Sunday, July 19, 2015

Juego de Símbolos

En un hecho sin precedentes la bandera confederada ha sufrido la última derrota y ha sido eliminada de edificios federales, y en la propaganda electoral de políticos y candidatos presidenciales, que un día la usaron como pacto con los locales de algunos de los estados que la izaban en sus predios oficiales. Mientras algunos de esos estados la arriaban, y como si no fuera un símbolo de lo mismo, opresión, esclavitud y sometimiento medieval, el Empire State se engalanaba de luces verdes en la noche neoyorquina... para "celebrar" el Ramadán, una fiesta de la opresión, la esclavitud y el racismo.
¿Es que somos una sociedad islámica?
¿Es que Norteamérica ha dejado de ser el símbolo de la libertad y los derechos del hombre?
La Estatua de la Libertad, ¿ha dejado de levantar su antorcha a la entrada de Manhattan?
Los emigrantes que cruzaban el Atlántico lo primero que deseaban descubrir en el horizonte eran las luces de New York, el contorno de esa estatua y la aguja que se levantaba en lo alto del Empire State. Símbolos de la libertad, la prosperidad y el capitalismo.
¿Han dejado de existir en América?
¿Desde cuándo en Irán, Arabia Saudita y en otros estados islamistas engalanan sus edificios icónicos con los colores de la cristiandad, el judaísmo, a los que el propio Corán los considera «infieles»,  seres indignos de la existencia?
Solo cuatro días han transcurrido desde que un musulmán asesinó cuatro americanos en una base de reclutamiento del ejército de los Estados Unidos, su «heroicidad fundamentalista», como toda la musulmana, lo anunció en su website. Un tiempo, al parecer, «muy razonable» para que los dueños del icónico edificio se sintieran satisfechos y "en paz" con la religión que le sugirió al asesino disparar.
¿Cuánto le pagaron a esos dueños las organizaciones pro musulmanas para la blasfemia luminosa?
Donald Trump está siendo «crucificado» por decir que McCain no fue ningún héroe. Nadie está «crucificando» a los que instalaron y dieron el «click» a las celebraciones de la fe que disparó en Tennessee.
Si lo que se quería en Carolina del Sur era la eliminación de un símbolo que representaba opresión y esclavitud, racismo en esencia, ¿cómo entender la celebración de una fecha ritual que representa también opresión, esclavitud y un más horrendo racismo?
Al menos 5 026 personas han sido muertas durante estas «celebraciones» en Siria, entre ellas 224 menores. Atentados en Irak, Afganistán, Argelia, Nigeria, civiles y fundamentalmente menores muertos. ¿Es eso lo que celebra el Empire State?
Partamos que todos los racismos son intolerables, todas las violencias y crímenes, todas las imposiciones y opresiones. No hay gradación para la violencia o para la falta de libertad. Nuestros valores más esenciales, los que nos acercan a la modernidad y nos alejan del Medioevo son la libertad de expresión, de pensamiento y de acción. También la libertad de cultos, ¿incluidos los que no respetan la vida? ¿Incluidos los que no se consideran ni «americanos»?
La Escuela Comunitaria Musulmana de Potomac inculca a sus «estudiantes» la enajenación de su propio país, Estados Unidos. Reporteros del «Washington Post» recogieron atónitos las respuestas de estudiantes que decían que «ser americanos es solo haber nacido en este país» o una lindeza como «ser un americano no significa nada para mí». ¡Cuan patriótico!
El «The New York Daily News» «descubre» en el 2003 que los libros utilizados por las escuelas musulmanas de la ciudad de New York, la misma donde se alza flamante el Empire State, están repletos de inexactitudes y condenas flagrantes contra judíos y cristianos. Estos periodistas reportan mas los movimientos glúteos de Kardashian que lo que se necesita ser reportado e investigado.
Mas al norte, en la congelada Ottawa, miembros del staff de «profesores» de la Escuela Islámica «Abraar» incitaban abiertamente el odio contra los judíos. Mientras en Ajax, a 50 kilómetros al este de Toronto, los «educadores» obligan a sus «estudiantes» a que memoricen el Corán, la segregación total del entorno canadiense y la separación de géneros. El director de la escuela tiene una devoción que, muchos que lo conocen, lo caracterizan mas como jefe de una secta que como un director educativo.
¿Alguien habla por algún lado de integración, multiculturalismo, respeto a las diferencias y tolerancias?
Posiblemente estarán hablando de la tolerancia a la intolerancia.
Esos tres valores, alcanzados en occidente, a través del crisol de la lucha de la intelectualidad de avanzada, de la disidencia a los estamentos intransigentes de las religiones, a la ilustración y el cuestionamiento de las creencias religiosas de frente a la razón, de la separación del estado de la iglesia, cualquier iglesia, y la creación de un verdadero Estado de Derecho, todos esos valores son, no solo discriminados, sino perseguidos, destruidos, masacrados por una fe que no ha avanzado un paso desde la edad que surgió.
Los que ornamentaron con colores islámicos, tal vez para congraciarse con comunidades locales, o castas aristocráticas de estados criminales que recetan e imponen una religión por encima de la ecumenidad de todas las creencias, cometen el grave error de ser instrumentos ciegos de una fe terrorista, de un grupo que quiere secuestrar occidente, que tiene planes invasivos, que los va cumpliendo utilizando las mismas libertades, valores occidentales, que querrán destruir cuando controlen el poder.
Me pregunto, ¿cuánto dinero estará viajando por vías ocultas a candidatos presidenciales, a campañas políticas y a instituciones de prensa para que avalen candidatos convenientes, campañas «de tolerancia» a la intolerancia e instituciones «educativas» islámicas?
Esto no es cuestión de símbolos. No es cuestión de ecumenidad. No es cuestión de banalidad política. No es ni tan siquiera una broma absurda o ligera. Es sencillamente una conquista silenciosa, una invasión que lentamente, a través de nuestra propia ignorancia, les estamos dejando obtener.
Si vinieron a nuestra civilización es para integrarse a ella, no para absorber la nuestra. Si emigraron a nuestros países no es para crear bolsas de convivencia y despues segregarnos y aniquilarnos como civilización. No están aquí para enajenarse en sus comunidades y ejercer el poder en ellas. Si vinieron a quedarse no es para establecer una nación dentro de otra, aislada en su propia cultura. Vinieron para obtener lo que no tenían en sus propios países: libertad, prosperidad, modernidad.
Ninguna de esas conquistas, logradas en el crisol de las contradicciones y las luchas con religiones que tuvieron también sus horas tristes y sus crímenes horrendos, lograrán sobrevivir al terror de  la única religión que nunca ha tenido un Renacimiento: el islamismo.
Dejémonos de ser tan fatuos. No hay musulmanes moderados ni sociedad musulmana moderada. Esa misma religión es crisol de su propio fundamentalismo. No se puede olvidar que muchos de estos que han cometido ataques terroristas en occidente tienen una alta educación, han pasado por instituciones académicas de Estados Unidos y Europa, los mejores colegios y escuelas técnicas. El musulmán que disparó en Tennessee era ingeniero e intentó trabajar en una planta de energía nuclear, ¿qué habría intentado hacer si hubiera tenido éxito en su entrevista de trabajo?
Vale la pena pensarlo varias veces, muchas veces, todas.
Sin embargo, los dueños y ejecutores de las luces islamistas para celebrar el Ramadán en el Empire Estate no han pensado en nada de esto, o así parece. Es muy probable hayan revisado los predios del edificio para remover todo vestigio de la bandera confederada, pero no para dejar de prender las luces que celebrarían la fe del asesino de los americanos en Tennessee.
No, no es un juego de símbolos.

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