Sunday, November 23, 2014

Cuatro F(uck)

Así al parecer se llamará el periódico del chavismo.
¿Para qué habrá nacido? Pues dejémoslo decir por ellos mismos, los que encabezan el fin de la libertad de prensa en Venezuela, y el establecimiento de un hito mas del castrismo.
Dijo Maduro en el lanzamiento del primer número:
"No nos escudamos en pretexto de imparcialidad, de objetividad; no, aquí está una visión revolucionaria, bolivariana, antiimperialista y profundamente chavista que va a derrotar la maquinaria de la mentira"
¿Son originales las palabras de Maduro?
Permítanme defraudarles, pero no. Las hizo, de una manera mucho más intelectualizada, con su verbo cínico,  su trabalenguas “desfrenillado”, siempre lo característico desde sus orígenes dudosos como figura de las letras ilustres “revolucionarias”, el ¿doctor? Armando Hart Dávalos, un 24 de Octubre de 1959, en una muy curiosa y temprana celebración del “Día del Reportero”.
¿Qué dijo Hart entonces?
“La objetividad es un mito de la civilización. La única base de la objetividad es aquella que refleja a la opinión pública. Y ¿dónde está la opinión pública? Cuando habla el doctor (Fidel) Castro lo hace en nombre del pueblo y expresa la opinión pública. Aquellos que ignoran la opinión pública defienden los intereses de la oligarquía”
¿Aclarada la falta de originalidad?
Pero no hacía falta, ya sabemos que lo que ocurre en Venezuela es la segunda parte corrompida de lo que ocurrió en Cuba, que nació con raíces de brutalidad y arrogancia. Y también de corrupción, valga agregar.
La “revolución” de Fidel Castro necesitó sólo año y medio para destruir la prensa libre. La misma prensa que ese líder utilizó para opinar, dar a conocer su amenaza de volver como guerrilla, denunciar una dictadura y utilizarla como escenario de su propio fallecimiento como órgano de información y opinión.
Órgano de alabanza. Trompetilla de prensa. Vodevil (des)informativo desde entonces.
Al amanecer del día 4 de octubre de 1965 salió impreso el primer número del diario “Granma” y su director era… Isidoro Malmierca, quien fuera mucho tiempo después Ministro de Relaciones Exteriores del régimen. Los cilindros del naciente régimen de credulidad imprimieron 498 784 ejemplares, muchos miles más que la tirada de la veintena de diarios capitalinos juntos antes de 1959.
“Granma” surgió luego de “fundir” dos periódicos con una supuesta común visión política: “El Mundo” y “Revolución”. Aunque “El Mundo” no era un diario esencialmente político, según las palabras de los gestores del nuevo libelo, es decir, de Fidel Castro. "Granma sólo ha tenido un editor, ya saben.
Años antes, el 15 de junio de 1960, Castro celebró “el Día de la Libertad de Prensa” en la isla, que duró poco. El 4 de julio del mismo año se le arrebataron las oficinas a “Prensa Libre”, edificación que había costado 3 millones de dólares, una cifra enorme entonces, y tenía una de las mejores rotativas de América. En el último piso se esperaba que funcionase una estación de radio. Tras la toma, Fidel Castro consideró que el lugar debía ser utilizado como el Ministerio de Información en el país. Y sitial para la nueva empresa propagandista del régimen.
El tiempo pasó, muy corto, y en Cuba sólo quedaron los restos de la prensa… silenciados. Un mes antes al fallecimiento prematuro de “Prensa Libre” – cuyo nombre ya es todo un poema – había desaparecido el otro competidor de los diarios “revolucionarios”: el “Diario de La Marina”.
Sucedió como esos actos de repudio a los disidentes que tantos conocemos. Con conga “revolucionaria”, pachanga de golpes y festín de gritería cuartelaría. Las revoluciones, al parecer, carecen tan poco de modales educados desde la época de la guillotina en Paris. Con la destrucción se fueron otros 4 millones de dólares invertidos en las rotativas modernas de un país que era, entonces, la avanzada en el periodismo. Todo eso lo rompieron los vándalos “revolucionarios” en su festín de ideas.
¿No les recuerda a ustedes mucho la repetición de estos gestos?
¡Destruir es tan fácil!
Quizás por eso surgen las revoluciones. Sólo conocen de destrucción, marginación e intransigencia… revolucionaria.
Los apellidos funcionan. También en Venezuela.
Por eso hoy que surge “Cuatro F(uck)” por allá, en maduradas intenciones castristas por sostener un partido de extremos “revolucionarios”. No se abalanzaron las masas para destruir los equipos, las rotativas modernas, quemar los 3 o 4 millones de dólares de entonces, hoy quizás multiplicados por 100. Una piltrafa para la cúpula petrochavista, ¿no es asi?
Les suprimieron el papel. Lanzaron a periodistas a la calle. Despidieron caricaturistas o analistas incómodos, o sencillamente los condenaron en públicos actos sin posible respuesta mediática. Compraron a través de operaciones oscuras a los medios de prensa más importantes y críticos al gobierno. Lanzaron medidas cautelares sobre directores y columnistas de la prensa opositora. Hoy Venezuela está al borde del silencio de su voz crítica.
Crearon la "Mesa Redonda Chavista". Sin esquinas angulares, sin espinas ni escollos. Sin opiniones.
La Sociedad Interamericana de Prensa ha denunciado varias veces estos intentos de secuestro de la opinión libre, pero de nada ha valido. Las dictaduras no les importa las voces libres, mucho menos la de los órganos de información.
En Venezuela se afinca un estado de sitio a la prensa. Ha demorado, es cierto, mucho más que aquella dictadura en Cuba. Pero cada vez quedan menos.
¿Qué será lo próximo?
¿Quizás la subida al poder en España de “Podemos”, y su ya clara amenaza de imponer medidas cautelares a su prensa?
¿Sucederá?
¿Nos estaremos acercando a un nuevo orden del mundo occidental al estilo estalinista?
Por lo pronto, este diario de letras y números me suena demasiado familiar a la voz que un día dijo esa prensa  reflejaría la realidad de Cuba. Me pregunto, ¿de cuál Cuba?
¿De la imaginaria y nunca existente, o de la que navega como una balsa hacia cualquier rincón del mundo?
Ya lo saben, lo aclaró tempranamente Armando Hart, en 1960: “La objetividad es un mito de la civilización.
Me pregunto ¿de cuál?

Nota: La foto que encabeza este post se corresponde con la "pachanga revolucionaria" para destruir el "Diario de La Marina", un 11 de Mayo de 1960, en La Habana. A continuación otra que muestra equipos destruidos por el “festín revolucionario” de esas masas "fervorosas de ideas". (Fotos tomadas del Blog de Tania Quintero).

2 comments:

Teresa said...

Surgió porque es el f-ck----Granma.

PolO said...

El gran culpable de esas pachangas, son los pachangueros; Castro y su pandilla solo usaron el instinto destructivo de la chusma envidiosa.
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Hay que dejar a un lado el patrioterismo y enfrentar la verdad: La mayoría de los cubiches son porquerías.