Sunday, December 7, 2014

Periodismo de Indigencia

¿Cuál es la labor del periodista dentro de una sociedad que margina la realidad a una política de estado? ¿Qué debe hacer un reportero extranjero en un territorio hostil, donde la información es una víctima de la guerra mediática, la propaganda oficial y la ideología?
Estas preguntas las promueven las soliviantadas opiniones de un corresponsal de la BBC en La Habana, Fernando Ravsberg.
Para comenzar por el principio, por donde debemos siempre comenzar, ¿cuáles son los valores editoriales de la BBC?
Nos lo presenta la agencia británica en su sitio web bajo la forma de un documento PDF, en él nos desgrana los siguientes principios, entre otros:
Veracidad, Exactitud y Precisión: Nos esforzaremos en ser exactos y precisos, y dilucidar la verdad de lo que ha ocurrido. La exactitud y la precisión son más importantes que la rapidez y, a menudo, es más que una mera cuestión de obtener los datos correctos. Evaluaremos todos los hechos e información relevantes para llegar a la verdad. Nuestra información  se basará en fuentes contrastadas y pruebas solventes, y presentadas con un lenguaje claro y preciso. Seremos sinceros y francos con lo que no sepamos; evitaremos la especulación infundada.
Imparcialidad y Diversidad de Opiniones: Nos esforzaremos por ser imparciales y no tener prejuicios, y por reflejar las corrientes de opinión más importantes examinando su alcance y puntos conflictivos. Seremos objetivos y directos al enfocar un tema. Ofreceremos valoraciones profesionales cuando sean oportunas, pero nunca favoreceremos un punto de vista particular en asuntos controvertidos de políticas de gobierno, políticos o económico-laborales
Quiero subrayar, a mi entera conveniencia, algunos de las muy precisas palabras y principios que defiende, supuestamente, los miembros de esta agencia de noticias. Las enumero:
“Nos esforzaremos por ser exactos y precisos”
“Dilucidar la verdad de lo que ha ocurrido”
“Nuestra información se basará en fuentes contrastadas y pruebas solventes”
“Nos esforzaremos por ser imparciales y no tener prejuicios”
“Seremos objetivos y directos al enfocar un tema”
Se preguntarán ahora ustedes, ¿por qué lo hago? Vayamos entonces al centro de este post. Y el centro es un escrito del corresponsal de la BBC, la agencia que nos lanza estos “valores editoriales”, Fernando Ravsberg.
El reportero de la BBC desde Cuba escribió, hace algunos días, un reportaje titulado: “¿Las visas de EEUU generan violencia dentro de la disidencia?”, sobre los hechos de sangre ocurridos en el entorno del Premio Sajarov de Derechos Humanos de la Unión Europea.
En dicho post se asegura, y cito:
“… varios blogs cubanos publicaron la fotocopia de una carta enviada por la Oficina de Migración de los EEUU a Fariñas en la que le dicen que, siguiendo sus recomendaciones, se les niega la visa a varios disidentes, entre ellos a José Alberto Botell Cárdenas.
El prolongado silencio del norte me hace pensar que la carta que circula por internet es auténtica. De serlo representa un hecho sin precedentes, que las autoridades de migración estadounidense pregunten a políticos de otro país a quienes se les debe extender los visados y a quienes no.”
Primera pregunta: ¿Dónde están los valores editoriales de “exactitud y precisión” de los miembros de la BBC?
Segunda pregunta: ¿Dónde está el valor editorial de la BBC de “dilucidar la verdad de lo que ha ocurrido”?
Tercera pregunta: ¿Dónde están los valores editoriales de la BBC de ser “imparciales y no tener prejuicios”?
Son preguntas que debe responder el corresponsal de la BBC en La Habana antes de estar emitiendo opiniones que ni son exactas y precisas, no tratan de dilucidar ninguna verdad, porque no la hay, y cuyo primer enunciado de post es, precisamente, su ostensible parcialidad contra la disidencia cubana, y especialmente por los hechos ocurridos alrededor del caso de Fariñas y Botell.
El artículo de Ravsberg llama poderosamente la atención porque, casi por primera vez, después de estar tanto tiempo en la isla, se encarga de la oposición para criticarla con ferocidad, una ferocidad muy cercana a la del oficialismo castrista.
Pregunto, ¿es esta la forma de la BBC de ejercer su “imparcialidad”?
Uno de los valores editoriales que pregona este documento británico es lo que ya he recalcado más de una vez: “Nuestra información se basará en fuentes contrastadas y pruebas solventes”.
¿Por qué el corresponsal de la BBC no se dirigió a Fariñas y lo entrevisto?
Ya que tiene acceso a las fuentes oficiales de información, ¿por qué no solicitó acceder a la carta original que, supuestamente, el Departamento de Inmigración y Naturalización de la Florida le envió a Fariñas, y con ella dirigirse a esas autoridades, y al opositor, y preguntar?
¿Por qué no se dirigió a las autoridades de aquel departamento de ese estado norteamericano para autenticar, con exactitud y precisión, el documento?
¿Es o no es un periodista? ¿Cuál es su labor? ¿Dilucidar o cuestionar sin precisión?
“Seremos objetivos y directos al enfocar un tema”, dice la BBC en sus “valores editoriales”.
¿Cuándo lo es Fernando Ravsberg en este post?
La mentira puede correr como un galgo, que la verdad la alcanza en un pestañazo.
Arnaldo M. Fernández, en un escrito en CubaEncuentro, le hace la labor editorial que el encargado de “negocios” informativos de la BBC en Cuba no le hace a la agencia: dilucida la verdad, la desmenuza y la descascara como un plátano.
El documento publicitado por “varios blogs cubanos”, todos al servicio de los órganos de seguridad del régimen, vocablos que no se atreve a pronunciar Ravsberg en su post y que fueron quienes la publicaron, es un bodrio.
Por supuesto, no hay que tomarse ningún tiempo hablando de los tres tristes gatos que reproducen esos bodrios. Son los representantes temporales de la chivatería, el orwellianismo y la represión. Pero sí se hace importante hablar de este espécimen de indigencia periodística occidentalizada que, obviando los documentos que su propia agencia de información publicita, los pisotea, los ignora, o sencillamente ni ha perdido tiempo leyéndolo.
Si el señor Ravsberg está tan preocupado con la violencia, ¿por qué no se preocupa por la violencia estatal contra la propia disidencia que desprecia y critica? ¿Por qué no la reporta?
Las palabras no son agua para el chocolate, no las aclara ni les agrega un dulzor, pero sí descubre la intención de la mano que mueve la cuchara, y agrega el sabor a la cocción, para hacérsela degustar a los demás. Ravsberg demuestra, con hechos, que su intención en Cuba no es “informar”, si no su categoría contraria.
Pero esto, desgraciadamente, lo sabemos casi ya todos los cubanos.

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