Sunday, June 28, 2015

Yoel Romero contra las cuerdas

Un mundo para la homosexualidad o un mundo para la heterosexualidad, o un mundo compartido. Existe una línea muy fina a la hora de enfrentar los fenómenos actuales, porque se puede llegar a la peligrosa conclusión de que existe «una agenda» para invertir los calores cristianos de nuestra sociedad. Y negar esos valores es negar que, si estamos donde estamos, es esencialmente gracias a la base cristiana de la sociedad occidental en la que vivimos.
Un viernes negro lleno de atentados terroristas por parte del «estado islámico». Lo primero peligroso aquí es que ya, de hecho, estamos aceptando sicológicamente la existencia de un estado que quiere destruir todo lo demás. No debiera suceder.
Luego 9 jueces se toman la atribución de aceptar un hecho para toda una nación, el matrimonio homosexual es aceptado por nueve personas e impone un cambio en las reglas del derecho a la libre expresión, y no solo al derecho legal homosexual. Ahora, cualquiera que se oponga, y exprese, ese derecho no solo es censurado, puede ser acusado de exponer «ideas de odio» hacia personas de diferente orientación sexual a la mayoría heterosexual.
¿Nuestra sociedad estará avanzando hacia un mundo homosexual? Por favor, no entren en pánico, solo hago una pregunta
Dejemos claro esto, nueve individuos, por más que representan la visión profesional de la jurisprudencia de una nación, no representan a una nación.
Y también dejemos claro que toda persona tiene los mismos derechos, debe tenerlos y una sociedad debe garantizarles los mismos derechos ante la ley, no importa la raza, el género, la religión y su orientación sexual.
Aclarado esto.
El peso mediano de la lucha profesional, Yoel Romero, un «desertor cubano» - así lo define la prensa americana - ha creado una pequeña crisis mediática después de que la Corte Suprema de los Estados Unidos ha legalizado el matrimonio homosexual en ese país. Luego de ganar frente a Lyoto Machida, este domingo, ha hablado de Dios y ha levantado la ira del «orgullo homosexual» de algunos. ¡Nada menos que en el domingo del «orgullo homosexual»!
“WOW, mis amigos, quiero decirles algo. Trataré el inglés. ¡Hey, UFC! ¡Hey, Miami! !Hey, Florida! Escuchen. ¿Qué ha pasado contigo, Estados Unidos? ¿Qué ha pasado con ustedes? ¿Han olvidado al mejor de los mejores en el mundo? Su nombre es Jesucristo”
Y agregó:
“¡Despierta, Estados Unidos! Regresen. Vuelvan a Jesús, no olviden a Jesús.”
Hay que admitir que las expresiones de Romero aparecen en un entorno desafortunado, en un tiempo desafortunado y en un día de puro infortunio para estas palabras. Y así enseguida apareció el consabido etiquetador público para llamarle homófobo y mandarlo a callar.
Un tal Karim Zidam, que se las da de periodista y que, para colmo, malinterpreta las palabras de Romero al transcribir «no olviden a Jesús» [“no forget Jesus”, dijo Romero] como «no para el Jesús gay» [“no FOR GAY Jesus”], que cualquier oyente en el idioma original del cubano, español,  sabe que no fue lo que dijo. En inglés, incluso, no tiene mucho sentido.
Hoy el cubano ha sido «colgado» desafortunadamente en el cadalso mediático. Desertor, homófobo y, según el tal Karim:
“Romero may have the right to think whatever he pleases, but that does not give him the right to IMPOSE his perspective on the thousands in attendance”
[“Romero puede tener el derecho a pensar lo que quiera, pero eso no le da a el derecho a IMPONER su perspectiva a los miles de presentes”]
Curiosa la «perspectiva» del periodista. Es decir, que hoy por hoy, ya nadie podrá decir lo que piensa si no admite el matrimonio homosexual, por lo que sea. La Corte Suprema de los Estados Unidos, según la perspectiva de Karim, abolió la libertad de opinión. Y en lo que es más peligroso, tuerce las palabras del boxeador, no un intelectual de la palabra y el pensamiento, hay que decirlo, para acusarlo de una «opinión de odio», donde no la hay.
¿Qué ocurrirá entonces mañana cuando un padre cura se niegue a casar a una pareja homosexual, por sus convicciones?
¿Qué ocurrirá cuando un ciudadano se atreva a decir que no le gustan los homosexuales?
¿Qué ocurrirá cuando un escritor escriba las preguntas, los cuestionamientos y los pensamientos de ese espectro social que no apoya el comportamiento sexual de la comunidad LGBT?
¿Castrarán del diccionario la palabra «maricón» como han querido castrar la palabra «negro»?
¿Censurarán libros donde las mencionen como han intentado censurar a Mark Twain?
Estamos llegando a un mundo donde las opciones no se abren, sino se trasladan a su lado opuesto. No es el caso de una mayor aceptación, sino de un cambio en los patrones de aceptación y no precisamente para la tolerancia, sino para la intolerancia de la intolerancia anterior. Puede parecer un trabalenguas, pero no lo es.
Si la corte decidió apoyar la justa causa de la igualdad homosexual, también tiene que apoyar que las decisiones se toman para hacer una sociedad más tolerante ante todo, pero no para enmudecer entonces al otro bando. Por supuesto, esto lleva a que el otro bando debe entender que existe un límite jurídico a su intolerancia, y que este mundo estamos todos por la Gracia de Dios.
Homosexuales y Heterosexuales.
Si avanzamos en la causa de los derechos de una minoría es porque una mayoría apoya los derechos de esa minoría, con respeto. Y la minoría también tiene que reaccionar con respeto a la diferencia de la otra minoría, la que no quiere reconocerlos con derechos. Es así de sencillo, eso es democracia. Es difícil de aprender, y es difícil de no sentirse ofendido de una y otra parte.
Lo que no puede ocurrir es que cambiemos las orillas de las intolerancias.
Romero no intentó «imponer» a nadie nada, solo dijo su opinión. El escribidor debió suprimir su intolerancia incluso torciendo las palabras del boxeador, al costo de hacer justicia a su mismo criterio. Es muy incoherente que los que defienden, y han defendido, los derechos de la comunidad homosexual, acusen a figuras públicas de imponer criterios, porque ellos mismos han utilizado a figuras públicas y a los lugares públicos con el mismo propósito… y no le han llamado imposición.
Es un gambito de juego peligroso porque les resta, no solo seriedad, sino también hasta verosimilitud.
Por supuesto, Romero podía haberse callado y no haber dicho nada. Puede que haya actuado sus creencias religiosas, o una pequeña porción de «machismo» cubano. O puede muy bien estar preocupado por lo que sucede en los Estados Unidos. En un ser humano, primero que campeón, desertor y otras lindezas, o luchador. Yo también lo estoy.
No se me escapan los signos de debilidad en aquel gobierno, signos que no indican que viviremos en un mundo mejor, a pesar de que los ciudadanos estén siendo más iguales ante las leyes públicas, como debe ser.
El periodismo sesgado no es periodismo, es simple retórica al peor estilo McCarthy. Esperemos que todo retorne a su cauce normal luego de toda esta tormenta, pera mejor de todos, heterosexuales y homosexuales, seres humanos todos.

2 comments:

Simon-Jose said...

Mi estimado amigo.
Sabes que coincidimos en el modo de pensar.
Creo que se avecina una batalla fenomenal. La Corte Suprema ha actuado a la ligera en lo que parece ser una tendencia a complacer en todo lo que se le antoje al Mesías que hoy regenta USA al igual que sucedió en nuestra sufrida Cuba hace 56 largos y dolorosos años.
Pero no les será fácil la batalla. Recién comienza. Y "hay pa' comer y pa' llevar".
El dia 28 de Febrero de 1892 la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminó que Estados Unidos es una Nación Cristiana. Y en la Declaración de Independencia está bien plasmado más de una vez ese concepto y la orden a los ciudadanos de rebelarse cuando el gobierno no cumpla con We, the People.
Esperemos tremendas batallas jurídicas. Y los jueces obligados a respetar el primer fallo de la Corte Suprema que invalida, en gran parte, el reciente.

Te dejo un link que quiero visites. Y leas un comentario escrito alli por alguien con gran amor patrio. Es el primero de todos y lo firma Beverly Hulick

http://louderwithcrowder.com/the-real-problem-with-the-gay-white-house-lights/

Un abrazo cubanísimo,
Simón José.

Anonymous said...

Simó:

Muchas gracias por dejar el link, creo lo voy a reproducir en español y en inglés.

Un saludo:

Juan Martín