Tuesday, May 27, 2014

La Soledad del Pequeño

He leído en Cubanet un artículo que me ha conmovido, por muchas razones, quizás la más importante de todas es porque me he visto reflejado allí, en el retrato del joven entrampado en su tragedia con su madre enferma… si me hubiera decidido quedar en Cuba.
Es muy difícil encontrar  reportajes, periodismo que se ocupe de los seres pequeños, de la persona humana atrapada por la tragedia de la cotidianeidad. Abundan las sublimidades a los nombres mediáticos. Es fácil y seguro salir en su defensa, ayudarlos a enfrentar alguna injusticia, o sencillamente acompañarlos en su lucha davidiana contra el Goliat sistémico: tienen millares de defensores voluntarios.
Los pequeños, los que casi nunca merecen un nombre en la noticia y sólo alcanzan la dimensión anónima que se esconde en el denominativo “pueblo”, esos casi nunca cuentan en los grandes titulares, en las noticias. Por eso me conmovió leer este artículo que hoy incluyo en mi blog, algo inusual en mi caso: no acostumbro a publicar nada que no sea de mi cosecha.
Me conmueve, aún mas, que el joven haga dejadez sublime de su vida personal, de su futuro sentimental y humano para dedicarse al cuidado de su madre enferma, postrada en una cama. El hecho traspasa la sublimidad personal, la atomización del individuo puntual para convertirse en algo dolorosamente universal, que logra tocar la fibra más íntima de cualquier ser humano en cualquier punto geográfico de este planeta.
Es, indudablemente, la soledad del pequeño frente a su destino como persona… entrampado en una tragedia cada día más cotidiana en Cuba.
A continuación el artículo de Cubanet:
Abandonados por la Seguridad Social (*)
Por Marcia Cairo
LA HABANA, Cuba -Marcos y su madre viven solos en un apartamento sencillo en el Vedado. La señora tiene más de 60 años, aunque aparenta unos 80, debido a una enfermedad mental degenerativa que padece. Apenas camina, usa un sillón de ruedas para trasladarse, en un reducido espacio y con pocas comodidades.
Hace unos tres años tuvo una fractura de cadera. En aquellos momentos, sufría de incontinencia urinaria. Su hijo no contaba con el dinero suficiente para comprarle pañales desechables, por lo que inventó unos trapos con jabas de compras. También tuvo que recurrir a una iglesia católica para que una religiosa la cuidara en las noches; le era imposible ausentarse de su trabajo por muchos días, por el peligro de perderlo.
El joven de 38 años es graduado de artesanía y pinta con talento; aunque no se dedica a esto completamente, por la carestía de material que se necesitan en las artes plásticas. En ocasiones, vende un cuadro y así va subsistiendo.
Labora como vigilante en un local que pertenece al Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Su salario –calculado en dólares– es de 24.53 dólares al mes. Trabaja dos días y descansa dos. Se ocupa de todas las labores domésticas, compra la comida, paga las cuentas…, algo normal para un hijo que vive con una madre enferma. Pero lo que resulta en extremo injustificado es la total falta de atención por parte de la Seguridad Social hacia una persona enferma que requiere de cuidados especiales, de medicinas (que no son baratas), de una dieta alimenticia acorde con sus afecciones, y de una pensión adecuada para ayudar a su precaria situación económica.
Ya ni siquiera puede comprar el polivit (vitaminas B1, B12, y B6) en la farmacia, pues en estos momentos hay un déficit de este medicamento y la gente lo acapara con rapidez.
Madre e hijo se alimentan mal, viven de pan con tortilla y lactosoy, una sustitución de la leche, que lleva algo de soya, vitamina A, y con sabor artificial de esencia de chocolate o vainilla. Este producto se les entrega mensualmente a los necesitados de más de 66 años por la libreta de abastecimiento.
Aunque ya su madre no sufre de incontinencia, Marcos ha creado un mecanismo para que cuando se halle sola, pueda orinar por sí misma: ha colocado la cuña que ella usa en una esquina de la cama. También deja en la mesita de noche un pomo de agua y pan.
Son muchas horas trabajando fuera.
Últimamente pasa por momentos difíciles, no puede llevar la ropa a la lavandería Chantres, ya que ha cerrado sus puertas. Y la otra lavandería, que le queda un tanto más lejos, tiene roto el motor del agua. En su casa no tiene lavadora, ni patio para tender la ropa. Pero no se desanima, dice que de alguna manera encontrará una solución.
El muchacho ya no sabe lo que es salir a pasear. Leer y ver televisión son sus únicos entretenimientos. No puede darse el lujo de estar gastando, ni siquiera aspira a tener una pareja: “las mujeres requieren atenciones que no puedo darles”. “El dinero –me dice–, es solo para pagar cuentas y comer, no alcanza para nada más”.

(*) Respeto la ortografía del original

Saturday, May 24, 2014

Generación Z

Crece en el seno de los Estados Unidos el llamado a la eliminación del embargo a Cuba. Personalidades de ambos partidos y ahora también líderes religiosos norteamericanos se unen al coro de las mismas voces de siempre. Antiguos integrantes de un gobierno que, como el de Bill Clinton, firmaron la ley Helms-Burton hoy piden que el presidente Obama que, con órdenes ejecutivas, viole el embargo. “Es tiempo”, dicen.
Tiempo de tolerar el abuso.
Ayer la prensa independiente cubana reportaba la detención de más de 40 Damas de Blanco, sólo porque iban a realizar un “te literario”. ¡Tamaño desafío a un gobierno totalitario! Pero estas voces que se unen a la tolerancia sólo hablan tímidamente de libertades civiles, derechos humanos. Impulsan el supertimbiriche ciudadano. Tienden la mano al diálogo cuando la contraparte golpea, secuestra, prohíbe un tímido “te literario”, bloquea la aparición de un diario digital que unas pocas voces han creado desde un piso 14, o expulsa a un alumno de una universidad cubana después de revisar, sin orden judicial, su correo electrónico.
¿Qué ha pasado en Estados Unidos para que esto acontezca?
Nada, y todo.
Cuba dejó de ser una prioridad. O lo contrario, se convirtió en la prioridad para acercarse a los gobiernos populistas de Latinoamérica. Un gobierno débil en la Casa Blanca. Un mundo donde la moneda norteamericana, aún cuando es el papel que circula en los mercados, dejó de imprimirse en Washington, y la economía adquirió un rostro asiático. Una Europa en crisis que ya no respalda a su socio americano. Un mundo en crisis que nos vuelve a tratar como indios con levita, como decía Martí. ¡Políticos Z!
Oportunismos isleños también, de los embargados.
Muchos de los que hoy aplauden el levantamiento del embargo en la isla le guiñan el ojo a la oportunidad de convertirse en futuros empresarios, de cualquier cosa, bajo la relamida posibilidad del levantamiento del embargo.
Un “hombre nuevo”, el único logro de la revolución castrista. Cínico, egoísta, material hasta la médula, que sólo calcula qué puede llevarse al bolsillo mientras le importa un rábano la dirección política y los derechos civiles de sus conciudadanos. Algunos, incluso, hablan la neo lengua de los derechos para calentar los motores mediáticos con vías al bolsillo.
Empresarios del supertimbiriche raulista. ¡Neo-empresarios Z!
No se cree en nada. Las ideas de las “revoluciones” fallecieron con aquella generación “Y”. Hoy crece la Generación Z. Esa que cree que la tecnología desatará “libertades”, empresas, que el mundo virtual relegará el mundo real, que vive sentada detrás de un blog, una PC, un teléfono inteligente, una tecnología de punta. Internet es la trinchera, la calle es una ideología antigua, dinosaurio que hay que incluir en el museo al embargo.
Hay que desintoxicarse. Desideologizarse, digamos. El término correcto del neo-mundo Z.
La educación y el trabajo ya no son importantes para esa generación. Degeneraron su interacción real con la sociedad, interpersonal, para sucumbir a la virtual, esa que descubre ningún rostro detrás de un “nick” en internet, en un mundo inexistente más allá de su adicción alucinogénica a la tecnología.
Así creció esa generación en Cuba. Y así las puertas a la tolerancia al abuso se abren a las nuevas alucinaciones en Washington.
¡Adiós Cuba!
¡Bienvenidos Mr. Z!

Monday, May 19, 2014

Desideologizando Complicidades con una Dictadura

En un nuevo intento de romper el embargo a la dictadura cubana Jeffrey Davidow, quien fuera Secretario de Estado adjunto de Asuntos del Hemisferio Occidental entre 1996 y 1998 durante la presidencia de Bill Clinton, pide una serie de medidas a la administración Obama para romper, cada vez más, mediante órdenes ejecutivas y eludiendo al Congreso, las prohibiciones que aún mantiene el embargo norteamericano al régimen de Castro, especialmente en lo que se refiere a las medidas financieras y a las relaciones económicas con empresarios norteamericanos.
Jeffrey Davidow las define como acciones que “huyen del debate ideológico” y las promueve porque, según él, promoverían aún más los “contactos directos” entre la sociedad cubana y los Estados Unidos, “promoviendo la sociedad civil”.
Desideologicemos, Mr. Davidow, entonces lo que Ud. pide en su carta. Dejémonos de hipócritas palabras y hablemos del verdadero contenido, que es acercarse al régimen de Cuba para complacer la expansión de los gobiernos populistas en América Latina, y eludir la marginalización cada vez mayor de Estados Unidos de la región. Vamos, sonreírle al lobo vestido de oveja y ganar el aplauso, por así decirlo.
Esta cortina de humo, maniobra filibustera para romper el embargo y coartada perfecta puesta en manos de la administración Obama, por parte de demócratas y republicanos, a los que solo le preocupan las necesidades inmediatas que sufre el gobierno americano ante la avalancha de los gobiernos pro-chavistas de América. No hay nada de acercarse a Cuba y mucho de acercarse al continente, a lo que fue el traspatio americano de los 50 y 60, que comenzó a perder con la Cuba de Castro y que hoy ya está fuera del alcance de la mano de la Casa Blanca.
El traspatio americano, Mr. Davidow, fue embargado.
Como comodín de fondo, y para acallar críticas agudas, acude al bodrio de ocasión y pide presionar al régimen cubano para que mejore el respeto a los derechos humanos. Las peticiones a oídos sordos nunca han dado resultados, Mr. Davidow, ¿por qué entonces las hace?
Solo por situar las cosas donde deben estar, me pregunto: ¿por qué entonces no recomienda lo mismo con el caso de Ucrania? ¿Tiene algo que ver en esto las relaciones financieras tan estrechas del hijo de Biden con ese país del antiguo eje soviético?
Al parecer, la desideologización comienza en Cuba… pero termina en Ucrania. ¡Curioso jeroglífico!
La hipocresía de la “desideologización” es esa espuria mentira disfrazada que tan bien la hemos conocido en tantos políticos americanos que han abogado por el levantamiento del embargo, y es también el eje de una ignorancia supina en los centros occidentales de poder. Ni Europa, ni Canadá, ni México han logrado de Cuba un mayor respeto a los derechos humanos a pesar de nunca haber roto relaciones con la dictadura. No lo logrará Estados Unidos si levanta las pocas cláusulas que sobreviven del embargo, especialmente las financieras, y sí lograra perpetuar cada vez mas lo que, esencialmente por principios éticos, los demócratas deberían oponerse: una dictadura.
Y olvídese de la triste ilusión de que los populistas latinoamericanos, que orbitan alrededor del petróleo chavista, aplaudirán su decisión: la tomarán como lo que es, pura debilidad de un gobierno que fue el eje primordial en la América Latina del pasado, y se lanzarán a recabar más ventajas ante lo que es, de hecho, una derrota al sueño americano: la democracia.
¿Desideologización, dijo?
Dejémonos de interesadas hipocresías, Mr. Davidow. Las relaciones consensuales con una dictadura no son otra cosa que la concesión lamentable de la derrota de una democracia ante un régimen totalitario de izquierda, y esas relaciones se tiñen de la sexualidad ideológica de la parte a la que se concede el rol activo: la dictadura.

Sunday, May 18, 2014

La Provincia Cubana

A veces no dejo de pensar que Cuba se ha convertido en una provincia del mundo, y los cubanos somos mucho menos que esos aldeanos que arrastran su vida desde que el sol pestañea, arando alguna tierra infértil, cuidando de que la vajilla usada de la abuela, hecha en alguna factoría inglesa con porcelana china, agrietada y ya manchada por los años, no pierda su última pieza en el ajuar que tendrán nuestros hijos.
Aldeanos que no registran el futuro de sus vidas, que deshojan diariamente sus vidas y no miran el futuro. Agobiados de problemas, silencios, divisiones y enredos familiares. El hermano que vio partir y hoy regresa para darles la sobrevida a “los viejos”, o al que quedó dándole frente a la ancianidad de “los viejos”.
No se vive, se sobrevive. Se expende un refresco aguado hecho de cualquier esencia olorosa. Se “toma prestado” el aguacate de algún solar, la pieza de repuesto de algún equipo en algún almacén desvencijado, se vende la hojarasca que se recibe y se recicla, se escucha los conocidos cuentos de los recién llegados, ayer recién partidos, convertidos en esa pequeña tabla del entramado multinacional de este mundo.
Aldeanos.
La política, las leyes, los discursos no se integran a la realidad, o a la cotidiana vida arrastrada por alguna plaza. Un viejo equipo ruso, o chino, o quizás un LG “moderno”, obtenido por una de esas dádivas familiares de los que “se fueron” y todos los años regresan, muestran una imagen que no existe mas allá que la refrigerada visión de un noticiero oficioso.
Escapamos.
Cuba es esa aldea infeliz a la que todos regresan y no quieren olvidar, pero que no hacemos por cambiar. Una provincia olvidada del mundo, que todos quieren explotar a su antojo. Quizás como referencia para algún paria político en España, o la fruta deseable en el árbol oportuno de algún astuto empresario en busca de un mercado libre de la verde moneda de lengua shakespereana.
Despojados.
Hemos quedado como la naranja del vecino que alguien desgaja de su rama seca, descascara con la esperanza infértil del zumo dulce y nos exprime, devolviendo al suelo polvoriento este hollejo inútil del que algún pájaro se nutre, en alguna aldea olvidada de este planeta.
Provincianos.
Allá, muy lejana, muy sufrida, donde no nos toca su dolor y podemos cerrar el párpado cuando regresamos a la cama, Cuba cierra los ojos, y vuelve a dormir.
Mañana nos devolverá algún otro día.

Saturday, May 17, 2014

Nuestra Aldea Digital

Con el anuncio por parte de Yoani Sánchez de que el 21 de Mayo lanzará su nueva publicación digital se ha levantado la misma hojarasca de ataques, desencuentros, elogios desmedidos y aplausos antes de que aún el mediático sitio no esté al alcance de nuestro dedo digital. La pregunta esencial es, ¿se debe evaluar una publicación digital aún antes de que exista?
Y la segunda, ¿qué tiene de “satánico” que la bloguera más conocida de Cuba en el extranjero decida crear una publicación cubana?
Sitios digitales sobre cualquier temática, lugar y género se suceden a diario y nadie se escandaliza, demoniza y convierte en una trinchera de batalla su lanzamiento. Pero los cubanos nos hemos creado esta sicología, cuasi-filosofía, de aldea poblada de caciques con muy pocos indios a quien reordenar. Nos satanizamos los unos a los otros olvidando de que en la diversidad es exactamente donde existe la democracia, la democracia que supuestamente estamos buscando todos… ¿o no?
Por mucho tiempo Yoani Sánchez anunció su intención de crear una publicación digital desde Cuba. Años hace ya de ese anuncio como “sueño”, ¿de qué nos sorprende entonces o de qué ahora nos molesta?
Algunos le critican de que quiera crear una publicación de maquillaje de la dictadura, con aquello de que “no es anticastrista” sino cubana. Los que lo hacen olvidan a qué generación pertenece la bloguera: esa generación que creció sin creer en nada porque la sociedad, y el sistema político cubano, enterró sus “ideas” con sus mismas hoces.
Las declaraciones de que “14 y Medio” refleje la realidad cubana y no pertenezca a un espectro político son sencillamente eso, declaraciones. Palabras bonitas. Todos los medios periodísticos reflejan una tendencia, todo periodista escribe desde su muy personal sistema de valores. Pero este lenguaje acaramelado es parte de esa generación perdida, del cinismo con que en Cuba la juventud se ha levantado desde las raíces como rechazo al discurso oficial. Pues aceptémoslo. A fin de cuentas, democracia, como ya lo he dicho, es diversidad.
De que la bloguera es “un agente encubierto del régimen”, de que es “un instrumento de la CIA”, de que “alimenta un deseo de protagonismo pantagruélico”. La respuesta podría ser: DEMUESTRENLO.
Pero así y todo Yoani Sánchez está en su derecho de crear su medio digital, de hacer realidad su sueño. Ha dicho que en la página web del medio estará quiénes son sus colaboradores, sus finanzas y cómo lo hace. Esperemos leerlo. Saludo, si es así, que lo haga, contestaría así algunas de las preguntas que hice en mi blog cuando ella anunció su intención de lanzar el proyecto – estigmatizado por algunos, pero ya ven la vida me dio la razón de hacerlas. Brindaría transparencia al proyecto, algo de lo que carecen muchos otros sitios cubanos, por cierto.
No se puede satanizar nada sin ver lo que se sataniza, y aún así, repito, la bloguera tiene derecho a soñar y a darle vida a su proyecto. Todo lo demás, criticas, acotaciones sobre posibles maquillajes dictatoriales y el resto de las dudas sobre cómo y para qué nos trae “14 y Medio” son opiniones, válidas como opiniones, pero nada más.
La aparición de este sitio es solo una pieza más en esta aldea digital plena de caciques con ánimos de querer ganar el premio mayor… y casi siempre sin merecerlo. ¿Cuándo dejaremos de jugar a serlo y cuándo Cuba dejará de ser esa misma aldea provinciana?
Desafortunadamente, es de las preguntas que aun carecen de posible respuesta.