Tuesday, October 14, 2014

El ancla del embargo

Me había propuesto no escribir nada más sobre el embargo norteamericano a Cuba. Es un tema que ya lastra, aburre, y sobre todo abruma cuando llega esta época del año, cuando el régimen presenta su escudilla de llanto anual en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Un tema de la agenda bilateral de dos países se ha convertido en un tópico contencioso internacional. Sólo atañe a Cuba y los Estados Unidos, y debe ser resuelto entre ellos dos, sin ningún otro interlocutor.
Pero el régimen extiende cada año esta escudilla, y muy convenientemente después que perdió el bolsillo financiero soviético en los inicios de los 90. En unas ocasiones de manera muy directa, a través de sus declaraciones y acciones en la sede de la ONU en New York, y en otras a través de sus agentes de influencia, como ocurre en este caso, gracias al editorial en español e inglés del “The New York Times”.
Es “gracias” a ese editorial, y el pequeño intercambio de opiniones con una seguidora en Twitter, que me decidí a romper la promesa dada a mí mismo de no volver a abordar el tema. Y es que si se revisa internet, los sitios cubanos todos de cualquier lado del espectro, encontrará que casi de lo único que se habla es del fastidioso tópico. Lográndose con efectividad la pretención del régimen: el mercadeo pasivo del embargo en los medios de prensa e internet, que es lo que los medios publicitarios del castrismo pretenden. Unos en contra, otros con una ambivalencia oscura, muchos a favor.
Pero nadie calla.
El mercadeo pasivo es una forma muy ingeniosa, y sutil, de enganchar un tema y arrastrarlo hasta el momento cumbre del evento: la presentación de la escudilla en la Asamblea General por parte del representante del régimen.
¿Alguna vez han pensado en eso?
Retornando al tema del embargo. Desearía expresar, en primer lugar, que la decisión sobre el levantamiento o no del “Acta para la Democracia en Cuba” es de exclusividad de la administración norteamericana. Fue el gobierno de los Estados Unidos quien legisló el embargo, y es el gobierno norteamericano quien tiene la potestad de derogar esa ley. Por cierto, lo puede hacer su presidente con un decreto presidencial, algo que parece no conoce el editorialista del NYT.
Podrán pensar que es evidente lo que digo, o que es gratuito. Pero no lo es. No lo es porque los cubanos acuden al embargo como el ancla que puede arrastrar al barquito de la dictadura al fondo, o que puede mantenerlo flotando para la eternidad, que es como decir para el poscastrismo eterno. Se sigue acudiendo al embargo como el muro de contención, lo único que puede destruir, demoler, reventar la dictadura cubana.
Pero eso no es cierto.
Nunca lo fue ni lo ha sido. Y ejemplos hay muchos. Hablemos de Vietnam, por ejemplo, un país al que el periodismo liberal y conservador norteamericano acude con demasiada frecuencia para hablar sobre el embargo a Cuba.
A Vietnam no lo derrotó ni la ausencia de relaciones diplomáticas y comerciales, ni el restablecimiento de las mismas. Ahí está, vivito y coleando. Los dos lados contenciosos con el conflicto cubano eluden lo esencial: lo que derroca una dictadura no son las medidas externas, sino los conflictos internos del país.
Y en Cuba no lo hay.
¿Duele decirlo? Pues sí, porque demuestra que no hemos hecho demasiado, ni mucho, y casi podría decir que nada. Unos siguen arrastrando el ancla hacia el fondo, otros quieren levantarla. Pero el hecho es que el barco no se hunde si su tripulación no la hunde y quiere hundirla y se hace el propósito de hundirla.
¿Está claro eso?
Por cierto, NYT, la guerra de Vietnam no debió de existir, pero reconocer la derrota y restablecer las relaciones diplomáticas no constituyó, ni puede constituir, ninguna victoria. Lo contrario es lo correcto. El restablecimiento de relaciones diplomáticas con el régimen de La Habana, el levantamiento del embargo y la aceptación de la dictadura cubana y su legitimidad es una derrota de la política norteamericana.
Las palabras pueden torcerse en el papel, en el mundo virtual y en el pensamiento superficial de algunos, los hechos demuestran lo contrario.
Hay otro gran error cuando se aborda este tema, especialmente por los periodistas occidentales, y muy fundamentalmente por el periodismo, la claque publicitaria y la dirección de primer rango de la dictadura: “el embargo norteamericano a Cuba está derrotado”, “la política de embargo no ha dado resultado alguno”, “el embargo económico es una política de los tiempos de la guerra fría”, “el embargo ha sido un fracaso”.
Palabras, pronunciamientos y frases que eluden lo esencial: ¿quién ha sido el artífice de “la derrota”, “no ha dado resultado alguno”, la “política de los tiempos de la guerra fría” y “ha sido un fracaso”?
Ni el régimen de Cuba, ni el gobierno de los Estados Unidos.
Han sido los propios aliados del gobierno norteamericano, que aprovecharon la ausencia del gran competidor para entrar en el mercado cubano, importándoles un pepino las condiciones en que establecían sus compañías y negocios allí, especialmente para los cubanos que, en plena indefensión legal, trabajan en condiciones de cuasi-esclavitud con salarios ridículos, condiciones de contratación avasalladoras y una expoliación individual a todos los niveles.
De esto nadie habla.
Especialmente, y con mucha malicia y mala intención, los representantes del régimen lo eluden, sabiendo que es la única gran verdad, porque lo saben.
Yo hago una pregunta de principios: ¿usted le abre la puerta a un ladrón? ¿Usted le presta dinero al que nunca paga? ¿Usted le presenta la mejilla al que le roba la casa, el fruto de su sudor y talento, y la fuente de su propia manutención y la de su familia?
De eso es de lo que se trata. Ya que hablamos de Vietnam, y también pudiéramos incluir China donde también existe un poder totalitario, hay un factor fundamental muy oportunamente olvidado: ninguno de esos dos países expropió y le robó a sus dueños norteamericanos sus negocios, sus propiedades y sus recursos invertidos… sin ninguna retribución. Frase imprescindible.
El gobierno de Castro sí lo hizo. ¿Le abrirá usted la puerta entonces al ladrón?
Robó ayer, hoy sigue robando. ¿Qué pasó con el señor Cy Tokmakjian? ¿Lo pueden responder los que escribieron el editorial del NYT? ¿Qué pasó con el señor Stephen Purvis, alter ego británico de Tokmakjian?
No ha sido la primera vez, ni fue hace 56 años, fue ayer mismo, sigue ocurriendo hoy. La prensa, y especialmente la prensa liberal, tiene usualmente una memoria muy liviana, se olvida de detalles, coloca las situaciones en contextos ideales, presupone una sicología liberal cuando se habla de una dictadura, de otro país con una agenda desconocida, y de un par de individuos que han estado sosteniendo el poder de manera corrupta, acudiendo a cualquier tipo de truco, maniobra política y cambio de timón en la dirección del barco.
¿Por qué los mismos representantes del poder en Cuba claman tanto por el levantamiento del embargo hoy, y no lo hicieron cuando tenían las manos en los bolsillos rusos?
Tarea para la casa para el NYT y compañía.
Hay un detalle que me maravilla nadie se haya dado cuenta. Este es: la última “reflexión” del señor Castro. Les aconsejo la lean, es toda una joya del beneplácito logrado por un agente de influencia: el New York Times, cuyo accionista principal muy oportunamente es el señor Carlos Slim, el hombre más rico del mundo… y amigo de Fidel Castro. Prácticamente lo que hace Castro es reproducir el editorial, ¿no les parece muy interesante y sintomático?
Nadie ha hablado de esto, curioso.
Por otra parte, la campaña editorialista del NYT ocurre en el día de la hispanidad, lo cual ya de por sí es la elocuencia misma del oportunismo amarillista del tercer órgano de prensa más influyente, y que mas circula en los Estados Unidos.
Otro detalle que reclama mi atención: la orgia de “elusividad” sobre la oposición cubana, el exilio y los disidentes, especialmente cuando dice “la generación de cubanos que defienden el embargo está desapareciendo”. Alude a los miembros de las familias cubano-americanas de Miami, nada dice de cómo piensa la oposición y, la joya que corona el editorial: la falta de tolerancia en Cuba, los campeones de hablar de democracia y derechos humanos, la encuentran en el temor a “las repercusiones de hablar francamente y exigir mayores derechos
Es decir, son las víctimas los culpables, ¿no es así The New York Times?
Hay algo que no se puede eludir. La política norteamericana hacia Cuba ha tenido siempre un lado flaco: el no haber podido incorporar a sus aliados a la proa de su barco, y es así que el régimen de La Habana la incorporó a la popa del suyo. De todo esto, sin embargo, hay una pregunta esencial que nadie ha respondido, y tiene que ver con el país donde vivo, Canadá.
Y aquí se las dejo, para terminar:
¿Se ha preguntado el New York Times qué ha resuelto Canadá en materia de libertad, democracia y derechos humanos en Cuba, después de 56 años de relaciones diplomáticas y comerciales ininterrumpidas, después de haber sido el primer país occidental aliado de Estados Unidos cuyo Primer Ministro, Trudeau, visitó Cuba y se hizo amigo de Fidel Castro?

2 comments:

Simon-Jose said...

Mi apreciado amigo,
Creo que no has leído la Ley Helms-Burton.
El presidente de USA no puede quitarla con un decreto.
Es una Ley que condiciona, muy bien codificado, los pasos que deben ser dados en Cuba "para que el Presidente la proponga al Congreso la derogación o modificación de esa Ley".
Está codificado inciso por inciso y todos deben ser cumplidos por parte del gobierno que existe en Cuba para tal paso por USA.
Te dejo un link, en español, de un estudio jurídico mexicano sobre esa Ley donde precisamente la critican pero está escrito lo que establece.
Lee el "Título I" y al final abajo en "Notas" lee la Número 2.
La ley Helms-Burton completa en inglés la puedes enocntrar con facilidad en la biblioteca del Congreso.
Obama no es bobo. NO creo que se arriesgue a violar flagrantemente una ley bien clara que puede llevarlo a enfrentar un impeachment y "perder el trabajo" en momentos en que sabe que hasta los mismos demócratas están locos por salir de él.
Solo hay que ver como los candidatos demócratas se han alejado de él con la esperanza de que eso le resulte en votos a su favor en próximo dia 4.

http://www.juridicas.unam.mx/publica/rev/boletin/cont/88/art/art7.htm

Un abrazo,
Simón José.

Juan Martin Lorenzo said...

Estimado Simón:

Primero que todo déjeme agradecerle por la atención que siempre le presta al blog.

Sí conozco la ley. De hecho cuando el sr Obama fue re-electo hubo una personalidad política importante norteamericana que le escribió un documento público a Obama pidiédole que emitiera un decreto presidencial. Entonces quise hacer un post, convencido como usted, de que esa ley no podía ser derogada de esa forma, pero quería respaldarlo con alguna autoridad en el asunto, especialmente norteamericana.

Desgraciadamente no encontré mucha información en español, no así en inglés, pero para mi estupor no en el sentido que yo esperaba. Aún a pesar de que la ley detalla en promenores qué debe hacer el presidente, como el Congreso debe avalar la situación cubana, etc. Usted conoce el documento, no tengo que detallarlo. Aún así, el presidente posee poder discrecional para usar un decreto presidencial y derogar la ley, porque existen precedentes al respecto.

Usted sabe que la legislación norteamericana trabaja en función de precedentes legales. En el caso de los decretos presidenciales y leyes como las del "Acta para la democracia", existen 3 antecedentes legales. El primero desde una fecha tan temprana como 1898 (o 97), no recuerdo exactamente la fecha ni la ley exacta - tengo hecho un post donde lo explica, pero no lo he encontrado -. Un segundo antecedente es el decreto firmado por Roosevelt en los años de la II guerra mundial para establecer los campos de reconcentración de migrantes japoneses en Estados Unidos. Y hay un tercer antecedente que es del segundo período de Bill Clinton. Precisamente ese decreto llevo al Congreso norteamericano a apelar la orden presidencial de Clinton ante el tribunal supremo y Clinton presento los recursos de los dos decretos iniciales que le explique. El supremo falló a favor de Clinto. Por lo que hoy día Obama contaría con un precedente mucho más poderos que poder presentar a su favor.

En teoría, como ve, es posible, sólo en teoría. Esto lo descubrí entonces. Sin embargo, yo pienso como usted. Obama no hará nada. No puede hacerlo. En primer lugar no es Clinton. Segundo, no va a poner en riesgo al candidato demócrata que se presente a las próximas elecciones, y otros factores que harían muy largo este comentario.

Ya le digo, cuando leí esta explicación en la documentación que encontré me sorprendí, como pienso usted se sorprenda. Lo que le digo al NYT es, esencialmente, una burla, porque yo sí pienso que los que escribieron ese editorial sí conocen esto (al menos espero lo sepan, uno nunca sabe).

De todas formas, guardo con mucho gusto su link que me servirá de muchísima utilidad.

Muchas gracias,

Juan Martín