Friday, November 14, 2014

Así no Podemos, España

Cada vez que reviso la prensa y tropiezo con declaraciones de Pablo Iglesias, o noticias sobre como "Podemos" surge como una de las primeras fuerzas políticas de la península, no puedo evitarlo, pero pienso en Cuba.
Pienso en la Cuba de la que podría haber sido testigo si hubiera tenido la edad de mis padres. La Cuba de 1959.
En aquel romántico momento político donde todos creían que la palabra de un tal mesias resolvería los problemas reales, y ficticios también, de una república que había caído en un bache en su ensayo democrático… para hundirse definitivamente en dos dictaduras.
Una corta, y una muy larga que se pierde ya en la edad de muchas generaciones de cubanos.
Discursos con el mismo sesgo. Movimientos políticos con la misma intención destructora. Líderes de palabra dulce para engañar, corromper la verdad. Soporífero de totalitarismo envuelto en una fragancia de caramelo.
Entonces Castro fascinó a los cubanos, ha fascinado a tantos, y hoy esta pálida sombra de aquel, con mas acento español, mas de verdadero hispano en su sangre, colita al viento, apechugada gallardía de modernidad, pero con la misma intención de poder, se asoma a los periódicos, se escucha en alguna televisora, desgarra el mismo grito de veneno en las redes del mundo virtual.
Las intenciones palidecen con las semejanzas.
Y es que no quiero conocer a un Madrid al estilo de como conozco a una Habana. Sembrada de edificios en ruinas, reconvertidos en tristes parques, donde asolan un grupo de viejos esperando un único periódico, que no dice nada.
Ni de sus vidas, ni de las de los demás. Ni de esa otra España que empobrecerá con fritangas y barbacoas, mientras una aristocracia ideológica "puede" viajar en limosinas, asistir a conciertos oficiales sin pagar su entrada, su asiento, su fiesta. Visitar oficiales de la SINA sin ser llamado “gusanos”, traidores y “vende patrias”.
Hoy, que todos quieren venderla en el mestizaje de ese apellido en el Caribe.
Al mejor postor, pero al gringo odiado de entonces mejor.
No quiero ver la Moncloa transformada en un polvoriento y ruinoso museo de recién estrenada historia, donde una enorme empedrada estatua de una diosa comunista, descansa su sonrisa de mármol. Y a sus pies, una frase de depedradora historia: “la pasionaria”… para matar infieles.
A los pocos pasos del recién estrenado museo, el nuevo castillo feudal, la nueva cárcel del poder omnímodo, con su muy de moda estilo neo-soviético, donde un divino mesías devora modernidad de finos caviares de izquierda.
España tiene formas de resolver todo sin destruir, sin arruinar al país, sin repartir la pobreza.
Porque destruir es fácil. ¡Tan fácil!
Expropie. Prohíba palabras, opiniones y actitudes. Genere burocracia represora, chivatería oficial y oficiosa vagancia. Controle sindicatos, federaciones de mujeres españolas, uniones de reconvertidas princesitas reales en pioneras comunistas. Politice hasta la hoja de papel del retrete antes del necesario acto fisiológico humano. Establezca dobles monedas y comportamientos, hipocresías políticas y marchas voluntarias, con banderita en mano por la Puerta de Alcalá los 1ros de Mayo. Partido único. Periódico único. Revista, opinión, libros y papel únicos.
Diríjase al monarca en jefe con el nuevo estamento cuartelario: "Compañero Rey". A la reina camarada, consorte, esposa, mmilitante fervorosa, "Companera Reina". Y a esas princesitas de caritas dulces hágales jurar frente a su bandera, cada viernes, antes de cantar la “Internacional” comunista: "Pioneritas Princesas porque 'Podemos', seremos como Pablo Iglesias".
El “che” ya está muerto, refrito, reusado demasiado. Hay que reinventar las nuevas liturgias.
Y ya estará todo arreglado, aplanado, jodido.
¿Ven que fácil es?
Puede parecer una broma, lo admito, puede parecerlo.
Pero no lo es.
Los venezolanos hoy sufren el grave error de haber sido demasiado benevolentes con quien no lo fue con ellos cuando llegó al poder. Lo mismo sucederá con España.
Ahora es la hora de actuar. Ahora es cuando todavía hay tiempo para resistir la destrucción, el destajo, la parcelación y la secesión de familias por política corrupta, después ya no lo habrá. Después no podrán, no surtirá el “podemos” porque ya habrá podido quien quiere poder, sin repartirlo.
La corrupción no se enfrenta con una corrupción mayor. Los poderes no se tumban para establecer uno mayor, más oneroso y bastardo. Uno que no tendrá misericordias con el disentimiento, la opinión y la honradez de pensamiento.
Podemos es una propuesta comunista, que es decir fascista. Son lo mismo, no nos equivoquemos. Cometieron los mismos holocaustos, los mismos crímenes, y el comunista peor, porque criminalizó a su propio pueblo.
Desbordará el plato de la democracia. La ahogará. Destruirá una a una cada esperanza sembrada en sus propuestas. Las palabras hermosas se las lleva el viento en tanto el nuevo poder se instala. ¡No lo sabremos tan bien los cubanos!
Quien habla hoy en Madrid habló ayer en Caracas, pero lo hizo primero en La Habana. Se dan las manos, se las frotan de placer por el denuesto.
Entregarle poder a Podemos es olvidarse de la historia de España, de lo que costó que se convirtiera en el país que es. Sí, complejo, con problemas, ningún paraíso, pero democrático.
Podemos no es Democracia, es Dictadura. Podemos no es banal populismo, es totalitarismo enmascarado de abuelita. Podemos es autocracia enraizada con moneda chavista en función del castrismo de estado. ¿Dejarán los españoles hundir su propio barco?
Así no se puede España. ¡Así no!

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