Tuesday, December 8, 2015

El «idioma feliz» del «mundo diferente» de Granma

No puedo dejar de pensar de que la redacción del diario «Granma» vive en «un mundo diferente», tal vez parafraseando la famosa obra de Aldous Huxley. «Ya que no es feliz, es diferente», me imagino diciendo al anónimo jefe de redacción o editor jefe del diario oficial del Partido Comunista de Cuba. Por cierto, si «Granma» es el diario oficial, ¿cuál es el que no lo es?
El lenguaje que utiliza este periódico en su plana escrita, y en su edición en internet, se me ocurre surrealista, nihilista rayando en lo onírico. Hoy mismo publica una reseña sobre los  resultados de las elecciones parlamentarias venezolanas con el siguiente titular, en primera plana: «Amplio respaldo internacional a la revolución bolivariana».
Extraño, muy extraño.
La «revolución bolivariana» sufrió el domingo 6 de Diciembre una de sus mayores derrotas. ¿Qué apoyo recibe según "Granma"? ¿La victoria de la oposición? ¿La derrota del chavismo? ¿La salida de Diosdado Cabello como presidente del Parlamento? ¿La mayoría opositora?
Si este fuera el caso tengo que estar totalmente de acuerdo con quienes redactaron la nota, la cual nadie firma. Tal vez fuera la timidez de cometer tamaña pifia, porque lo que recibió el chavismo fue una tremenda pateadura, una paliza popular.
Y después me preocupa un problema semántico, la definición del adjetivo «amplio».
Dice «Granma» que la «revolución bolivariana» recibió un amplio respaldo internacional. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española «amplio» es «extenso, dilatado, espacioso». ¿Habrán cambiado la semántica española por decreto supremo del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y ahora «amplio» significa cualquier otra cosa?
Déjenme explicarles. Es que la reseña solo menciona «cuatro gatos». Daniel Ortega, Evo Morales, una muy selecta línea del comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, un comunicado que para no comprometerse con nadie ni molestar a nadie no dice nada y, por supuesto, es el útil comodín de cualquier editorial oportunista de «el mundo feliz» en que vive los que redactan «Granma». El mismo «mundo feliz» en que el presidente del país «bolivarianamente revolucionado» llamó a la mayoría de su pueblo «contrarrevolucionario», por no apoyarlo en las urnas.
Ahora las revoluciones son para los oligarcas, las contrarrevoluciones para su pueblo.
Se me quedaba el «último gato», el Foro de Sao Paulo, una agrupación de nihilistas de izquierda que aplauden cualquier cosa con tal que pague el petróleo de Venezuela.
Pero es que el «presidente» de este otro «mundo feliz» que es Cuba emitió, en la madrugada del lunes, una lacónica nota felicitando las «nuevas victorias» del presidente bolivariano que fue «contrarrevolucionariamente votado».
¿No les parece macondianamente onírico, casi surgido de Borges, o saltado de las páginas de un García Márquez trasnochado para escabullirse en Kundera y quedarse enraizado en la tierra, observando como los «encantadores miembros» de ese «mundo feliz» vuelan, flotan, se pierden entre los aires y nubes de «un mundo diferente» donde se habla otro lenguaje?
¡Surreal!
Yo les invito a que visiten el diario y disfruten de la onírica y única experiencia de lo que es la prensa cubana, la única prensa que lee la mayoría del pueblo de Cuba, y se podrán dar cuenta de por qué es tan importante la victoria de la oposición en Venezuela, por qué es tan importante que esa oposición impida que el experimento del Caribe, esa suerte de «mundo feliz» con «lenguaje diferente», no se extienda mucho más en aquel país, no siga corrompiendo los conceptops de libertad, justicia, pero que también no siga desvirtuando la semántica de nuestro muy rico idioma español.

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