Saturday, December 20, 2014

Lecturas y Libros del 2014

Leer es como viajar, regresar y volver, pero también vivir muchas otras vidas, las que no tendremos nunca. Aprendí a leer gracias a mi madre, que con su paciencia ilimitada me regaló el tesoro del amor a los libros. Mi padre me enseñó a escribir, mi madre a leer. La escuela sólo fue una formadora estructural de disciplina, pero el amor al conocimiento lo encontré en casa.
Recuerdo las visitas semanales a la biblioteca. Tenía cinco años, y para un niño de esa edad aquellos salones silenciosos donde las pisadas golpeaban las paredes, y parecían trepar los muros, llegar hasta el techo y regresar, se le antojaban la antesala del reino de otro mundo, donde la palabra, la escritura y los colores cobraban vida, se levantaban de esas hojas antiguas de papel y salían a cruzar la ciudad, vivir y retornar a aquellas páginas con otras letras hechas palabras.
Aún recuerdo el dulce olor envejecido de aquellas encuadernaciones de colores, su olor delicado a tinta usada, manoseada por otras manos infantiles, algunas que ya habían perdido el brillo, pero que seguían teniendo aquel encanto particular de la fantasía.
Aprendí a leer. Crecí leyendo. La lectura ha seguido siendo la acompañante invisible de toda mi vida. El hombre que no lee, la persona que nunca toca un libro, es como el ciego que nunca puede ver la luz, o el mudo que nunca puede expresar una palabra de amor a su pareja.
Soy un lector compulsivo. Leo de todo, a toda hora. En cualquier lugar, y en cualquier momento. Mi padre me decía que mi peculiar forma de leer, esa manera encadenada de ir de una lectura a otra, siguiendo las reseñas interiores a otras lecturas, los saltos y las referencias de cada libro leído a otros por leer, era como el agua clara que se escurre por un fregadero, cada vez más hondo en esos eslabones invisibles que enhebra la lectura.
Estos son algunos de los libros que he leído este año, y que les recomiendo leer. Una migaja de lo leído. Una buena migaja:
"Dispatches from the Front" de David Halton: Una excelente biografía de su padre, Mathew Halton. Lo recomiendo particularmente por su capítulo 6, que recoge las vivencias de Halton como reportero en la Alemania Nazi. Muy a propósito de los corresponsales extranjeros en una dictadura.
"La ciudad de N" de Leonid Ivánovich Dobychin: Autor maldito, prohibido por el régimen estalinista, la obra de Dobychin había sido borrada de la historia de la literatura de su país por las sucesivas generaciones de la burocracia cultural comunista soviética. Su estilo ha sido comparado con los de Nabókov o incluso Proust.
"El Silencio del Sepulcro" de Arnaldur Indridason: Un autor irlandés, de un país poco conocido, que demuestra cómo se puede escribir dentro del género policiaco sin abandonar su intensidad, pero sin discriminar por eso su profundidad y alcance. Excelente. Una novela que habla de un tema muy pocas veces abordado, la violencia doméstica.
“El Mapa y el Territorio" de Michel Houellebecq: Una novela que es sencillamente un clásico moderno, un autor imprescindible en la Francia actual. Ganó el Premio Goncourt de novela del 2010, el más prestigioso de Francia.
“Los acuarios de Pyongyang” de Chol Hwan Kang y Pierre Rogoulot: La vida en un Gulag de Corea del Norte. No hay que decir mucho más. Es un recuento autobiográfico de Hwan Kang.
“Ferdydurke” de Witold Gombrowicz: Uno de los más grandes escritores polacos de todos los tiempos. Un verdadero clásico de la literatura mundial.
“El reporte  de Brodeck” de Philippe Claudel: De Claudel he leído dos libros, “Las almas grises” (extraordinario), y este otra pequeña novela, también excepcional. No tengo que decir nada más.
“La rabia y el orgullo” de Oriana Fallaci: Para aquellos que son devotos del periodismo del “realismo mágico”, colaborador de regímenes totalitarios al estilo de kapuscinski, fabulador de mentiras hermosas y fantásticas, leer a Oriana es como darse un baño de brutal honradez. Esta es su pequeña contribución para desmitificar el mundo musulmán dentro de Italia. Imperdible.
“El cero y el infinito” de Arthur Koestler: Obra cumbre de la literatura política. Un testimonio excepcional de la angustia que sufrieron cientos de antiguos miembros del Partido Comunista Ruso que desaparecieron, fueron encarcelados y juzgados o llegaron a auto inmolarse para salvarlo. De obligada lectura.
“La guerra que terminó la paz” de Margaret MacMillan: Para conocer de verdad por qué sucedió la I Guerra Mundial hay que leer este libro. No hay nada más que explicar.
Estas son mis 10 sugerencias, espero las lean.

1 comments:

Simon-Jose said...

De los que mencionas el único que he leido (hasta ahora) es "La Rabia y el Orgullo" de Orianna Fallaci.
Es de esos libros que los lees y se queda dentro de nosotros para siempre.
Por el texto y por la formidable mujer que lo escribió.

Un abrazo,
Simón José.