Wednesday, October 21, 2015

Mon Amour Trudeau

Transcurría la noche del 3 de Octubre de este «precioso año liberal» en el debate francés de la más larga y costosa campaña electoral del congelado Canadá, precisamente en Quebec, el lider de la bancada liberal, Justin Trudeau, y del Bloc Québécois, Gilles Duceppe, cruzaban espadas verbales sobre el muy polémico «Bill C-51» [hablaré en alguna otra oportunidad de esto, no hoy] cuando, al parecer derramando demasiado dulzor, el joven «príncipe liberal» Trudeau  –  perdónenme que repita esta bufonada de «Letras Libres», pero así lo llamó la conocida revista – giró hacia su derecha su enmalezada cabeza y se dirigió a Gilles Duceppe como «Mon Amour» [Mi amor, en francés].
Me imagino que su padre, el muy amado Primer Ministro Pierre Trudeau, debió haber estado dando  grandes bofetadas al oído de su «príncipe político», heredero de su apellido y de su legado político, sobretodo porque, si bien todos recuerdan, el muy amado padre Trudeau tuvo que enfrentar duras pruebas de este bloque afrancesado que, con otros rostros y otros métodos «electorales», quisieron  separarse de Canadá. [Le costó la vida a un miembro del gobierno de Trudeau padre].
Al parecer, el cariñoso debate francés terminó muy románticamente para este príncipe de Montreal. La noche del lunes 19 de octubre se encaramó, detrás de la sombra de su padre, como nuestro próximo Primer Ministro.
Lo que tuvimos ese lunes fue, sin lugar a dudas, una «Furia Liberal».
Más de 17 millones de canadienses fuimos a votar en las elecciones federales número 42, tornándola en la más alta votación de su historia desde 1993. Y aquí están los resultados finales:
Liberales: 6.9 millones para un 39.9% [No, aquí no está mi voto, mon ami, Trudeau]
Conservadores: 5.6 millones para un 31.9% [Mi voto incluido]
NDP: 3.4 millones para un 19.7%. El NDP se esperaba fuera el hueso duro de roer, pero fue solo queso.
Partido Verde: 600 000 votos para un 3.4%
Bloc Québécois: [L'amour de Trudeau] 818 000 votos para un 4.7%.
Los liberales ganaron 184 asientos en el Parlamento en Ottawa, de 338, para conformar un gobierno de mayoría y abrirle la puerta al gobierno por decreto de «el príncipe».
¿Cómo explicar la abrumadora victoria de Justin Trudeau?
Tal vez una playa cristalina y unas arenas doradas al sur de la alargada isla de Cuba nos ofrezcan algunas claras explicaciones al «milagro». Un soleado picnic en un cayo coralino que, años después, deviniera una de las escalas de yates del turismo de apartheid en la accidentada historia de la revolución cubana.
Sin lugar a dudas, «Cayo Largo» tuvo que ver con la victoria de Trudeau. Aquella jornada de arena, mar azul y límpido, conversación franca y brutal, como la caracterizan las memorias de Robert Wright, convertido todo en un bestseller del «The New York Times».
Era el 27 de Enero de 1976, un día después de entrelazar las manos Fidel Castro y Pierre Trudeau. Pero esa no había sido la primera jornada cubana del canadiense. Hagamos un poco de historia.
Fidel Castro y Pierre Trudeau
Es un dato muy conocido el hecho de que fue Pierre Trudeau, siendo Primer Ministro de Canadá, la primera alta personalidad política occidental que visitó Cuba. Ocurrió en Enero de 1976. El Primer Ministro canadiense viajó acompañado de su esposa Margaret y de su benjamín, Michel. Allí, en la ardiente placa del aeropuerto internacional José Martí fue cuando, por primera vez, los dos hombres se saludaron y se vieron las caras. Pero la historia del «encanto cubano» de Trudeau no comenzó esa tarde de Enero, sino 28 años antes, un día de 1948.
He aquí sucintamente la alucinante historia:
1948: un joven Trudeau de 29 años visita Cuba luego de «un largo viaje espiritual» por Europa del Este y el Medio Oriente [En realidad debe decirse en buen Español Cercano Oriente, pero así nadie lo conoce]. La estancia cubana fue, según se recuerda, para cortar caña, una tarea a la que quería enfrentar como un reto personal. [No, no existían entonces las «Brigadas Venceremos», Hilary]
1ro de Mayo 1960: Trudeau y otros dos amigos de su ciudad natal, Montreal, trataron de hacer en canoa el cruce entre Key West y La Habana, pero no eran buenos rivales de la poderosa corriente del golfo y el sol ardiente del Estrecho de La Florida. [Creo Hilary era demasiado joven para esto].
1964: el futuro Primer Ministro de Canadá se aventuró a visitar Cuba por segunda vez, para ver «la revolución» de primera mano. Pasó 3 semanas viajando a través de toda la isla y sumergiéndose lo más posible en el ritmo diario de la vida de los cubanos. El resultado no fue ningún encuentro con Castro, pero sí a su retorno expresó mucha admiración por «un país tan pobre que, pese a atravesar sanciones económicas, estaba trabajando contra viento y marea para mejorar la vida de sus ciudadanos más pobres». [No existía Punto Cero todavía, y ya Castro no tomaba frecuentemente sus batidos en el Habana Hilton, tampoco lo hizo Trudeau. ¿Y qué con Hilary?].
17 de Octubre de 1970: Carta de agradecimiento de Trudeau a Fidel Castro por ofrecerse para acoger en santuario a los asesinos de Pierre Laporte, Ministro del Trabajo de Quebec, asesinado por miembros del «Frente de Liberación de Quebec». [¿Se imaginan la cara que pondría Pierre cuando Justin le dijo “mi amor” a Duceppe?]. Castro se había ofrecido para acoger a los criminales y a sus familias. Días después de la llegada de ellos a La Habana, Trudeau enviaba una carta de agradecimiento y le solicitaba que «los individuos que han recibido su salvoconducto no emprendan ninguna actividad dirigida contra Canadá, mientras estén en Cuba». [Vamos, a ir a joder a Bolivia, a Argentina, a cualquier otra parte menos a Canadá, ¿ok? Hilary estaba manejando también su tractor en un campo de papas, no se enteró del asunto].
26 de Enero de 1976: Llegada del Boeing 707 de las Fuerzas Armadas Canadienses al aeropuerto «José Martí». Castro y Trudeau estrechan las manos y el dictador comienza a cortejar a Margaret Trudeau con «un inglés florido y romántico», según las memorias de la viuda. Según esas mismas memorias, el Castro de aquel día sintió especial afecto por el cuatromesino hijo de la pareja canadiense, Michel. [No, con los hijos propios no se vale. A esos, ¡pan y agua!].
Si quieren conocer un poquito más sobre el viejo Pierre y el otro Viejo pues léanse «Three Nights in Havana: Pierre Trudeau, Fidel Castro and the Cold War World» de Robert Wright. Yo ya estoy harto de lo mismo.
El Nuevo Trudeau
Definitivamente, Fidel Castro sembró más que una amistad en el viejo Trudeau. Cementó una doctrina. Cementó una ideología. Cementó un convencimiento en el padre que fue transmitido a sus hijos, y especialmente a Justin, aunque él, con ambición política, y teniendo la experiencia amarga de su padre que, a su regreso de su picnic cubano, fue más de una vez zarandeado por la oposición canadiense y por la prensa por su amistad con Castro, ha mantenido su boca muy bien cerrada y ha hecho muy escasos comentarios sobre Cuba. Pero la prueba de que aquellos días impactaron en la familia Trudeau estuvo en la asistencia de Castro al funeral de su viejo Pierre, al encuentro con sus vástagos, testimonio fotográfico que incluyo en el encabezamiento de este post y, sobre todo, las muy conocidas y controversiales declaraciones de su Alexander Trudeau, el otro miembro del clan, al «Toronto Star» el 4 de Agosto del 2006. Aquí les pongo un extracto por lo mucho que dice por sí mismo:
“Crecí sabiendo que Fidel Castro tenía un lugar especial entre los amigos de mi familia. Teníamos una foto de él en casa: un gran hombre, alto, con una barba, que vestía uniforme militar y sostenía a mi bebé hermano Michel en sus brazos… Fidel puede haber sido al principio un contacto político de mi padre, pero su relación fue mucho más que eso.”
Sí, fue mucho más que eso. Lo podemos ver en Justin, aún callado sobre Cuba y Fidel Castro, pero queriendo eliminar el Senado, para facilitar la gobernabilidad de un Primer Ministro me imagino. O cuando alaba el sistema político en China y dice cosas como estas, las pongo primero en inglés, tal como fueron dichas por este «príncipe de la liberalidad»:
“There is a level of admiration I actually have for China because their basic dictatorship is allowing them to actually turn their economy around on a dime and say we need to go green, we need to start, you know, investing in solar.”
Traducción: Hay un nivel de admiración que realmente yo siento por China porque su dictadura básica le permite a ellos transformar su economía alrededor de un centavo y decir «necesitamos ser ecológicos», «necesitamos comenzar a invertir en energía solar».”
Hay un muy interesante post de Geoffrey John Brittan donde se afirma, de manera bastante cínica pero muy incisiva, que el Primer Ministro Stephen Harper le negó al recién electo Trudeau la oportunidad de terminar lo que comenzó su padre, refiriéndose al embargo norteamericano a Cuba. Por supuesto, Pierre Trudeau no impuso ningún embargo, ni tampoco fue Trudeau padre quien se negó a plegarse a la política norteamericana sino el Primer Ministro Conservador John Diefenbaker quien, aun siendo un rabioso anticomunista, se negó a romper relaciones con el recién régimen de Fidel Castro.
Vueltas que da la vida, ¿no es verdad?
Lo más interesante del post de Brittan, sin embargo, es su muy acertada afirmación de que fue bajo Pierre Trudeau cuando la política de fortalecimiento de los lazos con Cuba se convirtió en una marca característica de las administraciones canadienses, fuesen conservadoras o liberales. Un rasgo que permanece hasta el día de hoy y que, con mucha seguridad, continuará su hijo a partir del 4 de Noviembre.
Pero, ¿quieren conocer otras lindezas del señor Trudeau?
Aquí se las incluyo.
Invertir bajo déficit:
Se comprometió, e hizo prácticamente de plataforma económica, el incurrir en déficit en el gasto de infraestructura, al doble del gasto actual del gobierno de Harper. Trudeau piensa invertir la asombrosa cifra de 125 billones de dólares en los próximos diez años, el doble de los 65 billones de Harper en un mismo período. Con ello piensa ayudar a mejorar el transporte y todos los servicios de las ciudades canadienses, a costa de olvidarse de balancear el presupuesto.
¡Deficit! ¡Deficit! ¡Deficit! Politica de este «príncipe».
Y también hundirnos en deudas. ¡Ah!, y cortar una uñita de taxes a la clase media. Sí, los que ganamos entre 44 mil y 89 mil dólares al año.
En este aspecto el señor  Trudeau es mas rosca-izquierda que la rosca-izquierda liberal. Cuando el señor Trudeau visitó Mississauga, la más veterana de los alcaldes liberales de Canadá, Hazel McCallion le dio su estampa de divinidad que era garantizarle el voto seguro de esa riquísima ciudad. McCallion fue, ha sido, y es, el alcalde que más tiempo estuvo en su labor, la asombrosa cifra de 36 años, desde 1979 hasta el 2014, momento que se retiró. No necesitaba hacer campaña, no necesitaba acudir a debates, no necesitaba desperdigar esfuerzos, dinero, carteles, propaganda y presencia en su jurisdicción. Su nombre ya era el cuño del éxito, y ganaba siempre.
Mississauga votó por Trudeau, gracias a McCallion.
Sin embargo, esta muy astuta e inteligente mujer, también liberal, nunca arriesgó una política de déficit, ni aun al costo de tratar de implementar mejor infraestructura en su ciudad. Hoy, después de su retiro, Mississauga es la ciudad que mas rápido ha crecido en casi todos los aspectos de los que Trudeau ha planeado crecer en déficit. Y todo eso lo logró McCallion sin implantar ninguna política irresponsable de déficit. ¿Y preguntan que qué tiene que ver aquel cayito de Cuba?
Hay una cosa que Justin Trudeau no aprendió ni aun al costo de señalárselo a Harper: gobernar por decreto propio. Ser un líder sin equipo, o con equipo pero sin acudir y oír a ese equipo.
¿Tal vez una herencia de la amistad y de los recuerdos de la amistad de su padre con Castro?
Siguen los «milagros».
Legalizar Marihuana:
En una muy «sincera» entrevista en el «Huffington Post» «el príncipe» confesó haber fumado marihuana alrededor de 5 o 6 veces, en el patio familiar y… cuando sus hijos no estaban en casa, entre amigos, en una fiesta. ¿Ustedes se lo creen?
Pues yo sí.
Ya me lo veo levantando el pitillo y mirando como las pequeñas partículas de humo azules se escapan en la tarde-noche, trazando algunas extrañas figuras que resemblan las famosas «niqab», esos «preciosos» turbantes que cubren las tímidas figuras de las mujeres musulmanas, convirtiendo este país en el eterno país de brujas sin aún estar en Halloween.
Trudeau no perderá tiempo para legalizar este muy útil producto de ensueño, convertido en medicamento mágico por algunos estadistas de «café con leche». «En los primeros dos años» se implementará, se ha apurado en afirmar. El líder marihuanero, en cambio, no ha aclarado a cuánto ascenderá el tax que le aplicará al expendio de este cigarrillo mágico, cuya prohibición «pone en peligro a nuestros hijos y pone en peligro a nuestras comunidades».
Palabras textuales del «príncipe».
Por cierto, encontré un muy gracioso evento convocado en estos días de Halloween y de «Furia Liberal». Un tal Chris, el nombre es un alias porque no quiere revelar su identidad – por obvias razones – está organizando la «III Búsqueda del Tesoro Escondido de Marihuana» en el «High Park», un icónico parque de la ciudad de Toronto. En esta búsqueda el tal Chris esconderá en el parque certificados por un valor total de $50 000, que podrán ser reclamados en el dispensario de marihuana de su propiedad.
¡Hay gente que saca chispas hasta en un charco!
El fulano dice que si ganara Justin Trudeau – ya lo hizo –, le dará marihuana a cualquier adulto, aun aquellos que no tienen la licencia de ese soporífero producto. Si el caso fuera que Harper hubiera ganado, los únicos que podrían reclamarla seria los que posean la conocida licencia.
Como vemos, es fácil de imaginar qué amplitud de «votantes» y con qué liberalidad lo obtuvo el benjamín Trudeau.
ISIS, MIQAB, Aviones F-35 y Obama:
No bien se hubo informado de la victoria del clan Trudeau, «el príncipe» hubiera lanzado sus alegres palabras en Montreal, el señor Presidente de los Estados Unidos llamó a su vecino liberal y esta fueron sus benévolas palabras de agradecimiento:
"Me comprometí a seguir implicados de una forma responsable que reconoce el importante papel que Canadá tiene que jugar en la lucha contra el Estado Islámico. Pero el [Obama] entiende los compromisos que he realizado sobre la terminación de la misión de combate".
Sí, como lo oyen, Canadá ya no estará combatiendo al grupo terrorista que quema vivos a personas en jaulas, es responsable de la crisis de refugiados de aquella zona y ha identificado a Canadá como un blanco para sus ataques. En cambio, Trudeau ha ofrecido su «forma responsable»: seguir alguna forma de asistencia y asesoramiento.
Asistencia y asesoramiento… para eliminar terroristas que cortan cabezas, queman personas, lanzan homosexuales desde elevadas alturas, les lavan el cerebro a niños para que cometan actos salvajes de asesinato.
«El príncipe» Trudeau, de las asistencias y los asesoramientos.
Otras  «delicias»:
  • Eliminar la visa canadiense para los mexicanos. ¿Lo habrá oído Trump decir esto aquí, en el mismísimo Ontario?
  • Recibirá 25 mil refugiados sirios. !Y eso ya!, !ahora mismo! Lo dijo el segundo día después de coronada su victoria, en mitin público. Y sin olvidar que, en las palabras de agradecimiento la noche de su victoria, hizo referencia a la conversación que tuvo con una musulmana de que le permitiera usar la niqab a su hija en los eventos oficiales del gobierno. Es ese turbante que nos invade como la pulga todos los lugares, todas las estaciones de metro, todos los centros comerciales, los salones donde nos juramos ser canadienses entonando el himno de este, nuestro nuevo país, para hacer nuestros los valores tradicionales de este gran Canadá… libérrimo. Pues, sí, ya nos verán usando turbantes a todos, gracias al «príncipe».
  • No comprar los nuevos aviones F-35 para combatir ISIS. Total, ya no vamos a luchar contra estos terroristas sino a darles nuestra otra mejilla, para que nos decapiten la cabeza completa.
  • Eliminar el gobierno bicameral, ya lo dije. Es evidentemente una herencia de aquella playa azul, de aquellos corales y de aquellas aguas cristalinas de Cuba. Y, ¡por supuesto!, de la forma tan moderna de aprobar leyes del «Parlamento» chino. Gobierno por decreto.
¿Y ustedes me preguntan que qué tiene que ver Cuba con todo esto?
Saquen conclusiones.
Justin Trdueau no tiene ni que mencionar el nombre de aquella isla. Tiende un apellido, una historia que circula por su sangre, unas palabras que definen hechos. El 4 de Noviembre este país comenzará una nueva etapa de su vida… la de su derrota como nación de occidente.

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