Wednesday, February 26, 2014

¿Prensa? cubana y las protestas en Venezuela

Cubadebate, y Granma Internacional, sacaron hoy un artículo sobre las protestas en Venezuela – el mismo, es la reproducción en todos sus medios como es práctica usual en la ¿prensa? cubana-. No está lo “novedoso” aquí, no. Ya esto es algo que los cubanos conocemos bien: la prensa en Cuba es una… con la reproducción al calco con otros nombres de lo mismo. Granma=Juventud Rebelde=Trabajadores= etcétera…
El artículo en cuestión reproduce lo que una nota en otro sitio web publica sobre una supuesta opinión en el diario inglés “The Guardian”, según la referencia original, que se puede acceder aquí. Ya de hecho la reproducción de una reproducción sería algo bastante pedestre para cualquier medio de prensa, ¿no creen? El hecho a que me quiero referir, y con demasiado precedente, ocurre en la foto que reproducen todos los medios cubanos sobre el mismo artículo, que es esta:
 
La foto original es la que encabeza mi post y refiere no a las protestas de hoy, ni de ayer, ni de una semana atrás, sino a la del 12 de Febrero, lo cual ya de por si también le resta actualidad a la reproducción castrista, durante la inauguración de la estatua de José Félix Ribas por Nicolás Maduro. Lo “curioso” de la publicación de CubaDebate y el resto de lo mismo en Cuba - ya saben, lo que ellos llaman prensa –, es que en vez de usar una foto actual, o la misma del DiarioRegistrado, que es como se llama el sitio a que hacen referencia, usan esta otra y le aplican Blur (emborronan) para desenfocar lo que dicen los carteles, especialmente el de la izquierda y que en la original puede ser leído perfectamente. Esto lo demuestra un análisis ELA de las dos imágenes como se muestra aquí:
Si se fijan, en la imagen de la izquierda – la de CubaDebate y Granma – lo único que se ha dejado intacto es la parte de la bandera venezolana para que se pueda identificar bien de qué es lo que se trata y donde, lo demás ha sido emborronado sutilmente para sacarlo de foco y que no se pueda leer exactamente lo que dice.
El uso de fotos en los medios de prensa se contrata, muchos utilizan los servicios de AFP o AP, y otras agencias de prensa para sus publicaciones, el resto – y esto es una práctica leal de todo medio que se considere serio – publica cuál es la fuente, y si la foto no corresponde con el evento indica en un pie de foto de cual día y que hecho refiere la foto. Todo esto ha sido “olvidado” por la reproductora ¿prensa? cubana.
Ni pie de foto, ni foto original sino emborronada. ¿Pura manipulación o miedo? ¿Las dos cosas?
Dos semanas atrás la AP tuvo que eliminar de sus archivos una serie completa de fotos de Fidel Castro durante la CELAC suministradas por medios de prensa cubanos, y especialmente publicadas en CubaDebate. Parece que no fue suficiente y los ¿periodistas? de ese medio tienen mala memoria y aquí estamos hoy, con otra cantinflada de las más tontas.
Todo esto nos debe recordar y debe también recordarle al mundo, y a la prensa internacional en especial, que los medios cubanos no son medios de información, sino medios de desinformación y manipulación de las verdades.
En Cuba no solo hemos vivido demasiado bajo una mentira, sino que también la escuela de periodismo cubana, y sus periodistas, se han acostumbrado a reproducirlas y hacerlas una “verdad”, como en el mundo orwelliano de 1984.
No acaban de aprender lo que Pope una vez dijo con muy buen atino:

“El que dice una mentira no se da cuenta del trasbajo que emprende, pues tiene que inventar otras mil para sostener la primera”.
Nota: Aunque sea una duplicidad publico las dos fotos, la original que encabeza este post y la que CubaDebate profana para que usted mismo haga el análisis ELA de ellas.

Monday, February 24, 2014

Carta de mi prima venezolana (de Jorge Drexler)

El músico uruguayo Jorge Drexler publicó en su cuenta de Tumblr una carta de su prima, que vive en Venezuela, en la que relata la situación que atraviesa el país. 
Carta de mi prima venezolana" (hija de exiliados políticos de la dictadura uruguaya) en la cual nos explica a la familia la grave situación en Venezuela en estos días.

Solos

Por estos días vi la foto de los presidentes latinoamericanos posando con Raúl Castro en Cuba. Una foto por decir lo menos curiosa, de varios hombres y mujeres que en su mayoría pasaron media vida tratando de convencer a sus conciudadanos de que eran la mejor opción de gobierno en sus países, luchando por sus ideas justas o injustas, ganando con enorme esfuerzo unas elecciones, que sonreían junto al designado heredero de la monarquía cubana. Como siempre que veo una cosa así, me acordé de Yoani Sánchez, me la imaginé en el piso de un carro recibiendo patadas en la cara, aquella vez que se la llevaron por andar escribiendo un blog, y me pregunté si la lluvia de golpes sería tal vez distinta si ella supiera que quien iba a salir mañana a defenderla y a acusar a los esbirros del régimen no era, digamos, la bestia de George Bush. Yo cuando pienso en los cubanos siempre termino diciéndome lo mismo: solos, los dejamos solos.
Eso de la foto fue antes de que empezaran las protestas en Venezuela. Claro que yo no iba a a protestar, no porque no sobren razones, sino porque me parecía que se estaba llamando a tumbar el gobierno. Entonces fue cuando otra vez, otra muchacha de la universidad en el Táchira fue atacada por unos malandros en pleno día, estuvo a punto de convertirse en otra de las decenas de miles de personas asesinadas por año en Venezuela (las cifras son oficiales), y los muchachos dijeron basta. Y salieron, protestaron, se portaron mal, quemaron cauchos, trancaron calles. Agarraron a unos cuantos, y los mandaron, sin proceso alguno, directamente a la cárcel de Coro a mil kilómetros de distancia. En una de esas demostraciones del surrealismo venezolano a las que nos hemos acostumbrado últimamente, los presos hicieron una protesta violenta y dijeron que esos muchachos no podían entrar en la cárcel, aquí solo hay criminales, dijeron, los estudiantes no deben estar aquí.
Así empezó todo, y aquí en Mérida esa misma tarde estaban protestando los estudiantes. Y salió Leopoldo López a llamar a una marcha. Tampoco iba a ir, no me gusta nada Leopoldo López, aunque tengamos enemigos comunes, y pienso que Henrique Capriles tenía mucha razón y mucho valor en llamar a que no se saliera a descargar la frustación sin ton ni son, arriesgando la vida de los estudiantes. Pero resultó que la noche anterior a la marcha salieron con más fuerza que nunca los llamados “colectivos”. En Mérida se llaman Tupamaros. Todos los conocemos. Tienen motos, andan de a dos. El de atrás lleva el arma. Se cubren la cara. La mayoría viven en unos edificios que antes eran residencias de estudiantes, y donde ahora la policía no entra. Tienen también un “brazo civil”, digamos, que participa en las elecciones. Esa tarde salieron, rompieron las puertas de un edificio donde viven varios amigos míos, entraron con las motos. Disparando. Así en varios edificios donde viven estudiantes que salen a protestar siempre. Se pasearon por la ciudad, y las “ballenas” anti disturbios de la policía venían detrás de ellos, apoyando. El patrón se ha repetido en todos estos días de manifestaciones en todo el país: sueltan a los colectivos adelante, con las motos, armados, y la guardia nacional viene atrás. Lo que pasa es que yo vivo aquí en Mérida y eso no lo vi en una foto de twitter: lo vi.
Por eso yo fui a la marcha, vestida de blanco como todos. No porque hay una conspiración del imperio para tumbar a Maduro en la que yo participo, ni porque me convencieron con un folletito de la CIA de dejar de ser la hija de un exiliado político de la dictadura uruguaya para convertirme en una fascista de la ultraderecha, para usar el término con que me llama nuestro presidente. Salí, con miedo eso sí porque las balas no me gustan, a decirles a los criminales de las motos que la ciudad no es de ellos, es nuestra, que podemos caminar por sus calles cuando queremos, que no pueden decirnos con sus motos y sus pistolas adónde no ir. Salí porque si mi padre estuviera vivo, habría salido conmigo del brazo con los estudiantes. Y fue hermoso, y cantamos, y se nos unió toda la ciudad en la manifestación más grande que se había visto hasta entonces. Y entonces vino la noche, y de nuevo salieron las motos. Me llamó una amiga, atrincherada en su apartamento: vienen los “tupas”, y la policía los proteje, y quién nos defiende a nosotros.
Los tupas. No escogieron el nombre por casualidad. Lo escogieron sabiendo que hay muchos, demasiados, tristes intelectuales de la así llamada izquierda latinoamericana, para quienes el discurso y el nombre lo es todo. Usted dice tupamaro, y ellos piensan en los torturados de la dictadura uruguaya, no en los muchachos que salieron ayer mostrando las heridas que la Guardia Nacional Bolivariana les hizo cuando los detuvo. Son el tipo de gente que si usted le dice guerrillero, ellos piensan en un joven buenmozo de barbita con una boina negra y su estrellita blanca, no en un anciano narcotraficante colombiano sin escrúpulos que es capaz de secuestrar niños para llevarlos a pelear a la selva. Son el tipo de gente que piensa que Chávez nacionalizó el petróleo venezolano y nunca se fijaron en la fecha. Son gente a la que usted les dice que los políticos venezolanos de oposición no salen en ninguna televisión venezolana desde hace meses porque está prohibido, y dicen: ah, pero. Y uno sabe que si mañana en su país prohibieran aparecer a los políticos de oposición, se indignarían. Que no estarían contentos si supieran que la tercera parte de los ministros de su país son militares, que oficialmente no hay separación de poderes, que el jefe del ejército juró que la oposición jamás ganaría una elección en este país, que la presidenta del Consejo Nacional Electoral celebra todos los años el aniversario del golpe de estado que quiso dar Chávez, y me paro porque la lista es larga.
En este momento en las calles de Venezuela está ocurriendo una tragedia. No es que hay disturbios y la policía antimotines dispara bombas lacrimógenas y muere alguno, no es eso, que lamentablemente pasa en todo el mundo a cada rato. Es que hay grupos armados financiados por el estado, disparando y matando. Y hay una censura informativa total. Debería bastar que se supiera eso, debería bastar saber que en Táchira cortaron internet y sobrevuelan las ciudades aviones de guerra, que cerraron las emisoras de cable que daban noticias, debería bastar saber que están atacando a los periodistas, que hay estudiantes muertos, para que el intelectual de izquierda levante por fin los ojos de su enésima edición de “Las venas abiertas de América Latina” y mire alrededor, descubra que el siglo es el 21, que el muro de Berlín cayó, que los muchachos de la Sierra Maestra envejecieron y ahora no dejan a sus nietos gobernar, ni escribir un periódico nuevo, ni salir de su país, ni fundar un partido político, ni gritar abajo el gobierno. Que si en Venezuela no hay ni pan ni medicinas ni leche no es porque Obama está conspirando día y noche contra nosotros. Que somos perfectamente capaces de hundir económicamente un país sin ayuda de ninguna transnacional imperialista. La gente aqui piensa que los gobiernos latinoamericanos no dicen nada ante las atrocidades de este momento en Venezuela porque tienen intereses económicos. Yo pienso que no, yo pienso que es por la misma razón por la que se sacaron la foto aquella: porque viven en el siglo pasado.
 Sí, Maduro dice que yo soy una fascista violenta de la ultraderecha que esta en una conspiración internacional para tumbar su gobierno. Que lo diga. Yo mañana vuelvo a salir con los muchachos, a exigir al gobierno que desarme a los colectivos, a decir que las calles son nuestras, a recordar a la estudiante que murió con una bala en la nuca, a darle fuerza a la otra que perdió un ojo. Y saldré con el mismísimo exacto orgullo, inocencia y alegría con que salen todos los estudiantes de América Latina a gritar viva la U, viva la Universidad, muera la bo, muera la bota militar. Y no, no les voy a explicar a los izquierdistas nostálgicos lo que pasa, ni les voy a mostrar los videos y a jurarles que es verdad, ni me voy a sentar a discutir con ellos cosas tan elementales como el derecho a la libertad de expresión, porque estoy, estamos, hartos. Está a la vista, mírenlo, mírennos. Estoy segura de que habrá (que hay) muchos que entiendan, y que esos no nos dejarán solos.

Nota:
Esta Carta me la enviaron a mi buzón personal. Usualmento yo no publico nada en mi blog que no sea de mi cosecha, pero por lo profundo e impactante de lo que dice, y por tocar nuestros dos países, Cuba y Venezuela, he decidido publicarla.
Agradezco a Manuel Castro Rodríguez el enviármela a mi buzón.

Sunday, February 23, 2014

Camino de la Libertad, Camino de la Esperanza

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, los cubanos llevamos 56 años apostando a la esperanza de los demás. A que Estados Unidos “intervenga” y nos traiga una “libertad” encañonada con sus tropas, así pensaron unos al principio de este desastre que se hizo llamar “revolución cubana”. Luego fue la esperanza de que se terminara la URSS, y con la Perestroika hasta los analistas internacionales navegaron en este mar de  incertidumbres. Muchas hipótesis naufragaron entonces en el intento… porque apareció Venezuela y Chávez, y los petrodólares.
Y entonces comenzó la “esperanza de Venezuela”. Hemos vivido 16 años pendientes de la salud de un régimen del cual el gobierno cubano vive como un parásito. Trafica con vidas humanas. Les pone etiquetas y precios bajos al particular, mientras se embolsilla petrodólares y revende la riqueza natural de Venezuela a precio de mercado.
Murió Chávez y la “esperanza de Venezuela” centró nuevamente el corazón y alma de cubanos, y el sinfín de especulaciones en la prensa, con temor de algunos e incertidumbre de otros. Hoy los venezolanos recorren sus calles, les ponen nombres a su libertad: nombres de estudiantes y jóvenes. Buscan un futuro, luchan por él, tienen un proyecto que se llama Venezuela, su país. ¿Dónde está el nuestro?
¿Dónde están nuestros jóvenes y nuestros estudiantes?
¿Existe un Proyecto Cuba para ellos?
Y entonces sale este tweet de Yoani Sánchez que me hace reflexionar todo esto:
Ustedes son nuestras esperanzas”, dice la bloguera cubana. Ustedes, los jóvenes de Venezuela.
¿Y por qué no los jóvenes de Cuba?
El camino de la libertad de Cuba puede comenzar en las calles de Venezuela. Sí, estoy de acuerdo, pero la esperanza, nuestra esperanza, tiene que estar en NOSOTROS, los CUBANOS. No se puede pretender que estos miles, cientos de miles, millones de venezolanos que marcharon ayer por sus calles sean nuestras esperanzas.
Decía Tennyson que “Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza”. La palabra clave aquí es empeño. ¿Lo hemos puesto?.
He discutido varias veces con cubanos sobre las causas del “adormecimiento” de Cuba, que es el adormecimiento de la juventud, porque la juventud es el motor impulsor de toda sociedad, no les quepa duda. Unos ponen unas razones, otros achacan a falta de “clases sociales vitales”, otros siguen incluyendo toda una antropología de justificaciones a la moribunda libertad de Cuba. ¿La realidad?
No tenemos proyecto. No existe un “Proyecto Cuba” en nuestros jóvenes. Existe un “Proyecto ESCAPE de CUBA”. Irse del país, eso es lo que los jóvenes entienden sobre su proyecto. En cambio, en Venezuela los jóvenes dicen que su Proyecto es Venezuela, no ningún otro país. En las marchas hay componentes de todas las clases sociales, hasta indígenas se han agregado a ellas, lo que demuestra que cuando hay un verdadero proyecto social, cuando hay “empeño” la esperanza reverdece. No es el caso Cuba.
Y es por eso que vemos ese mar de pueblo que ayer inundó Caracas, Mérida, el Táchira y todas las ciudades y pueblos de Venezuela. Los venezolanos reconocen su país como el destino de sus vidas. Ese es el camino de la Libertad, de su Libertad. Nosotros vivimos de esperanza… de la del otro. Ese “camino de la esperanza” no fructifica si no hay un empeño hacia encontrar el camino de la Libertad. Nuestra Libertad a costa de nosotros mismos.
Y entonces aparece el chico de la foto de este post. El puede ser discapacitado por alguna causa externa que no es su empeño y su voluntad, otra vez esta Tennysoniana palabra, pero no es discapacitado de corazón y temple.
Si él lo hizo, ¿por qué tú no, cubano?

Saturday, February 22, 2014

#22F Una sola Venezuela Unida en el Mundo contra Maduro

Hoy los estudiantes venezolanos, la oposición y el pueblo venezolano salió a las calles para denunciar el atropello, la represión cometida por el regimen totalitario de Maduro contra las protestas estudiantiles en el pais, y especialmente duras en el Táchira, el clima de inseguridad y carestia que el pueblo venezolano está sufriendo. Un mar de pueblo recorrió sus calles.

Pero también los venezolanos que viven alrededor del mundo se unieron en una voz para protestar. Las imágenes son más importantes, muchas veces y casi siempre, que las palabras. Dejemos que las imágenes hablen.
Amsterdam
Buenos Aires, Argentina
Australia
Viena, Austria
Estados Unidos
Denver
Indianapolis
New York
Washington
España
Barcelona
Cataluña
Tenerife
Finlandia
Francia
Estrasburgo
Paris
Italia
Bologna
Florencia
Líbano
Londres, Reino Unido
Malta
Portugal
Madeira
Puerto Rico

Wednesday, February 19, 2014

NAZI-Castrismo en Venezuela

“Facistas” gritó Cabello desde las televisoras oficialistas en Venezuela. “Fascistas” repitió Maduro desde cualquier parte… y los verdaderos fascistas, neo-nazis armados de Castrismo partieron desde MiraFlores a Universidades y gobernaturas, a impartir las ordenes de represión a los “colectivos” – Tupamaros=Paramilitares.

Y ahí los vemos, disparándoles a los que protestan mientras el coro de ignorantes investidos del poder político encarcelan un graduado de Harvard. El conocimiento, la cultura y el pensamiento están condenados en Venezuela. Condenados por rectores que ordenan vía Twitter reprimir a estudiantes indefensos, como esta señora “rectora” de represión en una Universidad Chavista:
Twitter cerró su cuenta. Pero la señora olvido que en internet nadie se salva y siempre hay un “ojo que te ve”. Pssst, ¡te vimos!
Pero también tenemos a los directivos de los PARA-NAZIS (Tupamaros), verdadera versión venezolana de las brigadas de respuesta rápida de Cuba con armas, que ordena enmascararse a sus “voluntarios” para infiltrarse en la manifestación opositora, y ejecutar sus provocaciones. Los “fascistas” de Cabello. Miren como ya ni se ocultan y publican sus órdenes vía Twitter:
NO PORTAR NUESTROS SIMBOLOS”, más claro ni el agua.
El gobernador del estado de Carabobo ya ni lo duda. Sabe que aquello dejó hace rato de ser democracia y es Fascismo – en realidad es NAZI-Castrismo -, Francisco Ameliach ordena “prepararse contra ataque fulminante” y Diosdado (Cabello) dará la orden. Nadie lo duda, dará la orden de disparar, de matar. Ya lo está haciendo.
Ahí, en su cuenta Twitter.
¿Piden pruebas, Nicolás Maduro? Aquí están.
¿Quiénes son los “fascistas”?
Pero no es fascismo lo que hay en Venezuela. En Venezuela lo que hay es NAZI-Castrismo. Ordenado desde La Habana por petrodólares, y ejecutado por sus ordenanzas en MiraFlores… por Nicolás Maduro.
Y para que no quede dudas, aqui un video de como se preparan estos colectivos, a la vista de la Guardia Nacional de Venezuela, para realizar provocaciones:

Monday, February 17, 2014

El sueño de la Serpiente

Los “Días y Flores” se fueron con las serpientes, de mar, de muchos mares. Los viajes le hicieron perder la vela, el rumbo en aquel mar. Naufragó en su perfecta agonía de transparencias y le arrebataron el amor, hoy nos quedan algunas sillas, algunos vinos escanciados por el dinero, algunas puertas que se abren al poder, o la ilusión del acceso al poder y otras que se cierran al verbo.
Nací tres años antes de aquella música enmelenada, hirsuta, arisca de montes y montañas. Rimas y versos de serpientes de aquel 1975 que no se oyeron mucho en la radio ni en la televisión de entonces, pero que fueron convirtiéndose en la serpiente oficial, los sonidos regurgitantes de los actos ordenados en la Plaza, los días de Mayo, los actos de contrita agonía para reprimir voluntades. Esa no es la música que recuerdo, esa la recuerdan otros, los ordenados, disciplinados de verbos y cornetas, botines acompasados a la ordenanza y al miedo.
Pero entonces el sueño se convirtió en una pesadilla, la pesadilla en acción, la acción en verso, el verso en cuasi-fantasía callejera y la fantasía se tornó realidad mísera, y hoy lo tenemos aquí, engullido en su estómago… de serpiente. Silvio Rodríguez abandonó la canción, el verso, las cuerdas de alguna guitarra que se quedaron en alguna silla escanciando algún vino. Abandonó el sueño y se convirtió en serpiente.
Hoy firma cualquier carta que le toque a su puerta. No compone canciones sino himnos. Los versos se escapan en rimas sincopadas con sonido de aviones y comparsas militares, botas en vez de coplas, cenizas en vez de espuma. Nada queda de la memoria de aquel niño que escuchó “Dias y Flores” soñando con serpientes. Hoy quedan las serpientes, muchas, demasiadas.
¿En qué mundo hoy vives, Silvio?
Oropel y silencio. Palabras ordenadas y arpegios comprados. Complicidad versificada, acordes sincopados por compromisos, poesía encarcelada y mucho silencio. Esa no es mi memoria. Mi memoria se escapa aquellos años tiernos cuando mi madre le reprochaba a mi padre que toda pluma tiene un precio, toda serpiente un veneno y un diente. Y mi padre enfurecía el habla, cambiaba el gesto, los ojos chispeaban en silencio y furor. Quería creer en ese sueño de serpientes que nunca llegan a engullir y arrebatarle el amor al poeta.
Pero lo engulló, se lo arrebató en algún momento al poeta, cantor, aventurero errado, pescador de versos y palabras. Naufragó el poema y la canción. ¿Cuándo?
No importa. La paloma se envenenó no con el bien, no con el mal, con ambas cosas. Con la oportunidad del escalón subido, la sonrisa comprada, el arpegio perdido. Volvió la serpiente con más infierno en digestión y apareciste hoy tú, serpiente sigilosa, Silvio invertebrado y sibilino cantando una vieja canción acompasada por unas botas.
Y el verso dejó de ser verdad.

Leopoldo López: Una decisión coherente pero peligrosa

En el día de ayer el opositor venezolano Leopoldo López anunció su intensión de acudir al Ministerio del Interior luego de convocar a una marcha mañana 18 de Febrero en Caracas, y enfrentar la ilegalidad en Venezuela. Es una decisión audaz, coherente con su postura y sus palabras, pero una decisión también peligrosa.
Las dictaduras, y la de Maduro tanto y más como fue la de Chávez, no tienen coherencia. No se sostienen por la legalidad, muchas veces retrucan las leyes, le cambian su sentido, convierten el derecho en un instrumento de opresión, lo desvirtúan de la justicia, lo adjuntan al poder. Los gobiernos totalitarios, y los que utilizan la estructura democrática para constituirse en totalitarios, usan los instrumentos legales como tuercas para aprisionar los derechos civiles, para criminalizar la protesta.
Esto es lo que ha pasado en Venezuela. El gobierno de Maduro quiere deshacerse de la oposición. Quiere repetir lo que ocurrió en Cuba en la década del 60 para destruir todo intento de subversión, todo intento de que los poderes que hoy le mantienen en Miraflores se mantengan por siempre. Para ello en lo externo utiliza los petrodólares que desbanca a sus “aliados” de ocasión, y ha llevado al país a la hiperinflación.
En lo interno, la justicia hoy es un instrumento engrasado del poder. Ministros, jueces, Guardia Nacional, e incluso las Fuerzas Armadas ya no responden a la democracia, no hablemos de la Asamblea Nacional donde hasta los mismos opositores han sido víctimas de golpizas ante la sonrisa nazi de su presidente, Diosdado Cabello. Y nadie ha culpado a los victimarios, las víctimas han sido lapidadas mediática y salvajemente agredidas. Los culpables acusan a sus víctimas, y las someten a todo tipo de vejación. Detrás, una comparsa de marionetas disfrutan el sacrificio de su libertad, recordando a Jean-François Revel.
No hay estado de derecho en Venezuela.
Es en este contexto que Leopoldo López marchará hacia el Ministerio del Interior a entregar reclamos. Es coherente con su posición, ya lo he dicho, pero es entregarse en manos del destructor del país. ¿Cuán inteligente puede ser esto?
No lo sé. A los totalitarismos no le importan mucho las reacciones externas en un mundo donde hay muchos intereses que aplauden los petrodólares. Los estudiantes y sociedades civiles latinoamericanas, muchas, apoyan a los venezolanos que protestan; los presidentes de esos mismos países en cambio, no les interesan.
¿Qué ganará Leopoldo López con entregarse?
¿Demostrar que todo es una trama inventada?
Eso todos lo sabemos. La violencia descubre siempre el lado débil del derecho penal. Se acude a la violencia porque no existe el derecho legal a una posición, no existen los argumentos. Y la violencia comienza con las palabras… para dar paso a los golpes en las calles, y las medidas carcelarias a la oposición. Esa es la realidad.
La oposición en Venezuela enfrenta un gobierno de corte castrista, que lo entiende todo a base de represión y no de civilidad. La lógica que corre por esas circunvoluciones ideológicas son la del antiguo Batistato en Cuba: terror revolucionario. Las viejas tesis leninistas tropicalizadas, hechas bolivarianas por extrapolación geográfica. Por lo tanto, ¿entregarse a una justicia encadenada es una decisión lógica?
No lo sé. Para ser totalmente honesto, no lo creo.
Si todo el pueblo lo acompañara hasta allí, hasta el mismísimo Ministerio del Interior, el canto fuera distinto. Ante las masas los dictadores tiemblan. En la soledad y frente al poder omnímodo, las dictaduras disfrutan sacrificando a los héroes.
No es hora de heroicidades, es mi opinión, es hora de inteligencias.
No se entregue, Leopoldo López. No al poder, entréguese a su pueblo, a sus estudiantes, a su país.

Sunday, February 16, 2014

La quema de mi bandera

Quizás yo metabolice demasiado filosóficamente las acciones, las palabras, el comportamiento humano. Quizás no sea lo suficientemente tolerante – aunque creo lo soy, pero uno mismo nunca es el mejor juez de su propio carácter -. De todas formas, llevo cinco años en Twitter, he visto y vivido casi todo. Recuerdo aquella primera etapa de los médicos cubanos donde algunos venezolanos expresaban su ira, con justa razón, pero la acompañaban con frases como “golpear”, “acabar”, “matar”, etc.
Sé que muchas veces eso era sólo una expresión de ira, impotencia que se le acumula al ser humano y que tiene necesidad de expresar. Lo puedo entender. Lo entiendo. Pero también yo no podía dejar pasar la ocasión y decirle a aquellos que la usaban que cambiara el mensaje, lo dirigiera no a los médicos que no eran los culpables de la situación entre nuestros dos países, Cuba y Venezuela, sino hacia sus gobernantes.
Algunos me entendieron, otros no. Algunos respondieron a mis tweets de manera soez, otros estuvieron de acuerdo con lo que le dije, algunos me ignoraron. Casi nadie habló en términos y con una arrogancia rayana en el extremismo, de raíz fascista.
Hoy se repite una de aquellas circunstancias con las protestas en Venezuela. Dos personas queman una bandera cubana, mi bandera, en Caracas y una cuenta de Twitter publica con palabras soeces el acto miserable, porque lo es. Le respondo que eso no lo puedo admitir, que esa bandera no es la bandera de Castro, es la bandera de todos los cubanos, es la bandera de mi país. Mi bandera.
Las banderas no son los símbolos litúrgicos de los gobiernos, partidos y tiranos, son el símbolo sagrado de la Patria.
A mí nunca se me hubiera ocurrido quemar una bandera venezolana si la situación fuera al revés. Tampoco quemaría la bandera de cualquier otro país. Vuelvo a repetir: Las banderas no son de los gobiernos, ni de los partidos y líderes, las banderas son de los Pueblos. Del tuyo, del mío. Nuestras Banderas.
Y esa bandera que se quema en la imagen de este post es la imagen sagrada de mi nacionalidad, de mi pertenencia a un lugar querido que no pertenece a ninguna ideología, ni representa la invasión grosera que se denuncia, el comportamiento rapaz de un gobierno totalitario que existe en La Habana e invade con su ideología exógena Venezuela.

A mi tweet de protesta entonces respondió la cuenta de manera arrogante y grosera. Aquí lo pueden ver:
¡Quemar Banderas! ¡Quemar Cubanos!
Siento una profunda tristeza por esa persona. Sí, es tristeza. Y un profundo desprecio por lo que ha sucedido entre nuestros dos países que ha llevado a la ira y al odio donde debiera haber mutua comprensión, convivencia respetuosa. Paz.
Los odios creados por una doctrina enceguecedora y divisora han traído como consecuencia que personas como estas se conviertan en portadores automáticos de una ira ciega, de un odio mortal contra nuestra nacionalidad. Y eso es triste.
Yo nunca pensé ver mi bandera ardiendo. He visto tantas veces la americana y me ha parecido un acto vil, bochornoso. Los hombres debemos estar a la altura de nuestra inteligencia. Como decía Martí: “La estatura de los hombres de bien se mide de la frente al cielo”. ¿Qué diría entonces el Apóstol de ver esta foto frente a sí, de contemplar como la bandera por la que dio la vida es quemada por odio a un gobierno vil, que no le representaría si estuviera vivo? ¿Callaría la afrenta?
¡No!
El poeta Christian Friedrich Hebbel dijo alguna vez que “No honres con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor”. Y es cierto.
No puedo admitir frases como esas de esta persona contra mi bandera ni contra la vida humana. No lo odio a él, o a ella, o a quien sea. Odio lo que representa. Odio lo que nos ha llevado a esta situación extrema donde ya la ira remplaza la convivencia natural del ser humano. Remplaza la inteligencia, hunde su estatura desde el cielo.
Y, sin embargo, sigue doliéndome que todavía algunos cierren los ojos. Dejen pasar esas frases, esas fotos, esos gestos groseros a la inteligencia humana… y lo justifiquen ante la vergüenza a la que nos han llevado dos gobiernos bochornosos.
Pero, por desgracia, o sencillamente por ser quien soy, yo no puedo dejar de decir lo que siento. Decir mi verdad, duela o no. Mis amigos venezolanos tendrán siempre en mi cuenta Twitter un fiel aliado para combatir su vergonzoso gobierno, pero no me puedo callar ante lo que hiere profundamente mis sentimientos mas íntimos hacia mi país, que no es su gobierno. El gobierno de mi país no me representa, NUNCA lo ha hecho. ¡Que quede bien claro!
Pues, ¡No! Mi bandera no puede ser quemada al precio de mi silencio.
¡Jamás!

#Fotos Venezolanos del mundo se unen a sus estudiantes

Desde todas partes llegan imágenes de venezolanos que se unen en solidaridad a los estudiantes que, en Venezuela, han levantado su voz de protesta contra Nicolás Maduro.

A continuación una muestra de esas imágenes que circulan por las redes sociales:

Atlanta
Barcelona España
Bogota, Colombia
Houston, Estados Unidos
Islas Canarias, España
La Coruña, España
Madrid, España
Ciudad México
Miami, Estados Unidos
Milán, Italia
El Vaticano
Venezuela en Paris, Francia
Toronto, Canadá
Valencia, España