Wednesday, October 15, 2014

Un Mariel silencioso

El número de cubanos que salen de Cuba hacia los Estados Unidos se ha disparado, de acuerdo a las últimas estadísticas publicadas por la Patrulla fronteriza y la Aduana norteamericanas. Sin embargo, a diferencia de aquella aventura de los años 80 y del 94, los cubanos han dejado de hacer el arriesgado viaje en balsa a través del Estrecho de la Florida y ahora, la gran mayoría, están pasando a través de México y Canadá, o volando directamente a los EE.UU.
Según esas mismas estadísticas, en el año fiscal que terminó el 30 de Septiembre, más de 22 mil cubanos cruzaron la frontera con Estados Unidos vía México o Canadá, una cifra que es casi el doble de lo ocurrido en el 2012.
De acuerdo a algunos expertos, los cambios obedecen a las recientes “reformas” en las leyes cubanas de emigración y salida temporal del país, lo cual elimina una visa costosa de salida, y hace más fácil para los nacionales tanto el salir como el regresar a Cuba legalmente. Analistas agregan que los cambios a las leyes de propiedad, que permite ahora a los cubanos vender casas y vehículos, ayudan a los posibles emigrantes a reunir el dinero necesario para comprar los billetes de avión, y enfrentar algunos de los costos iniciales de su salida.
Se produce así un cambio del patrón histórico de la emigración cubana, de los peligrosos y atrevidos viajes por mar, para hacer la travesía por vía aérea y luego tierra.
Existe, además, la vía legal a través de la embajada de España y su pasaporte español. Según datos oficiales, el número de cubanos que ya poseen ese pasaporte se triplicó entre 2009 y 2011, cuando llegó a la cifra de 108.000. Muchos de esos cubanos vuelan a México o los Estados Unidos con sus recién estrenados pasaportes y ciudadanía españoles, que les permiten viajar sin necesidad de visa a Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.
Otros hacen su primera parada en Ecuador, que recientemente redujo la obligación de visado para todos los turistas. Según estadísticas, el número de cubanos que se dirigían al país meridional latinoamericano alcanzó los 18,078 en el año 2012, último del cual hay estadísticas disponibles. A partir de ahí, muchos se dirigen a los Estados Unidos por avión, tren, barco o autobús a través de Colombia, Centroamérica y México.
Sin embargo, a pesar de que, como los analistas y las cifras señalan, los patrones han cambiado, no cesa de producirse las escapadas de Cuba a través de las conocidas balsas con recursos caseros, tan inverosímiles como arriesgados. No pasa una semana sin que se conozcan del arribo a Honduras, Islas Caimán, las propias costas norteamericanas, de decenas de cubanos, muchos de ellos en condiciones deplorables después de la travesía.
Algunas muertes se suceden durante el azaroso viaje.
El éxodo silencioso también transcurre con el desangramiento de las misiones médicas en Venezuela, Haití y Brasil. Las estadísticas norteamericanas reflejan un cambio también en el patrón del nivel educacional y de prosperidad de la sociedad cubana que escapa, lo que refleja la fuga de la isla del estrato intelectualmente con más alto.
Según reportes de la AP, es particularmente notable la salida de los jóvenes. En la capital, reporta la agencia, parece que aquellos que tienen una edad que oscila entre los 20 y 30 años ya poseen un plan alternativo para irse de Cuba, más temprano que tarde, sobre todo a los Estados Unidos, y casi todo el mundo tiene un amigo cercano o un familiar que ya se ha ido en los últimos años.
Esto lo dice AP, pero no hay ni que acudir a esta agencia de prensa norteamericana, últimamente encargada de promover las “conspiraciones imperialistas” contra Castro, para confirmarlo.
El Mariel silencioso se produce a pesar de las muy publicitadas “reformas”, que al parecer no han logrado detener ni dar aliento a la población joven. Las agencias internacionales achacan la marea migratoria, legal e ilegal, a que los “cambios”, destinados a fomentar la gestión privada y personal, han dado pocos frutos, son muy limitados y no representan ningún aliento para quedarse en el país. Muchas personas están buscando oportunidades en otros lugares.
Algunos temen que si algún evento desencadenante, o una serie de ellos, sucede en Cuba los Estados Unidos podrían estar enfrentando otra crisis de los balseros al estilo del Mariel.
La realidad, sin embargo, presenta otra cara.
La juventud cubana no creo “desencadenará ningún evento” estilo Venezuela. No tiene un proyecto de país, ni ven un futuro para ellos en la isla. Y en el otro lado del espectro, la oposición a Castro no ha cortejado a la joven generación, y no parece contar con un proyecto efectivo que ofrecerles a cambio.
El único evidente proyecto lleva 56 años funcionando… de manera disfuncional, y ya nadie quiere sostenerlo ni quererlo.
Hoy por hoy, sin que nadie hable de nada, sin que la prensa cubana oficial reproduzca estas cifras, ni hable del escape progresivo de su juventud, el país enfrenta un Mariel silencioso que parece no tener fin.

1 comments:

Mario Riva said...

A raíz del "Maleconazo", el desgobierno de los hermanos dictadores firmó un acuerdo con el gobierno norteamericano, que consistia en conceder 20 mil visas anuales.
De haberse cumplido (no tengo porque dudarlo)serían algo más de un cuarto de millón de visas concedidas a partir del año 1994.
Una salvedad: En los acuerdos, los E.U. tenían la potestad de elegir a aquellos que serían beneficiados con las visas.
En su inmensa mayoría, jóvenes con preparación.
El último que apague El Morro!