Friday, January 23, 2015

Marcha Atrás. Marcha Adelante

Este pequeño grupo de personas no representa a la sociedad cubana
Con un gesto de las manos, que parece nimbar alguna figura que se disuelve en el aire, Josefina Vidal mira a lo lejos, trata de descubrir algún fantasma en un punto distante en la sala de conferencias. Los periodistas la miran, pero ella no los mira a ellos, está lejos, tal vez pensando en algún despacho en Washington, una oficina refrigerada donde, entre un café americano, una tertulia con algún simpatizante del gobierno que representa y alguna otra llamada necesaria a La Habana, sus pensamientos la hagan volver atrás, a este momento en la historia, un día después de su primer encuentro con Roberta Jacobson en la capital cubana.
Y a pesar de ese gesto esotérico, es la primera vez que coincido con lo que dice Vidal.
Ese grupo pequeño de personas con que se reunió Roberta Jacobson hoy, 23 de Enero, en una Habana cálida, húmeda, no representa Cuba. No son ni el 0.1% de los 11 millones de cubanos que viven en la isla. Pero, ¿quiénes representan a los cubanos?
¿El régimen? ¿Sus embajadores y oficiales de la cancillería donde trabaja la señora Vidal? ¿Los que le limpian su oficina y le preparan su café amargo? ¿Los que organizan las conferencias de prensa con los reporteros internacionales? ¿Los que ensayan el ritual de bienvenida, instalan los micrófonos, conectan las cámaras – visibles e invisibles –, ajustan los flashes, escriben sus reportes para el “Granma”?
El pueblo de Cuba es el primer ausente de todos estos protocolos.
Lo fue hace 54 años cuando dejó de existir una embajada americana en Cuba. Lo sigue siendo hoy cuando tratan de volver a establecerla.
Muchos de los que visitaron a la secretaria de Estado adjunta para Asuntos del Hemisferio Occidental, así se llama el cargo oficial  que ostenta Jacobson en la administración Obama, no los conocen los cubanos de a pie. Son virtuales conspiradores del silencio. La prensa cubana no los menciona cuando ataca los “enemigos de la patria”, y ellos tampoco se hacen conocer mucho en el país real que es Cuba.
En el irreal, en esa geografía virtual más allá de las aguas caribeñas, muchos conocen sus nombres. Unos los aplauden, otros los chotean a mansalva, algunos los critican con irreverencia, sarcasmo y hasta con rabia. Y ellos mismos juegan a desconocerse unos a otros, tratando de establecer un cacicato de grupo y conceptos.
Y esta suerte de aislacionismo le facilita el rejuego político a su enemigo común: el régimen, que siempre ha sabido manosear ese tablado de rencillas, rencores, resabios, conspiraciones y conciliábulos en que se ha tornado la disidencia cubana.
El pueblo de Cuba ha estado ausente del todo. Ha sido el espectador de siempre y el objeto de todos los rejuegos políticos, de los dos bandos. Hoy mismo no se sabe, a ciencia cierta, cuántos cubanos aplauden a Obama, y a cuantos no les gusta la nueva naturaleza de esta mala relación re-establecida.
Pienso, sin embargo, que el pueblo de Cuba se alegra de la nueva política americana, por otras razones no dichas, no expresadas, no publicadas ni sermoneadas por ningún medio público. El susurro del cubano hace mucho abandonó la prensa y los medios, transcurre de labio a labio, de oído a oído, de lectura a lectura, lejos de los salones, los equipos tipográficos y los grandes titulares en los periódicos y revistas. Cuba ha aprendido a informarse a sí misma, lejos del oficialismo y las conspiraciones de silencio. De alguna forma el cubano ha abandonado a todos.
Y entonces me surge esta pregunta, ¿no estará esta disidencia arriesgando su sobrevida apostando por la “marcha atrás” a lo ocurrido el 17 de Diciembre?
¿Y cuál es la “marcha adelante”?
El gobierno de los Estados Unidos anunció su intención de restablecer sus relaciones con otra de las dictaduras. No es la única con la que mantiene contactos diplomáticos. Y el gobierno de Cuba hace mucho tiempo que dejó de estar “aislado” del mundo en diplomacia. Todos los países europeos mantienen embajadas en la capital cubana. El vecino congelado del norte de Washington, Canadá, nunca la retiró de aquel sitio.
Y así, ¿qué razón puede alegarse para no establecer una embajada en La Habana?
¿Por qué este grupo, “que no representa al pueblo cubano” según la señora Vidal, no le perdona a los americanos lo que le olvida al resto de Occidente?
¿Por qué a América “no”, y al resto “”?
Son preguntas. Las respuestas a veces son difíciles, mucho más complicadas, y en este caso hasta imposibles de predecir. Lo que el gobierno de Estados Unidos pretende ya lo ha hecho en otro tiempo con algunos otros. Por ejemplo, con Vietnam, con el cual tuvieron la más dolorosa de las relaciones. Con muchos de los países árabes donde una única familia controla aquellos paraísos de petróleo y arena desolada. Con gobiernos de África y Asia.
En ninguno de ellos nada ha cambiado. Las relaciones diplomáticas, el “engage”, no han resultados en una sociedad más abierta, democrática, en esas latitudes. Los negocios y el intercambio comercial y financiero han facilitado el estatus quo de monarquías, dictaduras familiares, jeques y mandarines comunistas.
Y China dicta al mundo financiero. Allí también se violan los derechos.
Josefina Vidal levanta las manos, junta los labios en un ríspido frunce para dar tiempo a que la siguiente frase, de correcta diplomacia, se expulse por ese mecanismo automático de palabras equilibradas, mágicamente hilvanadas para entredecir algo sin decir mucho.
Estas dos mujeres son dos expertas en la fraseología de equilibrio. Se estudian. Se sonríen juntas. Se estrechan las manos. Están en su medio ideal.
Fuera, lejos del plato que se disputa, once millones de cubanos se preguntan qué sucederá mañana, ¿eliminarán la ley de ajuste?, ¿la ratificarán?, ¿podrán irse de Cuba?, ¿podrán sobrevivir este momento?
Nadie, o casi nadie, piensa en cambiar nada en el país real.
De todo lo leído hasta ahora sobre el instante que transcurre, la proposición más seria, o al menos más balanceada, ha salido de labios de Tania Bruguera: la oposición debería constituir una “Mesa de Diálogo”, pero no con el gobierno, sino con ella misma. Ponerse de acuerdo. Hablar. Intercambiar ideas. Debatir. Entenderse. Y, sobre todo, ir con el ritmo del momento.
La “Hipótesis de la Reina Roja”, del segundo libro de Lewis Carroll, establece que los habitantes del país de la reina debían correr lo más rápido que podían, solo para permanecer donde estaban, porque el país se movía con ellos. Es lo que está pasando en Cuba.
Imperceptiblemente el país se mueve. No sus autoridades, el país. Hay quienes todavía confunden la oficialidad con las multitudes, pero en Cuba la oficialidad hace mucho abandonó a esas multitudes y vive en un país aparte. La disidencia parece también vivirlo, quizás en algún otro. No coinciden esos países, pero tampoco coinciden con la sociedad cubana.
De todo esto hay algo que tienen que tener bien claro. Hablo de la oposición, no me interesa el gobierno. No pueden seguir con el pulso de la nación americana, ni con el de su gobierno. No pueden girar en torno a las políticas de cohabitación política de la administración de turno, ni tampoco con los deseos de dar “marcha atrás” a esas políticas de congresistas y senadores del mismo país extranjero. Nadie puede secuestrar la opinión de cómo debe ser Cuba, mas allá de los mismos cubanos.
Tienen que acabar de comprender que, aun cuando representen “lo justo”, no significa que ese sea el deseo de la mayoría del pueblo de Cuba porque, en definitiva, qué es lo justo si no lo adecuado en el momento, y quizás pueda ser que el cubano piense que lo adecuado a este momento sea “ese modelo”, que ese sea “su futuro” o “su presente”. Nadie, absolutamente nadie, le ha preguntado al pueblo de Cuba. Todos seguimos conjeturando en su nombre sin pedir su propio referéndum.
De lo que se desprende que ni la oposición ni el gobierno puede reclamar para sí mismos ser los representantes justos de la sociedad cubana hasta tanto no lo prueben, no con palabras ni con declaraciones nihilistas y gestos edipianos, si no con hechos, encauzando un movimiento verdaderamente popular que implique la voluntad real del cubano.
Ninguno de esos dos grupos, ni el que representa Josefina Vidal, ni el que representa los nombres mediáticos de la oposición, tienen poder aglutinador a sus espaldas, no tienen ese movimiento. Y esa es la verdadera causa del estancamiento social de la isla.
Ni marcha atrás, ni marcha adelante. ¡Estatismo!

7 comments:

Mario Riva said...

Estimado Juan Martín:

Me imagino que a estas alturas sepas que sigo tu blog día a día, pues lo considero uno de los más interesantes, sino el que más.

Coincidimos en que el grupo de disidentes que se reunieron con la Sra. Jacobson, no representan (en su totalidad) al pueblo cubano.
Dicho esto te formulo una pregunta: Representaban acaso, los protestantes de Baraguá, a la totalidad del pueblo cubano?

Representaba acaso el Movimiento "26 de julio" a la totalidad del pueblo cubano? Y el "Directorio 13 de Marzo"? Y el "Partido Socialista Popular"?

El día 1 de enero de 1959 Fidel Castro no contaba con más de mil hombres sobre las armas. Las columnas del Che y Camilo juntas no llegaban a 200. En el Escambray eran un puñado. En las lomas de Pinar del Río eran 4 gatos.

Sin embargo, todo el Pueblo sabía que era necesario derrocar a Batista, que también tenía sus apoyantes.

Tal vez estos que se reunen con la Jacobson no sean los futuros líderes de Cuba, pero ante un golpe de timón como el que estamos viendo, se hace imprescindible una presencia discordante.

Soy de la opinión de que el punto flaco de la dictadura se encuentra en la claudicación de principios.

Pactar el restablecimiento de relaciones diplomáticas con el "monstruo imperialista" (sin haberse levantado el embargo) convierte a Raúl Castro en traidor a las propias ideas, de las que usan y abusan.

Es por eso que he iniciado una campaña de desprestigio pidiendo la realización de un Tribunal de Honor Militar donde se le despojen, al dictador vigente, de sus grados y condecoraciones, luego de lo cual, debe ser procesado sumarísimamente y condenado a la pena máxima por traidor a Fidel, a la patria, a la revolución y al socialismo.

Parece cosa de locos, pero ahora (que se encuentran divididos)es necesario tomar la iniciativa, por muy absurda que parezca.

Juan Martin Lorenzo said...

Mario:

Estoy de acuerdo contigo, pero a mi me gusta hacerme preguntas, y preguntar tambien. El peor enemigo de nuestro pais ha sido dejar en las manos de unos pocos el destino de muchos, y no cuestionar a esos pocos. No desearia, por nada del mundo, que volviera a suceder. Tenemos que cultivar el espiritu de cuestionarlo todo.

Por otra parte, veo con demasiada preocupacion que todos, creo que absolutamente todos, esperan que otros solucionen los problemas que nosotros somos los unicos que podemos solucionar y nadie, ademas, se toma la iniciativa de crear un movimiento popular.

Tando tl Movimiento "26 de Julio", como el Directorio, como el PSP tenian partidarios de base, que los apoyaban desde la clandestinidad y desde el apoyo abierto y publico, y hacian labor de captacion y de propaganda interna, mucho mas que la externa. En Cuba, hoy, sucede lo contrario, demasiada publicidad externa, muy poca a nivel del pais.

Quien conoce a Rodiles mas alla de sus vecinos? Quien conoce Farinas mas alla de los que le rodean?

Punto y aparte. Hazme llegar esa campana d ela que hablas y le dare publicidad por Twitter y otros medios.

Un gran saludo, y gracias por prestarle atencion al blog.

Simon-Jose said...

Mi estimado amigo,
Un saludo y, como siempre, te leo celebrando "tu puntería".
Sobre la campaña de Mario Riva,
bienvenida aunque parezca cosa de locos.
Recordando el título de una novela brasileña muy popular en Cuba hace años.. "VALE TODO"
Decía el slogan de un conocido programa en los comienzos de "Radio Marti":
LOS PERDEDORES DEJAN QUE LAS COSAS PASEN. LOS TRIUNFADORES HACEN QUE LAS COSAS PASEN.

Un abrazo a "ambos dos",
Simón José.

adribosch said...

Juan Martin,tus editoriales cada dia mejores .las reblogueo ,para que las lean ,valen.
Algunas de tus preguntas ,también me las hago .
Realmente no creo en este acercamiento y lo unico que le dá es oxigeno al regimen.
Que no favorecenn al cubano,que sigue con las colas,la Libreta y ganando 24 Dolares .
No nos engañemos ,lo empresarios inescrupulosos hace años que negocian con los Castro y el pueblo no ha tenido ninguna diferencia de vida .
80 mil millones de dolares en barriles de petroleo de Venezuela ,como diriamos los argentinos "quien se fumó la guita'"
Sobre los disidentes y opositores ,ninguno es Walesa , el cubano de a pie ni los conoce ,algunos a mi modo de ver ,salen de Cuba a darnos clases de democracia que jamás la tuvieron .
Quizas tenga una visión particular de lo que está sucediendo ,pero despues de 45 lidiar con este tema ,nada me sorprende.Te envio un fuerte abrazo y ya lo verás publicado en uno de mis blogs!

Mario Riva said...

Juan Martín:

Te doy toda la razón en eso de que aquellos movimentos tenían algún tipo de base en la clandestinidad. No quiere decir que fueran muchos y mucho menos conocidos.
Por lo menos, estos que se reunen con la Jacobson demuestran que existe inconformidad en la población.
Tal vez no sean los más capacitados para representar al pueblo cubano.
En su diversidad de criterios y opiniones se encuentra la semilla (por decirlo de alguna forma)de la democracia, tantos años ausente de Cuba.
No todos tenemos que pensar de igual forma. A eso es lo que llamo el "síndrome de la ineficiencia adquirida". Todos aplaudiendo y levantando las manos, sin discrepar.
Han sido muchos años de terror y miedo.
Tengo serias dudas sobre el paso que han dado los Estados Unidos, reconociendo al régimen dictatorial totalitario y neofeudal.
No en tanto, soy de la opinión que en lugar de criticar a Obama y a los disidentes internos, nuestro deber es criticar al tirano y sus secuaces por donde más les duele, que son sus propios desaciertos, la economia y los "principios", los derechos humanos y las violaciones a su propia constitución.
Obama no es el enemigo. Los disidentes internos tampoco.
Los enemigos del Pueblo de Cuba son los hermanos dictadores y el régimen que nos tiene en afrentas y oprobios sumidos, por más de medio siglo.
También me hago infinidades de preguntas. Hay veces que encuentro respuestas a las mismas. Otras veces no.
Vuelvo a reiterarte que me gusta como escribes y tu forma de enfocar las cosas. No coincidimos en todo, pero sería absurdo pretender que así fuera.

Un fuerte abrazo

Juan Martin Lorenzo said...

Mario:

Primero que todo, gracias por lo que dices del blog. Entrando en materia. Yo no soy de la opinión de que callando y no criticando a los disidentes le hacemos un favor a Cuba, ni mucho menos, en primer lugar porque no le hacemos ver exactamente y en nuestra opinión en qué se equivocan. Segundo, porque le hacemos creer en la falsa expectativa de que lo que hacen es lo correcto. Ahora mismo se ha abierto una, debiera decir otra, división entre ellos. ¿A quién sirve?

Por ejemplo, Berta Soler! De las pocas que ha estado peleando porque se incluyan en las "listas" a todos los presos dejó de ir al encuentro de Jacobson. Error fatal, si no estas de acuerdo, pues ve y exprésalo allí. Dejar de hacerlo no es una protesta, es sencillamente una ausencia. Las ausencias provocan que la próxima vez se te ignore.

Pero, en fin, la esencia de mi post, creo muy pocos la han asimilado, es wue estos grupos no tienen eco en la población. Sí, son parte de ella, pero no generan un movimiento de simpatia interna. Si lo existiera la población respondería, de muchas formas. Y, lo mas importante, aunque para nosotros la acción del gobierno de Obama es negativa, yo tengo la percepción de que en Cuba, para el cubano de a pie, es diferente y la ve bien. Muchos, todos los que me escriben se alegran de esto. Y aqui va la gran interrogante, jugando la oposición a Castro a ser la oposición también al gobierno americano, ¿no estará arriesgando la pequena proporción de si patía que ha ganado opositores como el grupo que lidera Berta Soler?

Estas son las preguntas que me hago. Hay un grupo, además, de opositores mediáticos que solo están para camaritas, videos y conferencias de prensa. Nadie los conoce entre la población, no tienen ningún peso visible en la sociedad cubana. Esos son solo una postal de referencia. Nada más.

Estas son algunas de mis preocupaciones. Hay otras, pero las dejo para algún otro post. Te reitero el saludo.

Juan M

Mario Riva said...

Juan Martín:
Criticar no le hace mal a nadie, todo lo contrario. Yo no soy partidario de semejante disparate. Lo que tiene que ser criticado (aunque sea equivocadamente) debe serlo, pues cada persona tiene su opinión; y vale tanto como la que más.

Coincidimos en que la Soler se equivoca y a la vez se ha echado un jarro de agua por la cabeza.

Mi opinión, por muy humilde que sea (no lo pretendo), es que no tiene importancia alguna el que, los grupos disidentes, no tengan simpatía interna. Peor sería que no existiera oposición alguna (ya le gustaría al régimen presentarse como un bloque monolítico).

Son muchos los cubanos que poco le importa la política. Muchos años de bla, bla, bla y al final, lo mismo. En fin, que el cubano promedio es escéptico y prefiere dedicarse a resolver su problema individual, antes de enfrentarse al problema colectivo. A esa situación ha encaminado la dictadura todos sus esfuerzos.

Criticar la postura norteamericana es perder el tiempo.
Primeramente, porque no son cubanos.
En segundo lugar, porque la historia recoge que siempre nos han dado la mala.
En tercer lugar, porque enemistarse con los Estados Unidos (desde una posición tan vulnerable) es poco inteligente y no tiene futuro.

Algo más peligroso aún (la dictadura lo está utilizando con ventaja) es el racismo. Algo que habíamos sabido llevar bastante bien en los primeros 50 años de república, pero que resurge (con mucho ímpetu) como reflejo de la sociedad norteamericana.

Insisto, no importa que existan opositores mediáticos que solo están para camaritas. Esos quedan por el camino de la democracia, una vez que se haya enfilado.

Lo más importante, creo yo, es que exista oposición. Si no existiese, sería igual a no existir Cuba.

El día que alguien me convenza de que Cuba no existe, entonces dejaré de expresar mis criterios y opiniones; imposibles bajo la dictadura totalitaria neo feudal.

Otro abrazo