Friday, January 31, 2014

¿Qué pasará en Cuba en el 2018?

Es una pregunta que a todo cubano le han hecho alguna vez en su vida. Por supuesto, el añadido del año es algo nuevo. La realidad es que si esta pregunta me la hubieran hecho dos años atrás la respuesta hubiera sido diferente a la que daría hoy, a la que les voy a dar en este post. Porque creo que ante las nuevas circunstancias es de secular importancia reformularnos la respuesta. Este es mi intento.
Se acabó la cumbre de la CELAC, todavía andamos de resaca, hay que decirlo. El balance final es, sin ninguna duda, de rescate y salvaguarda de la dictadura. Una victoria del régimen castrista, no tenemos que temerle a la verdad. El negarlo sería catastrófico por dos razones importantes: primero porque sería una mentira piadosa, y como toda mentira nos mancharía de mentirosos, nos desmoralizaría, nos haría caer paletadas de basura mediática sobre nuestras cabezas. Con la mentira no se vence nada, es una caída estrepitosa al bochorno y al papelazo político. Y segundo porque negándolo no nos daría la fuerza que se necesita para la resistencia y el enfrentamiento a lo que viene. Y a eso segundo es a lo que voy. Pero primero permítanme decirles las premisas que me permiten aventurar la historia que a continuación les referiré.
El gobierno de Maduro le ha otorgado a Cuba, con una firma de 56 convenios, 1 250 millones de dólares. La mandataria brasileña le construyó al, castrismo el mejor puerto de Cuba y le otorgó más millones. El Presidente de México ni corto ni perezoso corrió al besamanos “fidelista” y ya colgó en su sitio Web que enviará a su consejero económico a Cuba. Europa está de carreritas, ya de eso hablé ayer en un post, no voy a repetirlo. Todo el mundo está presuroso para agarrar una tajada: Cuba está en Venta. El resultado de la CELAC es una reafirmación de una dictadura en lo político…  para empezar la carrera de apoyo en lo económico. ¿Alguien lo duda?
Vayamos entonces a la historia del 2018.
Hace un año que Raúl Castro declaró en la Asamblea Nacional que este sería su último período en el poder, por cinco años. Si se saca la cuenta eso sería en el 2018. Por supuesto, uno puede decirse que muchas veces este señor y su hermano han dicho cosas como estas para después echarse para atrás. ¿Se acuerdan de las prometidas elecciones?
Pero démosle crédito a su palabra esta vez, porque yo sí creo que en el 2018 Raúl Castro se retirará del sillón dictatorial. Estamos hoy viviendo ese período “entre las aguas” – para decirlo con las palabras del gran poeta barcelonés Juan Eduardo Cirlot – donde operan las reformas, reformitas y los vaivenes faranduleros. Algunos cubanos, y también la prensa extranjera, se ha preguntado por la lentitud de las “reformas raulistas”, y sus respectivas “marcha-atrás”. Periodistas independientes, bloggers, especuladores divinizados por las redes y otros se han cuestionado la velocidad del motor reformista del segundo hermano.
¿Por qué?, es la pregunta que todos se hacen.
La respuesta muchos la han dado como el miedo a las aperturas, el temor a un estallido social, la indecisión y la resistencia burocrática de algunos. Pero no es nada de eso, de lo que se trata es del segundo hermano: Fidel Castro.
Lo que detiene a Raúl Castro es la necesidad perentoria que tiene el de mantener intacto el nombre de “la marca Cuba”, es decir, el nombre del castrismo – dejémonos de usar el nombre de Cuba para hablar de lo que no lo es, Castro. Para preservarlo intacto, el pequeño segundón necesita que la muerte de su padre espiritual ocurra antes que todo suceda. La velocidad entonces de las “reformas” está estrechamente controlada por la velocidad en que se apague el motor vital del dueño de la marca, para que así el carro raulista comience a funcionar a toda popa. ¿Cuándo ocurrirá? sería entonces la pregunta adecuada que deberíamos plantearnos como el centro vital del problema.
Un primer escenario pudiera ser que ocurriera antes del 2018, cuando aún Raúl Castro estuviera sin retirarse, lo cual le daría la magnífica oportunidad de “brillar”, por primera vez en su vida, y desde la luz pública replantearse el diálogo con los Estados Unidos: negociar el embargo… a cambio de su propia salida del gobierno. Bonita jugada, ¿verdad?
El segundo escenario es un poco más problemático para el actual hermanito, porque entonces el manejo tendría que ser por debajo de la mesa, halando sutilmente los hilos del muñeco de trapo que estaría titireteando en el poder en ese preciso momento.
De cuál de las dos variantes ocurra dependerá la velocidad del “carro raulista”. Y también dependerá de cuándo y cómo serán las negociaciones con la Administración Americana del momento, porque las habrá.
Una pregunta esencial: ¿Quién quedará en el poder después de Raúl Castro? ¿Diaz-Canel? ¿Mariela Castro?
Los nombres no importan mucho, al menos no mientras no tengan el apellido Castro. Y en este caso yo me inclino a que ninguno de ellos pretenderá sentarse en esa “guagua” defectuosa. Recuerden, una de las premisas es que la “marca registrada Castro” quede intacta en la historia del producto. Es así que yo no creo que Mariela Castro sea la “designada al bate”, aunque traería “brillantez” mediática, “carisma” reciclado femenino castrista, de neo-castrismo, neo-humanismo. Me entienden, ¿verdad?
Sin embargo, la orden de preservar la marca es esencial, porque de lo que se trata aquí es de la jugada al aperturismo sin apertura, a la mafia controlada por hilos invisibles a través de las corporaciones raulistas, que el pequeñajo ha ido “creando” con la sentada de “generales y doctores” en estos últimos años, y que seguirán apareciendo.
Ocurrida la muerte de Fidel Castro todo será una autopista de “reformas”. Piensen lo que quieran, pero en Cuba tendremos este emparedado de “democracia” mafiosa estilo Rusia con lechuga multipartidista estilo “Putin” tropical, e incluso se puede predecir una posible escisión del Partido Comunista o su conversión total a una variante más mediática, acorde con el marketing del momento: Social-“demócrata”, digamos. Dejo el margen de la duda porque es muy factible pensar que aún entonces quedarán algunos revoltosos cabeciduros que no quieran renunciar al nombre. Y no será PSP, o Partido Socialista Popular, porque de lo que se trata aquí es de estar a la última del marketing mundial, neo-política necesita neo-partidismo, ¿entienden?
Y así estaremos.
Ya sé, algunos me recordarán la oposición, los exiliados, y los demás etcéteras.
Primero, la oposición. ¿Cuál? ¿La dividida en mil grupitos con mil proyectos y mil nombres? No representa nada aún frente a la “marca registrada del castrismo”. Esa es la verdad aunque sea dura y dolosa. Exiliada, fragmentada, vapuleada por chivatos, golpes, represión y silencios, la oposición no tiene futuro si el pueblo no la rescata… ¿La rescatará?
El exilio: dividido, vapuleado, enceguecido. Los cubanos vivimos discutiendo por neo-lenguajes, neo-periodismos, neo-disidentes, neo-opositores y neo-represores. Somos un neo-país, una neo-nación, una neo-Cuba. Todo nos divide. El embargo y el no-embargo. Los bloggers y los no-bloggers, un largo etcétera per secum seculorum. Y así ya hoy, aun a 4 años del 2018, hay algunos exiliados que dicen quieren regresar, aún con el “hermanistro” en la silla imperial y el hermanastro encorvado en Punto Cero, a invertir en Cuba. Ya lo he leído por ahí. Son los síntomas del neo-2018.
¿Todo esto es nuevo?
Pues no. Yo lo he estado diciendo desde hace dos años, en Twitter y en mi blog. Y no soy el único en la pandilla, hay otros cubanos, no muchos, pero hay otros pocos que llevamos algún tiempo diciéndolo, arañando en el mar, no siendo escuchados. Aún hoy, ayer para ser exactos, alguien saltó nervioso en Twitter porque uno de ellos habló de “post-castrismo”, entendiéndose como “post-castrismo con Castro” y molesto ofendió. No leemos contextualmente, nos insultamos y ofendemos sin saber las circunstancias reales de lo que se dice. Vivimos un neo-mundo muy particular los cubanos. Y así amaneceremos un día del 2018 con esta neo-Cuba, multi neo-partidista donde los hilos de acero de una generalocracia estará moviendo invisiblemente los resortes de la sociedad cubana.
¿Les resulta agradable la pintura futurista?
Pues a mí NO, pero ¿qué carajo le voy a hacer? Así estamos, a los bordes mismos de la neo-Cuba.
¡Que Dios nos ampare de ella!

Thursday, January 30, 2014

Los Derechos sub-Humanos de los Cubanos según @El_Pais

Se ha acabado la Cumbre del CELAC, o el desbarranco de las Democracias, y Cuba, perdón, el gobierno de Cuba – que no es lo mismo – ha quedado “absuelto”. Esa es la conclusión que el diario El PAIS, según  unos de sus escribidores, ha sacado como conclusión dePRISA.
Es hora, entonces, de repartirse Cuba antes que aterricen los Estados Unidos, dice presuroso el sr Vicente Palacios. Es el momento de la apertura económica. Hay que tomar el barco y regresar a la “siempre fiel Cuba”. Por supuesto, esa modernísima palabra no podía faltarle al presuroso periodista. Las reformas para los cubanos se traducen en “timbiriches”, las otras se traducen en militarotes en los puestos claves de la economía. Eso es la verdadera reforma, pero nada de esto le encaja al sr Palacios. Lo que le importa, y le urge, y le reclama a gritos a Europa y a España es que hay que actuar:
“Así que, españoles y europeos, tomen nota: tienen que dialogar y cooperar con Cuba. No hacer nada no es una opción”
Lanza nervioso el periodista y sin detenerse se lanza de fondo contra el embargo y las políticas tibias de la Unión Europea. “Son hechos”, dice, el embargo no ha dado resultado. Estados Unidos ha tratado por las malas y por las buenas, y nada. El periodista de El PAIS, a sabiendas, teniendo o muy mala memoria, o una muy interesada hipocresía o ignorancia política se olvida que Europa NUNCA se sumó al embargo. Se olvida que Canadá no sólo no se acató al embargo, tampoco se autoagregó al aislamiento diplomático a Cuba.
Mi pregunta al muy “inteligente” y dePRISA periodista: ¿acaso entonces sirvieron los acercamientos diplomáticos y comerciales para lograr algo con ese gobierno? ¿Ha logrado Canadá y los Zapatero, Morantinos, y demás etc, algo con Cuba?
Lo que demuestran los acercamientos a Cuba es que el gobierno cubano le importa un rábano las diplomacias, los diálogos. Que es capaz de burlarse hasta de sus más cercanos amigos con tal de no torcerse él mismo la mano. ¿O es que alguien lo duda? ¿Tengo que recordarle al sr Palacios las revelaciones que Fidel Castro hizo a la prensa internacional sobre las conversaciones entre él y el mandatario mexicano Vicente Fox?
Pero no vale la pena. La prensa de izquierda tiene la conocida costumbre de re-escribir la historia en neo-lengua, cada vez que le hace falta.
Y sobre Morantinos y Zapatero. Bueno, lo peor de la política exterior que ha corrido por La Moncloa hacia Cuba. Pero el sr Palacios tiene la memoria corta cuando de intereses e ideología se trata. Quizás, tal vez, me recordará que los presos políticos pudieron salir de la cárcel “gracias” a España y a la Iglesia Católica Cubana. Si, es cierto, también le recordaría que fue la única opción que le dieron ambos “dialogueros”. Muy “democrática”, ¿verdad? Sobre todo dándole la posibilidad al gobierno de Castro de deshacerse de personas non-grata.
Pero la lechuga mejor de este señor y la que más me huele a ese The Manufacturer que Martí respondía en “Vindicación de Cuba” es aquella que se refiere a los Derechos Humanos, perdón, a los Derechos sub-Humanos de los cubanos. Dice, Vicente Palacios:
“Una vez más, la consigna parece ser rebajar algo la exigencia de derechos humanos, como única vía posible para llegar cuanto antes a ellos.
Me pregunto: ¿cómo hubiera reaccionado este personaje si en los tiempos de Franco un periodista del The New York Times hubiera sugerido “rebajar algo las exigencias de derechos humanos” a los emigrados españoles?
Quizás para el sr Palacios, y para algunos cuantos más de la redacción de El Pais, esa pequeña islita del Caribe no es Europa y no puede serlo. Somos los “indios con levita” que decía Martí, o mejor aún, como decía el The Manufacturer-ELPAIS:
“… nuestra falta de fuerza viril y de respeto propio esta demostrada por la apatía con que nos hemos sometido durante tanto tiempo a la opresión.”
Y, por lo tanto, no nos corresponden los Derechos Humanos de la refinada Europa. A Vicente Palacios, quizás, le preocupan los vaivenes de espionaje de la NSA, pero el espionaje castrista a opositores y a los ciudadanos cubanos no le es de ninguna relevancia: hay que “rebajar las exigencias” a los Derechos Humanos de los cubanos. ¡dePRISA ¡
Tradúzcase: hay que otorgarles Derechos sub-Humanos. Así de sencillo.
Casi al final del artículo, sin embargo, al refinado representante de la izquierda caviar de España se le escapa la única verdad apetecible del articulo. Dice:
“Difícilmente se producirá el fin oficial del embargo norteamericano con Fidel vivo; tal vez segundo Obama no lo verá tampoco. Pero una vez desaparecido el [¿padre de la patria?], las cosas podrían ir bastante rápido”
Y es esa la circunstancia que mueve a Palacios. “Hay que actuar ya”, nos dice nervioso. No importa los derechos sub-humanos, no importan los trabajadores esquilmados en hoteles y compañías españolas contratados por los neo-colonizadores españoles. ¡Qué importa! Son indios con levita, pero indios. Lo importante es España y Europa.
¿Saben por qué?
Porque el sr Palacios descubrió una verdad de Perogrullo, que ya todos los cubanos deberíamos haberla descubierto. Y está en esa última oración de su declaración: “una vez desaparecido el padre de la patria – perdónalo Carlos Manuel, él es otro colonialista – las cosas podrían ir bastante rápido”
Traducción: 2018. Cambio de gobierno. Retirada de Raúl Castro. Muerte del viejo dictador. Entronización del muñeco de turno. Multi-neo-Partidismo. Cambio de nombre del Partido Comunista por neo_Partido Social-“demócrata” –. Sí, ¡todo es posible!
Y que no se me olvide: concierto de generales en las principales posiciones clave de la economía post-castrista.
Esta es la visión neo-socialista dePRISA que acaba de revelar el sr Vicente Palacios.
Desgraciadamente los sub-humanos cubanos, con la oposición atomizada por la represión y por la proliferación de mil pedazos de mal llamados proyectos, líderes de merengue y disidencia de pantallita y celulares, no tendremos un lugar en esa historia.
Arrogancia socialista dePRISA, adornada con su lechuga de verdad y ese sutil sentimiento de superioridad que esta raza de izquierda siempre ha cosechado en las cortes europeas. Toca ahora a los cubanos cerrarle a esos la puerta en sus propias narices… o será entonces demasiado tarde.

Monday, January 27, 2014

La Barberia del Sr Ban Ki-Moon

Los salones de protocolo y oficinas que alojan el erecto edificio de las Naciones Unidas en Manhattan no han dejado espacio para barbería, al menos eso es lo que parece. Y es así que el sr Ban Ki-Moon tiene que salir de turismo por el mundo para recortarse el pelo, ya esto lo predije en otro post.
Las Naciones Unidas están constantemente apretadas financieramente, pero eso no evita que su Secretario General se financie algunas giras turísticas por el mundo, como ahora en Cuba. ¿Qué ha probado su Excelencia?
Bueno, un paseíto por La Habana Vieja, seguido por ese escudero caído en desgracia Eusebio Leal, pero que aún guarda su vieja alabarda jesuita de cuando estudió en aquella institución religiosa cuando los tiempos del señor dictador retirado de Cuba. Eusebio es ese conocido charlatán con hijo en España… como tantos otros funcionarios de turno en ese gobierno. Sabe servir de anfitrión llevándole de la mano a su Excelencia, sabe hablar, es lo único que sabe. En esta vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima…
Por supuesto que el coro de pioneros estaba ahí “de casualidad”. En Cuba las casualidades llueven, es el lugar idóneo para los inesperados encuentros. ¿No lo creen?
Así como la muy conocida foto de Korda en el trasfondo turístico. Las viejas dictaduras tienen una derelicta preferencia por la perfección en el encuadre, y el sr Ban Ki-Moon no puede salvarse de la manía esquizoide. No culpemos al pobre hombre, vino a Cuba a disfrutar de un buen hotel español servido por esclavos cubanos con una mísera paga, de gratis resuelve un corte de pelo que no lo puede encontrar en ninguno de los salones del edificio diseñado por el arquitecto Wallace Harrison. Los Secretarios Generales no tienen tiempo para el corte de pelo en sus lugares de trabajo…
Me pregunto, ¿alguna vez tuvo las Naciones Unidas una barbería? Quizás, tal vez el señor Ban Ki-Moon o algún otro funcionario la habilitó para que fuera oficina de una de esas organizaciones “no-gubernamentales” cubanas como los CDR o la FMC. O tal vez tuvo que cederla porque apareció el milésimo integrante de la Comisión de Derechos Humanos de alguno de estos países africanos donde la dictadura se ha enquistado. ¿Mugabe? Las barbería son lugares perfectos para las representaciones oficiales de dictadores… tienen los implementos básicos para su labor.
No importa. Hoy el sr Ban Ki-Moon viaja desesperado por un corte de pelo por todas las latitudes dictatoriales del planeta. De vez en cuando emite una pundonorosa declaración sobre los derechos inalienables de una minoría en el norte congelado de Canadá.
Pero lo que Ban Ki-Moon no se entera es que hoy Cuba está militarizada. Que hay cubanos que no pueden pisar sus calles porque les está prohibido su derecho de opinar, protestar, hacerse sentir en las calles durante su presencia, o sencillamente caminar como ciudadano normal de su propio país. Todo esto garantizado, o supuestamente garantizado, por la Carta de la organización del cual es su Secretario General… ¿o no?
Pero en vez de eso, el sr Ban Ki-Moon prefirió seguir el guión de su anfitrión: una dictadura. Irse a cortar el pelo porque, como ya dije, eso no lo garantizan las Naciones Unidas. Saludar a una pobre hueste de niños a los que se le inculca la horrorosa visión escatológica que son niños por una ideología que ya no existe y “quieren” seguir el ejemplo de uno de los elementos condenados por la organización que su Excelencia es Secretario General: un terrorista.
Pobre Ban Ki-Moon, tan huérfano de pelo y otras cosas en ese elevado edificio de 1950 donde ya no hay ni salones para cortarse el pelo… ni escusas plausibles para visitar países democráticos.

Sunday, January 26, 2014

¿A qué van los Presidentes a una Dictadura?

Dos razones concretas reúnen una manada de presidentes democráticamente electos en un país en dictadura, Cuba. La primera y más importante de ellas es, precisamente, la razón del evento: el CELAC. Este organismo fue creado por Chávez para “segundear” la OEA, tener el mismo mecanismo regional avalado por las Naciones Unidas donde dos importantes democracias no estuvieran: Estados Unidos y Canadá, porque eran indeseables para el caudillo. Era también su forma de ser el “rey de reyes”. Siendo Venezuela el emporio del “oro negro” Chávez se podía – y sentía que se podía – dar el privilegio de repartir limosnas, dádivas y crear su propio circulo de “amistades” peligrosas para Estados Unidos y, a la vez, su claque.
Así es que, cuando llega Cuba a la presidencia de este organismo, todos los presidentes se apresuran a acudir a la cita… no para reunirse con el dictador de turno, que es y siempre lo ha sido una marioneta de trapo, en manos de su hermano primero y hoy en manos de Venezuela. Aquí, digámoslo sin ambages, lo que subsiste es una unión marital de interdependencias entre Cuba y Venezuela, donde la papel más “activo" se diluye en ocasiones entre una y otra parte.
Todos los países de la región, con la excepción de Panamá y Chile, acuden en tropel tratando de renovar sus vínculos con el preciado líquido venezolano, y las apetitosas dádivas chavistas, hoy maduristas. No nos engañemos al respecto. Es una cumbre del chavismo sin Chávez. En el caso de los ausentes, Chile tiene una comprensible ausencia. Piñeira ya abandona el poder y no tiene ninguna razón porqué guardar las apariencias de soportar al matrimonio homosexual, y Bachelet ya sufrió el bochorno una vez con su visita a Cuba de oír declaraciones indiscretas de Fidel Castro. Por tanto, no van. ¡Un tanto por ellos!
Con Panamá la justificación alegada es el caso del barco norcoreano, pero bien puede ser que no le interesara acudir. Panamá tiene buenos negocios con el canal y, aunque en una provisional crisis con su ampliación, lo cierto es que no necesita perentoriamente meter la mano en el bolsillo de Maduro.
El resto de América Latina esta huérfana de recursos financieros y es Maduro-dependiente, acude en tropel para ver al verdadero anfitrión vías su “partner-in-love”: necesitan más que nunca su tesoro.
La segunda razón de la asistencia la tenemos en que una gran parte de estos políticos latinoamericanos sufren la misma pesadilla populista castrista y, por tanto, acudir a la ceremonia matrimonial de la CELAC es parte de su velo ideológico. Correa, Evo Morales, agréguele usted los etcéteras, todos acuden para batir palmas ante el altar ideológico de estos desastres sociales y tratar de recoger zumo financiero de su visita.
De los dirigentes de organismos regionales e internacionales como Insulza y Ban Ki-Moon,  ¿qué decir?
Insulza no pinta en este continente para nada, vamos a dejarnos ya de hipocresía política. La OEA es un organismo que hace mucho tiempo no agrega absolutamente nada al coro de naciones, y con la aparición de Chávez-CELAC cada día ha agregado menos. Hoy la triste realidad es que los países “aislados” del hemisferio occidental son los dos gigantes de Norteamérica: Estados Unidos y Canadá. Y es por su mismísima culpa, pero eso sería el tema de otro análisis. Lo dejo ahí.
Ban Ki-Moon pues se pasea turísticamente por el mundo, dice sus palabritas y trata de recordarle a todos los países que visita que la ONU necesita de fondos, siempre están apurados de ellos, el gigante burocrático izquierdo-esquizoide se ve constantemente en apuros financieros. Y aquí Maduro también juega un papel fundamental.
Por último no quisiera terminar sin abordar algo que dice Carlos Alberto Montaner en un post sobre la Cumbre del CELAC, o el Barranco de la Democracia como yo le llamo. En él nos dice que “uno de los rasgos más desagradables de muchos políticos latinoamericanos es la hipocresía”. Si, es cierto, pero se equivoca también. Debería haber dicho: uno de los rasgos de TODOS los políticos latinoamericanos y del mundo entero es la hipocresía.
Dejémonos de boberías y medias tintas, aquí todo el mundo se ha burlado alguna vez de las Cartas Iberoamericanas, de las Declaraciones de ¿principios? de la ONU, de lo firmado y apoyado en la UNESCO, y agréguele usted el nombre de la organización regional que quiera. El problema no está en la hipocresía de los políticos, el problema está en que esos organismos internacionales no funcionan, hay miles de razones para ello y no puedo abordarlas aqui. Y es así que Ban Ki-Moon se apresta a acudir a Cuba con un gobierno dictatorial que ha firmado los acuerdos de la ONU, muchos, todos, no importa cuáles. Un gobierno que los incumple cada vez que le da la gana, y nadie dice nada. Que forma el brete en cuanta reunión regional e internacional de estos organismos pluralistas se celebran, y tampoco pasa nada.
Ban Ki-Moon es, simple y llanamente, un apaga-fuegos que le pasa la mano a una de las últimas dictaduras con carisma mediático en la izquierda que la aplaude, y la aúpa porque es su único aliento para el aplauso, aunque sea patético. No se debe olvidar, además, que las dictaduras son las más honradas violadoras de todos los acuerdos internacionales frente al pálido rol de las Democracias, que pasan muchos apuros para violar alguno frente al coro de aplaudidores automáticos que tenemos en el seno de esas organizaciones mundiales.
Un último detalle antes de terminar, y es una razón mas para que estos presidentes y estos dirigentes internacionales se sientan con la “moral” de visitar una Dictadura. Esa razón es el pueblo de Cuba, que ha sufrido 56 años de dictadura sin rechistar, sin levantar un dedo sobre sus tiranos, apagándose en descontento y en escapismo. No se le puede pedir a los demás la rebeldía que, por sí misma, no se tiene.
¡Fin de la Historia!

Saturday, January 25, 2014

Coloniaje Espiritual



¿Vió las imágenes del video de la Protesta de los Cuentapropistas en Holguín? ¿Escuchó el audio, lo que dicen en esos escasos 3 minutos de video?
Si no lo ha hecho le recomiendo lo haga. Mas allá del debate que en las redes se ha extendido sobre las manipulaciones del oficialismo para negarlo, las mentiras ofrecidas - ¿se sorprende alguien al respecto? – y la rara demostración de voluntad por parte de los que la hicieron, hay un aspecto que ha escapado a casi todos los que la han visto, y está en esos escasos tres minutos de video.
Vemos y oímos como los organizadores, porque había una cierta organización y un cierto conocimiento por parte de las autoridades de que podía ocurrir aquel hecho - lo demuestra la existencia de esas imágenes y la rapidez con que la policía acordonó todo el parque de Holguín -, pero no nos apartemos del tema. Vemos y oímos a los organizadores y ejecutores de la protesta avanzar con una bandera cubana. Los escuchamos después discutir con la policía allí, frente a la sede del gobierno provincial, y entonces presenciamos el acto que más acaparó mi atención: la golpiza propinada al portador de la bandera delante de la mirada congelada de todos.
¡Y nadie movió un dedo!
Hay una voz en off de alguien que exclama: “ese blanquito ha cogido piñazos”. Es esa voz de la corriente popular narrativa que lo dice como si estuviera narrando un evento deportivo… desde las gradas.
Más de 150 personas en el lugar, un equipo fílmico del evento con voz narrativa de fondo… y nadie, absolutamente nadie, movió un dedo.
Hace unos días la muy popular bloguera Yoani Sánchez, muy a propósito, tuiteaba que alguien había preguntado en algún lugar: ¿Para qué Protestar?
No viene al caso cual fue la circunstancia, el motivo, lo que provoco esa pregunta. Existió, y existe en toda Cuba. Muchos cubanos, si no la mayoría, la repiten cotidianamente. Hay otra frase desmoralizante que repite mucho el cubano de la calle: “esto no hay quien lo arregle, pero tampoco quien lo tumbe”.
Puede parecer sorprende para cualquier otro pueblo. Incluso para Venezuela donde la oposición protesta diariamente en cualquier lugar, no sólo mediáticamente en las redes. Pero no es un hecho sorprendente en Cuba.
56 años de dictadura y en Cuba la voluntad rebelde que clamaba Martí en “Vindicación de Cuba” como esencia de la cubanía no existe. O aparentemente. Trato de no otorgarle valor absoluto a ninguna categoría porque siempre dejo margen para la esperanza.
Esta ausencia, incapacidad sicológica, estado semi-paralizante de la mente es lo que yo defino como coloniaje espiritual. Una especie de pánico a ayudar al prójimo como un reflejo voluntario de autodefensa… precisamente refrenando nuestra voluntad a la rebeldía ante el abuso.
Cuba nunca fue así. Los cubanos siempre hemos sido por tradición rebeldes, luchadores, generosos en extender la mano rápida a la ayuda ante la desgracia del prójimo, pero nos la dejamos arrebatar un día de enero hace ya 56 años atrás. Y hoy esto peligra de convertirse en tradición moral, espiritual, en conciencia colectiva. No es un absolutismo de mi parte. Lo hemos visto cuando maltratan a simples mujeres, y las arrastraban por solo levantar una flor. Y esto no tiene nada que ver con ideología, ni con partidos ni política, es esencialmente un accionar humano. Corresponde a la conciencia individual, a nuestro comportamiento como hombres y seres racionales.
O ¿es que ya no lo somos?
La nueva conciencia cubana, esa que declaró un día crear el “hombre nuevo” ¿exorciza la rebeldía del patrimonio espiritual cubano?
Y es que la ideología que han intentado sembrar en la población cubana se acerca más a una religión que a pensamiento racional. Y de la peor clase, hay que decirlo. Apela a la fe ciega, automática, inmovilista, no a la razón. Apela al accionar feroz dogmático, no a la racionalidad que encierra en sí misma criticismo. Es dogma, puro sofisma represor.
Hemos sido colonizados espiritualmente desde entonces. No nos pertenecemos. No podemos expresar solidaridad espiritual contra el abusador y en apoyo de la víctima.
Y ¿saben qué? Eso es fascismo.
Cuando cayó la Alemania hitleriana en 1945, millones de alemanes quedaron anonadados con la magnitud de su crimen. Y es justo decirlo, muchos fueron cómplices e, incluso, lo cometieron a ciegas, con la voluntad colonizada. ¿Cuántos libros, artículos de prensa, estudios históricos y sicológicos no se han hecho del suceso desde entonces?
¿Qué pasará mañana cuando no exista la dictadura en Cuba? Los cubanos que vieron esa golpiza, aún después de acudir a protestar junto con el abanderado, ¿les pasará lo mismo? ¿Sentirán vergüenza de su inacción frente al abuso?
Y los represores, esos que golpean salvajemente frente a una bandera de su propio país levantada como un escudo, ¿se sentirán culpables y pedirán perdón por el crimen?

Triste. Desolador. ¡Descojonante! 

Friday, January 24, 2014

Oposición NO-Ucraniana Tropical

Imagínense este escenario. Ucrania es una islita en el mar Caribe. Kievana es su capital - suerte de Kiev encuentra La Habana en uno de esas crónicas de periodismo “mágico” estilo Kapuscinsky. En esa ucraniana isla hace 56 años un dictador escribe con su dedo enrojecido las leyes que dictan la vida de cada ucraniano tropical. Millones se han ido. Balsas y “chevis” han cruzado las aguas turbulentas del Mar Caribe que separa Kievana de Miami. Y allá viven, esperando que Yanukovych Castro se muera… porque de otra forma ya no se encuentra la posibilidad del regreso.
Ahora hagamos una toma más cercana, quizás un paneo a la oposición tropical. El filme melodramático daría para unas cuantas escenas. Pudiéramos pensar en un Aleksandr Dovzhenko tropical-caribeño. He aquí algunas de sus escenas:
Toma 1:
Un grupo de señoras bebedoras de un té literario conversan sobre la última marcha opositora a una iglesia en la finca Bejerana del patio de Beba, allá, donde el diablo dió las tres voces. Sonido de fondo: “¡Que se vayan, que se vayan! ¡PIN-PON, fuera, abajo la gusanera!”
La señora vestida de blanco de la izquierda a la mesa del té levanta una mano, a través de las rejas de la ventana que da a la calle, y saluda a uno de los que animan desde la calle el Té Literario con dos dedos en forma de “L”. Los extras de fondo “casualmente” pasaron en una guagüita Girón y se “apearon” vestiditos de guayabera y con un sandwichito en la mano. Se anima la tropa musicóloga callejera.
Toma 2:
Dos ventanas, un pasillo entre las dos ventanas. Una mano de la ventana de la izquierda le da un aguacate a una mano de la ventana de la derecha. La escena se llama ”Reunión de la Red de Informadores del Aguacate”.
Toma 3:
Rebelión de Computadoras, celulares y blogcitos. Twitter informa de viaje en 80 días al mundo… no de Julio Verne sino de la última figura virtual amaestrada por Kapuscinsky. Plano americano a unas manos sobre un iPhone mandando “foticos” de cuanto rincón destruido de Kievana. Alguien por España informándole por Twitter qué palabras poner en esos 140 caracteres de mensaje. Primerísimo Primer Plano a una protesta virtual en internet… para que la disfrute el turista extranjero en el Himalaya. Mil botones-automáticos saludan desde todos los puntos del planeta… menos desde la isla ucraniana cuya capital, ya lo dije, es Kievana.
Toma 4:
Chacketon tecnológico aséptico en Alaska. Grupito de informáticos debatiendo los últimos logros despolitizados de la tecnología para desconectar un pueblo en dictadura… sin política. A puro dedazo. Plano medio: una banderita dando vivas a la democracia frente al celular en una sala doméstica de Kievana. Fin de la protesta.
Toma 5 y última:
Protesta de Timbiricheros. Lugar: un pueblito lejano en el Oriente. Plano General con bandera nacional incluída. Hombres y mujeres pidiendo derechos a trabajar. Policía vestida de azul pagada con “jabita de aseo” dándole golpes a un blanquito mientras los treplemil protestantes se cruzan de brazos.
Plano Conjunto y voz en off: “Mira como coge golpes ese blanquito, el de la banderita. Tómalo con la camarita, asere”. A lo lejos, los protestantes miran la “piñacera”. Los de la camarita sentados en un banquito tomándose un té – este no es literario, quizás sea un café aguado con chícharos biolerrusos -  y dirigiendo la filmación dentro de la filmación. Pero ninguno es Francois Truffaut, desgraciadamente.
Fin de la Película Tropical Ucraniana:
Esta es la escenografía fílmico-tropical del homo cubanicus opositor en Kievana. Próximamente quizás haya un Foro Paralelo a la Cumbre Oficial de CERELAC. Ya saben, ese engendro melifluo que intentó suplir a la leche con comida basal sin leche, y sin alimento. Suerte de suplemento digestivo para adelgazar y convertirse en modelo de La Maison talla “0” – y no exagero.
Comentarios populares a la salida de la película:
“¡Que paquete de película, asere!” – dice un medio-tiempo con un bigote estilo Pancho Villa en un almendrón, especie automotriz en peligro de extinción… como la oposición Kievanera.
Conclusiones “filológicas”:
¿Son estas las formas tropicales de “tumbar” una dictadura? ¿Es esta nuestra “oposición” a un gobierno totalitario? ¿Haciendo Té Literario? ¿Sentados desde las Gradas mientras otros protestan por algo que nadie convocó? ¿”Rebelándose” por computadoras y telefonitos “cómicos”? ¿Celebrando la piñacera al “blanquito”?
¡Vamos!
Entonces, ¿como es que en el otro lado del planeta, en la verdadera Kiev fría y, esta vez SI, Ucraniana, la gente lo hace de manera diferente?
Así:

Sunday, January 19, 2014

Desde las Gradas

De niño siempre me gustó el béisbol. Lo jugué apasionadamente aunque no era un gran pelotero. Buen pitcher pero mal bateador, así me podría haber definido en aquel entonces. De todas formas para mí quedarme en el banco, o estar en las gradas, no era una opción, prefería irme a leer un buen libro o a jugar a las bolas y los trompos con otros amigos. De juguetes lo que siempre quise tener fueron guantes, pelotas, bate, todo tipo de implemento de béisbol de forma que, para hacer el equipo, un buen equipo de pelota, tenían que contar con mi persona… porque constaba en mi haber con prácticamente todos sus preciosos implementos. Suerte de chantaje, vamos.
Ya de adulto nunca me ha gustado mucho ver el deporte en la televisión o desde las gradas, me resulta aburridor. Mi temperamento y personalidad es de estar allí, en el montículo, o corriendo detrás del balón en el futbol – fuí un buen delantero en mis años de adolescente y en la universidad. Y así he seguido siendo, aún hoy practico futbol con un grupo de amigos aquí en Canadá los fines de semana… cuando el invierno no azota.
Traigo a colación el béisbol, y esta obsesión mía con estar en el centro del juego, a propósito de una entrevista a Odelin Alfonso Torna en el Diario de Cuba. Debo añadir que no es una crítica a su persona, ni tampoco a él como periodista. Quizás, vamos a decirlo de alguna forma, es la última gota que cayó en mi vaso de vino, o agua si usted no degusta de un buen Syrah.
En la entrevista en cuestión el periodista se deslinda como el quincuagésimo no-opositor al régimen, otro no-disidente. Honestamente, en estos días la oposición a Castro en el país se ha llenado de estos personajes. Todo el mundo quiere deslindarse de la peligrosidad ideológica que presupone ser opositor, disidente. ¿Es que no serlo significa no tener ideología?
¿Qué tipo de trabalenguas es este?
Ahora mismo hay anunciado un evento en Miami - Hackaton es su nombre - donde la figura estelar es Yoani Sánchez, otra de nuestros no-disidentes, no-opositor. En este evento su promotor nos dice que “no es ni político ni ideológico”. ¿Qué cosa es entonces?
No quiero que se tome esto como una crítica personal a la bloguera, porque ya se sabe que entonces todo se deslinda en esto, aunque aquí nadie es divino y está exento de ser blanco de críticas. Pero usted suma y, por lo que ve, hay demasiados cubanos subidos en las gradas y en el montículo sólo un equipo de pelota juega… que no es precisamente el opositor, sino el gobierno.
¿Qué vamos a hacer? ¿Mirar sólo la pelota? ¿Esperar que alguien salga del “bullpen” donde está calentando el brazo para enfrentar al adversario y entonces, desde las gradas, describir con esa perfecta fórmula insípida de periodismo occidental, de “realismo-mágico” estilo Kapuscinski como un equipo bien uniformado de represores le cae a pelotazos al pobre y solitario pitcher?
Estos periodistas del realismo narrativo se olvidan de que Kapuscinski inventaba y sazonaba sus historias, decía mentiras, fabulaba y, peor de todo, era un colaborador de los servicios secretos de la Polonia Comunista. Y mucho más, no responden a la tradición periodística cubana… jamás.
¿Martí sería hoy un no-disidente o no-opositor? Me pregunto.
¿Llamaría el hombre que con un rayo en su pluma azotó el artículo del The Manufacturer por injurioso a la cubanidad y al cubano a Kapuscinski “maestro”?
Lo dudo, y para recordar en las propias palabras del Apóstol en la misma carta al editor del The Manufacturer a estos que se encaraman en las gradas de nuestro país para reportar el juego de pelotas:
“No somos los cubanos ese pueblo de vagabundos míseros o pigmeos inmorales que a The Manufacturer le place describir; ni el país de inútiles verbosos, incapaces de acción…”
¿O sí?
¿Es que en esto, desgraciadamente, nos hemos convertido?
Nuestra tradición periodística nunca ha conocido de este periodismo descolorido, inodoro e insípido. No es nuestra tradición si se lee a Martí, y se es consecuente con su prosa y acción. La historia de nuestras letras lo dice, y de todos los bandos. Desde Rubén Martínez Villena hasta Jorge Mañach.
¿Por qué tenemos que mirar hacia El País si tuvimos un Patria? ¿Para modernizarnos? ¿Es que la modernidad implica desideologización? ¿Qué cosa es desideologización? ¿No compromiso?
Todo esto es, como bien lo dice Vargas Llosa en “La civilización del entretenimiento”, y citando a Fernando Savater, una “imbecilidad social”, periodismo “light”
Tristemente yo veo hoy a Cuba encaramada en esas gradas, mirando el terreno vacio. Esperando… ¿por quién?

Friday, January 17, 2014

ContraPunto: Una Biblioteca Selectiva de Opiniones

Soy un lector compulsivo. Leo de todo, a toda hora. No guardo un orden preciso y muchas veces leo más de un libro y consulto más de una fuente. Usualmente me gusta contrastar las noticias e informaciones, buscar las fuentes originarias de algún artículo, un post o incluso un libro. No confió en mi memoria, ni en la de nadie, consulto. Releo continuamente y constantemente hago anotaciones al margen de mis libros o en cuadernos de notas. Puede parecer esto una manía desquiciante, pero es parte de mi personalidad. Me gusta la literatura inmensamente, y la historia me fascina. No vivo para leer, leo para vivir.
En Cuba un amigo que me veía en estos trances, hace ya mucho tiempo, me dijo que mi particular forma de leer era como la de un fregadero, por esa forma circular en como el agua se va hundiendo cada vez más en lo profundo, perdiéndose cada vez más lejos. Quizás sea cierto, quizás con cada libro me “hunda” mucho más en la búsqueda de otro, y ese otro en algún otro más.
Por todo esto, y debido a la gran democracia desorganizada que es internet, muchas veces me encuentro indefenso buscando un artículo que ya leí pero no recuerdo dónde, y que necesito. O algún post que quiero volver a leer o postear en Twitter, o quizás acotar en uno de los posts en mi blog “OpenCuba”. La realidad es que lo que bien pudiera encontrar a unos pocos tecleos de mi teclado, y a unos pocos clicks de mi “mouse”, se convierte en una agonía de búsqueda en Google. Fundamentalmente por esta razón he decidido crear un blog donde guardaré esos artículos escritos por “los otros” que tan útiles me han sido, y siguen siendo. Será una especie de “Biblioteca Selectiva de Opiniones”. Algunas reglas habrá que imponer, sin embargo.
El Blog, al que he decidido llamar “ContraPunto” no será ni una revista, ni un diario electrónico, ni un blog de opiniones personales mías. En ella, como ya he dicho, guardaré la opinión de “los otros” que yo considere de interés. Y esa es la segunda regla: no es un blog colectivo, es un blog personal.
Algunos datos más: será multilingüe. Español, Inglés y Francés serán sus idiomas porque ellos son los que escribo y leo. Y tampoco tendrá una temática estrecha, previamente establecida. No será un blog sobre Cuba, al menos no solamente sobre Cuba, aunque por supuesto también aparecerán opiniones sobre mi país de origen. Ni será tampoco un blog netamente sobre política, o actualidad inmediata. Mucho menos sus artículos serán los escritos hoy mismo.
ContraPunto no tiene la intención de ser un blog para mover opinión. Es, y seguirá siempre siendo, una “Biblioteca de Opiniones”. Un lugar donde guardaré los pequeños hallazgos en mi diaria lectura por internet. Pero los comentarios estarán habilitados para aquellos que deseen escribirlos. Ni tampoco será un lugar de lecturas “complacientes”. Con esto quiero decir que, probablemente en algún momento, aparecerá algún post que no sea de mi particular agrado, cuya opinión no comparta parcial o totalmente, y entonces agregaré una pequeña coletilla de unas escasas líneas para deslindarlo.
Los que accedan a ContraPunto encontrarán, posiblemente, “de todo como en botica”. Literatura, comentarios sobre libros, artículos de escritores, intelectuales y periodistas sobre algún suceso de actualidad, algo de filosofía y mucho de opinión. Puede que, incluso, alguna acotación que encuentre en algún libro del que deseo mantener una memoria activa por determinada razón.
Para publicar los post utilizaré una cuenta Twitter independiente de la mía - @revcontrapunto - que tendrá una periodicidad atemporal: días habrá solo haya publicado un post, otros donde aparecerán varios y, muy frecuentemente, algunos cuantos días donde no haya actividad alguna. Porque este blog no es, como ya dije, un diario virtual, ni un sitio de noticias y se actualizará cada vez que encuentre algo lo suficientemente interesante para resguardar.
En la medida de lo posible trataré de contactar vía Twitter a los autores de los posts que publique para indicarle la inclusión del mismo en ContraPunto. No obstante, en cada uno de ellos aparecerá referenciado el sitio exacto de donde fue encontrado originalmente así como un link directo a él en el sitio web original.
ContraPunto es un esfuerzo individual de mi persona por guardar algo que, para mí, es esencial en la vida: información.

Gracias

Monday, January 13, 2014

Desaparece mi Habana

Mi Habana desaparece. Aquella de mi niñez, la que vi partir un día de abril lejos en el horizonte azul alado. Se está perdiendo en pedazos, fragmentos dolorosos de historias profanas, de vidas anónimas en el diario cotidiano de un país secuestrado. Un trozo allí, un edificio hecho apresuradamente parque o bastión colectivo de basura. Caries terribles de una tragedia también colectiva. Todo colectivo, todo expropiado: la libertad personal, y la libertad de vivir en un entorno de belleza.

En mi esquina algún dia se derrumbó un edificio, ya ni recuerdo su nombre, ni sus viejos habitantes, su olor húmedo, la descascarada pintura que ensombrecía su rostro. Ahora solo crece un banco y un estanquillo donde los viejos hacen su pequeña cola, esperando el único diario permitido por el gobierno. La memoria no recuerda nada más.

He perdido a mi Habana, de la memoria, de los recuerdos, de los viejos sitios que veía contornear cuando mi padre me llevaba de la mano a pasear por el Paseo del Prado. Ayer, entre las 140 letras que lanzamos los eternos internautas del nunca olvido, alguien me anunció alguna otra perdida. Otro viejo rostro desaparecido.

La vieja máscara de la RCA Victor que descubría un nombre extraño en mi infancia ya no existe. ¿Qué quedará allí? ¿Un nuevo hueco-parque-banco-estanquillo-basurero? ¿Alguna nueva carie en el maxilar enfermo de mi barrio de recuerdos?

No sé. De mi memoria irá desapareciendo y se diluirá en fotos rasgadas, palabras que algún día tuvieron algún tangible significado geográfico. No lo sé, no puedo anticiparlo. No es la nostalgia la que me hiere, me hiere la insensibilidad, la perdida, los lugares vacios que una vez tuvieron un nombre y hoy ya no los tienen.

Mi Habana, mi querido barrio desaparece y quedo yo, perdido en el recuerdo, rodeado de incertidumbres y viejas sorpresas. ¿Alguna vez desaparecerá mi vieja casa? ¿Aquella donde viví y di mis primeros pasos? ¿Qué pasará entonces? ¿Qué quedará en ese instante de mi Habana en el recuerdo?

Las fotos, las palabras, los poemas, Lourdes Casal: 

"Que la he perdido,
La he perdido doblemente,
La he perdido en los ojos de la cara
Y en el ojo tenaz de la memoria.
Que no quiero olvidarla y se me pierde,
Aunque de pronto vengan marejadas
De nombres y borrosas
Imágenes"

Sunday, January 12, 2014

Kcho de Castro

Las fotos tienen un significado premonitorio cuando se contemplan con la inteligencia o la profundidad silenciosa del pensamiento. Pueden llevarnos a pensar en algo mas allá de lo que muestran, un mundo intangible, insospechado.
Ese dedo que se acerca a la “instalación” de un pintor oficialista, ese sirviente interesado, recogedor de dádivas ideológicas, parece aproximarse a la textura de un pasado oprobioso, que no recuerda. Castro ha perdido la memoria y quiere acercarse a la rusticidad de un crimen callado, hundido en las aguas salvajes verde-azules de un tiempo que no existe para la prensa oficialista, y para su memoria, y que el sirviente mercantil artístico, sin quererlo o interesadamente queriéndolo, ha re-escrito en su lenguaje orwelliano.
Ahí, en esa punta del dedo acusador el tirano recuerda. Y es doloroso y punzante el recuerdo. Esto es aquella barcaza que mandé a hundir un 13 de Julio de 1984. En estos pliegues duros hallaron su muerte niños inocentes y ancianos, gente sin color e ideologías porque yo traté de borrarlas en 56 años de estulticia. Así le responde el dedo en su doloroso contacto. Es una respuesta del destino. Re-encontrarse con su propia culpa, recordarse de su propio escarnio.
Pero no hay que asegurarle mucha conciencia y pudor a sus sentimientos expresados en ese dedo. Los dictadores tienen muy poca memoria, son huérfanos de ella. Los miles de cubanos que han muerto en el estrecho de la Florida en balsas e inventos que le devuelven estas “instalaciones” por accidente no son, siquiera, el quiño de un artista “desleal” como reclamaba Graham Greene. El pincel de Kcho no se hunde en la pintura de la crítica, sino de la servilidad. Su "instalación" es un gesto de desafio divino escapado de su alma esclava.

De alguna forma, implacable, la pintura y el pincel abandonó esa mano servil y se colocó en el dedo de Dios… para acusar con duro lenguaje al dictador y a su crimen.

Saturday, January 11, 2014

Antropología de las Justificaciones

¿Por qué no se rebelan los cubanos? ¿Por qué Cuba no cambia? ¿Por qué después de tantos fracasos los cubanos no dicen basta y enfrentan al gobierno? ¿Por qué Fidel Castro sigue en el poder después de tantos años? ¿Por qué el castrismo no se termina? ¿Por qué? ¿Por qué….?
Son preguntas que muchas veces nos encontramos en el camino los cubanos en el exilio, por las calles de Paris, Londres o en Toronto. Confieso que cuando me encuentro con alguien por primera vez casi temo que, después de la inevitable presentación y el equívoco despeje de dudas de que – a pesar de mi apariencia europea – soy bien cubano, una de esas preguntas sea el preámbulo inicial de mi tormento. Y es que, no sólo los extranjeros nos lanzan estos látigos de palabras, sino que nosotros mismos, cubanos, llevamos 56 años haciéndonos las mismas preguntas… y tratándonos de contestar.
Aunque más bien se tratan de justificaciones.
Ah, las justificaciones. Tenemos tanto que alegar a esa cosecha, casi podemos escribir un libro. El “Libro Sagrado de las Justificaciones”, “Manual de Antropología Criolla” o, para agregarle historicidad al asunto: “Historia Antropológica de las Justificaciones en Cuba”. Ni modo. Una especie de antropología social que nos recorre la historia nacional desde Enero de 1959 hasta hoy mismo. Sobre ellas recientemente he leído un último compendio, y muy bien escrito. Las bellas palabras no nos faltan a los cubanos para justificarnos ante la historia, Dios y nosotros mismos.
El post que les refiero incluye muchas de ellas e introduce, como alternativa literaria, a ese turista ambiguo que alguna vez conocimos en Cuba y que puede ser sustituido por este canadiense nuevo que me presentan ahora, o ayer, o cualquier día. Y, sépase, no quiero ser cínico. Pero no importa el lugar, el tiempo, el momento y espacio preciso donde las preguntas han sido hechas. Ese turista imaginario, además de hacerlas, que sí que las hacen, bien pudiera haber agregado algo de su cosecha: que los cubanos llevamos demasiados años tratando de justificarnos ante todos los niveles sociales y divinos. Respuestas tenemos para todo, menos la más precisa, la verdadera: que no queremos, que perdimos la voluntad, que preferimos escapar, que eludimos el compromiso, que asumimos una doble moral y una doble cara, que nos agregamos al torrente del oportunismo social que corroe Cuba.
Somos todo eso, y mucho más. Pero, desgraciadamente, las justificaciones no nos van a justificar nuestra vergüenza. Tampoco nos van a perdonar nuestros pequeños oportunismos personales. Esos minúsculos momentos que decidimos callar cuando debíamos haber hablado. Ese instante en que debimos actuar, acudir en ayuda del que es víctima de un abuso en vez de ser ese espectador silencioso, mirar o cerrar la puerta. Al cerrar esa puerta nos hemos cerrado el camino a las justificaciones, o quizás nos lo hemos abierto para acudir a ellas en tropel para tapar nuestra desnuda vergüenza.
Cada vez que nos justificamos estamos levantando ese muro incontenible a la cobardía humana que se levanta alrededor de la isla. Ese es el muro de silencio que no está en Berlín, que no divide la ciudad en pedazos, pero que sí nos divide a nosotros del otro que es víctima, o del que dejo de ser un cobarde y se levantó sobre su vergüenza. Ese muro cruza cada calle de La Habana, cada pueblo del país, cada alma acoquinada y cobarde.
Somos cobardes… y para eso hemos levantado todo este libro secular antropológico de justificaciones. ¿No es hora ya de pasar esa página y terminar nuestra cobardía? Por cada hombre que se levanta con su privada justificación ante el abuso, el gobierno de Cuba añade un día más a su vida menesterosa. Somos cobardes y acudimos al silencio y nos rodeamos con las justificaciones.
Decía Edward Murrow en alguna ocasión: “La dificultad es una excusa que la historia NUNCA acepta”. ¡Y es cierto!
¡Basta ya de tanta Antropología! Se nos acabó hace rato el tiempo…

Sunday, January 5, 2014

¿Y por qué no vas y protestas en tu país?

Mi primer año en Canadá transcurrió en un edificio donde rentaba un apartamento de dos cuartos. Compartía, como todos los que allí habitábamos temporalmente, las facilidades propias de un complejo como ese. Tenía piscina – que solo se usaba en verano -, gimnasio, sauna y además las facilidades usuales, el cuarto de lavandería entre otras. Confieso que el lavar es para mí el momento más desgraciado de la vida. Compartir lavadoras, y sobre todo, invertir ese precioso espacio de tiempo en una faena tan rutinaria y pedestre me resultaba realmente fastidioso. Es por eso que nos dividíamos la tarea mi esposa y yo, ella ponía la ropa a lavar, yo la trasladaba a la secadora y ella la sacaba doblándola cuidadosamente al final. Pero a pesar de todo era tiempo perdido. Aún hoy que tengo mi propia casa, la lavadora en el sótano con su respectiva secadora la labor resulta aún fastidiosa. Lo peor sigue siendo bajar allí, y hacer esa faena.
Pero, en fin, a lo que iba. En uno de esos tiempos perdidos tuve una pequeña discusión con una canadiense que acostumbraba a ocupar todas las lavadoras y secadoras – algo que por las normas sociales de convivencia no debía suceder – y perderse por horas sin recoger su ropa de los pequeños aditamentos ruidosos que nos ofertan tan pedestre servicio. Como resultado de esto tuvimos nuestra pequeña discusión. Todo lo que nos dijimos, muy pocas palabras porque no acostumbro a discutir con mujeres, siempre lleva uno la de perder, no viene al caso. Yo solo le dije dos o tres frases, muy calmado, muy conciso, reclamando mis derechos a usar esos adminículos. Diciéndole lo que tenía que decir y punto. Como la señora se encontraba arrinconada en las razones, sin palabras y respuestas coherentes que dar, terminó espetándome una muy conocida pregunta de las que en más de una ocasión he escuchado por estos lares: “¿Y por qué no vas y protestas en tu país?”
Y así recogió su ropa y se fue, dejándome con la rabia de no poder convertir en palabras las razones a su discriminatoria acusación.
¿Y por qué no vas y protestas en tu país?
Por supuesto, ella sabía era cubano. Coincidíamos en el elevador, a veces en el lobby del edificio, con mi esposa, con mi hijo que regresaba de la escuela. Ella sabía el lugar preciso de donde procedía.
Entonces me quedó la rabia, acumulada allí, dándome vueltas en el cerebro y provocándome esa tormenta callada. Luego aquella pregunta-reproche me perforó los pensamientos, la memoria, las viejas vivencias de cuando niño iba a la escuela y me acusaban de “judío” – sin serlo –, o cuando nos tiraban piedras a la entrada de la iglesia. Todo se juntaba allí y la pregunta se me tornaba en esas piedras de palabras que hoy aquí, en el mundo, muchos nos reprochan a la hora de no poder dar una razón cuando ejercemos nuestros derechos a ser ciudadanos íntegros de un país civilizado como es Canadá.
Y es que no nos vamos de Cuba sólo porque no hay comida, porque no nos paga el gobierno el salario que merecemos, porque no podemos ejercer el voto para elegir a nuestros políticos y a nuestras opciones ideológicas, porque no podemos comprar un coche o ir a un hotel con nuestro salario, o visitar Paris, y tantas cosas más que no podemos realizar allá. Nos vamos, esencialmente, porque hemos perdido la posibilidad de ser simples ciudadanos y poder ejercer nuestro derecho a protestar, a no estar de acuerdo con algo y decirlo. Ser ciudadanos plenos de un país, esa es la primera y única razón de nuestro viaje sin regreso.
Y esta circunstancia es conocida dondequiera que vamos y, muchas veces, nos es restregada en nuestra vergüenza cuando intentamos obtener nuestro esencial derecho a ser ciudadanos… ejerciéndolo. Y, por supuesto, la culpa se la echamos directamente en ese momento a la persona que nos reprocha, pero que no lo es. Esa es, sencillamente, un vehículo oportunista de las circunstancias.
En el fondo los culpables somos nosotros. Ya lo dije en algún post por ahí. Cuba, el país, se ha convertido en el centro de la burla del mundo actual gracias a que su gobierno con su actuar bochornoso, bufonesco, ha convertido la nación, al cubano, en un simple payaso, una marioneta que se deja mancillar, manipular. Y ese bochorno lo arrastramos como un cadáver sobre nuestro pasado por cada sitio y rincón que nos movemos. Y entonces aparece este mortal que nos discrimina por no ser nativo, por tratar de reclamar los derechos que ha logrado rescatar después de abandonar su país, y hace su desvergonzada pregunta.
¿Y por qué no vas y protestas en tu país?
Somos espectros de un país sin derechos, y como tales vamos caminando por el mundo con nuestras sombras de culpas, nuestros reproches, nuestras pequeñas miserias pasadas. Y, entonces, cuando una pregunta como esa nos es escupida en el rostro, despertamos.
El gobierno de Cuba nos quitó, no solo allí, la pertenencia a la sociedad humana, también nos rescindió del derecho a ejercerla en cualquier otro lugar… así parece.
Esta es la tragedia nuestra que de alguna forma tiene que desaparecer, que tenemos todos que quitárnosla de encima, desembarazarnos de este engendro de poder. Por supuesto, yo no me callé en ese momento frente al instrumento del reproche, ni me avergüenzo hoy decir que nací en mi país, que fui víctima de un gobierno totalitario y reclamar mis derechos por aquí, ahora, donde recuperé mi libertad. Si por algo vine, en primerísimo lugar, es por ser ciudadano de un país, no una marioneta, no un espectro que levanta la mano ante algún llamado sin saber cuál es.
Yo he recobrado mi pertenencia, pero Cuba no. Y muchos como yo,  me imagino, estarán sufriendo ese reproche en forma de pregunta por cualquier otro que nació con su pertenencia natural, sin serle arrebatada por orden suprema de alguien.
Hay que ayudar a que los cubanos recobren su país, sus derechos, su pertenencia allí, porque de eso también se deriva que nosotros acá podamos tener, plenamente, la pertenencia a este mundo.

Saturday, January 4, 2014

Photoshop Stalinistas, “desapariciones” castristas y photoinfamias

He leído un artículo en Infobae sobre las conocidas prácticas soviéticas del “photoshopeado” a las imágenes durante el período de Stalin. Para ser totalmente objetivo hay que decir que no fue una práctica de aquel período solamente, ni de aquel país y lugar. Por esa manía loca que tienen los dictadores de re-inventarse su vida, re-escribir la historia, o borrar las huellas de algún pasado que, por alguna razón – mala fe casi siempre y una memoria culpable a todas dudas – les hiere profundamente su personal prurito, las fotos también han sido víctimas de su reinado de terror.
No hay una foto de Stalin que no haya sido “víctima” propicia del “photoshopeado”. Piénsese cuán difícil en aquella época era hacerlo sin las herramientas digitales de estos días, pero lo hacían. Los soviéticos se hicieron expertos en estas lides… y trasladaron su pericia a sus satélites: RDA, TITOlandia, Cuba… etc.
Por ejemplo, la foto que encabeza a este post es de Cuba y nos muestra pre  y post “photoshopeado” a Fidel Castro con o sin Carlos Franqui, un personaje molesto al dictador cubano por haber renunciado al comunismo castrista.
Si bien en Rusia esto prevaleció, Cuba no fue mucho pasto de esta técnica de “desapariciones” castristas. Las razones cubanas son la personalidad de parlanchín, cuasi bufonesca, de Castro: quería estar en todo y a toda costa, ser la diva de cualquier show. Los latinoamericanos nos diferenciamos en todo, y también en los dictadores, de los europeos. Aquí, por estas tierras, se cultivan más los tiranos ilustrados tipo del Roa Bastos de “Yo, el Supremo”. Y es por eso que, al final del tiempo, los técnicos “shopistas” desaparecen porque, sencillamente, las fotos “víctimas” o se esconden en un archivo bien resguardado – en esto Celia Sánchez era una guardiana feroz, archivando cada papelito de nuestro tirano ilustrado – o sencillamente se cierran los ojos y se entierra el asunto.
Pero estas técnicas no son privativas sólo de la izquierda, también la derecha las usa y, sobre todo, gente que no le gusta, desfavorece o desprecia a políticos, intelectuales, a cualquiera. Y no son actos del pasado, ni hay que escarbar en la historia lejana para encontrarlos. Los hallamos dondequiera, y los usan gente sin escrúpulos para cosechar simpatías y divismo, pero y sobre todo para cosechar odios, que es el resultado inevitable de este tipo de acto.
Hay dos víctimas muy recientes del “photoshopeado”: John Kerry y Barack Obama. A John Kerry le hicieron este fotomontaje con Jane Fonda en un supuesto mitin contra la guerra de Viet Nam.
Las fotos originales están aquí, y aparecieron muy rápido, pero eso no hizo que este engendro asqueroso fuera usado por la prensa y por personas sin escrúpulos, para sembrar odio, generar confusión y cazar tontos.
En el caso de Obama es mucho más extendido, y burdo además. La más conocida imagen falsa es la que muestra al matrimonio Obama durante el saludo de silencio que transcurrió en el acto de recordación a las víctimas del 11 de Septiembre:
Las fotos reales y el desmentido a este montaje sucio están en este enlace, pero eso no hizo que la gente que la usó clarificara el hecho. Honestamente, yo no sé si se hizo por ignorancia de que era un fotomontaje o con conocimiento previo del hecho. Hablo de los que repitieron la foto hasta el cansancio en los medios de internet, no al que realizó el montaje, de ese no hay que hablar, lo hizo por puro odio político y conscientemente de que hacia un fraude, nada más. De todas formas, es PATETICO que gente que hasta se conoce como “intelectuales”,  escritores, periodistas, que escriben libros y artículos en la prensa, políticos, en fin, el mar, la hayan “colgado” en sus blog, difundido por Twitter, comentado en internet. Hombre, ¡qué idiotas astutos!
Por otro lado, si fue pura ignorancia permítanme recordarles que la ignorancia no da ninguna razón para el equívoco, el error y la maledicencia. Si se yerra hay que rectificar. Si se calla el equívoco se otorga la mala fe, por consecuencia. Es asqueroso usar fotos para ocultar, mentir, tergiversar un hecho. No somos perfectos y podemos equivocarnos. Reconocer un error no es una mancha insufrible en nuestra historia personal.
No somos Dios, ¡Basta ya de pretender serlo!

Friday, January 3, 2014

Los cubanos tienen la Dictadura que se merecen

Primero lo dejamos entrar un 8 de Enero sobre tanques, camiones cargados de gente barbuda, con armas al hombro y le dijimos: “Esta es tu casa, Fidel”. Y colgamos el cartelito en la entrada de la casa para que él lo viera.
Y él lo vio y nos robó las propiedades porque ya le habíamos dicho que era su casa.
Después estatalizó todo. Cerró bodegas, chinchales y grandes propiedades y todo fue de él, de Fidel. ¿No le abrimos la puerta?
Dictó leyes. Le dijo al Presidente de la República que se fuera p'al carajo. Total, "¿elecciones para qué?" ¿Se acuerdan?
 Nacionalizó todo a dedo sin pagar nada. Y nosotros ahí: “Pa’lo que sea, Fidel, pa’lo que sea”.
Bueno, pues para luego es tarde: nos quitó todos los derechos, que al ladrón no se le puede dar un dedo. Y asi llegamos a ser estos huerfanitos que sólo tienen un padre mandón: “haz esto, no lo otro”.
Y entonces decidimos irnos. Aquello no había quien lo aguantara. “Hay que irse, Asere”. Y nos puso una organizacioncita para vigilar que no nos lleváramos nada de lo que era de “su casa”. ¿Se acuerdan de que se lo dijimos?
¿De qué nos quejamos?
Hizo de todo. De lo mundano y lo divino. Cambió monedas, inventó otras. Abrió tiendas en una y nos pagó en otra. Sembró cafetales donde no podía, cerró centrales donde trabajábamos siempre y los mandó para el quinto infierno. Inventó una vaca que iba a ser la salvación nacional y aún los niños están esperando su leche. Y nosotros con la banderita por la plaza aquella con “Socialismo o Muerte” y “Esta calle es de Fidel”.
Pero somos cabeciduros y también blanditos, y al primer cantico dulzón ya estábamos cogiendo el avioncito para una reunioncita de “todos los cubanos”. Ya saben, “Fidel, seguro, a los yanquis dale duro”… pero a quien nos daba duro era a nosotros mismos, no a los yanquis.
Un grupito entonces regresó de Puerto Rico y Miami y fue “amor a primera vista”. Cancioncitas de Silvio, las banderitas diciendo que éramos hermanos y a llorarse a dicho. Y entonces regresamos con maletas, ropas y aviones de regalos. Vestimos al bodeguero, al CVP, a Cuba y al puesto de viandas. Como aquello seguía siendo su casa pues nos dejó enviarle dinerito verde, ese que sí vale y compra Alaska si nos lo proponemos. Y “¡Que viva mi bandera, viva nuestra nación, viva …!
¿Nuestra? ¿No dijimos que era de él?
Ahora va a quitar la monedita de cambio. Ah, ¡y nos deja comprar unos carritos con el dinerito que le enviamos a su casa! Porque no les había dicho que hace cincuenta años nos lo prohibió, teníamos que coger guagua. Pero, no, ahora nos deja comprar carrito. Ah, pero eso si, hay que pagarlo, eh, porque no se olviden que están en su casa. Y él dispone cuánto, cómo y dónde. Y los que estamos del otro lado del charco a mandarle el dinerito a los que están en el corral con la tetera llorando los verdes para ir corriendo a gastárselos con papa-estado.
 Articulo Tomado de Diario de Las Americas
Artículo aparece en Diario de Las Américas
¡Qué rico! ¡Qué maravilla! Ya podemos seguir dejando el cartelito ese de que “Esta sigue siendo TU CASA”.
Pero, vamos, ¿y alguien se pregunta de quién cojones es la culpa de todo este galimatías?
Pues tuya, y mía, y la de aquel y el otro. De todos los que quisimos y los que no. Los que nos fuimos y los que se quedaron. Nos guste o no. Nos entre roña y nos cunda la rabia. Nos echemos a llorar o a reír a carcajadas, porque el cubano es bromista hasta en la tragedia. Todos somos culpables. Hemos sido los sostenedores de esa dictadura. ¿A qué nos quejamos?
Los pueblos no pueden esperar que los tiranos se marchen por sí, solitos… porque no se van NUNCA. Hay que echarlos.
Ah, pero también hay otra realidad muy cruda y dura: Hay pueblos que se merecen esos gobiernos y esos dictadores. ¡Los cubanos, TODOS, nos lo merecemos!

Wednesday, January 1, 2014

La Filosofia y las Consignas

Esta es la Calle Neptuno, es la década del 50, casi al final. Lo primero que llama la atención de quien observa con detenimiento la fotografía es la cantidad de letreros lumínicos que oculta el horizonte de la calle. De todos ellos el único que hoy sobrevive la acción depredadora anti comercial del régimen es el de la tienda “La Filosofía”. Quizás por aquello de que tras su nombre comercial oculta un buen argumento ideológico para preservarlo – según la posible lógica socialista, ya se sabe que en esto de ironía y cinismo son expertos. En fin, no nos vayamos por los detalles. Pero es precisamente este cartelito sobreviviente el único rasgo que nos hace recordar lo que era este rincón de La Habana… entonces.
La llamada “revolución” surgió en la capital cubana un día como hoy, supuestamente. Y digo supuestamente porque los libros de historia en la isla los re-escriben a cada rato, como hacia Stalin con las fotos. Y así comenzaron a desaparecer los anuncios publicitarios para ser sustituidos por las consignas políticas que hoy pululan como moscas sobre todo el territorio nacional. Manchas ideológicas de un lenguaje estratificado que se ha quedado detenido en el tiempo, encallado en un pasado que ya no existe. Las consignas revolucionarias de hoy son las mismas de ayer, las mismas de siempre a pesar de que ya nada hace reconocer al país que describe con el país que nos muestra sus calles, y sus gentes.
La llamada “revolución” que trajo a Castro al poder se hizo para re-construir un país después de una sangrienta dictadura. Así se dijo, se repitió, así se re-escribe aún. Todavía hay libros de textos en escuelas que dictaminan esto, mientras el cartelito de “La Filosofía” sigue colgado en la calle Neptuno anunciando una tienda en divisas que, supuestamente, dejará de vender próximamente en esa moneda. Pero ahí ha estado desde la “revolución del CUC”, para la moneda verde. Así comercio, oportunismo y filosofía se casaron en un matrimonio dispar cuando la crisis por la falta de los rublos rusos apareció por allá por los noventa. Nadie nunca ha intentado explicar todo este trabalenguas financiero-económico-ideológico en esos manuales de historia.
La historia de los carteles lumínicos en mi Habana es la historia de mi país… casi. Desaparecieron, algunos tímidamente volvieron a ser restaurados los que sobrevivieron la destrucción anti-comercial de aquellos 60’s, mientras el lenguaje estratificado de consignas bombardeaba nuestros edificios y carreteras diciendo lo mismo, mientras el país que describía desaparecía cada vez más.
Yo no sé si el lenguaje pomposo, relamido de estas consignas comunistas es un detalle común a otras latitudes ideológicas. Algunos autores europeos dicen lo mismo, relatan sus personales experiencias de la misma forma. La filosofía de consignas, al parecer, tiene un mismo lenguaje dondequiera este huracán destructor pasó. Y a veces, mirando estas locas imágenes no sé si responden a una ironía cruel, o a una burla solapada de un opositor revolucionario escondido, como esta:
No sé qué quiere decir este cartel, no sé tampoco a esta altura si sigue ahí, en el mismo sitio. Tampoco puedo apreciar cuál es el sentido reafirmativo de la consigna. “La revolución marcha BIEN”. ¿Por eso está rodeada de destrucción y basura? Para más adelante agregar: “Seguir Adelante”… ¿con la destrucción?
¿Me logro explicar?
Son locas las consignas socialistas en mi Habana. Locos los lugares y ese lenguaje que no es ni kafkiano ni garciamarqueño. Quizás el exceso de pomposidad me recuerda al mal Carpentier de “La consagración de la Primavera”. Ese barroquismo de estulticia que se acumula y persiste por demasiado tiempo.
¿En esto ha quedado eso que quisieron llamar “revolución”?
Hoy que esta hidra se metamorfosea en un capitalismo monárquico de estado y retoma fórmulas mercantiles, y las adapta a una visión dictatorial, unívoca, los carteles desaparecidos de mi Habana siguen pues … desaparecidos. No los quieren retornar por miedo a que le recuerden que fueron descolgados por los mismos que deberían hoy reponerlos. Una suerte de hipocresía muda y parálisis ideológica les acomete.
Mientras las consignas patrioteras y ampulosas continúan levantadas describiendo algo que no existe. Al final de la jornada la única víctima visible es el lenguaje cervantino, ese que el Quijote empalmaba gallardamente contra los molinos. Hoy si Cervantes caminara por las calles de La Habana se sentiría apesadumbrado por la mediocridad en que ha caído su palabra. Y regresaría a su tumba a falta de no querer re-escribir una vez más su Quijote, que por demás, La Habana ya no tiene en Cuba quien le escriba.

Y es que las consignas el mismo tiempo las ha hecho viejas… como a sus escribidores públicos. El tiempo, ese niño que juega a los dados como decía Heráclito, les ha jugado la peor de las jugadas.