Sunday, October 12, 2014

Carlos Slim, Cuba y el New York Times

A principios de año el multimillonario Carlos Slim, en unión del grupo italiano Proto, se convirtieron en los principales accionistas del tercer diario de mayor circulación de los Estados Unidos: el New York Times. Con la compra del 19% del capital del diario norteamericano (17% por parte de Slim y un 2% por el Grupo Proto) se convirtió el hombre más rico del mundo, de acuerdo a la revista Forbes, en el mayor poseedor de acciones de esa empresa norteamericana. No debemos olvidar que el mexicano le hizo un “generoso” préstamo al NYT años atrás, en tiempos de crisis.
NYT, sospechosamente, no demoró un segundo en “aclarar” que la línea editorial quedaría en manos de los accionistas originales, la familia Ochs-Sulzberger.
¿Realmente?
Para los cubanos el nombre del diario norteamericano no es nuevo, estando al frente del caballo de batalla publicitario para levantar el embargo comercial a Cuba, y otras pescadillas pro-régimen. Hoy esa batalla de publicidad escaló un nuevo peldaño en el sitio digital del neoyorquino periódico.
En un editorial en español pidió el levantamiento del embargo, el restablecimiento de las relaciones bilaterales, la asistencia del Presidente de los Estados Unidos a la Cumbre de Las Américas para, allí mismo, frente a frente al dictador Castro, anunciar las medidas de bienvenida calurosa a la más larga dinastía dictatorial del hemisferio.
Bonito regalo dinástico, ¿verdad?
Me imagino se pregunten, entonces, qué tiene que ver Carlos Slim, el Grupo Proto y Cuba. Unas muy sobrias explicaciones se imponen.
El presidente del Grupo Proto, Alessandro Proto, es amigo personal de Carlos Slim, y es el principal accionista del Grupo Prisa de España. Ese Grupo que posee tantas acciones en “El Nuevo Herald”, que tiene en sus manos el periódico más importante del país ibérico, “El Pais”, y constituye el primer grupo de medios de comunicación en habla  española y portuguesa, con muchos intereses en que el estatus cubano se mantenga intacto.
Todo muy nebuloso hasta ahí, ¿no es verdad?
¿Y qué si les dijera que el señor Carlos Slim es amigo personal de Fidel Castro?
En un artículo fechado en el 2010 el decrépito en jefe no ocultó sus relaciones personales y elogió encomiásticamente al multimillonario mexicano:
“El me visitó cada vez que fui a México y también cuando viajó a Cuba. Me regaló un televisor, en su tiempo el más moderno de su tipo, el cual lo tuve en mi casa hasta el año pasado.”
Agregó, con no cierta malicia, que multimillonarios como Carlos Slim existirían en México bajo cualquier gobierno… para suerte del régimen de Cuba, agregaría yo. No dejó de señalar, en su muy curiosa pescadilla en el diario “Granma”, de que "a pesar de que él es el más rico de todos, con una fortuna de más de $60 mil millones (dólares), es un hombre inteligente que conoce todos los secretos de las bolsas de valores y los mecanismos del sistema capitalista”.
Las relaciones de negocios y personales no se detienen en el viejo dictador, y en obtener el porciento mayor de las acciones del NYT. Recientemente, por ejemplo, Slim y Mark Zuckerberg  anunciaron en la Ciudad de México, donde fue invitado por el mexicano, que Facebook iba a trabajar con México a través del proyecto Internet.org, para llevar Internet a los 60 millones de mexicanos que aún no están conectados.
Curiosamente, debería decir oportunamente, Slim posee en Mexico el 70% del mercado de la telefonía celular y el 80% de las líneas fijas de teléfono, por lo que las asociaciones de “amistad” son más que filantrópicas, de puro comercio, como muy bien señalan sus críticos.
A pesar de todo esto, Fidel Castro sigue aplaudiendo a Carlos Slim.
Lo interesante en todo este tejido que el señor Slim tiene a su alrededor son los resultados que no se ven, las conexiones que permanecen en silencio, las ocultas relaciones de poder y de intercambio de “amistad”. Su asociación con Zuckerberg no aparece como una sorpresa, como tampoco la compra de las acciones del NYT con el Grupo Proto. El coqueteo del CEO de Facebook con el gobierno de China, para acceder al mercado billonario de ese gigante asiático, y las relaciones oscuras del mexicano con el dictador cubano, el único lugar del hemisferio occidental donde los norteamericanos no tienen una propiedad, un negocio, ni relaciones comerciales y diplomáticas, apestan demasiado.
Me pregunto, por ejemplo, si este editorial de hoy del NYT, significativamente en español, no viene tras una sugerencia del accionista principal del periódico.
En los negocios, tanto como en la política, nada es gratuito.
Por supuesto, hoy no tenemos respuesta evidente a ninguna de estas dudas, pero quizás mañana, algún día, se conocerán los hilos transmisores invisibles que conducen, o condujeron, de la mesa editorial del NYT al escribir el oportunista reclamo sobre el embargo, Obama y el régimen de Cuba, al bolsillo generoso de Carlos Slim.
Vivir para ver.

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