Wednesday, October 29, 2014

El último travesti de La Habana

¿Alguien duda de la capacidad del régimen de Cuba de reinventarse? ¿Alguien piensa que lo ha visto todo, lo ha oído todo y que ya nada puede ser dicho en los labios de los ventrílocuos del gobierno de Cuba?
Pues se equivoca. La reinvención es la cualidad inasible de las dictaduras para transformarse de capullo en mariposa. O algo así. Esta vez le tocó el turno a Bruno Rodríguez, canciller de Cuba.
En sus palabras ante el plenario de la ONU, el canciller se apeó de la guagua habanera con algo de lo viejo, y un recurso ‘reformador’ de lo nuevo. Nos regaló la píldora del romance habanero, del infatigable amor tropical del gobierno cubano por Norteamérica. Sin palidecer, y con esa cualidad inimitable de los conocidos voceros de la dictadura, que tantas veces han cambiado de nombre y puesto y corbatas, reclamó la falta de ‘hostilidades’ con que ha convivido el gobierno de Cuba hacia los Estados Unidos.
“Aunque se le ha calumniado, Cuba jamás ha sido una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos”.
¿Qué edad tiene Bruno Rodríguez?, me pregunto.
¿Acaso nació después de  1961 y no estudió aquel capítulo donde Castro le pide a Khrushchev que utilice sus cohetes nucleares? ¿O las narco guerrillas latinoamericanas con que deseaban ‘equilibrar’ el mundo democrático latinoamericanode los 60 y 70? ¿O las armas enviadas al conflicto salvadoreño de los 70 y 80?
Ya se sabe que la educación cubana es bastante edulcorada en muchas de las páginas que sobreviven después de 1959. Muchas han desaparecido de esa historia, otras han sido tantas veces re-escritas como los antiguos textos de tiempos medievales, cuando no existía la imprenta, y los escribas tenían que repetir lo escrito, y reinventar lo ya conocido e inventado. 

Faltan maestros. Personal sin la necesaria cultura, conocimientos y sicología abundan en las escuelas primarias y secundarias. Adolescentes cubren puestos de adultos, y el personal altamente calificado emigra… para cualquier parte.
Todo eso se sabe, pero…
¿Ya se están borrando aquellas palabras de Castro donde prometía luchar hasta el final contra Estados Unidos?  ¿Se destruyeron aquellas viejas fotos del Che, aquellas viejas palabras en papel, periódicos y libros, en viejos videos en blanco y negro, y grises, donde escaldaba al mundo, allí mismo, en la ONU, a luchar ‘contra el imperio’?
¿Es que ya se acabó ‘el imperialismo’ para el gobierno de Cuba?
O peor, ¿no habrá leído el señor canciller la alucinación de Castro I llamada “Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre”, de Agosto 31 de 2014 en el periódico oficial “Granma”?
Ahí mismo se dice:
“Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos.”
Como pueden darse cuenta, ¡esto no es precisamente una declaración de amor!

Sigue sin cuidarse la lengua a través de esos dedos largos, tuberculosos, el dictador de Cuba. Y al parecer, en la cancillería cubana no se recibe el “Granma”, o no se lee, o se usa también para lo que se utiliza en muchas casas cubanas. ¡Ya saben!
Pero, ¿se puede ser tan ignorante o tan descarado?
¿O las dos cosas?
Curiosamente, el ‘analista en jefe’ de Denver, Arturo López-Levy ayer también se bajó de la misma guagua habanera, con muy similares expresiones a la BBC. ¿Recuerdan?
Toda la política hacia Cuba está basada en una narrativa de enemistad
Evidentemente, tanto el vocero oficial de la cancillería cubana en su travestismo en la ONU, como el ‘vocero analista’ para la prensa internacional en Denver, coinciden en las narrativas de engaño.
La clave, sin embargo, hay que buscarla en unas palabras posteriores que el mismo travesti en jefe expresó, renglones seguidos, en su discurso:
“El Presidente Barack Obama tiene todas las prerrogativas constitucionales, sin ir al Congreso, para modificar aspectos determinantes del bloqueo e introducir una dinámica nueva”
Ahí lo tenemos. En ropas interiores. Utilizando con desesperación el gambito en el tablero de ajedrez de la política americana. Porque saben que Obama está en su segundo mandato. El último. Y es la etapa en que el ejecutivo americano puede ‘hacer y deshacer’, dentro de determinado orden. Ningún presidente se aventura mucho en su primer mandato, para no arriesgar la re-elección. Pero en el segundo es cuando logran impulsar algunas de las líneas de su agenda como político, y dejar su impronta en la historia americana.
Entonces, ¡esta es la hora de agitar la zanahoria del embargo! Y aprovechar el ébola como la pieza clave en la negociación de las relaciones entre los dos viejos contendientes en el hemisferio. Demostrar la ‘buena voluntad’, el ‘romance’ de enemigos que se quieren. Vender el pastel de la benevolencia castrista ante la ‘injusticia’ americana. Y de ahí también las jugadas que el diario “The New York Times” ha estado moviendo en las últimas tres semanas.
Evidentemente, el diario neoyorquino tiene alguna ‘inspiración’ tropical, exógena. Algún agente de influencia ha picado el cuerpo liberal del tercer órgano de prensa de mayor circulación en los Estados Unidos. Y con mucha desmemoria, se lo puedo asegurar.
Y no importan ni las libertades civiles, ni las voces de la oposición cubana, ni las escuálidas reformas que no detienen el flujo de ese Mariel silencioso de cubanos hacia los propios Estados Unidos. Cuba se sigue escapando de Cuba, y las voces demócratas de América siguen alienadas con los cantos de sirenas de algunos lobos vestidos de abuelita.
Mientras, en la ONU, el último travesti habanero bailó su ritmo afrodisiaco para oídos dulces. En La Habana, se frotan las manos.
¿Quién ganará en este duelo?

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