cerró los labios a las palabras indiscretas de los fulanos académicos lectores, o funcionó el mecanismo inevitable de autodefensa de lo indefendible, el socialismo, en el querido doctor.
El socio-conformismo lo vemos en la pérdida de los valores autóctonos del cubano. En este contagio inevitable de modismo, modas, símbolos foráneos en geografías corporales de los grupos sociales más influenciables al escapismo y la indiferencia, los jóvenes. Que es, precisamente, el grupo social sobre el que recae el futuro del país.
La juventud cubana, especialmente los que se gradúan en los centros académicos, no tienen otro plan que soñar con vivir mas allá de las fronteras líquidas del país. No se comprometen a cambiar el orden de cosas, precisamente porque asisten todos los días al “rechazo hacia cualquier tipo de actitud que conlleve enfrentamiento o contradicción con el poder legalmente constituido”.
Los medios oficiales cubanos, los órganos y estructuras del poder castrista, las instituciones todas, las organizaciones y grupos sociales permitidos ejercen ese rechazo como principio ético de sobrevivencia.
No es el capitalismo el que ha traído el pensamiento sistémico, el socio-conformismo a Cuba, ha sido el modelo castrista, o el llamado “modelo socialista cubano”. Un modelo que no es socialista, argumentará Marcos Roitman, siguiendo el hilo desmedrado de esta suerte de defensa a ultranza de lo indefendible, la bancarrota del socialismo como modelo económico y social. Es una defensa mediocre a una ideología desmedrada.
Pero el librito de Roitman es una de los tantos intentos del “marxismo cultural” por corroer el sistema liberal, por destruir desde dentro el capitalismo.
A pesar de que el doctorcito en política nos quiera vender que la sociedad de consumo es la que nos engancha estas vendas oportunas de mercado, la realidad social de Cuba le da la bofetada de ocasión. La juventud cubana persigue mas la moda, los giros de modismos y del mercadeo consumista que la propia juventud globalizada de este planeta en los predios donde vive el señor Roitman.
Me pregunto cómo es posible.
En Cuba, por otra parte, esto se refleja en todas las estructuras sociales y en todas las tendencias políticas. En los círculos de la indiferencia juvenil, como ya dije, pero también en los círculos de poder, que hoy re-escriben la historia, tratan de cambiar los sucesos de intransigencia de los sesenta, las censuras del período gris de los 70, los campos de reconcentración de homosexuales y de disidentes, las exculpaciones de los autores intelectuales evidentes de aquellas políticas represivas.
La “revolución cubana” ya no tiene hoy ninguna de aquellas banderas y logros por las que defendió su existencia. Hoy vivimos su “marcha atrás” silenciosa, el silencio intelectual a las intransigencias, y una suerte de reconstrucción oportunista de un nuevo castrismo veleidoso, escondido detrás de una “disidencia legal”, una oposición leal, permisible, al sistema, que logre hacer sobrevivir al poder, a los mismos.
Y es también socio-conformismo esta suerte de alegar, en los predios de la llamada oposición, disidencia, la imposibilidad de enfrentar la represión del régimen sin pasar por los predios de la oficialidad norteamericana, sin acudir a ayudas ajenas, exógenas.
A raíz de la “catástrofe” del 17 de Diciembre, la oposición ha dado el grito de la traición, del horror esperpéntico al beneplácito de la diplomacia norteamericana con la supuesta subsistencia del neocastrismo y se ha transformado en oposición obamista, más que en oposición castrista. O las dos cosas juntas. Artículos indetenibles en sitios cubanos, visitas al Congreso y el Senado, duelos de palabras y conceptos en los medios.
Y existen los otros, los que asumen la disidencia “light” sin llegar a engrosar las filas de la disidencia leal. Se caracterizan por ser simples observadores del tablado, sin compromisos con ningún extremo, que se apresuran a catalogarse de “observadores”, o centristas quizás, cuando arriesgan alguna cuadratura dentro de la geopolítica cubana. No son opositores, no son disidentes, en realidad, y para acudir a una muy bien estructurada definición ya enunciada por otros con anterioridad, son personas que se auto marginan de los procesos sociales y políticos para sobrevivir, o para vivir, de esos mismos procesos sociopolíticos.
Es un fenómeno que se repite en Cuba y que ocurría en todos y cada una de las sociedades de la otrora Europa del Este. Curiosamente el señor Roitman elude escribir sobre estas coincidencias.
En la isla de las coincidencias, nadie se replantea aquello de que, en esencia, lo que nos debe preocupar es la falta de compromiso, de un proyecto y de una acción de los mismos cubanos. Se ha abandonado el campo ante la enormidad del enemigo, la presencia inevitable de la censura y represión, la cárcel, las vejaciones y el sacrificio.
¿Es que todo eso no constituye lo normal en toda lucha de liberación de un grupo social contra el totalitarismo?
Lo sufrió la Europa del Este antes del “fin de la historia”. Pero esto es, precisamente, otra de las mistificaciones que describe Roitman, la falta de compromisos claros, la falta de voluntad, el miedo a enfrentar verticalmente el problema.
Y el problema en Cuba, y en los cubanos todos, es el conformismo a confrontar algo que no es cierto: la inevitabilidad de subsistencia del sistema, a convivir con él y navegar en sus aguas.
Los vivimos todos cuando vemos acudir a los cubanos a acuñar sus pasaportes en cada embajada y en cada consulado del régimen en cualquier latitud. Lo constatamos cuando algunos justifican su acción, su consentimiento, e incluso sus palabras soeces y groseras, en esos sitios sobre Cuba que conocemos y visitamos en internet, por la posible vengatividad del régimen con sus familiares encerrados aún en la isla.
Mientras más vivamos callados, soportando anónimamente estas venganzas y estos sufrimientos. Mientras más sobrevivamos justificando la indiferencia de generaciones por la de sus antecesoras. Mientras más creamos en inevitabilidades, consecuencias, o imposibilidades, estaremos suscribiendo con nuestros actos lo que Roitman escribió, no para Cuba, no para el sistema que representa Cuba, no para el socialismo que ese país dice suscribir, si no para el capitalismo.
Es un guiño cruel de la realidad que el mismo país donde dictó este académico algunas de sus conferencias y lecturas, sea el suscriptor número uno de cada una de sus conjeturas sociales.
Me pregunto si es un guiño, una burla o sencillamente el intento oportunista de un marxista cultural académico por cerrar los ojos ante lo inevitable. ¿El también un socio-conformista!