Wednesday, July 22, 2015

Las celebridades «cuadradas» del Socialismo Cubano

Estaba en décimo grado, recuerdo que mi profesor de historia era uno de esos «maestros cuadrados» que nos recitaba la historia por los manuales de instrucción que recibía de su cátedra. Clases aburridas, escrituras alargadas que uno tenía que anotar al dedillo – era lo que iba a salir en pruebas –, recitados de nombres, hechos y mitos de un país que parecía agrandarse en la misma dimensión en que la realidad lo achicaba.
Éramos jóvenes y aquel profesor era muy «tieso», ordenadito y bien indoctrinado, la barbita bien recortada me hacía pensar en uno de esos musulmanes ideológicos que hoy vemos por estas partes, en los centros comerciales, con el batilongo largo y esa «gorrita» recondeada tapándole «el coco», para que no le penetren las «influencias satánicas» – ¡que ironía!, Satán cuidándose de Satanás –. Le llamábamos en voz baja «fidelcoco», le imaginábamos metiéndole miedo a los pobres alumnos de séptimo grado, envuelto en una sabana y con un báculo, dándole en las cabezas por la noche, a oscuras, porque no repetían el último discurso de quien ustedes ya pueden imaginarse.
Recuerdo que un día nos estaba impartiendo la japonización de Corea, entiéndase, el período en que Japón invadió la península coreana durante la segunda guerra mundial, y aquel espectro musulmán no hacía más que repetirnos lo que tenia apuntado en su libreta hasta que «tropezó» con el dato de la imposición del idioma japonés a los pobres coreanos, para blanquear la cultura de la península. Y entonces ocurrió lo inesperado, una de las muchachas que se sentaba al final del aula, y que siempre estaba buscando el detalle escabroso para preguntarlo o comentarlo, le «susurró» a su vecina:
«Oye, Clarita, ya tu sabes, dentro de poco vamos a estar todo hablando como los bolos»
Fue un susurro, un susurro que solo estaba «destinado a Clarita», sentada a su lado, pero que ocurrió en ese minuto de silencio donde todas las bocas permanecen cerradas, y todos los oídos están atentos por ¡vaya usted a imaginar qué accidente sonoro!, y entonces todos lo oímos, también el estirado y tieso profesor de historia.
A la altura de este tiempo ya no recuerdo el nombre de la susurrante, pero recuerdo sus palabras y el efecto multiplicador de aquella frase. El día quedó registrado, en nuestra memoria, como el «Día de la rusificación de fidelcoco».
La anécdota me viene después de leer la entrevista de Mariela Castro Espín en el diario español «ABC». Las circunstancias son diferentes y los lugares ylos personajes han cambiado, pero esta festinada celebridad de la fauna socialista cubana se me asemeja mucho a «fidelcoco». Sigue la misma rutina, repite los mismos estribillos amanerados de viejos manuales, se mantiene no viendo lo evidente: que el socialismo pasó, que Europa cambió, que los tiempos barrieron los manuales soviéticos en todas partes, incluso en los lugares que menciona.
Ya ni China quiere hablar de topología comunista, aunque aplica los viejos manuales de represión de aquellos tiempos, y su aristocracia de poder sigue teniendo la misma escalera política, pero su economía transcurre por un capitalismo monopolista de estado. Al sur Vietnam es la misma historia. No hablo de Corea del Norte, a diferencia de «maricaca», porque aquel país es una ínsula de locura, hasta los pelados están ordenados y bien delimitados.
Pero esta conserje de burocracia familiar menciona, ¿casualmente?, cuatro de los países a los que menos personas emigran en el mundo, y las estadísticas son de fuentes enteramente «confiables» de la nomenklatura castrista, es decir, de los que le cuidan el patio a esta conserje.
Según los últimos datos suministrados por la ONU en Vietnam, China y Cuba solo un 0.1% de las personas que viven, de manera permanente y con estatus de ciudadanía, no son nacidos en ese país. Caso curioso, en Corea del Norte, el país loco, el porciento es de 0.2.
¡Y Cuba es el último país en el conjunto de las 232 naciones del reporte de las Naciones Unidas!
Le preguntaría a esta conserje, ¿por qué? ¿Por qué tantos cubanos se marchan y muy pocos extranjeros escogen a Cuba como lugar de su «ciudadanía»?
¿Por qué si Cuba es «un archipiélago de felicidad» muy pocos extranjeros quieren vivir como ciudadanos de ella y muchos cubanos quieren dejar de serlo?
¿Será por que Cuba abolió hace mucho rato al ciudadano y los que quedan son estos «fidelcoco» y «maricaca»?
¿Cómo es posible, si ellos «son tan nobles», que nadie quiere irse a Cuba a vivir como «ciudadano pleno» de ese país?
¿Será que no hay plenitud en esa «ciudadanía» cubana?
Por supuesto, los tópicos conocidos sobre las elecciones, los derechos civiles y los demás etcéteras son ya harto conocidos. Ya ni vale la pena tratar de razonar con estas celebridades socialistas sobre el significado de esos tópicos. Estas fulanas y fulanos son «cuadrados».
«Para mí la caída del socialismo no existe», dice.
Me imagino a la señora Espín frente al «espejo mágico» de Blanca Nieves preguntándole por la eterna belleza de su «socialismo», y la aburrida respuesta del espejo, el único en el reino: «Sigue siendo muy hermoso, pero en el bosque oscuro todavía hay uno más hermoso que el tuyo». Lo cual no hace al espejo «un bicho», pero si un tipo honrado con picardía criolla... o tal vez un miembro de la G2 presto a preparar un acto de repudio al «socialismo del bosque»..
Los cuentos, son cuentos. La realidad, y la verdad, les atajan el paso aunque aquellos corran como los galgos.

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