Thursday, November 19, 2015

Unión de Jóvenes de Cuba

Están en Costa Rica y sin solidaridad de sus «juventudes» y sus federalistas mundiales. Pero este12 de Noviembre se clausuró en La Habana la XIX Asamblea General de la «Federación Mundial de Juventudes Democráticas», un nombre bastante pomposo para bien poca cosa. Su presidente, el griego Nicolas Papademetriou, dió a conocer en su clausura algunos acuerdos y metas interesantes. La mejor de todas:
«Nuestra meta sigue siendo la derrota total del imperialismo para alcanzar un mundo de paz y solidaridad». Las palabras fueron recogidas por el periódico de los viejos, «Granma», y repetido por el de los «jóvenes», el otro.
Lo jocoso y curioso de las palabras del griego, y del reporte del diario oficialista cubano es que, estableciendo esa asamblea una meta tan alta como la de la solidaridad, nadie haya levantado la voz y propuesto un  llamado de esa solidaridad con los jóvenes cubanos varados en Costa Rica, desde ese mismo 12 de Noviembre.
Pero no ocurrió.
No se entiende mucho la coherencia de las palabras del griego, aunque pudiera entenderse un poquito más si sabemos que la Unión de Jóvenes Comunista fue elegida la «secretaria general de esa federación».
Sin embargo, siguen existiendo extrañas incoherencias. Por ejemplo, ¿hay que esperar que «desaparezca el imperialismo» para alcanzar un mundo solidario? ¿Quiere esto decir que como el imperialismo no ha sido derrotado – llevan en esta marihuana ideológica un siglo, exactamente un siglo – no puede existir la solidaridad de los jóvenes de esa «Federación» con sus  mismos jóvenes?
Como ya dije la UJC cubana es miembro de esta ortodoxa organización, surgida en los tiempos de la «guerra fría». Estaban allí sus dirigentes y voceros, los periodistas que informan y escriben en sus medios escritos e informativos, pero nadie habló de solidarizarse con los jóvenes, miles, que están encallados en la frontera de Costa Rica y Nicaragua.
¿Es que ellos no son jóvenes cubanos? ¿Dónde esta la coherencia y la «democracia» de estas «juventudes mundiales»?
La inmensa mayoría de los cubanos en Costa Rica, y que no paran de llegar, son precisamente jóvenes que no se sienten representados en estas organizaciones federalizadas con la izquierda, con una izquierda que hace mucho tiempo se diluye y no sabe qué banderas tomar, qué rumbo coger, incluso en qué país celebrar sus «asambleas».
No les quedan países donde asistir y reunirse, y como la derrota del «imperialismo» cada día parece ser más lejana se vislumbra que no van a poder ofrecer «solidaridad» a nadie.
No esta de más recordar los ejercicios intelectuales burocráticos que la organización comunista cubana ha hecho en sus congresos en La Habana para poder dilucidar cuáles son los motivos de la indiferencia de su juventud, como esta que acude a la frontera de Nicaragua, para incorporarse a su organización, sus «actividades», para quedarse en el pais y construir «ese mundo de paz y solidaridad»..
Las preguntas, sin embargo son evidentes. ¿Qué ofrecen? ¿Cuándo los representan? ¿Quiénes hablan para defender sus  necesidades y para ofrecer su «solidaridad» cuando esos jóvenes la necesitan?
Los miembros de esa federación mundial, casi extinguida, y extinguible por innecesaria, no tienen respuesta para ninguna de estas preguntas. Viven una realidad virtual, enclaustrada en un mundo que ha ido desapareciendo, con representantes que no saben qué direccion política seguir ni qué baluartes ideológicos establecer. Cuba no es ya ninguno, dejó de serlo hace mucho rato.
Si los miembros de las organizaciones que componen esa exótica y muy ortodoxa federación de juventudes quisiera conocer la Cuba real, la juventud cubana de la calle, tendría que haber realizado su asamblea en aquella escuela a la orilla de la frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Tener el valor de preguntarle a aquellos jóvenes por qué se marchan, por qué no quieren permanecer en Cuba y ni en sueño quieren que los regresen. Algunos de ellos, incluso, puede que aun porten en sus mochilas y bolsillos hasta el aburrido carnet rojo, si no es que lo arrojaron en el primer charco de lodo, por inútil.
No es un vano ejercicio intelectual, en un año se han marchado de ese país 43 mil cubanos, la inmensa mayoría de ellos jóvenes, muchos se marchan con sus hijos muy pequeños, otros dejan novias, esposas y hasta algún hijo detrás, con la esperanza de llegar a los Estados Unidos y acogerse a la «ley de pies mojados y secos» para lograr reclamarlos después.
¿Entienden estos «jóvenes democráticos y federados» este lenguaje? ¿Conocen el país que visitan en «Asamblea General» para luchar contra el imperialismo y «alcanzar un mundo de paz y solidaridad»?
La UJC tiene en La Habana sus oficinas centrales, sus ejecutivos y dirigentes de cuello blanco, una organización fantasma, como casi todas las que sobreviven en ese país, pero la Unión de Jóvenes de Cuba se está exiliando, desde hace mucho rato y tiene una mejor representación en estos jovenes ahí, varados en Costa Rica.
Ellos, ellos solos le pueden decir qué cosa no funciona en aquel país, Cuba, y quiénes verdaderamente no los representan ni se solidarizan.
Es extremadamente encantador conocer que, en vez de ser las autoridades cubanas, sus representantes consulares y diplomáticos en Costa Rica, y la burocracia afiliada a la «juventud federada» en La Habana las que se solidaricen con ellos, sea el pueblo y el gobierno de un país centroamericano, que no pertenece a ninguna federación de izquierda juvenil, la que se solidarice y atienda los reclamos de los jóvenes cubanos.
No es cuestión meramente de semántica, es cuestión elemental de humanidad que, al parecer, se les ha escapado también a estos federalistas «jóvenes» reunidos en La Habana.

0 comments: