Sunday, November 9, 2014

Hong Kong – La Habana: dos colonias, dos destinos

Fung es una hongkonesa de 46 años, vino a vivir a Canadá en 1998, dos años antes de que esa pequeña y superpoblada isla, su isla, pasara a ser administrada por China. Para ella aquella historia de "un país dos sistemas" no parecía prometedora. Entonces su hija era pequeña, y se hacia la idea de que, en algún momento de su vida, podría regresar.
Hong Kong es casi un islote poblado, de noche por las luces de las altos rascacielos, de día aquellas altas construcciones parecen sofisticados nidos de pájaros. Y en sus calles, la multitud bulle, un sinfín de rostros se entrecruzan. Todo muy distinto del tranquilo Canadá.
Pero Hong Kong era su isla, el promontorio al que quería algún día volver a encallar. El año pasado su hija se graduó en la Universidad de Toronto. Se convirtió así en la joven abogado de la familia. Y Fung regresó a su encariñado islote, a vivir en las luces nocturnas y el aire de aquellos nidos de pájaros. Altos, sofisticados, bulliciosos.
Como ella, entre el 2009 y el 2013, emigraron alrededor de 150 mil personas a Hong Kong, muchos de ellos antiguos emigrados de cuando el gran cisma chino del 2000. Pero también muchos occidentales buscando oportunidades de negocios. 
Fung pudo ver realizado su sueño: regresar.
Mi historia es algo parecida, pero sin aquel final. Dejé Cuba un día de Abril del 2000. No hubo ningún cisma que ocurriera entonces, ninguna invasión extranjera, ninguna crisis reciente. Ya todo había ocurrido mucho antes. La invasión amenazada desde las gradas altas del poder nunca ha existido. Y la crisis siempre ha estado ahí, desde mucho antes de mi nacimiento.
A diferencia de Fung yo no he regresado. No lo haré jamás. No sueno tampoco con hacerlo. Es una historia que se ha multiplicado en las décadas que se agregan a ese desastre que llaman 'revolución' cubana.
Y no lo es. Las revoluciones no existen.
Alrededor de 140 mil cubanos abandonaron la isla de Cuba, mi isla, en el mismo período que Fung sonó con regresar, y regresó: 2009-2013. Cada día la abandonan más. Por balsas, en riesgosas travesías a través de un golfo traicionero y villano, atravesando fronteras ajenas, arriesgando muchos sus vidas, y otros perdiéndolas.
¿Son las únicas diferencias entre el Hong Kong de Fung y esa Habana que dejé atrás un soleado día de Abril?
No, no son las únicas.
Se hace difícil pensar que en una extensión de 1 104 km2 puedan convivir 7 millones de personas, pero el impresionante desarrollo edificativo de Hong Kong demuestra que lo imposible puede ser posible, y que no hay límites seguros al desarrollo humano. La pequeña isla es una de los lugares más densamente poblados del mundo, y parece no disminuirá su población que proyecta ser de 7 380 000 para el 2050, con un incremento en productividad, en tasas de salarios, personas ocupadas y un PIB y un Producto Nacional Bruto que crecerán sostenidamente.
En cambio, Cuba es una isla de 104 556 km2 con una población de 11 241 161, de acuerdo al último censo celebrado. La explosión demográfica de Hong Kong se hace sorprendente cuando conocemos, por ejemplo, que la pequeña isla asiática cabe casi 95 veces en nuestra caribeña isla y, para nuestro pesar, nos bate en todos los índices económicos posibles.
En el 2050, si la actual tendencia continúa, nuestro pequeño archipiélago verá reducida dramáticamente su población hasta alcanzar un estimado de 10.1 millones de habitantes. Muchos de los indicadores que podemos conocer sobre el pequeño-gigante asiático se nos hace imposible acceder en el caso cubano, “gracias” a que el gobierno castrista no los emite.
Sin embargo, mientras en Hong Kong el PIB crecerá de 274 a 316 millones de dólares, Cuba sólo tendrá un discreto aumento de 68 a 74 millones, que ya de por sí es casi 4 veces inferior al hongkonés.
Las comparaciones a veces resultan demoledoras. En recientes días el Sr. Ravsberg alegaba que los cubanos teníamos que disminuir nuestra expectativas sobre lo que él llamaba “el progreso y la normalidad”. Nada de sus sofismas explican, sin embargo, la explosión económica de Hong Kong.
La teoría en papel, siempre se escribe con letras bellas.
Cuba posee tierras cultivables, un clima maravilloso para todo tipo de actividad agrícola y de todo tipo de ganado, avicultura y apicultura. La isla del sudeste asiático no tiene nada de eso, tiene que importar mucho de sus productos y, sin embargo, la balanza comercial de Hong Kong se proyecta a su disminución, y la de Cuba se multiplicará exponencialmente.
En el 2050 Cuba pasara de importar 14 778 millones CUC a 259 144, mientras que Hong Kong disminuirá de 382 355.00 millones HDK (dólar hongkonés) a 364 675. Recuérdese que Hong Kong no tiene tierra cultivable.
Se hace difícil explicar estas cifras más allá del destino político que sufrieron ambas colonias.
En 1959 Cuba tenía el mismo estatus político que Hong Kong (una suerte de ellos, era colonia británica): capitalismo. Entonces en la isla del Caribe el 80% de la masa de tierra estaba cultivada o se utilizaba para el pastoreo. Cuba era el segundo país exportador, después de Brasil, de productos agrícolas a EE.UU.
Se podrá argumentar que Cuba ha estado sometida a un embargo norteamericano desde entonces. Cierto, pero también estuvo “sometida” a la bonanza soviética de 25 billones de dólares que no aprovechó, malgastó en proyectos locos, y en la financiación de la desestabilización regional. La URSS era el bolsillo proveedor y nuestro exclusivo cliente. No nos importaba nadie más. Así era la política de “estado” de entonces.
En 1959 el ingreso real per cápita de Cuba era de $ 378, el cuarto lugar en América Latina. Entonces el salario medio de un español era de $ 324 y en el de un portugués de $ 212, mucho más bajos como se puede ver.
La participación en el ingreso nacional pagado a los trabajadores era del 65 por ciento. En aquel entonces sólo Gran Bretaña, Estados Unidos y Canadá lo tenían más altos.
¿Y Hong Kong?
Después de la II Guerra Mundial la pequeña isla asiática tenía una población de apenas 600 000 habitantes, viviendo en muy malas condiciones muchos de ellos. Durante la década de la revolución cultural china, 1950, hubo un inmenso flujo de refugiados procedentes de ese país, se calcula que eran de 100.000 al mes en los momentos picos. La población superó los 3 millones en muy poco tiempo. Muchos vivían en barrios estilo nuestras muy conocidas favelas brasileñas, o los actuales “llega y pon” habaneros.
Sin nada para ofrecerles a todas estas personas, los representantes coloniales británicos comenzaron proyectos de fabricación para hacer partidas de costos simples, bajas, como la fabricación de botones, artículos de plástico, paraguas, flores artificiales, etc.
Como ven, la Cuba del 50 era un paraíso ante el rostro miserable de Hong Kong.
Y entonces llegó el desastre a Cuba, y un cambio exponencial para Hong Kong.
Con la llegada en 1961 de John James Cowperthwaite a la secretaria financiera de Hong Kong se implementó lo que se llamó entonces el "intervencionismo no-positivo", una gestión altamente liberal de la economía. La magia de Cowperthwaite funcionó a la maravilla entre 1961 y 1997, y el producto interno bruto (PIB) se multiplicó 180 veces.
¿Cuál fue la “magia” del británico?
Muy sencillo. Todo el mundo que vivía en Hong Kong era libre de hacer lo que quisiera. Había impuesto mínimo y un gobierno mínimo. Eficiencia, es la palabra “mágica”. El espíritu empresarial y de inversión, la plena asunción de riesgos en los negocios estaba por todas partes. El éxito fue recompensado, Hong Kong se convirtió en la economía más dinámica del mundo.
¿Y Cuba? ¿Cuál fue su “magia” para el desastre?
Sencillo. Lea el párrafo anterior sobre Hong Kong y haga lo contrario. Y así llegamos a como estamos hoy.
Ah, para los que intelectualizan mucho sobre los embargos, bloqueos y demás. Algunas pequeñas líneas, un simple recordatorio.
Los críticos dicen que Hong Kong es pequeño y que tales medidas no se pueden aplicar a una gran economía. Lo siento mucho, pero se equivocan. China, tomó escrupulosa nota del milagro hongkonés y lo copió Deng Xiaoping en los años 1980. Todos hemos visto el crecimiento meteórico de la economía china desde entonces. ¿Aclaradas las dudas?
Otros críticos dicen que la economía de Cuba sufrió el embargo de su superpotencia regional, los EE.UU. Se olvidan, convenientemente, de que Hong Kong también fue embargado por su superpotencia regional, China.
Hoy las diferencias son abrumadoras.
De acuerdo al Indice de Libertad Económica, Hong Kong ha tenido, y tiene, el grado más alto de libertad del mundo desde la creación de ese índice mundial en 1995. En el 2013 era de 89.3.
En cambio, Cuba es el 2do menos libre con 28.5, sólo superado por… Corea del Norte. Saquen conclusiones.
Según el World Bank el GDP per cápita de Hong Kong es de 50 086 en el 2011, el de Cuba sólo de 18 795. Dejando claro que ese per cápita no representa realmente el índice de pobreza existente en la isla caribeña. Debo decir además, que las estadísticas desde el 2011 no son conocidas. Curioso, ¿verdad?
Según el último reporte de “Reporteros sin Fronteras” en su Indice de Libertad de Prensa Hong Kong ocupa el lugar 61, con  26.55. Me imagino el país asiático haya caído algo con el cisma del 2000 bajo la administración china, lo cual me vuelve a recordar a Fung y su escape en 1998.
Por su parte Cuba ocupa la posición 170 con 71,22, también teniendo de vecino en el índice a países árabes y la inevitable Corea del Norte. Malos vecinos, mal comportamiento. ¿No es así?
El HDI (o Human Development Index) es una estadística compuesta por la esperanza de vida, la educación y los índices de ingresos, y se utilizan para clasificar a los países en cuatro niveles de desarrollo humano. Fue creado por el economista paquistaní Mahbub ul Haq y Amartya Sen, economista indio, en 1990, y publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
En los dos casos que me ocupan, en el 2014 Cuba estaba en el lugar 44 con 0.815, y Hong Kong en el lugar 15 con 0.891. Para los que gustan mucho de las estadísticas sobre esperanza de vida, muy aficionados a las estadísticas castristas, les puedo informar que la de Hong Kong es de 81 años mientras la cubana es de 78, y que la atención a escolar es de 99% en Cuba y 101% en la isla asiática. Consulten los números, están en internet para quien los quiera conocer y por fuentes fuera de toda sospecha de manipulación ideológica.
¿Aclarado?
Hay un dato curioso que salta a la vista cuando se chequean modelos, estadísticas y se hacen comparaciones. Los tres países latinoamericanos con mas alto HDI son países que han tenido dictaduras: Chile (1), Cuba (2) y Argentina (3). Curioso, ¿verdad?
En el índice de corrupción que publica “Transparencia Internacional” Hong Kong alcanza el lugar 15, mientras a Cuba se la sitúa en el lugar 63. Me pregunto si esto tiene que ver sólo con los casos Tokmakjian y Purvis, o hay “alguien más” que agregar a la lista. Algún otro apellido, ¿eh?
Acerca del turismo, muy de moda en estos días por el Caribe, al final de Agosto de este año, Hong Kong tenía 236 hoteles con 71 887 habitaciones. Es uno de los pilares de la economía de Hong Kong, en el 2012 constituyó el 4.7% del GDP. Este sector emplea un total de 259 900 personas, que representa el 6.9% del total de habitantes ocupados. Y el arribo de turistas fue de 54.3 millones en ese año.
En Cuba, bueno, ya sabemos, 2.852.572 turistas en el pasado 2013, y más de la mitad de los hoteles en manos de GAESA, que es decir, en manos de la familia Castro. Cuba es el país con las más grandes cadenas de hoteles de la región, acercándose a la cifra de hoteles hongkonesa sin poder ni llegar a la sombra de la eficiencia de su industria y su ocupación habitacional.
Algunos volverán a mencionar por aquí al embargo. ¿Y qué hay con los 1 millón de canadienses que visitan la isla para el sol, las playas y algo más? Sin olvidarnos de la comunidad cubanoamericana que nunca, aún en los peores momentos, ha dejado de visitar el país. Además, según el Ministerio del Exterior de Cuba, la isla posee relaciones diplomáticas con 193 países. ¿Bloqueo?
En resumen, las comparaciones son, en muchas ocasiones, funestas. No describen realmente la situación social del país, no logran reflejar la dinámica de los procesos sociales, y sobre todo son sólo cifras globales. El hecho cierto es que en el mismo período que la colonia británica decidió darle una mejor vida a Hong Kong, la colonia soviética en Cuba decidió malgastar su “Plan Marshall” en orden a una agenta unipersonal de su dictador, Fidel Castro.
No importaban entonces las etiquetas sociales y políticas, no importaban los argumentos, no importaba nada. Millones de dólares fueron malgastados en Cuba en proyectos locos. Se restringió la actividad personal, la opinión, la libertad de prensa, el ejecutivo creció como un dinosaurio con instituciones que querían controlarlo todo, mientras el poder real se hizo lo que aún es: una dictadura.
En Hong Kong, la economía se liberalizó. Sus ciudadanos pudieron dedicarse a sus negocios, a prosperar, y las consideraciones ideológicas se fueron al fondo de un baúl que hasta se olvidó. En el 2000 ocurrió el traspaso a China de la administración de la pequeña isla. Flujo de emigrantes por el miedo a la toma administrativa del gigante comunista, pero el esquema “un país, dos sistemas” funcionó al final.
Ya había pasado el tiempo de las “revoluciones” culturales, se había sentado en el poder un pensamiento práctico.
A esa isla regresó mi conocida Fung a principios del 2013. Fue uno de esos 150 mil emigrantes a Hong Kong en ese periodo del 2009-2013, como les dije. En cambio, muchos cubanos siguen marchándose de Cuba, por cualquier vía. ¿Tiene algo esto que ver con el pasado de su historia y su destino?
¡Todo!

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