Friday, August 14, 2015

Cosas del Mar

Dice Richard Blanco en La Habana, leyendo al viento salado y al mar su poema este viernes:
“Nadie es el otro para el mar,
Seamos apartada isla o vasto continente.”
Sí, el mar nos abraza a todos, estemos donde estemos. Anclados en la isla, o exiliados de ella. Aquejados de tanto bochorno, o embriagados de tanto olvido y desvergüenza.
Para algunos el mar limpia sus caras, y sus manos. Para algunos pocos son el doloroso recipiente de nuestras lágrimas.
Y prosigue Blanco:
“Hoy, el mar sigue diciéndonos
el fin de todas nuestras dudas y miedos
es admirar a los azules lúcidos de nuestro horizonte compartido
para respirar, juntos,
para sanar, juntos.”
Pero hay algunos que no quieren compartir, que no quieren sanar, que no quieren respirar juntos. ¿Qué hacer con ellos?
¿Cerrar nuestras heridas y abandonarnos a la desidia e indiferencia?
¿Olvidar?
Y comienza:
“El mar no importa,
lo que importa es esto.
Todos somos del mar entre nosotros,
todos nosotros.”
He elegido este orden. He  cambiado el curso del poema, los versos. He olvidado algunas palabras, demasiado zalameras, demasiado obvias para la amnesia en que algunos prefieren vivir. A pesar de Richard Blanco, a pesar de todos estos poemas conciliadores con el terror, el miedo, la lujuria de la arrogancia y del arrogante, la desidia de los que prefieren olvidar para alimentar su panza, la descerebralización de los que prefieren corromper sus principios éticos por seguirle la corriente a un mar que sigue siendo hoy el recipiente de nuestras lágrimas, a pesar de todo eso, yo elijo seguir contracorriente, navegar ese estrecho sin justicia.
He elegido sentirme humillado, abofeteado por tanta mentira y tanta retorica política. Vencido por la temporalidad, pero no derrotado.
No, Richard Blanco, yo admiro el azul lucido del horizonte que me lleva a Cuba, agrego una lagrima mas a ese mar, «para respirar juntos y sanar», junto a los justos, junto a las víctimas por su justicia contra los victimarios.
El mar sigue siendo nuestro común recipiente de lágrimas, por los caídos.

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