Thursday, October 16, 2014

Fichas de Dominó

La reciente destitución del presidente del INDER parece ser la “solución” del gobierno de Raúl Castro a la crisis en el sector del deporte en la isla. La primera señal de que “algo se barajeaba” en el horizonte del INDER lo dio un escrito del subdirector del “periódico en jefe”, Granma, hace algunos días atrás, cuando achacó la estampida de peloteros, y deportistas en general, cubanos al embargo.
Ya saben, el toti lo paga todo, y el papel aguanta lo que se escribe en él.
A pesar de que el beisbol no es el único deporte que enfrenta la sangría de jóvenes promesas y de grandes estrellas también, es el entretenimiento nacional, y para que no quede dudas, siempre fue el deporte que con especial atención Fidel Castro seguía de manera personal. Era su moneda de cambio izquierdo.
Los tiempos, al parecer, no han cambiado, a pesar de que ya aquel está con un pie en el más allá, escribiendo alucinaciones que algunos llaman reflexión, pero quizás con el otro pie que no está en la tumba aún pegado al freno de las “reformas” del hermano.
O suerte de ellas.
La destitución, por lo tanto, viene a cubrir un parche que ya se estaba abriendo con aquel reporte de prensa. Resulta sintomático, no obstante, que en vez de hacer los cambios que los aficionados cubanos hace rato reclaman en las calles, al punto de que hasta conocidos comentaristas en emisiones públicas han expresado sus críticas a las altas autoridades del deporte, con extensión a las del país, el gobierno castrista sólo hace un cambiazo.
Recurriendo al muy popular “deporte” de barrios: sólo “dándole agua” al dómino.
¿Qué se cambia con esto?
¿Es el presidente “tronado” el culpable de la política de crisis en el deporte, y el que hoy se sienta en el INDER el instrumentador del cambio?
¿O es sencillamente la curita  provisional para ocultar la herida mayor: la necesidad del cambio drástico en la política nacional del deporte?
¿Qué se espera para la “reforma”? ¿La muerte de “aquel otro”?
El INDER es la herencia del castrismo soviético, de la época en que los atletas eran la manufactura ideológica de los músculos y la voluntad, del bate, los puños y las carreras. Es parte de la herencia socialista de una Europa del Este que ya es historia, y no existe, pero que en Cuba queda como huella de una época de gloria, cuando se ganaban grandes titulares en olimpiadas y mundiales, y se daban “vivas” y “gracias” al “querido…” ya saben quién.
Esa institución también es símbolo de la hipocresía y la doble moral de un régimen que hablaba de amateurismo siendo en esencia el deporte cubano profesional, y es quizás la existencia aletargada de su estratega en jefe lo que, quizás, hace imposible el cambio radical de la política deportiva.
La afición pide que los atletas cubanos que hoy compiten en clubes y equipos de las Grandes Ligas americanas en beisbol,  o las grandes estrellas de voleibol, boxeo y tantas otras, puedan conformar los equipos nacionales y competir por Cuba, el país.
Por Cuba, la nación, no el partido, la ideología y el gobierno.
La afición pide que se emitan los juegos donde los cubanos emigrados, escapados, exiliados, como quiera llamárseles, en las televisiones locales del país, y no tengan que estar acudiendo a ilegalidades, “paquetes” recreativos del mercado negro, o la captura de las señales satelitales para disfrutar de sus compatriotas en el mundo.
Es hora, además, de que ese instrumento de extorsión que es el INDER deje de existir, que el estado deje de utilizar a los deportistas cubanos como soldados de un ejército ideológico, y los atletas no tengan que juramentar por nadie, darle “gracias” a ninguna comandancia, ni que la burocracia instalada en ese organismo controlador, a “sugerencia del Presidente de los Consejos de Estados y de Ministros”, sirva de velador de la cuenta bancaria, y del bolsillo de los atletas, de su vida personal y de su inteligencia y fe.
El deporte no es patrimonio de un gobierno, sino de un país. No es patrimonio de un partido, sino de una nación. No tiene ni puede tener ideología. Desde sus orígenes las olimpiadas, tal como Pierre de Coubertin las soñó, eran una competencia de los deportistas de todo el mundo, bajo el signo de la unión y la hermandad.
Todo lo contrario a lo que ha instrumentado el castrismo a través de su herramienta ideológica: el INDER.
La división, el etiquetado de “desertores” a los deportistas que se marchan para alcanzar una mejor vida material, y también competitiva, no es el signo soñado por Coubertin, es la marca divisoria del castrismo. Esa etiqueta tiene que desaparecer, con el borrado del INDER, y con algo más.
Las destituciones de hoy se asemejan a las tantas que se han vivido ayer, siempre. No resuelven nada, porque no son los nombres de rango menor los creadores de las crisis en el deporte. La sangría de atletas seguirá existiendo en tanto en cuanto la verdadera y única sustitución se produzca: la del que establece la política nacional deportiva, hoy Raúl Castro, ayer el otro.
Lo demás es la simple “agua al dómino” tropical, en la mesa ministerial del Deporte Castrista.

2 comments:

Simon-Jose said...

Mi estimado amigo;
Por diversos motivos no me fue posible seguir en los comentarios en tu post sobre el embargo y la Ley Helms-Burton.
Como ya se va quedando algo atrás, me decido a, primero pidiendo disculpas por hacerlo aquí, escribir en este post (donde no corresponde)mi respuesta a lo que expones sobre la posibilidad de decreto derogando el embargo y los precedentes.

NO.
No es lo mismo. Los casos anteriores no se pueden enfocar del mismo modo.
Hay dos aspectos que priman por sobre todas las cosas.
Uno: Que si se deroga el embargo se le está dando un mensaje a los gobiernos antiamericanos de tendencia castrista en Latinoamérica para que confisquen todas las propiedades norteamericanas y no indemnicen a sus propietarios, que se mantengan firmes en su posición y al final Estados Unidos terminará dando por perdido todo y "no pasará nada".
En ese caso se podrían olvidar de los pagos que tiene que hacer el régimen castrochavista en Venezuela por las propiedades confiscadas (más de cincuenta mil millones de dólares) porque no pagarían ni un centavo más.
También se podrían olvidar de los pagos que tiene que hacer Argentina por "los fondos buitres".
Y no quedarían propiedades norteamericanas sin confiscar en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y en remojo Panamá, El Salvador, etc.
Y todo eso sería confiscación sin indemnización.
El otro aspecto es también de importancia económica:
La Constitución Norteamericana establece claramente que no se le puede privar de ningún derecho a sus ciudadanos.
Y los ciudadanos tienen derecho a ser indemnizados por las propiedades confiscadas en Cuba. Y para ello tienen como su máximo defensor al Gobierno de Estados Unidos que es el representante y garante de los derechos de los ciudadanos de este país y lo hace por medio de la aplicación de las leyes.
La ley Helms-Burton establece la obligación del Estado Cubano a pagar las propiedades confiscadas.
Si el Gobierno Federal deroga esa ley, automaticamente está asumiendo esa deuda ante los perjudicados.
Ahora bien, la ley deja bien claro que SON LOS CIUDADANOS NORTEAMERICANOS CUYAS PROPIEDADES FUERON CONFISCADAS POR EL REGIMEN CASTRISTA y no establece que se refiere solamente a los nacidos aquí.
Las propiedades norteamericanas confiscadas serían tal vez unos dos mil y pico de millones de dólares de aquellos tiempos. Con los intereses hoy se acercarían a tal vez diez mil millones.
Pero todos los cubanos cuyas propiedades fueron confiscadas se naturalizaron ciudadanos de este país y sus propiedades aparecen registradas en las reclamaciones en el Departamento de Estado y en el Departamento de Justicia.
El Gobierno Federal enfrentaría reclamaciones legales y tendría que pagar más de cien mil millones si da ese paso.
Pensemos solo en dos campos: Cerca de 160 Centrales Azucareros y 1,500 millones de dólares en inversiones correspondientes a Ganadería en 1958.
Tengamos presente que las confiscaciones abarcan TODO UN PAIS.
Y esto sería la pérdida en billete en Cuba que es mucho menor que la pérdida en los mencionados países de Latinoamerica.

Resumiendo.... no hay levantamiento del embargo.
Castro lo sabe muy bien porque tiene un buen equipo de expertos en política y leyes de este país. De donde debemos tener en cuenta que lo que se desarrolla en estos tiempos no es más que otra campaña castrista "ayudando" a Obama para que permita el turismo de los americanos a Cuba. Algo que representaría el clásico "clavo caliente" al que agarrarse por una gran entrada de "divisa fuerte" en momentos en que el castrismo está con el agua a los tobillos..... PERO CON LA CABEZA PA'BAJO debido a la situación económica de Venezuela y las perspectivas previstas desde hace meses sobre la caída por largo tiempo de los precios del petróleo.
Estamos en presencia de una jugada de supervivencia de la tiranía castrista y nos están dando "gato por liebre".

Un fuerte abrazo,
Simón José.

Juan Martin Lorenzo said...

Simon:

Totalmente de acuerdo con Usted. Subscribo cada uno de sus renglones. Yo no soy un abogado contra el embargo, sin embargo, en teoría, al parecer es posible. Ahora, de que sea posible a que ocurra, va un paso bien grande. De todas formas, yo no soy un experto en cuestiones legales, yo solo le digo lo que encontré al respecto, y que me sorprendió. De todas formas, pienso seguir buscando - ahora que este tema ha surgido entre los dos, y le informo que encuentro al respecto.

Un gran saludo, no se preocupe por lo del comentario en el lugar "indebido", es OK.

Juan Martin