Thursday, November 13, 2014

Amigos en la criminalidad

El  régimen de La Habana, que estuvo envuelto en una flagrante violación de las sanciones impuestas a Corea del Norte por exportarle armas, le vuelve a tender la mano a la dictadura criminosa de Kim Jong Un, esta vez dentro del mismo recinto de la ONU, y utilizando su poder de compra diplomática con sus aliados.
La resolución, presentada por Japón y un grupo de naciones europeas, será votada en el Comité de Derechos Humanos de el Asamblea General de la ONU la próxima semana. Impulsa la presentación del régimen de Corea del Norte a la Corte Internacional de La Haya por delitos contra la humanidad.
Debió haber sido presentada muchos años atrás. Pero nunca es tarde aunque la dicha nunca es buena para las víctimas.
Las razones por las que el gobierno de Cuba está al frente de la ofensiva diplomática para salvar a su amigo en crímenes son dos muy evidentes.
Primero, los coreanos del norte son bastante torpes negociando en el centro de las Naciones Unidas, y no tienen el “aval político” cubano, ganado a base de la diplomacia-del-ebola y otras aventuras desvergonzadas castristas, especialmente con los países claves que pueden dar al traste a la resolución presentada en contra el gordo Jong Un.
En segundo lugar, y mucho más importante, el régimen de Pyongyang no tiene relaciones diplomáticas con muchos de los estados importantes para presentar batalla a la resolución de Europa y Japón.
La enmienda filibustera cubana quiere introducir un texto donde se señala que, la presentación de un régimen criminal ante de la corte de delitos contra la humanidad de La Haya, podría implicar “un precedente peligroso que podría ser aplicado en el futuro contra cualquier país en desarrollo”.
La pregunta importante que habría que hacerle a la diplomacia pirata del régimen de La Habana es ¿por qué se encarga ahora de defender un régimen que aplica el hambre como política de estado para eliminar su población nacional?

¿Será porque también el castrismo lo aplica?
La resolución que se discutirá la próxima semana ofrece, en detalles, las prácticas criminales que ejerce el régimen de Kim Jong Un contra sus nacionales. Estos son algunos de los crímenes descritos:
  • La policía y las fuerzas de seguridad de Corea del Norte emplean sistemáticamente la fuerza y el castigo en orden de crear un clima de terror para adelantarse a cualquier desafío civil en contra de su sistema de gobierno. Los funcionarios y las instituciones involucradas en el régimen de terror no tienen que rendir cuentas. Reina la impunidad. [¿No les suena conocido esto?]
  • El uso de la tortura es una característica establecida del proceso de interrogatorio en el régimen de Pyongyang, especialmente en casos de “delitos políticos”. Entiéndase “oposición” a la dictadura.
  • Las personas que son encontradas “culpables” de haber participado en los principales “delitos políticos” son desaparecidas, sin juicio ni orden judicial, en los campos de prisioneros políticos de los que nunca más salen con vida.
  • En los campos de prisioneros políticos de Corea del Norte, la población reclusa ha sido eliminada gradualmente a través de la inanición deliberada, los trabajos forzados, las ejecuciones, la tortura, la violación y la negación de los derechos reproductivos forzados a través del castigo, el aborto coercitivo y el infanticidio. Se estima que cientos de miles de presos políticos han muerto en estos campos en los últimos cinco decenios.
  • La resolución describe como existe una completa negación al derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión, así como de los derechos a la libertad de opinión, expresión, información y asociación.

[Cualquier parecido con el régimen castrista no es una casualidad]
Explícitamente la resolución japonesa-europea describe a Corea del Norte como un estado estilo Nazi.

Nada mas cierto.
Es a esta clase de régimen que La Habana hoy le está tendiendo, una vez más, la mano criminal negociando en la ONU que un régimen nazi-comunista sea exonerado de ser presentado en la Corte Internacional de La Haya por lo que es: un estado criminal que practica un holocausto contra su propio pueblo.
¿Queda alguna desvergüenza por defender a los diplo-ideólogos de la tiranía cubana?

Quizás muy poco.
Y no nos olvidemos de la hipocresía cubana con respecto a las violaciones de los derechos de los terroristas detenidos en Guantánamo, ni tampoco sus críticas histéricas sobre los abusos de poder de ciertos soldados americanos en las prisiones de Irak. Hoy esa hipocresía cierra sus ojos ante el crimen de Corea. No importan los millones muertos por el hambre en el “paraíso” comunista coreano. Para el castrismo esos no valen lo que la docena de terroristas de Al Qaeda en Guantánamo.
Pero, para contestar la lechuga del representante en la ONU de la oficina de las FAR en La Habana, a La Haya el régimen de Kim Jong Un no va por ser un país subdesarrollado, sino por ser un país cuyo régimen practica un holocausto contra su propio pueblo.
Peores que los propios nazis. Peores que sus compañeros de crímenes en la Rusia de Stalin. Peores que los fusilamientos del desvergonzado argentino en La Cabaña.
Pero volviendo a la enmienda cubana, según analistas la misma puede ganar adeptos y rendir a la propuesta original japonesa-europea. Así de jodido está este mundo. La desvergonzada diplomacia cubana ha ofrecido, incluso, una visita del alto comisionado de Derechos Humanos a Pyongyang.
Ya se sabe, a Cuba también fueron los “onuneros” por allá por los noventa. Tomaditos de la mano, bien vigilados y contenidos en lugares con todas las medidas de vigilancia electrónica y humana posible. Hasta los jardineros, supuestos jardineros, del hotel Komodoro, que sirvió de recinto a las oficinas de la ONU de entonces para el gambito cubano, eran miembros (in)voluntarios del pueblo seguroso.
¿Se acuerdan los cubanos de esto?
No son datos inventados. Así ocurrió. Así fue.
Es este el tipo de jugada que Cuba sabe montar con habilidad, con astucia y que ha sido propuesta para su compinche criminoso coreano.
Honradamente, a la desvergüenza castrista no le queda nada por abrazar ya. Quizás tenderle la mano a ISIS, si ya no lo ha hecho. No hay un delincuente internacional, un terrorista palestino, un criminal de las FARC, un Narco-diplomático venezolano que ya no haya estrechado esta mano caribeña.
¿Qué estará ofreciendo el embajador cubano en Naciones Unidas?
¿Más médicos para combatir la diplo-ébola?
¿Más técnicos cubanos baratos para suplir alguna carencia táctica de los países africanos?
¿Quiénes son los que doblegarán su vergüenza para tenderle una mano al régimen nazi de Corea del Norte?
Evidentemente, aquellos a los que ya no le queda ninguna, como a Cuba.

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