Sunday, December 20, 2015

Mis Lecturas Favoritas del 2015

Un año dificil para escoger en libros, lecturas, temas. Un año, además, que ha estado matizado con crímenes sangrientos de ISIS y Boko Haram, el «deshielo» entre Cuba y Estados Unidos y el Premio Nobel a la escritora-periodista bielorrusa Svetlana Alexiévich, furiosa crítica de Vladimir Putin. Por todo eso algunos de esos temas dominan mis lecturas favoritas este año.
No soy un lector monotemático, y disfruto tanto la literatura totalmente de ficciñn como del periodismo o  la historia o un buen testimonio, una crítica despiadada o una crónica personalísima sobre una vida, una figura emblemática o sencillamente un clásico. Leer es como una aventura, un viaje a lo desconocido. Se sabe cómo comienza, pero nunca cómo termina.
Y si después se tiene una actitud corrosiva, pero a la vez apasionada sobre lo que se lee y lo que se quiere leer, pues ya usted tiene una travesía que es todo un laberinto. Pienso, sin embargo, que detrás de cada lectura contemporánea tiene que venir la necesaria compañia de un clásico. Porque un clásico es ese libro que echa luz sobre otros, a la vez que, en algún momento, hubo otros que echaron luz sobre él mismo.
Por eso encontrarán algún clásico pero, sobre todo, libros que representan los conflictos de este momento, y que echan luz sobre el hoy, el ayer, el mañana. Esta vez, sin embargo, no he podido resumirlos en diez. Es una tarea titánica, realmente. Por supuesto, enumero diez lecturas, pero sugiero otras. Algunas son esos complementos imprescindibles, necesarios. Otras son como esa linterna mágica que echa luz sobre el libro que provoca la discusión, el inicio de la travesía de este año.
He aquí mis sugerencias:
  1. «Stoner» por John Williams. Tenía que empezar por esta gran novela. Si usted no queda cautivado, desde la primera página, por esta maravillosa historia, no tiene corazón ni espíritu para la literatura. Para mí este es el «libro perfecto». Si me dieran la oportunidad de «robar» una obra para hacerla mía, esta sería mi elección. Y ahí se lo dejo, ni cuento su historia.
  2. «La vida oculta de Fidel Castro» por Juan Reinaldo Sánchez. Uno de los momentos políticos más importantes del año que casi acaba es el «deshielo» entre Cuba y los Estados Unidos. El libro de Reinaldo Sánchez, fallecido este año, habla del protagonista delirante de la tragedia de aquel país, Cuba. Porque Reinaldo fue un testigo singular e importante, guardaespaldas y jefe de su escolta personal… hasta su caída en desgracia.
  3. «Poderes terrenales» por Anthony Burgess. Ya sé, todos conocen y hablan de Burgess por «La naranja mecánica», pero para mí esta es su obra maestra. Un libro que, además, puede echar mucha de luz sobre el actual inquilino en el Vaticano. Controversial como siempre lo fue, y desde su primera línea, rompiendo estocadas con la censura y los sentimientos más puritanos en este mundo.
  4. «Yo Acuso» por Ayaan Hirsi Alí. Hirsi Alí nació negra, musulmán y somalí. Conoció todo lo que significa esa religión para una mujer, y la enfrentó. Mucho más importante, supo superarlo y ser la voz emancipadora de las mujeres que nacen con el estigma de una religión hundida en el peor de los oscurantismos. Esta es su jornada desde un hogar musulmán hasta su final como atea, y un grito contra el islám, no solo en Africa, sino en las sociedades occidentales, donde fue perseguida y amenazada de muerte por los grupos fundamentalistas musulmanes, por todos. Un libro de imprescindible lectura. Solo sugeriría que, si lee este libro, también trate de conseguir «Why I am not a muslim» por Ibn Warraq. Los dos libros son imprescindibles conocerlos.
  5. «Post Office» por Charles Bukowski. Pienso que Bukowski está sobrevalorado. Ya sé, ya sé, ya sé. Todos lo ponen por «los cielos». Yo siento que hay que leerlo, y valorarlo por lo que es. Este es «su clásico» y, por tanto, necesario conocerlo. Se disfruta, pero nada más.
  6. «El vértigo» de Evgenia Ginzburg. Si usted quiere conocer en primera persona el testimonio de uno de esos que, durante el estalinismo, y siendo una figura del establishment comunista, llegó a vivir en las mazmorras de la Rusia soviética, tiene que leer a Ginzburg. Tal vez no sea el mejor y más abarcador testimonio, pero es una voz que habla desde la empatía con aquel régimen, de esa pequeña trinchera que compartió aquellas ideas hasta sentir todo el horror de lo que significó el comunismo en Rusia. Como importante complemento le sugeriría – ¡qué digo! – le exigiría leer el «Archipiélago GULAG» de Alexandr Solyenitzin, y a Timothy Snyder  con su esclarecedor libro «Europe between Hitler and Stalin». Imprescindibles todos.
  7. «Las partículas elementales» por Michel Houellebecq. Por supuesto que todos han hablado de «Seducción», el «best seller» francés del año, pero yo pienso que mejor que este último son «esas partículas». Houellebecq es uno de los grandes escritores franceses, considerado ya un «clásico» por muchos, que está vivo.
  8. «La fuerza de la razón» por Oriana Fallaci. Una denuncia sin pelos en la punta del lapiz, o en las teclas de la maquina de escribir, o en el teclado plástico de la computadora de Fallaci. Una denuncia brutal contra el mundo musulmán del occidente democrático. No espere menos que controversia con este libro. ¡Magnífico!
  9. «El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas» por Haruki Murakami. El eterno candidato al Premio Nobel de Literatura. En mi opinión, uno de los mejores libros de Murakami. Puede servir de introducción a su estilo y a otros de sus grandes libros, como el imprescindible «Crónica del pájaro que da vuelta al mundo». Pero mejor comience por este «fin de mundo».
  10. «La puerta» por Magda Szabo. La escritora checa conoció de la claustrofobia que la intelectualidad disidente enfrento en la antigua Europa del Este. Fue desterrada de los medios intelectuales, algo muy usual en las sociedades comunistas en todas partes, como el mismo escritor cubano Lezama supo conocer muy bien en la Cuba de Fiel Castro. Poeta ella misma, su prosa tiene esa delicada mirada penetrante que solo un buen poeta posee cuando escribe. Basada en su relación personal con su ayudante. «La puerta» tiene un paralelismo increíble con «El diario de una buena vecina» de la británica, y Premio Nobel, Doris Lessing . De los dos, buenos libros, yo me quedo con el de Szabo.
Y estas son mis diez sugerencias.
Sin embargo, no puedo dejar de añadir otros dos títulos. Se me hace imposible:
  • «Pinochet: las incómodas verdades» de Mario Spataro. Es un libro controversial y, en algunas partes, muy tendencioso. Pero tiene la virtud de descubrir ese lado que, muy convenientemente, mucha literatura, crónica y testimonio, sobre todo de izquierda, intenta ocultas. Es el libro que por excelencia desmonta el mito del Allende «bueno» y del Pinochet «malo». Y no digo más.
  • «La muerte del padre» por Karl Ove Knausgård. Karl Ove ha sido un fenómeno – aún lo es – que ha sobrepasado Noruega. Profundamente personal, tanto que se convirtió en una verdadera controversia entre sus familiares, amigos y pariente. La prosa de este noruego es potente, fuerte, profundamente personal. Un excelente libro, que es el primero de una serie que tituló, también controversialmente, «Mi lucha».

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