Tuesday, January 6, 2015

El silencio escandaloso

Han pasado algunas semanas después del anuncio inesperado Obama-Castro. Desde entonces hay dos preguntas que todo el mundo se hace: ¿dónde está el “preso político” tan importante que la administración Obama “rescató” con el acuerdo y quién en definitiva es ese “preso político”?; y ¿quiénes son los que componen el “grupo de los 53” prisioneros políticos a los que Castro “se comprometió a liberar”?
En cuanto a la primera pregunta las conjeturas de toda la prensa, empezando por el “The New York Times”, señalan que es Rolando Sarraff. Pero es solo una conjetura que saltó de la tinta de la revista “Newsweek” para después ser retomada por el NYT. Por lo que a confirmaciones se refiere no hay ninguna.
Solo silencio.
Los familiares de Sarraff desconocen su paradero. De acuerdo a algunos de ellos, el supuesto ex criptógrafo dejó de llamar a su familia en el mismo tiempo en que los acuerdos comenzaron a hacerse públicos. Pero nadie ha confirmado la noticia, nadie ha dicho si llegó a territorio norteamericano, dónde está, y mucho menos su rostro o su voz ha alcanzado a algún periodista o medio de prensa en los Estados Unidos, o en cualquier otro lugar. Lo que existe es el silencio.
La historia se repite con el caso del “grupo de los 53”. Todos hablan de ese número, pero no le ponen nombres y apellidos. La lista es el secreto mejor guardado de la historia americana de posguerra. Póngale usted fecha a esa posguerra. De cualquiera, puede ser la II Guerra Mundial como la guerra de secesión o como cualquier otra.
La vocera del Departamento de Estado norteamericano, Jen Psaki, jugó ayer una suerte de malabarismo de palabras para no decir nada en su acostumbrada conferencia de prensa. Fue especialmente instructivo el pequeño debate entre la señorita Psaki y uno de los corresponsales presente en la accidentada conferencia. Les presento el interesante momento:
Matt Lee: "Un momento - espera un segundo. ¿Podemos - Quiero decir, ¿es - ¿qué está sucediendo? ¿Están fuera? ¿No están fuera? ... Dónde están?"
Jen Psaki: “Yo no tengo ninguna otra actualización que pueda proporcionarte, Matt.”
Matt Lee: "Así que los cubanos en realidad no tienen que hacer nada?"
Jen Psaki: "Matt, no. Esto es algo que han acordado. Los remito a ellos para cualquier actualización sobre el número de personas o de las personas han sido liberados”.
Como pueden imaginar, las preguntas que pueden ser hechas [sin ser contestadas] en la conferencia de prensa del Departamento de Estado norteamericano a la vocera de esa administración se parecen, abrumadoramente, a las que se podrían hacer [sin ser contestadas] en cualquiera de los salones del palacio de gobierno de La Habana, o su cancillería.
Y el silencio también es el mismo. La coincidencia no es un accidente.
En realidad, nadie sabe nada sobre los “acuerdos” Obama-Castro. Nadie sabe si existen o existieron. Nadie sabe si en aquellos encuentros en Canada se habló de la “buena pipa” o de la “buena lola”. Nadie sabe si es, sencillamente, una jugada unilateral norteamericana y la administración de Obama solo ha jugado al silencio porque no tiene nada de que hablar, no tiene ninguna respuesta que dar o, sencillamente, para que no lo abofeteen públicamente los republicanos y, muy específicamente, los legisladores cubanoamericanos.
Por primera vez en la historia de una negociación los “acuerdos” se anuncian, se procede al cumplimiento de una parte, y no ocurre nada con la otra. ¿Y a eso se le llaman acuerdos?
¿Qué espera la administración Obama para aclarar este “misterio”? ¿Que se instale el congreso y el senado con mayoría republicana? ¿Es una tregua para Obama o es una tregua para Castro?
¿O es que en realidad el “grupo de los 53” es solo una petición que la señora Jacobson va a llevar a La Habana en su primera visita este mes?
Es decir, si esto es confirmado estamos ante la admisión de que no hubo en realidad ningún “acuerdo” Estados Unidos – Cuba, y todo ha sido una cortina de humo.
O, de otra parte, es la primera vez que una administración de un país democrático, y una administración americana, accede a dar un paso en la fe ciega de que una dictadura, “de buena fe”, acceda a dar el suyo… cuando le dé la realísima gana.
En cualquier caso, es sencillamente escandaloso.
Todo.
El silencio. Las preguntas que no se responden. Los días que pasan y que no muestran datos y listas de nombres con claridad. Los titubeos ante la prensa y ante el mundo. La sola creencia de que la contraparte, una dictadura, tiene suficiente moralidad para que una democracia crea en su palabra.
El “legado Obama” cada vez se va diluyendo mas en ese café con leche aguado que, tal vez, alguien le sirvió en su mesa de té como reemplazo del verdadero café con leche cubano. O no supieron hacer muy bien el café, o la leche está demasiado aguada.
Mala leche.
Cualquiera que sea el caso, la realidad parece confirmar que aquel 17 de Diciembre se vivió un momento histórico. ¡Si, histórico! No solo porque los dos “últimos” enemigos de la época de la guerra fría se acercaron y decidieron tomarse juntos una copa de vino, cuales Diógenes modernos, si no porque por primera vez un gobierno democrático, y nada menos que el norteamericano, decidió rendirse y firmar un armisticio… con el vencido.
¡Bochornoso!

0 comments: