Saturday, November 22, 2014

Se marchan

Cubano detenido en el Centro de Aprehensión de Extranjeros en Costa Rica
Recientemente el “The New York Times” arremetió contra el socorrido “robo de cerebros” del gobierno de los Estados Unidos con respecto a los supuestos “privilegios” que tiene la captación de médicos cubanos en ese país. No abordó el famoso diario la andanada de otros profesionales, y cubanos en general, hacia esa nación. Y lo más grave, sobre todo para un medio informativo que quiere reclamar seriedad y credibilidad, ignoró las reales causas detrás del socorrido “robo”.
Lo que lo hizo acercarse, peligrosamente, a la terminología del periodismo castrista. ¡Que no es periodismo!
Los cubanos se marchan, lo siguen haciendo y lo continuarán en el futuro.
¿Es una tendencia mundial la emigración?
Sí, de las zonas pobres a las áreas de riqueza y bienestar. El problema reside en la concientización de esas zonas pobres tengan del fenómeno, y su accionar político para frenar la tendencia.
Si se miran las predicciones económicas generales de Cuba hasta el 2050, se podrá observar el cuadro de deterioro que se espera de la misma si esas tendencias de la política interna se mantienen, lo que es de esperar.
El poscastrismo llevará en el 2050 a que la isla tenga un millón menos de habitantes, que la tasa de desempleo no disminuya sino se duplique (6.4) y que el balance comercial también lo haga de manera negativa (-120 220 millones de dólares).
¿Cómo se explica entonces que perdiendo Cuba un millón de habitantes aumente su tasa de desempleo?
¿Cuáles son las causas de esta disminución drástica de la población?
Dos razones: la disminución de la tasa de natalidad y la emigración. Ambas han sufrido distorsiones drásticas que reflejan la apreciación del cubano de la realidad nacional. Y especialmente los jóvenes.
Porque son los jóvenes los que crean familia, buscan pareja y tratan de formar un hogar. Pero no quieren tener hijos en Cuba, por la tragedia de mantenerlos, por las consecuencias no sólo económicas sino también políticas e ideológicas de hacerlos crecer en un país que no refleja sus expectativas, ansiedades y esperanzas.
Y son los jóvenes también los que emigran. Las mismas agencias internacionales enclavadas en la isla lo han informado. Muchos no desean atender universidad porque una profesión no les procura bienestar evidente, y otros se gradúan y sólo piensan en marcharse del país. El proyecto de la mayoría joven en Cuba es marcharse.
¡Y se marchan!
Recientemente autoridades costarricenses han expresado que 3 733 cubanos han ingresado de manera ilegal por los puestos migratorios de ese país en lo que va de año, una tendencia que les preocupa. Su deseo era únicamente cruzar Costa Rica, y llegar a los Estados Unidos. Es el país natural de la emigración cubana: por las leyes que lo protegen, es cierto, pero también porque es allí donde existe la mayor comunidad cubana, exitosa y vibrante, que también les sirve como una fuente segura de empleo.
Kathya Rodríguez Araica, directora de Migración y Extranjería de Costa Rica, ha dicho que “con las medidas que tome Costa Rica, no vamos a eliminar ese flujo; debe ser una estrategia regional”.
Sí, debe haber una estrategia regional que proteja al que emigra de los traficantes humanos, pero también de los gobiernos depredadores como el de Cuba, que recibe a los deportados y los encarcela para terminar, algunos de ellos, en un calabozo de la seguridad del estado y optar por su suicidio como solución a su desesperación. E incumpliendo compromisos internacionales contraídos con terceros por su deportación.
¿No es esto también tráfico humano como política de estado?
La realidad es mucho más siniestra y compleja con el sistema de comercialización humana que el castrismo tiene con sus profesionales y sus fuerzas laborales. Las exporta como aval político para su sobrevivencia como gobierno. Con ellas compra políticamente a las autoridades internacionales de la salud, la OMS, los altos estamentos directivos de la ONU. Compromete la credibilidad de las estadísticas internacionales de los órganos de las Naciones Unidas como la FAO y la UNICEF. Ellos son también cómplices en este tráfico humano de profesionales.
Engañan a beneficio propio y perjuicio del crédito universal del sistema internacional.
Y esto es lo que oculta la cara desvergonzada de un editorial en el periódico mas icónico del mundo: el “The New York Times”.
Es peligroso mentir, es doblemente peligroso mentir a favor de una dictadura. Pero lo peor de las mentiras es no buscar, o esconder,  las verdaderas respuestas a las mentiras, los hechos reales que suceden, la avalancha de profesionales y de cubanos en general hacia los Estados Unidos.
La primera respuesta, y la única está en el país que se abandona.
Si los profesionales cubanos percibieran su futuro de manera positiva. Si su salario les diera un estatus de vida honorable, si no tuvieran que mentir, tener una doble moralidad, si tuvieran acceso a viviendas, comodidades humanas normales, una prosperidad, de las que algunos periodistas de agencias extranjeras en La Habana prostituyen sus reportes con mentiras, la tendencia escapista no fuera alta, la población no disminuiría por la emigración incontenible, la tasa de fecundidad aumentara y las tendencias predecibles para el 2050 no fueran de menos de un millón de cubanos de lo que existe hoy.
Las condiciones en los demás países, especialmente los de economía desarrollada, no cambiarán significativamente. Y siempre habrá un grupo que deseara emigrar para cualquier parte. De lo que se trata es de garantizar que los nacionales cubanos tengan un futuro en su propia nación, que es lo que no quiere decir, por conveniencia política, el diario de marras de la ciudad de los rascacielos.
Encontrar la culpa en los demás ha sido la política estatal del gobierno de Cuba para justificar las consecuencias desastrosas de sus políticas locales.
No es Estados Unidos quien “roba” cerebros, es el gobierno de Cuba quien los exporta.
Y en condiciones miserables, vale aclarar.

0 comments: