Tuesday, June 23, 2015

Alicia y el hueco del conejo

Lo primero que me vino a la mente cuando leí el artículo de Ian Bremmer en «Times» fue «Alicia en el país de las maravillas», y el hueco del conejo por donde se pierden los dos… hacia lo desconocido.
La expresión también es una metáfora que se emplea por los adictos a las drogas para describir la «experiencia sicodélica» de su uso. Los dos significados son aplicables al periodista, y es que nos abismamos, cada día mas, hacia el comienzo de ese «hueco de conejo» que es la campaña presidencial norteamericana.
En «Times» Bremmer ataca a la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, por decidir eliminar de los edificios de ese estado la bandera de la confederación, después de los sucesos donde murieron baleados por un blanco racista nueve personas de la raza negra, hechos ocurridos dentro de una iglesia en Charleston.
Dice Bremmer:
“El único problema con el llamado de Haley es que da a los candidatos presidenciales una salida fácil para no responder las preguntas difíciles y complicadas que han estado evitando durante los últimos cinco días.”
Es importante aclarar que, para Bremmer, los candidatos de los que habla son los republicanos, de la señora Clinton no dice una palabra.
Según el periodista de «Times», antes de que la gobernadora tomara su decisión Jeb Bush había expresado que era mejor dejarle la decisión a los lideres de Carolina del Sur. Ted Cruz, por su parte, había dicho que «la última cosa que Carolina del Sur necesitaba era que personas de cualquier otro estado estuvieran dictando cómo deberían resolver ellos ese problema». Y Marco Rubio quería que el estado «tomara la opción correcta para el pueblo de Carolina del Sur».
No menciona a nadie más.
Según Bremmer, todos ellos estaban comprando tiempo en la esperanza de que los políticos locales asumieran la posición deseada.
Misión cumplida, ¿no es así, señor Bremmer?
No tanto. La señora Hillary Clinton, que no menciona el periodista, al parecer porque no es candidata a la presidencia según Ian Bremmer, ha dicho también, en un área muy suceptible por las recientes protestas raciales, St Louis, cerca de Ferguson, que «la bandera de la confederación no debería ondear en ningún lado».
¿Ni en los pechos y solapas de sus seguidores, señora Clinton?
¿Cómo es posible entonces que aparezcan las imágenes de la bandera caída en desgracia en «eBay» y, como se puede ver, como parte de la campaña de sus seguidores para que pudiera alcanzar la presidencia en el 2008 y, nada menos, que en la misma Carolina del Sur?
 Y no solo ella, sino también el señor Clinton, su esposo, cuando estaba en plena campaña proselitista para alcanzar la presidencia, precisamente frente a otro Bush.
¿Mala memoria?
¿Desliz del periodista de «Times» que encara a los republicanos y olvida a Alicia, perdón, a Hillary Clinton?
Todo esto me recuerda, precisamente como ya he dicho, a Alicia y su entrada al país de las maravillas a través del hueco del conejo. Es que cuando la prensa norteamericana se adentra en sus flechazos electoreros, unos contra otros, parece invadirla la experiencia sicodélica que describe, precisamente, la frase «down the rabbitt’s hole» [bajando al hueco del conejo].
A la par de esto también se ha destapado la controversia por el uso de la palabra «negro» por parte del Presidente Obama en una aparición publica, y dos años antes por la edición, ¡válgame Dios!, de «Las aventuras de Huckleberry Finn» donde los editores habían borrado esa misma palabra del libro de Mark Twain. No era políticamente correcta.
Me pregunto si algún día ocurrirá lo mismo con la Biblia, o con la «Odisea» o con cualquier otra obra de la literatura universal, solo porque en su contexto, que no es el de hoy, sus autores o quienes escribieron los textos sagrados, hayan usado cualquier otra palabra que en la modernidad fuera «herética».
Los grados de absurdo de la prensa y del periodismo norteamericano en período de elecciones es ridículo, como también son ridículos los esfuerzos de reporteros, analistas y seguidores de engancharle algún «san Benito» a cualquier otro contrincante de su candidato de elección.
Lo peor es, sin embargo, las ausencias intencionales, como esta del artículo de «Times». Para algunos, al parecer también para el señor Ian Bremmer, la señora Clinton es intocable.
O, ¡quién sabe!, también ha bajado con Alicia por el hueco del Conejo y se ha encogido para caber por él.

Nota: Las imagenes fueron tomadas de un articulo aparecido en «BreiBart News Network»

1 comments:

Simon-Jose said...

Junto al hueco del conejo debemos poner aquel viejo dicho cubano de "primero se alcanza a un mentiroso que a un cojo".
Espero que los americanos tengan presente esta etapa de ¿gobierno? obamista y, al igual que cuando Carter, le den su voto a un republicano quienquiera que sea.
Porque si nos salimos de las propagandas de la prensa liberal y vamos a los supermercados a comprar víveres veremos que hace seis años una libra de picadillo valía un dolar y medio y ahora vale 5 dólares y un paquete de veinte libras de arroz valía tres dólares y pico y ahora vale 11 y 12 dólares. Además en ese tiempo los que recibían bonos para comprar alimentos se les otorgaba el equivalente a 160 dólares y ahora han bajado a ciento quince.
Tenemos una inflación casi parecida a Venezuela y la prensa está trabada a mitad del hueco del conejo.
Y Obama poniendo trabas al petróleo para que el precio suba.
Y todo esto para decirte que Hillary Clinton sería muchísimo peor que Obama. No podemos obviar que Obama es un inepto, musulmán y procastrista, pero Hillary es mucho más izquierdo-comunista que Obama. Y los que sabemos como funciona el infierno castrista podemos jurar que tiene "alguna" dependencia con aquella estructura porque estuvo dos veces en Cuba en los años sesenta en la Brigada Venceremos y sembrando Café Caturra en El Cordón de La Habana.
Y nadie es capaz de saber cuantos videos le tendrán grabados, en que momentos y haciendo qué.
El futuro de Estados Unidos se torna tenebroso.
Obama quedará en la historia como el Padre Fundador de Los Estados Hundidos de América.

Un saludo,
Simón José.