Tuesday, November 25, 2014

Plantón a MalGallo

Se fue, se ha ido como el gallo demorón, que no de Morón, sin plumas y cacareando. Su alteza real le negó la audiencia, y ya no lo verá en Veracruz.
¿Cómo evaluar el viaje de José Manuel García-Margallo, canciller del gobierno de Rajoy, del Partido Popular, a Cuba?
De muchas maneras, pero la más rotunda es decir que fue, en lo político, un fracaso.
¿Lo esperaba el ministro de exteriores de España?
Pues no, creo que no.
Margallo llegó a La Habana con una agenda donde esperaba darle la mano al general-presidente-dictador. Acoquinarlo para que asistiera a Veracruz, y así asegurar que la próxima Cumbre Iberoamericana tuviera representatividad presidencial. Hace alrededor de 10 años ninguno de los dos dictadores va a ninguna cumbre. Y han adormecido en el aburrimiento. Esperaba el ministro la anuencia de su “alteza habanera”, para así acoger la primera cumbre de Felipe VI por todo lo alto.
La lógica es que, acudiendo el “presidente” de facto de Cuba, acudirían todos los satélites cubanos ALBA-regionales de Venezuela, Bolivia y Co.
Pero no sucedió.
Evidentemente la cancillería española llevaba en su agenda la necesidad de un triunfo político en América, lo que fue mucho tiempo atrás su propio traspatio. Lo necesitaba, lo necesita, teniendo el gobierno de Rajoy tantos dolores de cabeza en la madre patria. Conseguir que Raúl Castro asistiera a Veracruz era garantizar que las adormecidas cumbres, que inauguró España, volvieran a su gloria, y de esa forma obtener combustible político para su gobierno.
Fracasó Margallo.
¿Qué fue lo que molestó a Raúl Castro para que no lo recibiera?
Quizás la clave debiéramos verla en la conferencia que el ministro ofreció en la tarde del Lunes 24 de Noviembre en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI). Es importante señalar que, de este instituto, han salido muchos de los agentes de influencia de la dictadura, que hoy ejercen su voz en las profundidades de las sociedades democráticas a favor del régimen de La Habana.
Fue, evidentemente, una tarde llena de dobles lecturas, guiños velados, palabras sobre transición a la democracia, grupúsculos, renuncia a la autarquía, firma de convenios internacionales de derechos humanos, creación de condiciones dentro de dictaduras para una transición pacífica.
Demasiados guiños. Demasiadas dobles lecturas.
Demasiado para Raúl Castro.
Margallo se extralimitó. Y en consecuencia, no lo recibiría.
Pero también hay otra respuesta a la pregunta, y esta tiene que ver con “Podemos”.
No fue casual que el ministro español se haya referido a la inserción de Cuba, en los organismos “bolivarianos” del eje del ALBA, antes de viajar a La Habana. Evidentemente buscaba congraciarse con el segundón en mando, allá en Cuba. Buscaba una mediación de la figura que maneja el eje bolivariano con Pablo Iglesias, con “Podemos”. España lo necesitaba, es decir, la España de Rajoy.
Creo que este guiño no se le escapó a La Habana, y no quisieron responderlo. De ninguna de las formas.
¿Qué significa esto?
Significa que el gobierno de Raúl Castro apuesta a la victoria de “Podemos” en las próximas elecciones en España. Apuesta a Pablo Iglesias como “mediador” en Europa, y catalizador de que una dictadura siente precedente de credibilidad y continuismo.
Casi no hay dudas.
Pero existe también una tercera lectura con el fiasco de García-Margallo. Y esta es que al régimen no se le dictan pautas, ni dialoguismos de transición. No aceptan diplomacia blanda para abandonar el poder. No quieren abandonarlo.
Es eso se equivocó el gobierno español. Se han equivocado todos: desde Felipe González, pasando por Zapatero y llegando a Rajoy. El régimen no dialoga salida alguna, sólo acomoda continuismo pos-Castro.
El canciller debe ahora mismo estar repasando, con amargura, el plantón como una respuesta a la mano blanda, tendida por su gobierno, y de continuismo al estilo de Morantinos a su política exterior hacia el régimen. Me imagino que hasta el mismo Morantinos se esté riendo por lo bajo, el también experimentó esa decepción con un poco resentimiento.
Pero debe ser también un suspiro para el PSOE, y su política histórica de acercamiento al régimen de Cuba, porque la dictadura no dará su mano a un gobierno del Partido Popular, no lo aceptará. Sobre todo teniendo la esperanza cifrada en la ultra-izquierda de “Podemos”. Y aquí también se equivocará el PSOE.
No valió ignorar a Carromero y la muerte de Payá. No valió ignorar a la oposición cubana. No valió las palabras de aceptación al retorno de Cuba a las negociaciones con la Unión Europea. No valió nada. La Habana acepta a los empresarios españoles, ofrece 8 mil millones de euros en su cartera de negocios, acepta el financiamiento y el aperturismo controlado a la empresa extranjera.
Pero no acepta condiciones, ni palabras de transiciones a su poder político.
En eso no sólo se equivocó García-Margallo. Se han equivocado todos.
En resumen, el fiasco del ministro español reafirma lo que la política dura del exilio cubano ha estado diciendo: el régimen no reacciona a manos blandas. Nunca lo hará. Por lo que, a todas luces, el fracaso español es una victoria para la línea vertical de enfrentamiento de la política republicana cubanoamericana.
Lo significativo es que no ha sido ni la política de Obama, ni la del exilio tradicional cubanoamericano, ni la postura de la oposición interna cubana mas vertical la que hizo fracasar el diálogo, y la extensión de la mano española.
Fue la misma Habana, el mismo Castro quien apostó a ese fracaso.
Y lo ejecutó.
A Madrid, Malgallo. ¡Sin plumas y cacareando!

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