Wednesday, October 7, 2015

¿Censura Castrista también en Wikipedia?

Ayer 6 de Octubre la policía política se presentó en casa de Roberto Jesús Quiñones Haces a las 6 de la mañana. Los acontecimientos son los típicos de todas las agencias de represión al más fiel estilo de aquellas de los tiempos de Stalin, o de la Stasi. Madrugada, bien temprano en la mañana – en el caso de Quiñones a las 6:00 am –, cuando el cuerpo y la mente están aún embotados por el sueño y el despertar brusco. Registro y requiso de cuanto medio técnico y documentos, de cualquier tipo, que la víctima presenta, en este caso su computadora y otros efectos domésticos. Cuatro horas de registro y un hombre, periodista independiente, detenido sin dar explicaciones a su madre.
Las «autoridades» castristas le están armando a Quiñones un expediente por acciones «contra la paz mundial».
No, el periodista no vendió armas a las guerrillas terroristas en El Salvador, como lo hizo Fidel Castro y su hermano.
No, el periodista no envió al asesino de «La Cabaña» para Bolivia para también armar su guerrilla en contra del gobierno boliviano de aquel entonces.
No, el periodista tampoco agrupó a argentinos y neocubanos para que también hicieran lo mismo en la Argentina de los sesenta, que no cuando la de la dictadura, en ese entonces lo que envió Fidel Castro fueron cartitas amorosas.
No, Quiñones tampoco le suministró dinero ni armas ni apoyo logístico y diplomático a las narcoguerrillas de Colombia, las muy bien conocidas FARC, que ahora quieren enganchar en el poder los mismos narcodictadores.
Quiñones solo reportaba la realidad del país.
¡Ah! Lo acusan también de «torpedear» las relaciones Estados Unidos - Cuba.
Pero, ¿cómo?
¿No eran estas las autoridades que decían que les importaban un rábano los yanquis, americanos, los USA y demás epítetos y ditirambos?
Hay un detalle interesante. Este periodista fue de los pocos, o casi el único, que se dignó a escribir algunos artículos apoyando al escritor Angel Santiesteban, cuando las mismas autoridades, que tantos actos terroristas contra gobiernos democráticos y establecidos en esta región, le montaron el juicio amañado al conocido intelectual.
Hoy Angel Santiesteban está en la prisión grande cumpliendo aún la condena de la prisión pequeña, en «libertad» condicional.
¿No son curiosas las coincidencias?
¡Ah!, pero hay algo más.
Déjame recapitular otra vez. Ayer a las 6:00 de la mañana secuestraron a este periodista. Le usurparon su computadora personal y, ¡maravilla del siglo cibernético!, hoy la Wikipedia tiene borrada la página en Español de este periodista.  Un borrado, además, fulminante, en menos de 24 horas.
Algo inaudito.
¿Casualidad?
¿Coincidencias?
Usted puede ver en el encabezamiento de este post lo que muestra la conocida enciclopedia en internet. La página de Roberto Jesús Quiñones Haces fue borrada por un usuario anónimo [UA31], el día 6 de Octubre a las 21:52 horas.
Realmente, ¿estaremos siendo testigos de la invasión de la censura castrista a nuestra muy «confiable» Wikipedia?
¿Cómo es eso, Snowden?
¿O la muy diligente narcodictadura ordenó comenzar a borrar al Roberto Quiñones de entre los ciudadanos reales de Cuba, por supuesto, comenzando a borrarlo de entre los ciudadanos virtuales del mundo?
No hubiera sido la primera vez. Han hecho intentos en varias oportunidades de colar comentarios políticos, que la misma Wikipedia ha impedido, a páginas de deportistas cubanos escapados de aquella cárcel grande que es Cuba, y que hoy gozan de un muy buen bienestar deportivo entre los conjuntos beisboleros norteamericanos de las Grandes Ligas.
No puedo probar nada, pero es demasiada coincidencia, en tiempo, entre el secuestro del periodista y esta acción de silenciarlo en internet.
Pero no es todo.
Hablemos del «estornudo».
Conociendo estos hechos me dediqué a contactar sitios web cubanos, periodistas, cuentas en Twitter de periodistas y de medios independientes cubanos, o al menos así es como ellos mismos se describen. Traté de contactar con «Cubanet» y le escribí a los redactores del «Diario de Cuba» - (para ser justo, ellos fueron los únicos que me respondieron, pero la información sigue sin aparecer), envié mensajes a cuanta persona pude vía email y Twitter para tratar de que la información se conociera, o que estos sitios se interesaran en el caso de Quiñones.
El periodista, es importante decirlo, escribe habitualmente en «Cubanet», sin embargo, todavía a estas alturas estoy esperando la respuesta de este sitio sobre mi «preocupación». De los grandes ganadores de premios, de esas personalidades más influyentes en el mundo que CNN y Times recolecta, ¡vaya a usted a saber cómo!, todavía estoy esperando también su respuesta. Y esas me han respondido en otras ocasiones, ¿por qué no hoy?
De las acciones «contra la paz mundial» ya sabemos que los narcodictadores cubanos no se preocupan, para ellos lo más importante es mantener la censura, impedir que el negocio de la información se les vaya de su propio control. Acusan a los periodistas independientes de cualquier cosa, hasta de un estornudo.
¡Ah!, el estornudo.
¿Qué hubiera pasado si en vez de ser Quiñones al que le hubieran asaltado la casa las fuerzas de seguridad, detenido y secuestrado su computadora y borrado su página en Wikipedia, hubiera sido cualquiera de estos seres mediáticos de nuestra blogosfera de moda, estos que le dan la vuelta al mundo en 80 días y regresan, y crean periodiquitos digitales y se pasean por toda La Habana, y nada pasa?
Si alguno de estos hubiera estado en el caso de Quiñones de seguro ya todos los medios, toda la tropa tuitera de Radio Martí, Cubanet y los treplemil sitios de internet sobre Cuba estuvieran gritando, y ya veríamos los titulares. Ya yo estaría disfrutando de CNN reportando los estornudos represivos que el castrismo le inculcó a los «disidentes castristas» mediáticos, gracias a la inoculación del virus de las vacas locas por sus tropas facinerosas.
Pero, ¡no!, como es un simple periodista independiente, que además se atrevió a apoyar a uno de los pocos intelectuales cubanos íntegros, ninguna de la prensa vocinglera a favor de los mediáticos estornudadores ganadores de premios ha dicho «MU», como las vacas.
No en balde decía en un post reciente, citando a Guillermo Cabrera Infante, los cubanos han inventado una nueva modalidad de invisibilidad.
Esta es su muestra.

Nota: Los censores a Quiñones, sin embargo, parece que no han tomado aún como tarea de choque el aprender inglés, dejaron sobreviviente la página del periodista en ese idioma.

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