Monday, December 15, 2014

La sombra Americana

No más Sonia Garro fue excarcelada emitió unas declaraciones que, como mínimo, son extrañas. La opositora cubana dijo que “al régimen le molestaba el trabajo que hacía con la comunidad y para el pueblo, que no era de carácter político, sino social, con la raza afrocubana".
Hoy se publican algunas declaraciones del Foro “Raza y Cubanidad”, auspiciado por el Comité Ciudadanos por la Integración Racial (CIR), que siguen casi la misma cuerda de lo que la expresa del régimen comunista de Cuba dijo, horas después de estar en casa.
Según el vicecoordinador del CIR, Leonardo Calvo Cárdenas:
"No existe el atrincheramiento en la identidad que en Estados Unidos fue arma fundamental para la emancipación."
No creo ser el único al que le ha llamado la atención las declaraciones de Sonia Garro. La escritora Zoe Valdés, en un post en “Libertad Digital” titulado “Liberaciones… y Detenciones”, que les recomiendo leer, señaló con mucha justeza el lenguaje enrevesado de algunos opositores cubanos en los últimos días.
Dice Zoe:
“… no acabo de entender la actitud de algunos presos políticos cubanos, y mucho menos su discurso.”
Yo tampoco lo entiendo.
La escritora se pregunta de qué valió entonces los dos años que estuvo Sonia Garro si, inmediatamente que sale de la cárcel, se niega a reconocer que su lucha tenga carácter político.
Sin embargo, yo creo que hay algo más preocupante en todo esto. Algo que tiene que ver, ineludiblemente, con la alineación que, alguna oposición en Cuba, está adoptando a raíz de los conflictos raciales que en los últimos meses han aflorado en los Estados Unidos.
En ese sentido, la declaración de Leonardo Calvo descubre definitivamente la alineación afroamericana contemporánea de su oposición en Cuba. Entonces las preguntas a las que yo me enfrentaría son las siguientes:
¿Qué pasaría si el gobierno de Castro le concediera “pequeños privilegios oficiales” a la población afrocubana y mestiza?
O para ponerle nombre, a los miembros de este CIR. ¿Qué pasaría entonces?
¿Qué pasaría si el régimen de La Habana le concediera representatividad en los “órganos de poder” legislativo y de gobierno a ese porciento afrocubano?
¿Qué pasaría si Raúl Castro concediera privilegios de acceso a financiamiento, educación, gobernabilidad y negocios a ese sector de raza?
¿Dejarían los afrocubanos opositores de oponerse a la dictadura, de ser opositores? ¿Le concederían entonces un tiempo de gracia a los mismos dictadores de siempre?
Es sumamente peligroso, en una nación donde los límites de raza son desconocidos y se diluyen, parcializarse de manera tan evidente, quitándole el matiz político que tiene toda oposición a una dictadura, por alinearse, convenientemente y de manera oportunista, al momento político que vive la sociedad norteamericana.
Yo no lo entiendo. ¿Es para acceder con más facilidad al financiamiento del gobierno de Obama? ¿Qué se pretende con esto?
Yo no puedo afirmar categóricamente que esa haya sido la intención, pero las palabras colocadas en un contexto tan resbaladizo y extraño dicen demasiado de las intenciones, mucho más que, incluso, las proyecciones anteriores de los que las han enunciado.
Sería muy triste y bochornoso que, después de tantas divisiones por caciquismo, personalismo e intereses financieros, precisamente con el dinero que proviene de los programas americanos de apoyo a la democracia en Cuba, apareciera una nueva división en esa oposición “gracias” a una simple alineación de raza de un sector afrocubano de esa oposición.
Los cubanos no somos negros, blancos y mestizos. Somos cubanos y punto. Y la oposición no puede hacer, como desafortunadamente dijo Sonia Garro, un trabajo social con la raza afrocubana, porque todos somos hijos de Cuba, y Cuba no es blanca o negra o mestiza.
Lograr la identidad y la unión de fuerzas. Crear un proyecto unificador. Esas son tareas de la oposición, de toda la oposición. La dictadura en Cuba no es contra una raza, sino contra un pueblo. Y tiene carácter político. Los beneficios sociales de una democracia son para todos, ¿o no?
Definir con claridad estas cosas puede abrir caminos a la oposición, pero también puede cerrárselos.
¡Cuidado!
En Cuba no hay un conflicto de razas, sino un conflicto con la democratización de una sociedad oprimida toda, cualquiera sea la raza.

0 comments: