Monday, June 22, 2015

La mirada desde el cielo

Como dios caído del cielo bajó Trump por su escalera dorada. Lo esperaba una multitud de periodistas y miembros de los medios de comunicación. New York se le ha hecho pequeño al multimillonario y quiere ser presidente, o pretende. Las pretensiones no son siempre una realidad conseguida, a veces solo representa un sueño o un ideal, otras solo se convierte en el eco de la arrogancia o del inmenso ego personal del pretensioso personaje.
¿Cuál de esas posibilidades representa Trump?
Solo él puede conocerla. Por lo pronto la reacción ha sido la esperada, la prensa no ha dejado escapar la oportunidad de oro de hacer la historia de la historia. Muchos se han apresurado a catalogar a Trump como un payaso, entre ellos el «Daily News» que le envió, vía a Twitter, la supuesta portada de su próximo número al millonario con un titular: «Clown runs for Prez».
No es la única reacción, aunque algunos caminan el mismo trillo abierto por el conocido diario. He aquí algunas reacciones:
“Trump sabe cómo tomar temas complicados y encajarlos en frases que son «pegatinas para parachoques» que pueden atraer al ciudadano común, incluso cuando puedan sonar locas para todos los demás.”
Este es un sitio especializado en el análisis de candidaturas, y política en general, muy citado por muchos y con un perfil profesional, de acuerdo a la prensa americana.
“Trump es el primer candidato, en la historia moderna de las primarias presidenciales, que comienza la campaña con una mayoría de su propio partido en su contra. Un enorme 57 por ciento de los republicanos tienen una opinión desfavorable de Trump”
Un sitio de tendencia liberal – en general, la prensa liberal ha hecho la fiesta del anuncio de Trump – que tiende a ser bastante crítico del partido republicano. El artículo en cuestión está firmado por Josh Voorhees:
“Trump podría estar fuera de la carrera presidencial después de cumplir los dos primeros debates del Partido Republicano, y luego de los comerciales glorificadores de sí mismo, sin tener que proporcionar una instantánea oficial de sus finanzas, o tener que abandonar su lucrativa serie en la NBC.”
Voorhees, tal vez, ha sido el que ha lanzado la primera idea de que Trump solo está «en la carrera» para su propio beneficio, teniendo los millones que tiene y recurriendo a la ley electoral que le permite solicitar dos extensiones de 45 días para presentar al público sus finanzas, lo que le podría beneficiar en acceder a los dos primeros debates, en agosto y septiembre, sin necesidad de hacerlo, como es una obligación de todos los candidatos. Según Forbes la fortuna de Donald Trump es de alrededor de 4 billones, y según él mismo de 9. Es cuestión, en este caso, de seleccionar la fuente.
En un punzante artículo firmado por Sally Kohn, donde analiza las baladronadas de Trump sobre los emigrantes mexicanos, la construcción del muro que, según el millonario neoyorquino, le «haría pagar a México» y un inconexo discurso sobre Arabia Saudita y los chinos donde, entre otras cosas, habló de haberle vendido a un chino un apartamento de 15 millones, y por eso eran «tan bueno ser socio de China». El tipo de discurso inconexo de los que estamos habituados en su caso. De esto hablaré un poquito mas tarde.
Dice Sally Kohn:
“Tal vez el punto más bajo, en un discurso lleno de puntos bajos, fue cuando Trump comenzó golpeando a México y a los mexicanos y, al hacerlo, también golpeando los valores fundamentales en los que se apoya nuestra propia nación.”
Y agrega, incisivamente:
“Trump no está en estas elecciones para ganar; él está en esta elección para sostener abiertamente sus propios puntos de vista radicales - ovacionado por un ala pequeña, pero igual de escandalosa, de base republicana. De alguna manera, como Trump, lo más absurdas, auto-destructivas y marginales que sean las opiniones más fuerte serán gritadas.”
Recomiendo que lean el artículo de Kohn porque, aun siendo una visión bastante liberal de lo que puede significar su presencia, sostiene elementos muy útiles a tener en cuenta.
Es un sitio que admiro, aun a pesar de cualquier extremismo liberal o de cualquier tipo, su forma y estilo son del periodismo que me gustaría escribir. Es un excelente medio, por ser prácticamente único en Estados Unidos, y tener una tradición muy peculiar en el periodismo de ese país. Es una marca por sí mismo.
El artículo que recomiendo lean es de John Cassidy, un nombre cotidiano en este medio. Bajo el titular «Trump’s Circus Will Damage the G.O.P.» (“El circo Trump puede dañar el GOP”), el periodista es el primero que alertó de la posibilidad de que la candidatura del millonario en bienes raíces dañe a los candidatos republicanos. Yo tengo al respecto una perspectiva diferente, pero se las diré al final.
Dice Cassidy:
“Trump, a pesar de su narcisismo y carácter ofensivo, ha demostrado que puede ofrecer audiencias masivas. Por esa sola razón, se le garantiza un montón de atención en los medios de comunicación que sirven como fuentes de noticias principales para muchos votantes republicanos primarios. Bush, el Comité Nacional Republicano, y el resto de la clase dirigente del partido le encantaría hacer caso omiso de Trump y sus travesuras, pero las exigencias de la «libre empresa», la misma libertad de empresa que Bush ha alabado en su anuncio de su candidatura no lo permitirá.”
Esto puede ser cierto para algunos candidatos, pero no necesariamente se ajusta a todos ni al resultado final. Pienso, además, que Trump puede ayudar a algunos candidatos, como Jeb Bush.
Es un sitio de tendencia más conservadora, una especie de contrapartida de «Slate», pero con más balance en su información. Lo traigo porque el reporte de Caitlin Huey-Burns apunta algo que los otros medios ignoran, o no han logrado captar. Dice Caitlin:
“Y en una era donde los políticos tratan de minimizar su riqueza y de ser vistos como uno más de los estadounidenses de todos los días, a estos seguidores no les importaba que Trump le guste hablar de lo rico que es.”
Y esto es muy cierto. Trump, aun a pesar de ser todo lo bombástico, ostentoso y arrogante que sea, no escapa a tener cada día mas un creciente grupo de seguidores y personas que, precisamente, por esas opiniones radicales le ofrecen sus simpatías. La política internacional de la actual administración norteamericana ha sido el pasto favorable para esto.
Traigo al final un escrito en el que se hace una muy curiosa comparación de Trump con, ¡nada menos!, Fidel Castro.
“«El anuncio de la campaña de Donald Trump es la versión profesional capitalista de las siete horas de discurso de Fidel Castro en la ONU», escribe el periodista de The Nacional Memo, Eric Kleefeld.”
Sin comentarios.
Algunas consideraciones sobre el «circo Trump»
No me causa sorpresa muchas de las valoraciones que la prensa norteamericana, y en general casi toda prensa, ha sacado sobre las declaraciones de Trump y su anuncio presidencial. Unos por superficial, cada día mas la mediocridad anida en cualquier parte, y otros por ser intencionalmente «superficial» – especialmente los de tendencia liberal. Los dos tratan de reducir las palabras del magnate neoyorquino a la simple payasada… que no es.
Es importante decir primero que Trump no es ningún tonto, ningún idiota, y mucho menos ningún payaso. Y aquí el escrito de «Politico» está muy claro. El magnate sabe cómo manejar los medios de prensa, conoce cómo enfrentarlos y lanzar su mensaje con un muy buen orquestado guión de, ¿cómo decía «Politico»?, «frases que son pegatinas para parachoques que pueden atraer al ciudadano común».
En esa arena Trump es un experto, por encima del resto de los actuales candidatos a presidente, de cualquier bando, y sin necesidad de tener muchos asesores ni analistas a su lado. Ha cruzado el umbral de ser un magnate de bienes raíces para convertirse en una marca registrada en los medios. Tiene una franquicia de mucho éxito en la televisión norteamericana. Hoy el señor Donald Trump no vive de construir nada, sino de vender su nombre. Aquí mismo en Toronto la futura «torre Trump» no es propiedad del multimillonario, solamente ha prestado su nombre a un inmueble que ya tiene muchos pretendientes. Según algunos medios, por cada condominio que «pertenece a Trump» – y no es –, recibe 4 millones. ¡Buen trapiche!
Pero esto lo conoce muy bien la prensa que critica a Trump, solo que no le da la gana de reconocer esa realidad, por simple conveniencia o ¿mediocridad?
Sobre el análisis del «The New Yorker», la teoría de que Trump dañará al GOP, unas palabras.
La presencia del millonario, evidentemente, desplazará algunos candidatos de estar en los debates iniciales, y también de ganar algún «estrellato» mediático. No creo que Trump sobreviva a largo plazo en la carrera hacia la presidencia. Sin embargo, pienso que su presencia puede ser bien aprovechada por algunos de los candidatos con mas posibilidades en la carrera para alcanzar la candidatura del GOP, y para trazar con luz larga una estrategia sobre cómo enfrentar la inmigración ilegal en ese país. Pienso que Jeb Bush, que en mi opinión es el candidato con más mérito de alcanzar la candidatura por los republicanos, pudiera aprovechar los argumentos radicales de Trump, y su presencia, para marcar la diferencia y, en vez de entrar en un careo sobre las opiniones personales del magnate, desmarcarse y presentarse como la verdadera opción en el bando republicano, con una inteligente opción al radicalismo de Trump. Me pregunto si, detrás de los ataques del millonario a Jeb, no hay una muy bien calculada estrategia. Solo me hago la pregunta.
Por supuesto, para muchos de los que acompañan a Bush Trump puede ser una sombra pesada, son candidatos grises, con poco carisma y que no tienen la experiencia para despegarse del divismo que irradia el millonario y que logra atrapar la prensa. Para esos, Trump servirá de colador decantador, será su «dolor de cabeza»..
Un peligro, sin embargo, tiene la presencia del magnate. Y este es que los candidatos, y especialmente Bush, resbale en la cáscara de plátano de Trump y establezcan un debate tonto sobre su radicalismo, que se dejen llevar por la bien calculada capacidad del etiquetado mediático del magnate y todo se convierta en el careo personal entre todos ellos y «la mirada de Dios».
Para el bando demócrata también existe un peligro, y parecen no entenderlo, según de lo que se desprende de las declaraciones del secretario de prensa del Comité Nacional Demócrata, Holly Shulman. Shulman y, al parecer ese comité, se han tomado a Trump y, por extensión a los republicanos, como una broma fácil de despachar. Nada mas lejos de la realidad.
«Hoy en día, Donald Trump se convirtió en el segundo candidato republicano importante para anunciar su candidatura a la presidencia en dos días», escribe el secretario de prensa Shulman. «Se añade un poco de seriedad muy necesario que previamente ha faltado en el campo republicano, y esperamos con interés escuchar más sobre sus ideas para la nación.»
Si los demócratas creen que tirar a sorna o a broma la presencia de Trump es una buena idea, ya pueden irle diciendo a Hillary Clinton que deje guardada las maletas en su mansión personal: no llegará a la Casa Blanca.
Convertir a Trump en el blanco para disparos críticos del GOP serviría perfectamente de cáscara de plátano para las candidaturas demócratas. En este aspecto, el magnate puede muy bien ser un divertimento perfectamente planeado por los republicanos, o precisamente por él mismo. ¿Lo será?
Nadie más que él mismo puede esclarecerlo.
Sobre Cuba, bueno, sobre Cuba las ideas del señor Trump son desconocidas, o casi. A raíz de los sucesos de Diciembre 17 el magnate criticó las maniobras de acercamiento de Obama, y especialmente la posibilidad del levantamiento del embargo, pero mas allá de eso no se conoce mucho. «La mirada de Dios» no se ha pronunciado mucho sobre ese tema.
Tanto para demócratas como para republicanos, para la prensa liberal que ha saltado a «comerse al león» tildándolo de payaso, como para los analistas más serios, hay un hecho que citaba Sally Kohn que han olvidado, ¿intencionalmente?. La señorita Kohn decía que había una «pequeña base republicana» que apoya Trump de manera muy escandalosa. Sí, aun es pequeña, pero de lo que no cabe duda es que es creciente.
Es esa minoría que rechaza los inmigrantes ilegales, pero que también los utiliza como mano de obra y que los quiere mantener así, para que no puedan reclamar ningún derecho, especialmente los granjeros sureños, pero también en centros urbanos como Los Angeles y en otro estado clave como la Florida. Esa minoría escandalosa es creciente, y ha ido creciendo con los años. La política obamista ha sido la fuente propicia de ese crecimiento. De hecho, según «Real Clear Politics», Trump se meterá en los dos primeros debates por el apoyo de más de 3.9 millones de norteamericanos, situándose en el lugar 9 de los diez posibles candidatos presentes en ellos.
Sin embargo, y en mi opinión, las apariencias pueden engañar, y engañan. Muchos de los candidatos republicanos aplauden, silenciosamente, algunas de las retóricas radicales de Trump. Les sirven para sus propósitos electorales, pero también están muy cercanas a sus posiciones íntimas. Por supuesto, nunca se atreverán a declararlas y, muy posiblemente, lo atacarán por conveniencias políticas, pero no hay dudas de que muchos coinciden con algunos de los puntos neurálgicos que, de manera «inconexa», abordó Trump en su «circo» cuando bajó de la torre dorada.
La política internacional de Obama ha propiciado que los reclamos de estas minorías radicales se oigan con mucha más claridad que antes, y también que muchos de los votantes que usualmente apuestan por los republicanos simpaticen con el radicalismo de Trump. Ignorarlo es un absurdo, una mediocridad política. Burlarse de lo que puede significar la presencia del magnate en este escenario puede ser un suicidio político de algunos candidatos, de cualquiera de las dos partes.
Evidentemente, Trump no está en estas elecciones para ganar, como decía Sally Kohn, pero su presencia podría significar una ayuda para «perder a alguien».
Quien sea ese perdedor depende de cómo cada uno de ellos trazará su estrategia para enfrentar a Trump y su mirada.

3 comments:

Simon-Jose said...

Mi apreciado amigo,
Hace un par de días escribí un comentario en El Blog de Los 4 Gatos sobre este asunto de las elecciones presidenciales 2016 y lo que puede significar Donald Trump en esa batalla.
Por ser muy extenso no puedo traerlo a este comentario, razón por la cual te dejo el link de la página de comentarios donde lo puedes leer en el citado blog.
Es el largo comentario escrito el 21 de Julio a la 1:19 am.


https://los4gatos.wordpress.com/2015/05/29/esclavo-de-mi-fe-y-mis-doctrinas/comment-page-13/#comments

Un abrazo cubanísimo
Simón José.

Anonymous said...

¿Por qué menciono a Trump?
Porque es la repetición de lo que sucedió hace 20 años con Bush padre vs Clinton.
No es tan largo, he aqui la esencia de lo dicho por ti en los gatos:

"El mundo zurdo sabía que Ros Perot tenía rencillas personales con Bush por asuntos de negocios y revisiones de impuestos. Y se las arreglaron para que personas muy confiables, que podían susurrarle al oído, lo embullaran y estimularan a presentarse como candidato independiente. Y se dividió el voto republicano y Clinton llegó a la presidencia y comenzó el desastre para Estados Unidos.
Ahora tenemos a otro Bush enfrentando a otro(a) Clinton y otro rico en perspectiva, con un discurso parecido, al cual se puede “asuzar” para que se decida y “se joda la bicicleta”. Quiera Dios que Trump se mantenga dentro del Partido Republicano y cumpla las reglas."
Un abrazo a todo el tejado.
Simón José."

Juan Martin Lorenzo said...

Simón:

Leeré el comentario que me indicas. No creo que Trump salga del partido republicano, aunque ha contribuido a miembros de los dos partidos en el pasado, y especialmente a Hillary Clinton. Sin embargo, no creo lo haga tal como se ha proyectado contra la admon Obama. El peligro está en que se convierta en el centro del debate, Trump sabe cómo lograrlo, depende de los demás evitarlo.

Un saludo,

J Martín