Saturday, March 28, 2015

La soga para el ahorcado

Hace unos días atrás una seguidora en Twitter me envió un enlace con todas las ediciones, desde su fundación, del “Diario de la Marina”, saboteado por turbas castristas un 10 de Mayo de 1960. El hecho me coincide, ¡vaya “casualidad”!, con la entrevista ofrecida por el “experto informático” Karel Pérez Alejo donde arremete contra las posible intenciones “subversivas” de los directivos de Google Ideas que visitaron Cuba.
Sucesos como estos no son coincidencias en aquel país. ¡Nunca lo han sido!
Desde que el régimen se instaló hace 56 años no ha dejado de existir una jornada donde el propio ahorcado este buscando su propia soga, para ahorcarse una vez más.
¡Cuántos de estos tecnócratas del ahorcamiento no hemos sufrido los cubanos!
Entonces, en aquel 10 de Mayo, las turbas atacaron el periódico de mayor circulación de Cuba para destruir la “subversión”, destruyendo los más modernos equipos de impresión con que contaba un diario impreso en Cuba, que muy recientemente había invertido varios millones en tecnología moderna.
La “subversión” entonces era la libertad de prensa.
La “subversión” ahora viene a través de la posibilidad del acceso a Google en Cuba, para los mismos que hasta hace unas semanas atrás se quejaban de que el gigante tecnológico los “bloqueaba”. Entonces los quejidos provenían del no acceso, hoy los que se ahorcan a sí mismos se quejan de que Google está muy cercano al Departamento de Estado de los Estados Unidos, y muy lejano de la mafia rusa del Kremlin, o de los mandarines comunistas de Beijing.
Tal vez hasta buscaran tecnología rusa, o china, o vietnamita, para trasladar geográficamente hasta la isla de Cuba, si fuera posible y los dejáramos.
Por supuesto, los modelos para el suicidio tecnológico tienen que venir de los modelos que censuran, que condonan el acceso libre a la información y a través de los que proponen la soga al cuello, los sargentos tecnológicos de ordenamiento, como es el caso del tal Alejo.
Lo novedoso del tipo es que se le escapa, casi sin quererlo, la verdad en su rejuego de palabras sobre Google Ideas, cuando dice que los proyectos norteamericanos "están enfocados, en esencia, a la subversión —a través del uso de la tecnología— en países con problemas con la libertad de expresión”.
Para Karel, Google no tiene nada que ofrecer a Cuba, y sí la Rusia de Putin, “muy fuerte tecnológicamente”, ¿cómo las fábricas textiles rusas, Karel? ¿O las fábricas de componentes electrónicos? ¿O toda la cacharrería ineficiente que “prosperó” en los setenta y ochenta en Cuba?
Pero no es esa la “tecnología fuerte” que propone el ingeniero de ordenamiento tecnológico. Para estos nuevos, viejos suicidas, en busca de su propia soga para ahorcarse, lo que los cubanos necesitan es la novedosa maquinaria de censura que, por ejemplo, China tiene instalada entre sus internautas. Gigantes informáticos como Google y Facebook han tenido que ceder control a la tecnología del control de los mandarines chinos para poder penetrar la muralla asiática de aquel inmenso país. Lo que pide Alejo es blindarse con los mismos tanques rusos o chinos para que el cubano siga en su pecera de cristal, moviendo los labios en silencio, como los peces.
Tecnólogo de la soga para su propio cuello, se hará viejo, le crecerán las canas, las arrugas surcarán su rostro, se le marchitarán los labios entecos de repetir viejos libretos y consignas, y entonces se recordará de aquella desafortunada ocasión en que, por su misma idiotez de sargento ordenado, repitió ese muy conocido libreto porque, sencillamente, fue la pieza adecuada en el momento imprescindible y en la circunstancia necesaria en el tablero de ajedrez de los mandarines de la generatura verde-olivo, hoy con corbata de civil en la isla.
Patético idiota de destajo.

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