Wednesday, September 10, 2014

Los temblores paleolíticos de Aixa Hevia

Me levanto temprano, y mientras preparo un buen café, enciendo la televisión en el canal 24, CP24, un canal de noticias las 24 horas. Entre titulares, la información oportuna sobre las condiciones de nuestras autopistas, el reporte inicial de cómo está el tiempo, los accidentes ocurridos en la noche, alguna información de la policía o de un reportero en la calle sobre un hecho criminal, las condiciones meteorológicas ampliadas en la voz de un joven simpático, Bill Coulter, especialista en meteorología del canal, que a continuación se une al conductor del programa y conversan sobre los "trendings topics" en Twitter, o las últimas informaciones sobre el TIFF (Festival Internacional de Cine de Toronto), para dar paso después a otro joven con los videos que se han convertido en virales en internet y en las redes. Es así como comienza el día.

La información temprana es como un “Buenos Días” al inicio de la jornada.
Los grandes diarios, los más importantes canales de noticias, las revistas y periódicos más importantes han incluido el "periodismo ciudadano" en sus cuerpos informativos. Hoy es usual que hasta la misma policía solicite ayuda al ciudadano común, informe vía Twitter, o que un canal especializado como el de "Environment Canada" (Meteorológico) le pida a su audiencia que comparta las fotos sobre la última tormenta, o los efectos de algún tornado. CP24 usualmente comparte fotos que han sido captadas por un ciudadano común y enviadas a su cuenta en Twitter o Facebook.
Años atrás se cuestionaba que lugar tendría la prensa “profesional”, el periódico, revistas y canales de noticias ante la avalancha de esto que hoy ya llamamos "periodismo ciudadano". La respuesta está ahí, cuando doy click al telemando y el joven, o la joven, del noticiario muestra aquella foto compartida en las redes, o el video registrado por un ciudadano común con su celular.
Lo que entonces se pensaba iba a ser un factor en la pérdida de la audiencia, o la lectura de un periódico, ha ayudado al periodismo a ser más ágil, a convertir al profesional de la información en lo que verdaderamente debe ser: un profesional en el análisis de la información o de su seguimiento. El “periodismo ciudadano” no pone en peligro la labor profesional del periodista, la complementa.
Así lo es en una sociedad abierta como Canadá. Pero no lo es en una sociedad enclaustrada en el paleolítico de la información como es el caso de Cuba.
Allí tenemos a periodistas neandertales al estilo de Aixa Hevia, nada menos que Vicepresidente de la UPEC, que se aterroriza de la acción de un ciudadano al compartir una foto que tomó de un accidente. Que clama por el eufemismo "solidario" del cubano para, acto siguiente, atacar a la víctima del accidente ferroviario donde murió por no oír los "aterradores silbatos" de la locomotora... porque estaba oyendo música, según la funcionaria.
Dice Aixa Hevia en medio de su histeria:
En medio de tan fatídico hecho, aparecieron personas con celulares para fotografiar y filmar los destrozos, y luego mostrar sin escrúpulos en otros dispositivos o hasta circular por las redes sociales
“Aparecieron Personas”. No, Aixa, las personas estaban allí y sencillamente tomaron las fotos. Es un hecho cotidiano que ocurre en una sociedad común. No hay ningún morbo, ni nada por qué alterarse de los nervios y gritar, en el colmo del histerismo, de que existan personas “tan crueles” que quieran “exhibir” el suceso. El “suceso” es una noticia, ¿o es que Ud. cambió ahora la profesión y el contenido de la profesión que la hace Vice Presidenta de un organismo de prensa?
Aunque me imagino que en una sociedad como la cubana, la noticia no es la que ocurre, sino la que hace que ocurran… en los periódicos oficiales. Mientras, no existe.
Curiosamente la información aparece de costado con la critica desesperada de esta "profesional de la información" días después de que sucediera y la prensa cubana, la oficial, no fuera capaz de publicar el accidente en tiempo. La reacción crítica-información-petición-de-ajuste-de-cuentas es esta histérica facundia en contra de los que sí lo hicieron por los medios informales.
¿Cuáles son los temores de esta oficial del periodismo?
¿Le teme a la información, a la publicación de la información o a la pérdida del control de la información?
La histeria de Aixa la lleva al punto de sugerir que la Asamblea Nacional, esa suerte de Mono Parlamento donde se aprueba todo y no se discute nada, "discuta" _ léase, apruebe _ una ley que prohíba el uso de los celulares en casos como el infortunado accidente donde falleció la adolescente de 15 años. La pregunta, sin embargo, es ¿lo hace con ese “sano propósito”? ¿Lo hace ella misma o sencillamente es el instrumento seleccionado por el DOR para darle la oportuna publicidad al próximo instrumento censor? ¿Es este el primer paso para incluir un instrumento legal por donde inculpar a la disidencia y periodistas independientes que usan este medio para denunciar las violaciones de los Derechos Humanos en Cuba?
Nadie me puede hablar aquí de casualidad. “La casualidad en Cuba era verde y se la comió un chivo”, como dice el dicho popular.
En Cuba tenemos causalidades, el uso del fatal accidente como pretexto a una ley mordaza para los celulares, las casualidades hace mucho tiempo dejaron de existir en el monopolio estatal de la información. Aixa Hevia conoce muy bien esa parte.
Los temores de Aixa Hevia son los temores de la jerarquía burocrática de la ideología en el poder: el empoderamiento del ciudadano común. Que el cubano deje de ser4 el figurín, el peón de ajedrez de su tablero.
Los “aterradores silbatos” de la locomotora pueden que, desgraciadamente, la joven no los haya podido escuchar. Pero lo que sí han oído con mucha claridad, y con mucho miedo, Aixa Hevia y comparsa superior son los silbatos de la locomotora ciudadana, esa que sale a conseguir el pan con un celular, que compra el aceite sin la "jabita" que tanto enfada Randy Alonso, otro miembro de la misma claque, y empuñe el teléfono inteligente como el arma tecnológica para mostrar el lado de la Cuba que los “Aixa Hevias’s Co.” no quieren que circulen por el mapa de internet.
A diferencia del periodismo contemporáneo donde el ciudadano es el sujeto activo de la noticia, los “periodistas” cubanos en la escritura de la Vice Presidenta del órgano oficial de la profesión, único permitido y legal por el gobierno de La Habana, quiere al objeto de la prensa (el cubano común) atado por el ojo a las letras impresas, al estribillo revisionista del Departamento Ideológico del único partido gobernante. No quieren fotos que no estén pasadas por la censura. No quieren la presencia imprescindible de la sociedad civil. El cubano tiene que ser ese pionerito atento a lo que dicen algunos labios, unos pocos. Sólo uno.
¿Dónde están entonces las cacareadas aperturas informativas del Vicepresidente de Cuba, Díaz-Canel?
Toda esta histeria mediática me hace esperar, y con mucha prontitud, que tendremos en lo mediato una ley de censura ya escrita y consultada en “las alturas”. En la gaveta para la próxima reunioncita mono-parlamentaria.
“Cuando el rio suena…” a través de personajillos prescindibles como Aixa Hevia “es porque piedras trae”.

0 comments: