Friday, October 17, 2014

¿Qué hay detrás de las palabras de Kerry?

Ha sido una semana de muchas señales, especialmente negativas para la democracia en Cuba. Comenzamos con el editorial esencialmente oportunista del “The New York Times”, y al parecer la terminaremos con la “marea del orgullo cubano”, con estas palabras de Kerry que reproduzco al dedillo a continuación:
“There is no country that is exempt from being able to do something, to be able to contribute to this effort and help make a difference. And everything we do depends on how we coordinate our efforts as partners in how we contribute together… Cuba, a country of just 11 million people, has sent 165 health professionals, and it plans to send nearly 300 more.”(Traducción: No hay país que esté exento de la posibilidad de hacer algo, para poder contribuir a este esfuerzo y ayudar a hacer una diferencia. Y todo lo que hacemos depende de cómo coordinamos nuestros esfuerzos como socios en cómo contribuimos juntos… Cuba, un país de sólo 11 millones de personas, ha enviado 165 profesionales de la salud, y planea enviar alrededor de 300 más)
Por supuesto, Kerry no acota en qué condiciones, y bajo qué circunstancias el gobierno de Cuba envía esos trabajadores de la salud. Como recientemente el “Diario de Cuba” ha señalado, los cubanos van con indefensión legal, si enferman y fallecen no retornarán a Cuba. Ni sus cenizas.
Sin embargo, a pesar de que el reconocimiento del rol del gobierno cubano será campana de toque de sus órganos de prensa, la realidad no irá más allá del retoque de sus tambores de exaltación orgiástica.
No lo creo.
Colocando cada ficha en su puesto como merece, las palabras de Kerry era el colofón que esperaba recoger el régimen. No hay sorpresa aquí. No se tiene que estar levantando la marea del descontento por un resultado previsible. Es oportunista, es manipulador, es una propaganda cuyos resultados ya vemos de manera temprana.
Es lo mismo de ayer cuando Haití, hoy multiplicado por la histeria mundial del ébola.
¿Significa esto un reconocimiento al gobierno de Cuba?
Sí y no.
El SI se deriva de la realidad: un país pequeño ha enviado una delegación grande de personal sanitario. Un país pobre, sin los recursos de la gran nación americana u otras naciones europeas y del primer mundo. Kerry sólo usa el recurso de comparación para hacer un llamado al esfuerzo. No importa en esta ecuación que en Cuba, por ejemplo, los hospitales se vacíen, o falten medicamentos en las farmacias e instituciones médicas. No importa que el dengue en Cuba sea endémico, y que se sigan reportando los casos de cólera.
Eso no ganará espacio en la prensa, demasiado ocupada con el ébola.
El NO viene a hacer la contraparte a la moneda amarga. No es tan evidente, pero todo el mundo sabe que el régimen mercadea con sus servicios médicos, lo ha hecho en el pasado y lo hizo ahora. No debemos sobredimensionar, sin embargo, las palabras de Kerry. El Secretario de Estado norteamericano sólo ha hecho una petición desesperada para obtener más ayuda. Mencionó también a Francia junto a Cuba.
Cada gesto tiene que ser colocado con sobriedad en la mesa política internacional, y no hay que estar sacando conclusiones apresuradas donde no las hay, ni implicaciones inexistentes.
Quizás la sobredimensión viene acompañada por el campanazo inicial, en el día de la hispanidad, del editorial del NYT. Y tal vez, no dejo de reconocerlo, Kerry le está haciendo un guiño cómplice a ese retoque de campana. Y también un desfavor a sí mismo, para decirlo todo y no se me quede nada en el tintero.
Solamente un guiño.
¿Es feliz el gesto?
No lo es, porque los cubanos sabemos qué hubo en la ecuación de mercado que el castrismo hizo con esta jugada del ébola. Es una de las tantas, no será la última.
¿Tendrá consecuencias para el debate del mañana próximo respecto al embargo en la ONU?
Lo más seguro. El régimen acudirá a él como un gancho, quizás hasta le recordará a la representante norteamericana las palabras del secretario de estado, y Kerry volverá a estar en la prensa otra vez en el lado feo del asunto.
Estas son las consecuencias de los políticos y demócratas que, ajustándose plenamente a la verdad, reconociendo los factores reales aunque sean dolosos a la salud de la democracia en los países totalitarios, no entienden que han apostado con un contendiente tramposo en la ruleta rusa. Y juegan, y se disparan ellos mismos.
Y siguen perdiendo.
Los cubanos estamos atrapados en esa trampa… desde hace mucho rato.

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