Sunday, November 8, 2015

La visión «Keystone XL» de Obama sobre Cuba

La decisión de matar «Keystone XL» no tiene nada que ver con consideraciones medioambientalistas de Obama y su administración. La pelea política por el proyecto de llevar petróleo de las arenas de Alberta, en Canadá, a las refinerias norteamericanas en México no tiene nada que ver con una lucha entre los 40 mil empleos en una industria considerada «sucia» para el medioambiente y la seguridad energética, climática y las consideraciones medioambientalistas, de ninguna de las partes.
Los ambientalistas apuntan al origen del petróleo como la fuente para matar el proyecto, algunos reportes apuntan que el petróleo de Alberta, donde están las fuentes arenosas del proyecto «Keystone XL», es uno de los más sucios y contaminantes. El Departamento de Estado, en su evaluación política – fíjense que hago hincapié en el apellido «político» –evalua que el proyecto canadiense podría enviar entre 1.3 a 27.4 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Por comparación, digamos claramente, los Estados Unidos envió un total de 6 673 millones de toneladas de ese gas en el 2013. De estas últimas cifras nadie habla.
Lo que se callan los ambientalistas es que esos números – los proyecto «Keystone XL» – pertenecen al petróleo que se traslada y no a su método de transportación. Agreguemos, además, que ese petróleo será extraído y transportado por otros medios a pesar de que Obama, ahora, mató el proyecto.
Sobre los empleos, pues serán temporales, 40 mil se calculan, que es lo que costaría su construcción, al finalizar solo hubiera necesitado mantener 50 empleados permanentes.
Como ven, ni medioambientalmente ni en cifras de empleos «KeyStone XL» significa nada. Lo que ha ocurrido es una jugada enteramente política. Han sido siete años de malabares entre Canadá y los Estados Unidos, donde al final, la «agenda verde» del presidente americano ha podido más que cualquier otra cosa.
Obama, digámoslo con todas las letras, está buscando dejar un legado y, especialmente, quiere mostrar credenciales ante la Asamblea General de la ONU que debatirá estos temas al final de Noviembre. El momento, además, ha sido también calculado, no solo por esa cita «onunera» sino también por lo sucedido en Canadá, sus elecciones.
¿Quién ganó aquí? Trudeau, con una agenda «verde» que defendía a capa y espada el proyecto «Keystone XL», ¿no son curiosas las alineaciones? Las primeras «gracias» del flamante Primer Ministro Trudeau a las felicitaciones de Obama fue comunicarle que se iba de Siria y Afganistán, así, tanjantemente, y al otro día anunciar que aceptaría 25 mil refugiados sirios que transportaría por medios civiles y militares.
¿La respuesta de Obama? Matar el proyecto «Keystone XL».
Ahora, ¿me pregunta usted qué tiene que ver el proyecto canadiense con Cuba, y especialmente los próximos pasos de la administración Obama sobre Cuba? Sucintamente, ¿por qué hablo sobre «Keystone XL» cuando mi interés es la política de Obama hacia Cuba?
Sencillo, porque  en esencia lo que ha predominado en la respuesta de Obama sobre el proyecto canadiense ha sido su evaluación política, su utilidad oportunista en la politica final de su mandato. Imperó mucho más su deseo de dejar «un legado» má allá del 2016 que la misma realidad en la «solucion» al proyecto canadiense. E imperará la misma respuesta a los próximos pasos a dar por el señor Presidente de los Estados Unidos.
Hace solo unos días el portavoz del Departamento de Estado, John Kirby, ha dicho públicamente, en uno de sus contactos con la prensa, de que el presidente Barack Obama está revisando distintas opciones para relajar el embargo, por supuesto, mediante acciones ejecutivas. Otro alto funcionario de ese departamento, David Thome, habia apuntado ya que esas opciones serán ejecutadas aun cuando el gobierno de Raúl Catsro no muestre avance en el respeto de los derechos humanos. Yo me arriesgaria a agregar que esas medidas vendran muy cerca de Diciembre 17, que es la fecha aniversario del comienzo del «deshielo cubano« de Obama.
¿Cuáles podrían ser estas opciones y por qué las podría tomar?
No debemos demeritar el listado petitorio de la misión cubana en la ONU – ya vemos que Obama es «sensible» al medio ambiente de esa asamblea –.  ¿Cuáles son las medidas que Cuba podría solicitar? Bueno, según ese informe de Cuba en la ONU, durante la presentación de la anual condena al embargo norteamericano, las medidas podrían ser:
  • Autorizar el uso del dólar estadounidense en las transacciones internacionales de Cuba, así como consentir que ellas puedan realizarse a través del sistema bancario norteamericano.
  • Instruir a los representantes de Estados Unidos en instituciones financieras internacionales para que no obstaculicen el otorgamiento de créditos u otras facilidades financieras a la isla.
  • Permitir que aviones y embarcaciones cubanas transporten viajeros, carga y correo postal entre los dos países así como autorizar las exportaciones directas a Cuba de productos estadounidenses.
  • Permitir que Cuba importe desde terceros paises productos que contengan más de un 10% de componentes estadounidenses y autorizar en Estados Unidos las importaciones de servicios y productos cubanos como algunos de la biotecnología, tabaco, ron y otros desde terceros mercados con componentes de níquel y azúcar de la isla.
  • Permitir a las compañías norteamericanas realizar inversiones en Cuba, así como autorizar a los ciudadanos estadounidenses a recibir tratamiento médico en esta nación.
  • Eliminar la prohibición de que se otorguen créditos bancarios y financiamiento a Cuba con el objetivo de adquirir productos en el mercado de Estados Unidos, con excepción de los agrícolas, los cuales están prohibidos por ley.
Otros reportes informativos hacen un listado un poco más detallado sobre algunas de estas peticiones cubanas a Obama, y tambien agregan otros aspectos que el listado petitorio «onunero» de Cuba no menciona. Por ejemplo, a título meramente ilustrativo:
  • Abolir la prohibición que impide a barcos que hayan transportado cargas desde o hacia Cuba amarrar en puertos de los Estados Unidos antes de 180 días después de abandonar un puerto cubano, así como autorizar a navíos que transporten bienes o pasajeros hacia o desde Cuba ingresar a puertos de los Estados Unidos.
  • Otorgar una licencia general que permita el flujo sin límites y frecuencias de remesas destinadas a individuos u organizaciones no gubernamentales radicadas en Cuba, incluyendo pequeñas granjas.
  • Facilitar la exportación de equipos informáticos y software de origen estadounidense a Cuba, así como materiales dedicados al desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones.
Muchas de estas medidas, si el lector trata de ahondar en sus fuentes originarias intelectuales, las pudiera encontrar en el informe titulado «Presidential Authority To Modify Economic Sanctions Against Cuba» y escrito por Stephen Propst para el «Cuba Study Group», cuyo apellido prominente es Saladrigas. «Cuba Study Group» se declara «una organización no-partisana y sin fines de lucro» y, en declaraciones de algunos de sus representantes más visibles, el propio Saladrigas y otros, rechaza ser una organización «lobbista» y mucho menos con objetivos políticos. En ese aspecto declaran que «CubaNow», en cambio, sería su rama política.
Algunas de las propuestas de Stephen Propst ya han sido ejecutadas, y otras están, convenientemente, incluidas en el «listado petitorio» de Cuba, las diferencias son mínimas, por eso no las incluyo, les remito al informe del señor Propst.
Sin embargo, y pese a que «Cuba Study Group» parece aparentar más una institución académica, de buenas ideas y  voluntades, y a pesar de los ataques frontales de los medios ortodoxos en internet de algunos representantes del stalinismo burocrático del régimen, se hace muy curiosa esta «división de poderes» que establecen sus componentes visibles, entre «organización no-partizana y sin ningún espíritu de cabildeo», y su instrumento político «CubaNow». ¡Pura fachada!
Sobre los ataques de la ortodoxia castrista en los medios y blogs en internet solo unas palabras. Pura transacción política. Un magnífico lavado de cara para Saladrigas y para estos grupos que, evidentemente, son representantes de la inversión política de años del castrismo en medios cubanos, en Miami, en la comunidad académica norteamericana, con políticos y con miembros de las mismas instituciones federales norteamericanas. En su camino, se encontraron con un presidente que queria imponer una agenda propia, escribir en letras de fuego en la historia americana su nombre, como para que no se olvide. Tengo que agregar también que la alta oficialidad política del régimen cubano nunca informa de sus proyección futura, y de sus manipulaciones políticas exteriores, a sus periodistas. Estancados en sus blogs ortodoxos, muchos de ellos son las «primeras víctimas» del cambio de timón ejercido en las decisiones direccionales del gobierno.
¿Cuál esserían las opciones ejecutivas que el Presidente Obama tomaría esta vez?
Pues están ahí, visibles, en ese listado de Cuba que responde a uno ya confeccionado por su escribidor académico, el Señor Propst. Lo que no se puede olvidar es que el mismo Saladrigas y el mismo Props han señalado que hay que darle crédito al Presidente Obama, suficiente crédito, porque sin su voluntad no hubiera ocurrido nada.
Las decisiones tomadas, y que se tomarán en lo sucesivo, sobre Cuba responden a los mismos objetivos del proyecto canadiense «Keystone XL». Barack Obama quiere impulsar un legado y no importará la realidad de que el petróleo canadiense seguiga extrayéndose y transportando hacia las refinerias mexicanas y norteamericanas, y causando cualquier mal que los ambientalistas propongan, real o imaginario, ni de que el gobierno de Raúl Castro no haga ningún gesto ni resuelva ninguno de los problemas de derechos humanos que golpean aquel país.
Responden a una voluntad de Obama de imponer una agenda. El mismo «Wall Street Journal» lo ha dicho en varios editoriales y  artículos. El Señor Obama quiere «decirle adiós» al embargo antes de abandonar su presidencia, o llevar esa legislación a un punto en que, sencillamente, no valdría la pena seguirla sosteniendo o, incluso, el descrédito político que sus seguidores en la Casa Blanca tendrían que enfrentar y sufrir ,en caso de dar marcha atrás a sus medidas ejecutivas ,fuera tan enorme que, claramente, no lo podrían ejecutar.
¿Prevee con esto la posibilidad de que un republicano ocupe la presidencia despues de él?
Pues, sí. Obama apostaba por Biden, pero el vicepresidente no quiso enfrentar la apuesta. Y Obama tampoco está seguro que Hillary gane, y en que si gana continúe «su legado». Hay un rpograma ejecutado por una computadora de «Reuters» que ha predicho la posibilidad de que el próximo presidente de los Estados Unidos sea un republicano, cuál será, nadie aún lo sabe.
Personalmente, para mí es muy temprano emitir una opinión. No solo de quién puede enfrentar a Hillary Clinton, decididamente es la que será nominada para competir con los republicanos por la presidencia, sino si realmente las predicciones de esa computadora de «Reuters» se ajustan a la realidad electoral norteamericana.
Lo que sí puedo garantizar es que en la «agenda Obama» no está la democratización de Cuba en ninguna de sus líneas. El solo quiso cambiar un guión, torcer el rumbo y colocar su nombre a la señal de tráfico del camino político de Estados Unidos.
¡Nada más!

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