Monday, February 2, 2015

El Circo del Ajuste

Ileana Ros-Lehtinen ha descubierto el agua tibia, la “Ley de Ajuste Cubano” no sirve, no ha servido, no puede sobrevivir un día más, “no es posible tener relaciones con un gobierno y tener este privilegio que no existe para ningún otro grupo”, porque “personas… han abusado de la ley” y los cubanos “regresan 10 veces al año” al país.
Pero, ¿cómo?, ¿después de 50 años se dan cuenta? ¿O es porque la Administración Obama no la quiere cambiar y quiere establecer relaciones?
Cambiemos el tablado. Esa Administración Obama quiere eliminar el embargo, pero no se propone eliminar la “Ley de Ajuste”. ¿Cómo se entiende esto? ¿Será porque los congresistas republicanos como Ros-Lehtinen, y senadores como Marco Rubio, quieren cambiarla?
Lo ocurrido el 17 de Diciembre del año pasado coloca a las fuerzas políticas norteamericanas con respecto al conflicto Cuba-Estados Unidos en la arena de un circo, donde los espectadores son los ciudadanos norteamericanos, los títeres de reconversión y cambio son algunas figuras disidentes del campo cubano, y donde las víctimas de estos leones políticos es el pueblo cubano.
Es así de simple.
Es una soberana hipocresía que ahora se nos aterrice Ileana Ros-Lehtinen “dándose cuenta” que la curiosa ley no la tiene “ningún otro grupo” de emigrante en los Estados Unidos. No la tuvo nunca, ni cuando Pinochet estaba en el poder en Chile y las administraciones republicanas apoyaron su golpe, ni cuando los golpes de estados fallidos o no en Venezuela. La Ley de Ajuste no tiene que tener apellido “Cubano” porque es la única, y establece un tratamiento diferenciado, discriminatorio para el resto de la emigración en los Estados Unidos.
Ningún otro grupo de emigrantes, legales e ilegales, ha tenido una ley que ampare la huida masiva de un país hacia otro, porque de eso es lo que trata esta ley. Los mexicanos son repatriados, no importa huyan de la pobreza, de la criminalidad y la barbarie de la droga. Los venezolanos huyen del infierno chavista, pero tampoco la tienen. Los colombianos llevan años huyendo de la desgracia que ha traído las relaciones de las narcoguerrillas con su patrocinador cubano, los Castros.
Pero ninguno de ellos ha tenido “ningún ajuste”.
Supuestamente fue creada por la Administración Demócrata de Johnson para amparar la oposición cubana y los que tenían que huir de la represión castrista, pero muy pronto se transformó en otra cosa, en lo que es hoy: la ilusión de la salida de tantos cubanos para ampararse en esa ley, y a los diez días estar regresando a Cuba, campechanamente, en la burla heroica de la escapada.
Hoy mismo los pobladores de ese país se preocupan más de si desaparece esa ley, como consecuencia de las publicitadas relaciones diplomáticas, que del mismo levantamiento del embargo y del establecimiento de esas relaciones. Me pregunto si es por eso que Obama habla del embargo pero no de la ley dichosa.
Las declaraciones de la congresista son una soberana burla a la inteligencia humana. La derogación o el cambio de esa ley la empuñan hoy como venganza política al desafío de Obama. Como mismo el Sr. Obama empuña las relaciones diplomáticas y la eliminación del embargo como un arma de venganza política contra el ala republicana, y con un doble propósito, colocar a los republicanos en el doloroso papel de enfrentar a la comunidad cubana en la Florida, un estado clave en las elecciones presidenciales.
Hoy somos la ficha de cambio de los dos partidos políticos en los Estados Unidos. Y en este juego, un grupo de disidentes, y otras personas, se colocan en el triste papel de servir de títeres en ambos lados de la arena del circo.
Con honradez meridiana digo, y les diría a los dos lados del conflicto, si se me invitara por cualquiera de ellos a “testificar” en el Congreso de los Estados Unidos cuando se discutiera esas relaciones diplomáticas, el embargo, la Ley de Ajuste y el rábano divino: “!Dejen de usar a Cuba, a su país – no su gobierno – su pueblo, a los cubanos, a los que nunca se les ha preguntado nada de ninguna de las dos partes, ni de la de su propio “gobierno”, como fichas de juego político!
No somos fichas de nadie, los padres fundadores de nuestra nación se sentirían abochornados de todos nosotros, de todos estos que hoy acuden a cualquiera de las partes para pedir limosnas de libertad, empréstitos de soberanía, caridades de democracias. Cuba no es un tablado de un domino social, donde algún “alma noble” habla en nombre de grupos que no existen, que nunca han sido convocados, ni que nunca han tenido representación en ninguna parte.
La cúpula de la dictadura cubana debe estar mirando con verdadero regocijo como los leones políticos americanos se baten, se despedazan los unos a los otros, en una arena de circo – la más apropiada parece para estos menesteres – para repartirse una víctima que todavía no existe, porque sigue estando presa de la mandíbula bochornosa de los enemigos de esos dos leones.
¿Quién doma aquí a quién? Me pregunto.
La “Ley de Ajuste Cubano” tiene que desaparecer, tuvo que haberlo hecho hace mucho tiempo. No tiene razón de subsistencia. Es la diana del oportunismo político de los partidos norteamericanos, de los cubanos insolentes que no les importa un rábano el destino político de su país – gran mayoría, para decir toda la verdad cruda –, y de muchos miserables oportunistas que han emigrado, repasan rabiosos los sitios web de diarios, blogs y periódicos digitales de forma anónima, para sostener el instrumento oportunista de su propia escapada, de su bochornosa huida de su país con pretendidas intelectualidades de zorra.
De Cuba no solo se huye por mar, balsas y cometas. En primer lugar se huye, y fundamentalmente, cuando se desprecia, se desinteresa y se muestra oprobiosa indiferencia por lo que ocurre allí, por su futuro, por la necesidad de un proyecto político que incluya democracia, participación y libertad política, real
A la inmensa mayoría de los cubanos hoy les interesa el bienestar, no importa que la libertad esté coartada en alguno de los bandos, ¡cualquiera!, en un puñado de jenízaros, vendedores de etiquetas ideológicas, consignas y basura intelectual.
¡Pobres tipos!
El bienestar nos da la libertad comprada del dinero, pero la esclavitud moral de la desvergüenza. ¿Se puede vivir así toda una vida, parte de una vida, un día de una vida?
Es eso lo que se juega entre los tres lados de la arena de este circo político, si no se enteran.
La “Ley de Ajuste” ha servido para “ajustar” conciencias a vivir encadenados a un régimen político, el castrista. Ha servido para desangrar el país, para convertir a las viejas y nuevas generaciones y a las futuras en el ejercicio perenne de la huida, de la dejación esencial y espiritual humana de hacerse cargo del futuro de su país, de su propio futuro como generación y como nación soberana. Eludir un compromiso no es una opción, no lo ha sido nunca, al menos para los que quieran tener un lugar sagrado que pueda ser llamado Patria, en mayúsculas.
Ninguna generación de cubanos está exenta de culpas. Y las justificaciones, las que sean, son las mediocres respuestas de los indiferentes al bochorno se su desidia.
A los señores americanos, y al dictador desdentado que se ríe, a carcajadas, de estos trebejos políticos, dejen de utilizar el tema de Cuba como la broma sórdida de ese payaso que ya no sabe hacer reír, desdentado como está por la edad, los afeites y las arrugas, y que solo convoca viejas bromas ineficaces. Ya nadie los aplaude.
Ros-Lehtinen no es hoy elegida por la claque cubanoamericana, sino por sus buenos amigos de la comunidad judía, que son las que la mantienen con un puesto en el Congreso de los Estados Unidos. De la misma forma, la Administración Obama le hace un muy triste trabajo de mercadotecnia política con etiqueta cubana al Partido Demócrata. Será recordado por eso.
Estos años de aguas turbias pasarán. La dictadura cubana desaparecerá, tal vez como consecuencia de la edad y de una muerte natural. Los políticos mediocres que firmaron acuerdos dudosos, mezquinos, con los gendarmes de la represión en Cuba, dejarán de sentarse en la Casa Blanca, algún día. Los actores políticos del oportunismo, del interés comercial y de clase también morirán en la rueda de la vida. Las aguas volverán a su remanso, y estos tiempos turbios se recordarán como lo que son, un vodevil, un circo de ajuste a la escapada.
¡Nada más!

4 comments:

Blas Anaya said...

Gracias @jmarloren

adribosch said...

Solo pregunto ,si la Ley de Ajuste ,tuviera una emienda que el que llega a los Estados Unidos ,no puede regresar a Cuba en 5 años ,seria lo mismo?
Cantidad de cubanos en el mundo darian la vida por llegar a los Estados Unidos y trabajar en ese suelo.
Tuvieron que rearmar sus vidas en otros paises por no tener el dinero o los medios para llegar Conozco muchos que jamas volverian a pisar suelo cubano hasta que fuera realmente libre o nunca .

adribosch said...

La Sra Lehtinen ve el sufrimiento de los cubanos como una pelicula su vida ha sido desde muy niña en los Estados Unidos.

Juan Martin Lorenzo said...

Adri:

Posponer nunca es una opción en nada. America no necesita una ley "especial" para tratar la emigracion cubana. Los que necesiten amparo siempre han tenido las puertas abiertas en America, y muy especialmente los cubanos. Pero esa ley se ha convertido en el centro de la burla a todo y, muy fundamentalmente, en un instrumento que el regimen utiliza tambien para introducir sus agentes. Aquellos cinco espias, y otros, y tantos que deben quedar han entrado por esa via. Es hora de que se acabe. Sobre todo porque no ha servido para lo que fue concebida: proteger al perseguido y apoyar la lucha por la democracia en Cuba.

Un saludo,

Juan Martin