Tuesday, September 23, 2014

El Presidente Norteamericano de Cuba

Confieso que hasta hace unas pocas horas no entendía mucho la lógica del gobierno de La Habana. Es difícil, la testaruda realidad de estar viviendo hace más de una década en un país democrático puede cambiarle significativamente la sicología sico-social a cualquiera. Al parecer.
Pero en eso llegó Roberto Vázquez, director de Inversiones del Instituto Nacional de la Vivienda del gobierno del Estado de Cuba, y ya entendí.
Cuba es el estado 51 de los Estados Unidos de América, según la lógica de Vázquez.
Será una pena para la memoria de Martí, que murió soñando con la independencia de Cuba, sin verla. Y una gloria para Narciso López,  que también murió soñando ver lo contrario, que fueramos lo que tal parece, según Vázquez, somos hoy: un apéndice norteamericano.
O al menos un deseo castrista de serlo. ¡Y con qué pasión lo pelean!
De los dos, los verdaderos cubanos hacemos culto a la soberanía de Cuba, y el honor a la bandera de la única estrella en el triángulo rojo.
Pero, ¡no!
Según Vázquez las goteras, salideros y la obstrucción de los albañales de las viviendas es la natural consecuencia de no obtener recursos del gobierno federal de la nación norteamericana. Lo cual es una verdadera contradicción con lo que ocurre con el estado independiente de Puerto Rico, que no presenta esa situación.
No se sabe si es por mala gestión de la gubernatura local de la isla. Aunque lo dudo, porque si no cómo se explica el florecimiento de tantos hoteles en Varadero, cayos cubanos adyacentes y La Habana. No se explica tampoco la confesión, inoportuna en tiempo, de que el estado 51 construirá una moderna terminal de cruceros para turistas canadienses, en Cienfuegos.
Digo canadienses porque, como todos sabemos, Cuba es el paraíso trasero del país del norte de la Unión. Muy a propósito también.
Se hace muy sospechoso, sin embargo, que tantas viviendas de cubanos sin oficinas refrigeradas como la de Vázquez, se estén cayendo a pedazos, tengan que robarle los materiales a las obras del turismo canadiense en cualquier lado (que nunca tienen goteras), los albañales de los solares habaneros se obstruyan sin remedios “Made in Varadero”, y el agua de beber de los guantanameros sea una lavado oscuro de río revuelto.
Mientras, las cinco estrellas florecen en todos los destinos turísticos sin que se hayan reportados las obstrucciones ocasionadas por el embargo. Hmmm, ¿habrán embargado la inteligencia a Vázquez? ¿Quién será el culpable?
Esta disfunción gubernamental del estado 51 de la Unión me recuerda el cierre parcial, casi continuo, que la administración Obama tuvo que enfrentar recientemente “gracias” al pataleo republicano. Lo cual, sin lugar a dudas, hace sospechar que quienes han ganado “las elecciones” en La Habana pertenecen a ese partido.
Pero, un momento, tampoco hay elecciones en La Habana. Y el Partido Republicano, según algunos reportes durante la visita de Benedicto XVI, fue desalojado de una iglesia en una populosa vecindad de La Habana por protestar.
Pero sigamos la lógica girondina de Vázquez.
De acuerdo a su teoría, confesada a una agencia local, Prensa Latina – el español es la lengua oficial del Estado 51  de la Unión -, las vacas desaparecieron de ese estado por la gestión del gobierno federal norteamericano, por lo que el gobierno local decretó que no hay leche para niños mayores de siete anos. Las grandes extensiones de tierra no se cultivan porque el Congreso norteamericano ordenó la expropiación de todas las tierras cultivables de Cuba. Y las gallinas ya no tienen huevos porque fueron prohibidas sus privadas propiedades, que digo, las granjas privadas de sus criadores en conjunto con el libre comercio, la bolsa de valores y la expropiación de los bancos bajo los poderes extraordinarios otorgados por no se sabe quien a “alguien”. Definitivamente de tendencia republicana, de otra forma no se entiende esta diatriba anti-demócrata de Vázquez desde el gobierno local del estado 51: la isla.
A todas estas, y además de las goteras, los baches de las calles, el desastroso transporte urbano, la falta de libertad de prensa, los presos de conciencia y la censura a todos los niveles del arte y la publicidad, no se entiende por qué el gobierno local no resuelve un problema tan sencillo como una aspirina, una vitamina C o el simple complejo vitamínico B en las farmacias, cuando envía médicos y profesionales de la salud a África a combatir el ébola.
No se entiende como el presidente norteamericano puede tener culpa en la falta de libertades políticas en el Estado 51 de la Unión, si la constitución americana lo garantiza para todos. Y a Obama le entran a galletas mediáticas todas las noches desde los canales de diversión, entretenimiento y noticias.
¿O es que el estado 51 no es un estado democrático?
No lo sé. Honradamente, la lógica de este director de marras se contradice con los planes de campos de golf, los hoteles cinco estrellas, y las grandes inversiones en el Mariel. No se puede entender que haya pintura para fachadas de oficinas de gobierno, viviendas personales de ministros, incluido el mencionado Vázquez, y esas cadenas de turismo que ya mencioné.
Para esos planes no importa cuán lejos va el barco, el avión y el encargado de negocios. Tampoco se entiende por qué tanta insistencia con los Estados Unidos. A ver, ¿por qué no China?
Yendo a este último detalle, para que nada quede en el tintero. Cada vez que voy a un comercio aquí, en el frio Canadá, y trato de comprar cualquier artículo, un tubo de ¾ para arreglar alguna “obstrucción”, poniendo el caso del sr Vázquez, la cubierta plasticada del tubo dice un extraño cartelito: “Made in China”.
Canadá y los Estados Unidos fueron a comprarlo allá, pero el estado 51 de la Unión quiere comprarlo “allí”, en la capital de la Unión.
Algo no cuadra en la lógica cartesiana de este director de un Instituto que no construye viviendas para los cubanos pero sí hoteles para los canadienses.
¿O esas son las turo-viviendas de las mulatas cubanas reservadas por los turo-canadienses?
De alguna forma también el gobierno sin-republicanos de la isla, estado 51 de la Unión, ha estado en una parálisis total a consecuencia de la actitud del partido local en el poder, el ventiúnico,  liderado, “muy a su pesar”, por un tal Raúl Castro que dice haber sido elegido por alguien… que no se conoce.
De todas formas, mientras se resuelve este cierre parcial del estado 51 – esta cuestión se diluye por 56 años, no los voy a aburrir por qué –, posiblemente tendremos la esperada visita del Presidente Norteamericano de Cuba en la próximas sesiones del llamado Parlamento Cubano.
No se sabe de qué va a hablar, si lo hace. Hace  mucho tiempo no se sabe qué se habla en ese parlamento, que no cesa de levantar la mano para entorpecer la política demócrata del mandatario norte-cubano-americano, Barack Obama.
Esperemos que algún día suceda. Mientras, el señor Vázquez desbarra desde La Habana, antes de irse a tomar un bañito en Varadero... donde no hay “obstrucciones”.

1 comments:

Mario Riva said...

Me partí de la risa.

Gracias Juan Martín