Tuesday, September 9, 2014

Estados “Comprensibles” con Dictaduras

Los gobiernos de Canadá y Estados Unidos “comprenden” que Cuba participe de la próxima Cumbre de Las Américas. Al menos eso es lo que dice la Canciller de Panamá, Isabel de Saint Malo. Por cierto, ¡vaya apellido el de la canciller!
¿No pudo ser de “Saint Bueno”?
Parece que no. Pero, en fin, los apellidos no tipifican personas. Dejémoslo ahí.
De todas formas, y hablando de comprensiones, parecen tener muchas coincidencias en la historia. Por ejemplo, el Reino Unido “comprendió” muy bien a Adolfo Hitler antes de que ocurriera lo de Sarajevo y comenzara, oficialmente, la II Guerra Mundial. Le dejo hacer y deshacer en Checoslovaquia y Austria, y dividirse Polonia con la Rusia de Stalin.
Ah, y los Estados Unidos lo acompaño en “comprensión” de Stalin durante esa guerra. Tan “comprensibles” fueron que se repartieron Europa en la Convención de Yalta, de suerte que la cacareada “Cortina de Hierro” de la que habló Churchill en Fulton es la “Cortina de Humo” para olvidarse de que los dos estados occidentales, “aliados” de la Rusia estalinista, se hicieron de la “vista gorda” con lo que ocurrió con las repúblicas del Báltico, los pedazos de Polonia que nunca retornaron a ese país, y el resto de Europa del Este.
Yalta fue un restaurante de estado donde tres señores golosos se repartieron Europa, y especialmente Alemania y Berlín, como si el continente fuera un “tocinillo del cielo”.
La historia recuerda muy poco de todo esto, y la han querido re-escribir muchas veces, especialmente Churchill.
Así, a pesar de tanto aspaviento en Fulton, la “Cortina de Hierro” fue establecida desde los Acuerdos de Yalta. Entonces fueron “muy comprensibles” con un dictador que ya había provocado millones de muertes, incluso antes que Hitler subiera al poder. Mucho antes, su predecesor Lenin ya había asesinado 1.2 millones de rusos blancos sin juicios, y sin ningún escrúpulo.
Por lo que estas comprensiones no son nuevas. Y siguieron siéndolo después de Roosevelt con Truman, y el resto de los sucesores. Demócratas y Republicanos en Estados Unidos han tenido “mucha comprensión” con dictadores, a pesar de algunos escrúpulos mediáticos. Entonces, ¿qué vamos a esperar de Obama, que ni tiñe ni da color?
La realidad, como antes ya dije en otro post, es que la Administración Norteamericana no tiene estructurada una política hacia Cuba. Improvisa. Constantemente están “detrás de la bola”, y con muy poco swing en el bateo, un poco acudiendo al lenguaje del beisbol.
Hay aquí tres preguntas que pueden hacerse.
Primera: ¿Qué es más importante, una islita en el medio del Caribe de la cual no tienen relaciones desde hace 50 años, o el resto del continente con el que sí tienen?
Segundo: ¿Arriesgarán la tajada grande por una tajada que no existe?
Tercera: Y la más importante, ¿se lo agradecerán si “comprenden” la asistencia de la representación oficial de la isla?
Las dos primeras son preguntas que deben circular por los tejidos neuronales de algunos consejeros Obamistas en la Casa Blanca. No puedo responder esas. De la última tengo una respuesta rotunda. Estas es.
Se imaginan que, accediendo a los coqueteos de Panamá, los populistas de estado en el sur van a aplaudir sus concesiones ante una dictadura. La realidad es que esos mismos populistas lo entenderán como lo que es: una victoria. Y seguirán pidiendo más, sin agradecer nada. Seguirán con su estribillo de “imperialismos” y “capitalismos”, y el diablo y el azufre, con el lenguaje mefistofélico de Chávez.
Creerán preservar “intereses regionales”, pero se equivocan. No preservan nada más que su cobardía ante imponer una verdad. Aceptar a Cuba es aceptar en el conjunto de naciones que una dictadura es “bienvenida”.
¡Y se acabó el cuento!
No tiene sentido entonces el embargo, no tiene sentido absoluto ninguna otra medida de presión sobre gobiernos totalitarios. La realidad detrás de esa comprensión es la falta total de valentía política, pero imagino que al “Presidente de la Mayor Compañía Tecnológica del Mundo”, el señor Obama, ya no le quedan muchos instrumentos de valor entre las piernas.
Nada nuevo por descubrir.
Por otra parte. Y si vamos a hablar con toda la sinceridad posible, hace rato entonces debían haber dicho de que la solución a los problemas de Cuba no están en reconocimientos o rechazos regionales, imperiales o capitalistas. Póngale usted el membrete. Debían haber dicho con claridad que son los cubanos quienes “tienen la llave”. Y punto.
Y es cierto. La tienen los cubanos. Nadie más. Pero como cada cuatro años el futuro presidente sale en campaña por Miami, hay muchas pérdidas de valores de entrepiernas por esos lares en esos tiempos. Entre tantos otros, sin embargo, la hipocresía no es de las que se pierden.
Y, además, la solución tampoco aparecerá de sortilegios en Cumbres de Las Américas. Con Cumbres, embargos y otros sortilegios exóticos no se resuelve el problema de Cuba. La solución la conocemos todos: está en los cubanos, si no la quieren hallar, si no la buscan por sus propias manos pues, ¡qué le vamos a hacer!, que siga paseando el Segundo Dictador en Jefe… con el comprendido de Obama y Harper.
Por cierto, ¿se volverá a quedar Harper sin la foto del evento una vez más por estar en el toilette?
¡Recuérdenselo!

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