Monday, November 24, 2014

La Jutía de la AP

En ocasiones es fascinante conocer qué es lo que las agencias de prensa extranjeras reportan desde Cuba, cuál es su contenido, qué temas abordan, con quienes hablan y cómo enfocan la problemática cubana.
Siempre he pensado que el periodismo es una de las profesiones más difíciles de enfrentar. Puede parecer una exageración, pero no lo es.
Porque el periodismo trabaja con la opinión, es difícil descamisarse de conceptos y preconcebidas inhibiciones que todos tenemos sobre países, áreas geográficas, asociaciones, gobiernos, religiones y filosofías. El ser humano opina desde la base espiritual y cultural que tiene. Desde sus conocimientos e ideas, y también desde sus limitaciones humanas.
Pero el periodismo debe funcionar desde la realidad, y saltar al papel o al medio virtual. Cuando surge desde una sociedad abierta, o medianamente abierta, la opinión fluye, y es claramente reconocible el contorno social de donde parte el reporte de prensa, o la opinión o simple noticia.
Pero cuando es de Cuba, una sociedad donde la información es casi una mala palabra, los contenidos se transforman hasta distorsionarse en proporciones pantagruélicas.
Y tenemos a “Granma” entonces.
Con los reporteros extranjeros sucede un caso peculiar.
Ya se sabe, están sometidos a presiones de todo tipo. Desde la constante alerta de sus casas matrices de no “molestar” indebidamente al patrón local, como para que lo saquen de patitas de aquella casa, hasta las advertencias siniestras, directas o veladas de esos mismos patrones.
Sin olvidar la autosugestión y el propio autocontrol, que son la consecuencia de ambas presiones.
Todo eso lo entiendo, pero…
¡Que un reportero de AP se dedique a hablar de jutías domésticas!
Vamos, ¿es esto una broma?
¿Qué noticia es esta? ¿Qué color local tiene? ¿Qué profundidad y a qué razón responde?
La periodista de AP Andrea Rodríguez acaba de publicar un pequeño reporte de prensa sobre una “jutía domesticada” en una casa cubana. Y ya está el desafortunado reporte en los canales de noticias, y proviniendo de Cuba, playa del traspatio canadiense, ya lo está reproduciendo coloradamente CTV, una agencia de noticias de este frio país con canales de televisión, y prensa escrita.
Jutías cubanas con colorido canadiense, para decirlo de algún modo.
Es triste saber que una ¿noticia? de este tipo recorre el canal virtual, electrónico y de papel en Canadá, mientras tantas otras historias se olvidan, se obvian o se esquivan por el celo patronal local, el celo patronal de las casas matrices de esas agencias de prensa extranjera, o el celo patronal propio.
La autocensura es la peor de todas, porque parte de la moralidad personal de quien la ejecuta: el mismo periodista.
Es triste conocer, como todo cubano conoce, los cientos de humanas noticias, o hechos e historias que pudieran develar realmente el contorno social cubano y no se dicen, para sacrificar el espacio que debieran ocupar esas noticias, hechos e historias… por estas, de jutías domesticadas.
Por cierto, algo que debiera haber dicho Andrea es que esas mismas jutías están en peligro de extinción en Cuba. Pero no lo dijo. Escapó el grano mínimo de realidad que pudiera haber dado una base de credibilidad a su reporte.
Lo siento tanto por la jutía, ese animalito que existió en abundancia en décadas pasadas y se han ido extinguiendo, por tantas razones. Pero los humanos de Cuba también se extinguen por otras tan importantes para que se digan, se cuenten y se reporten como la historia de esta jutía que se llama “Congui”, y el feliz destino de su prole en casa de esos cubanos.
¿Para esto es que van a Cuba los reporteros de la AP?
¿Vale la pena ser periodista entonces?
Quizás juzgue con demasiada severidad la labor de alguien que dice ser profesional de la información pero, en la escala de valores humanos, ¿vale tanto o más o menos una jutía o el humano que se extingue en un barrio insalubre de Cuba?
¿Por qué tantos reporteros coinciden en novelar las favelas de Brasil y no sus parientes caribeñas en La Habana?
¿Por qué en Canadá reportan sin pelos en la lengua, y en la punta del lápiz o del teletipo electrónico, la matanza indiscriminada de las focas y ni siquiera esta reportera de la AP hace el mínimo apunte de la casi extinción de esa pequeña especie roedora cubana?
¿Es que la extinción de un animal local cubano también tiene un carácter ideológico?
¿Implica esa línea en el reporte un llamado de alerta de la patronal local cubana de estado sobre el “reporte subversivo” de la AP?
Demasiadas preguntas.
Pero se hace ridículo encontrar, entre tantas cosas que pudiera decir una periodista de una agencia noticiosa internacional enclavada en Cuba, que el “único sabor local” de realidad que es capaz de apuntar es… la cría doméstica de jutías.
¿Y nada más?

Nota: La Foto que encabeza el post acompaña el reporte de la jutía de Andrea Rodríguez de AP

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