Thursday, October 9, 2014

¿Qué pasaría en un OccupyHabana?

Una nueva campaña, supuestamente proveniente de Hong Kong, se ha lanzado en Twitter. Se trata de #OccupyTianamen, que insta a los ciudadanos de Beijing a que el sábado, de 11 de la mañana a 5 de la tarde, ocupen la plaza Tianamen con sombrillas, que se ha erigido en el símbolo de protesta de la juventud de Hong Kong contra los intentos de limitar la libertad de la isla.
China pretende acabar con el síndrome de Hong Kong, convertirla en lo que es su territorio continental: una larga planicie de organizaciones de inútiles ordenados.
Se preguntaría usted, ¿qué ocurriría en Cuba si una situación similar se produjera?
Por supuesto, Cuba no es China, donde a pesar de la insularidad de internet, la censura y el control, los ciudadanos tienen aún acceso a la tecnología y a las redes sociales que esa tecnología permite. China tiene Weibo, que es una mezcla de Twitter y Facebook y, según expertos, tiene un alcance de más del 30% de los usuarios de internet de ese país.
Cuba no tiene nada de eso, aunque una incipiente red alternativa existe, nada que se pueda comparar con lo que ocurre en China. Pero imaginemos que algo similar se produjera.
¿Qué sucedería?
Muy sencillo. No hay que tener mucha imaginación para eso. Ya ha ocurrido en otras ocasiones. En la plaza de una llamada “revolución”, por allá por La Habana, hubo en los inicios de los 90 un llamado a una caminata por ese lugar con brazaletes negros. ¿Alguien se recuerda del evento?
Quizás unos pocos.
También sucedió en el parque Maceo, por allí, frente a Malecón y cerca del Hospital Almeijeiras. Algunos opositores de entonces fueron detenidos portándolos. El resto de la población ni se enteró, ni supo qué sucedía en aquellos días, y el porqué de que esos lugares se llenaran de “caminantes inesperados” por el que nunca zapateaban sus botas.
Guayaberas ordenadas.
Las autoridades pusieron entonces en alerta a las tropas de choque. Una llamada “brigada de la Contrainteligencia” que residía en una casa supuestamente con camuflaje de los CDR, cita en Calle B entre 15 y 17 Vedado, y que constituía una organización paramilitar – por entonces aún no existían las famosas brigadas de respuesta rápida y de apoyo, supuesto apoyo – rodeó “discretamente” las zonas por las que se esperaban las llamada caminatas de los brazaletes (sombrillas cubanas de entonces), y los que osaron acercarse fueron detenidos, sacados de manera “exprés” lejos de La Habana, abandonados en alguna carretera perdida de las afueras, donde nadie, o casi nadie podría darle “una botella” para regresar.
Un necesario aparte. De esta brigada de sin-inteligencia y contra-la-inteligencia fue la que surgió el conocido agente “Camilo”, ese que aparece en tantas infames fotos donde se reprime a los disidentes en La Habana. Entonces era “guapo ordenado”. Hace rato pasó de ser ordenado a dar órdenes a otros.
La policía también tuvo una presencia más prominente, aunque los elementos de esta brigada de supuesto apoyo, delincuencia estatal organizada que es como debiera llamarse, fueron los que tomaron los lugares, rodearon las zonas del posible “conflicto” y actuaron en caso de que alguien apareciera.
Ese era, y ha sido siempre, “la respuesta del pueblo”. Ya saben, la respuesta de la dictadura. El pueblo sólo ha tenido importancia para ese gobierno cuando la nomenklatura ha necesitado ponerle un nombre a sus instrumentos masivos de represión. Para ellos sólo existen como instrumentos de aplauso y nada más.
Otra técnica muy recurrida ha sido la muy oportuna y repentina organización de una fiesta popular en el entorno conflictivo, para enmascarar la presencia de los órganos represivos y del conflicto. Ya se sabe, aguardiente aguado, musiquita estridente, tambores y guapos polizontes vestidos de civil por dondequiera, mientras una muchedumbre de “aseres” acude al llamado del jolgorio. Delincuencia estatal ordenada, como ya dije.
Lo han usado tantas veces que ya es casi un desparpajo socialista… y con buenos resultados, que es lo más triste.
Los cubanos no son muy inclinados a protestar por su libertad, pero sí mucho por su alcohólica libertad de estridencias y trompetas. Póngale una orquestica, una “pipa” de aguardiente socialista y tendrá la muchedumbre meneando las caderas.
Reclame derechos humanos, libertad de opinión, y tres guaposos rodeados de un millar de policías le caerán a palos, mientras la claque observa impasible.
Ah, no se me puede olvidar el que furtivamente hace el reportaje.
Por supuesto, no creo los chinos tengan la misma musicalidad alcohólica caribeña. Siendo un país tan poderoso se puede permitir rodear con tanques y tropas Tianamen, y colorín colorado, el cuento se ha acabado.
Y la ONU ni chistaría.
El gobierno cubano también lo hace, sólo que utiliza las máscaras para esconder la evidencia. Tropita de civil para ocultar tropita de botas verde olivos. Y no tengan dudas, si el problema llega lejos no dejarán de utilizar la eficiente maquinaria antimotines, profesional, que sí existe y ha recorrido ciertas partes de La Habana en eventos imprescindibles, como en la noche del 5 de Agosto de 1993. Suerte de campaña sicológica de intimidación.
Utilizarían, también, algo muy similar a lo que ocurrió en los días finales de las protestas de Hong Kong con ciudadanos chinos en “guagüitas”, batallón de ordenados que cruzó la frontera china y se apareció a protestar “las molestias”. El remedo de los actos de repudios tropicales.
Muy similar ocurriría en un supuesto llamado “OccupyHabana”.
Los mítines de repudio, las tropitas del “llamado pueblo revolucionario” y las verdaderas tropas con sus botas, todo eso se ha usado en Cuba en situaciones semejantes. Podría usarse en Beijing este sábado. Podría, es sólo una posibilidad remota.
Ni los chinos ni los cubanos han sido originales. Esta receta fue usada en la Polonia cuando Lech Walesa. Las brigadas de contrainteligencia, de apoyo, de delincuentes disfrazados de pueblo, porque eso es lo que constituyen, son métodos de vieja antología en la metodología comunista desde que los zares perdieron la cabeza en Rusia.
Lo que demuestra que no importa el lugar, las coordenadas geográficas ni las circunstancias, la represión es la misma y sus métodos no varían. Poca originalidad e inteligencia, pero mucha mala astucia, malicia y violencia contra el ciudadano común que lucha por sus imprescindibles derechos.
No creo que ocurra ningún “OccupyHabana”, y aún dudo que surja un #OccupyTianamen. Aquella plaza es un enclave demasiado icónico para que se repita, y hoy las circunstancias de China son diferentes que las de entonces.
Las de Cuba, las mismas, o peores.

2 comments:

Anonymous said...

En el 1992 ocurrieron algunos eventos. Recuerdo el de Parque Maceo frente al Almejeiras, me informaron por teléfono y en aquel momento participaba en un grupo de oposición, fui en mi auto y pase por el frente y subí al parqueo abierto del Hosp Almejeiras, camine hasta la barda y en el parque una brigada de la policía con otros grupos de jóvenes hacían ejercicios de Karate…, una advertencia. Regrese a la casa. El otro fue una convocatoria a caminar por la Rampa arriba y abajo sin hablar ni protestar, allí fui con mi esposa; el gobierno cerro la Rampa puso 4 tarimas con música y muchas gente que evidente eran policías. Cuando estaba frente al Club La Zorra y El Cuervo le dispararon a alguien, camine hasta allí pero en el suelo había un mulato vestido todo de blanco (santero?) y al lado alguien que parecía conocerlo, una mujer ya mayor clamaba porque lo ayudaran pero nadie hacia nada dos a gentes de la seguridad miraban…, el supuesto amigo lo llevo hasta la esquina de O y 23 que estaba abierta al tránsito y lo monto en un vehículo …, nunca supe que ocurrió con esta persona. Me regrese de inmediato a la casa…,

Anonymous said...

Triste presente en Cuba y en China. Saludos, Maria.