Friday, June 26, 2015

Una isla en una percha

Los que priorizan negociar con Castro, los que aprovechan la llamada «iniciativa privada», privada precisamente de ser iniciativa y solo constituir un parche a lo que ya no puede sostener el gobierno, esa pequeña rendija abierta al «meroliqueo» que entreabre la puerta a la economía de mercado de alambique, están colgando al país en una percha.
¡Literalmente!
A veces me sorprende encontrar personas inteligentes que se dejan mistificar por fantasmas, o que olvidan que las mistificaciones existen, precisamente, para que algunos ingenuos crean en los fantasmas. Y así he encontrado a Carlos M. Gutierrez, que no es un «fulano» cualquiera, sino que entre su resumé tiene haber sido Secretario de Comercio de George W. Bush entre el 2005 y 2009, ex director ejecutivo de Kellogg y que, en la actualidad, funge como copresidente del Grupo Albright Stonebridge.
El señor Gutiérrez es, además, cubano. Debería ayudar en algo eso.
Pero con tan buen resumé y habiendo sido lo que fue, precisamente un representante de la administración republicana del último Bush, esperaba un análisis mas coherente, mas abarcador de lo que las políticas comerciales pueden lograr en un país, y lo que no pueden.
El 11 de Julio de 1995 Estados Unidos estableció relaciones diplomáticas con Vietnam. Han pasado 20 años de aquella fecha – faltan unos días –, ¿qué ha cambiado con la estructura de poder en ese país asiático?
Muy poco.
Cuando el señor Gutiérrez comenzó su labor como Secretario de Comercio hacia solo una década, esa cifra se ha duplicado, las razones deberían estar en los hechos que expusiera este ex secretario para mostrar los resultados en la nación asiática, pero en su artículo del «The New York Times» titulado «A Republican Case for Obama’s Cuba Policy» no hay hechos que apoyen razones, solo hay conocidas mistificaciones.
Este no es el caso de defender o no un embargo, es el caso de demostrar con hechos que una política de negociar con el enemigo haya conducido, alguna vez, a que desapareciera el enemigo. ¿Cuándo ha ocurrido? ¿Dónde?
En ningún lugar.
Hace menos de una semana el mismo diario donde escribió su «lechuga» el señor Gutiérrez reclamó el levantamiento de la prohibición de visitar Cuba. No pasó mucho tiempo, cinco días, y el Departamento de Estado sostuvo una sesión de «Preguntas y Respuestas» sobre las posibilidades de viaje a la isla por parte de los locales americanos. No es cuestión de anotar aquí otra teoría de las conspiraciones, pero resulta «raro» que ese diario haya apostado por «hacer campaña» para el restablecimiento de relaciones el año pasado y, un 17 de Diciembre, a menos de un mes, «desayunarnos» con la taza de café de las negociaciones Obama-Castro y el anuncio de las «normalizaciones». Términos de la negociación y temas que «The New York Times» había «pedido» en sucesivos editoriales semanales, casi a pie juntillas.
Ahora se repite el caso. ¿Estaremos ante la inminencia de algún anuncio presidencial sobre un mayor relajamiento de los viajes a La Habana?
No lo sé, es solo una pregunta
El diario canadiense «Toronto Star» recientemente en un artículo titulado «Cuba facts: by the numbers» estableció una cifra de posibles visitantes norteamericanos… si la «invasión de turistas comienza», la situó en 1.5 millones. No cita las fuentes de donde esos números aparecieron, el periodismo que hoy se estila por estas partes es, por otro lado, de una mediocridad que ya nos hace bostezar, pero pensemos que se basa en la cantidad de turistas canadienses que visitan Cuba. Eso sí lo conocemos, 1.2 millones, lo ha publicado las estadísticas cubanas, muy reacias a declarar datos mas allá de estos números. No publican cuántos se van del país, por cualquier vía, por ejemplo.
¿Qué se quiere lograr con los viajes a Cuba?
Apartheid Turístico
Canadá nunca rompió relaciones con La Habana, aunque ese gobierno nunca mencionó ese detalle públicamente, solo le concedía el «mérito» a México. ¿Qué logró Canadá en estos 56 años de relaciones diplomáticas para alcanzar la democracia en ese país?
Nada.
Pierre Trudeau fue el primer jefe de un gobierno de las democracias occidentales en visitar Cuba, y en una fecha tan temprana como la década de los 70. ¿Qué logró el señor Trudeau con su visita para alcanzar la democracia en ese país?
Nada.
Más de 25 años llevan los empresarios canadienses «haciendo negocios» con La Habana, y muchos turistas canadienses sentándose en las frágiles «tumbonas» de Varadero, y otros islotes de segregación turística. ¿Qué han logrado los hombres de negocios canadienses y los visitantes de pantalones cortos en Varadero para alcanzar la democracia en ese país?
Nada.
Ah, tal vez meter en prisión a Tokmakjian. Se me olvidaba que ese es, en muchas ocasiones, el final de la historia. Otros pierden millones en los estudios de factibilidad de los negocios allí para nunca ser aceptados. Terapia socialista de mercado, digo yo.
Sin embargo, a pesar de todos los pesares, hay algo que sí ha logrado Canadá con estos 1.2 millones de turistas anuales: crear un Apartheid Turístico de playas arenosas doradas, hoteles de veraneo, sol radiante, cubanos domesticados y prostitución.
Eso, tal vez, logrará afianzar los supuestos 1.5 millones de turistas americanos a Cuba.
Cubanos «apercherados»
Esto no es un problema de «razones», esto es sencillamente un problema de hechos concretos. Dejémonos de hacer mitología. El comercio con China no ha cambiado la estructura política china, ni la de Rusia ni la de Vietnam. La pregunta es otra, ¿lo que pretende la administración Obama con la política «pueblo-a-pueblo» es tener la misma relación de olvido que tiene con esos tres países?
Que lo digan de una vez, y punto.
Hay otra banalidad que a veces he leído en sitios «independientes» como «14 y Medio», donde se habla de que «aumentan los cubanos que regresan». ¿Dónde están las cifras? ¿Cuántos? ¿Quiénes y qué hacen al regresar?
Si de los que hablan es de los tres fulanos artistas que regresan, no hay nada nuevo en eso. No fueron mas allá de un contratico con alguna disquera mediocre, unos pocos discos vendidos, algún concierto de ocasión y nada más. Eran nombres en Cuba, no fueron nadie «después del charco», y regresan para seguir siéndolo allá. No tienen otro mercado que ese, y los pocos dólares recaudados se multiplican en la economía de miseria de la Cuba actual. ¡Negocio redondo!
Gutiérrez dice en su mistificación neoyorquina:
“Estados Unidos debe, en cambio, mirar hacia el futuro y aprovechar esta oportunidad para ayudar a los cubanos en la construcción de una nueva economía.”
Se olvida que la oportunidad no está en manos de los cubanos, sino de aquel gobierno, y el gobierno no apuesta por la privatización y soltar el mango de la sartén. No lo va a hacer, ni lo hace. Es simplemente una política de «meroliqueo». Se deshace de lo que no puede tener en sus manos y, para colmo, imponen condiciones terribles de impuestos, control y sindicalización estatalizada.
Sencillamente se nos está vendiendo una mistificación y el extremo del engaño y la fantasía es tal que hasta una persona de la inteligencia de Carlos M. Gutiérrez cae en el «guiño apercherado».
Todos estos cubanos, americanos, canadienses y de otras latitudes que quieren negociar, o envían artículos de meroliqueo para la «iniciativa privada» a Cuba están colgando al país en una percha. Se guardan los pocos dólares en el bolsillo y se olvidan de lo esencial de una economía de mercado, su libertad. Pero, y mucho más importante, se olvidan de que aun por encima de la libertad del mercado está la libertad de pensamiento, los derechos civiles y las libertades políticas, y nada de eso el señor Gutiérrez logró cambiar en Vietnam, en China y en Rusia mientras fue secretario de Comercio y ocupó su silla en su oficina de gobierno.
Pero así estamos, viviendo de mitologías y cuentos.

3 comments:

Antonio Moreno said...

En nuestro mundo globalizado existen en la actualidad cuatro tipos de monarquias consentidas:
1.- Las de siempre, sincretizadas con las burguesías nacionales, llamadas pomposamente "Monarquias Constitucionales".
2.- Las monarquias de viejo estilo como las árabes y algunas otras.
3.- Las dictaduras totalitarias neo feudales como China, Viet Nam, Corea del Norte, Cuba y las incipientes en Venezuela, Bolívia, Ecuador y Nicarágua.
4.- Las monarquias religiosas.

Blas Anaya said...

Los cubanos fueron descapitalizados

Amigo Juan Lorenzo: estás MUY ACERTADO en tus argumentos y seriamente equivocado en la solución.

Hay una dificultad seria entre los cubanos: la población está descapitalizada y el capital disponible se lo están apropiando ahora una minoría en el poder o estrechamente ligada a la minoría en el poder. Y Don Dinero va ja funcionar en Cuba como eternamente lo ha hecho en todas partes: es el amo y señor (lo ha sido siempre en Cuba, y es el secreto del dominio de cien a uno de los castristas vs el resto de la población) y va a traer la actualización de Cuba a la vida moderna occidental.

El caso de Cuba nada tiene que ver con Rusia, China o Vietnam y eso reza tanto para el señor Martínez como para tu razonamiento acerca de lo que dice o no dice el señor Martínez. Vea mejor los casos de descolectivización en América Latina y Europa.

Pude ver a mi tío Pancholo, quien me enseño a dominar los pescaos pa poderlos pescar, durante 35 años después que le cortaron la mitad de una pata en la que cogió gangrena en alta mar. Pasó mucho trabajo, sobre todo al principio, arreglándolas con una sola pata adonde Dios le había puesto dos. Cierto que aquel fatídico día para él, nadie l había obligado a hacerse a la mar para buscarse la vida, sino la propia vida.

¿Otro cuento mitológico, verdad?

Blas Anaya, Editor de CubaenVivo.Net

Juan Martin Lorenzo said...

Blas:

Gracias por reproducir el post, y también por disentir, ninguno tenemos por qué tener toda la razón o completamente toda la razón. Pero el caso es que, precisamente, quienes no tienen nada que ver con Cuba y su modelo es América Latina. Es la esencia del modelo quien impone una realidad, las sociedades latinoamericanas son mas abiertas y permiten que las leyes del mercado funcionen, en Cuba lo que hay es la ley reguladora del castrismo, que ni es una ley, es una imposición política, y eso es también lo que funciona en Vietnam, en China en menor cuantía porque los chinos, con mas de 2000 años de experiencia y después de la «revolución cultural» comprendieron que los millones descapitalizados, sin conciencia democrática, son imprescindibles para existir y desarrollarse, nada de eso sucederá en Cuba, que sigue un modelo mas estricto que el de China y mucho mas que el de Vietnam. Con Rusia la similitud viene dada por el espíritu clasista de las mafias militares que cambiaron de casaca y hoy siguen siendo los mismos de ayer.

No, eso no es mitología, sucederá. Nada cambiará en el pais mientras se ceda el paso al Apartheid que menciono. BTW, no menciono ninguna solución, yo nunca he sido secretario de comercio, y tampoco creo que el comercio libere al hombre, lo encadena como bien tú mismo lo demuestra a un modelo, el que subsiste en el poder político. Las libertades políticas y de conciencia son el producto de una lucha social, no de las fuerzas controladas o incontroladas del mercado. Nada de eso existe en Cuba, digo, la lucha social.

Un saludo,

Juan Martín