Wednesday, September 24, 2014

Cuba, territorio virtual

En un post anterior hablaba de las “razones”, desde la  ilógica racionalidad de un tal Vázquez, para que Cuba fuera el Estado 51 de los Estados Unidos. Ironías apartes, sin embargo, hay “razones” más racionales y menos irónicas para casi sospechar lo mismo.
No pasa un día sin que no nos enteremos que un grupo de cubanos naufraga en el Caribe, arriba a Gran Caimán, “tropieza” con México o se pierde por días en el tormentoso estrecho de la Florida en un bidón de basura.
Ninguno de los “náufragos” pretende quedarse en México, Gran Caimán o cualquier otro lado donde su desgracia de balsero los encalla. Todos tienen un único sueño: llegar a los Estados Unidos, zapatear Miami.
Estos balseros son la versión pobre de los “balseros profesionales”: deportistas, bailarines, artistas y funcionarios de prensa, gobierno y hasta miembros de los órganos de la seguridad. Estos no viajan en balsa, o casi no viajan. Algunos cruzan la frontera por Canadá. Otros son centro de un evidente tráfico humano, especialmente peloteros de alto calibre. Hoy mismo tenemos el caso de Héctor Olivera Amaro, que debe haber llegado a las ansiadas costas miamenses a través de alguna vía rápida. Comercio ilícito de sueños.
¡Como todos los sueños!
El país no cesa de escapar. Lo hacen los médicos en las misiones de “trabajo” – léase comercio feudal de intereses ideológicos – o los miles de cubanos que viajan lícitamente a través del visado americano, o vía los programas de emigración de profesionales de embajadas como las de Canadá. Muchos se quedan en este país hermoso.
Otros reculan a Miami. Conozco algunos casos.
Si este tráfico continuara en el futuro, con la misma intensidad de estos últimos meses, llegará el momento que La Habana no será la capital de los cubanos, sino su imagen vecina en la Florida.
A algunos les puede alegrar la ocurrencia. A mí se me antoja una muy triste tragedia de la historia.
En los cincuenta Cuba era la meca de la música y la cultura, y uno de los países de punta de America Latina. A La Habana viajaban los más importantes artistas de este hemisferio, y también de Europa, para actuar en sus espléndidos teatros, en la televisión local – que fue pionera en el mundo –. Las más importantes firmas disqueras americanas miraban al mundo artístico cubano con especial interés. La música cubana imponía sus tendencias, su ritmo y su color en ese país del norte.
Hoy sucede lo contrario. América influye y corrompe nuestra música, o cualquier otro lado. Los ritmos cubanos han dejado su sabor local para importar el pastiche dominicano, o el rap, cualquier rocambolesca melodía para mover las caderas calientes en la isla. Y no hablar de los artistas. Merolicos del bolsillo de la oportunidad. Viajan a Miami a recolectar dólares en clubes locales, y los trafican con adulaciones dieciochescas a un patriarca desdentado.
Y en la televisión tenemos “el paquete”. Digo “televisión”, el mercado paralelo de la oficialista televisión. El “paquete” no tiene nada de cubano y sí mucho de cualquier otro lugar, incluido el apéndice cubano: el conocido Miami.
Que ya no es apéndice, si no lo contrario.
Lo más dramático de esta realidad y hasta una burla cínica de toda esta tragicomedia, sin embargo, es que hasta el uniforme escolar cubano tiene su mercado miamense. Al parecer ya ni las escuelas cubanas se visten de su suministro local. Los uniformes navegan como balsas socialistas el viaje de regreso. Boinas rojas, pañoletas, camisas blancas, ¡quién sabe si mañana mismo hasta la gorra verde-olivo de aquel innombrable se confecciona en alguna industria local miamense, y se envía a La Habana, a algún punto cero!
Cero escrúpulos hay en todo esto, porque a la vez que los suministros de los timbiriches reformistas raulistas viajan desde Miami, su aeropuerto, las aduanas cubanas con destinos a las calles de la capital y otras regiones de Cuba, el gobierno de esa isla impone restricciones aduanales para “proteger” productos que no produce, o que no logra imponer en el mercado normal por ineficiencias, precios abusivos y cualquier otra justificación embargada al descaro.
En ese país nadie tiene un proyecto de nación. Ni el mismo gobierno, que sólo reclama aperturas norteamericanas sin conceder aperturas de ningún tipo para su propia gente. Y todo esto cuando ayer, diez años atrás, veinte, o aquel día de enero de cinco lejanas pasadas décadas dijeron que no les interesaba para nada Estados Unidos.
Si no les interesaba, ¿por qué entonces tanto reclamo hoy?
No les queda nada más que inventar. Han metido las manos en bolsillos socialistas rusos. Se desfondaron, y los rusos tuvieron que conceder que, sus antiguos aliados, inevitablemente no pagarían jamás.
Intentaron comprar galletitas de la “fortuna” chinas, con la mala memoria de que los chinos sí que no tienen ni un pelo de bobos… aunque no los tengan en su cabeza. No prestan sin nada a cambio.
Y hoy embargan el bolsillo venezolano de tal forma que, de tanto meter la mano, se les va a ir por algún hueco. ¡Y adiós Venezuela!
Sólo les queda la gallina de los huevos de oro: los Estados Unidos.
Todo esto puede parecer una ilusión, cuasi fantasía de palabras y pensamientos hilvanados. Pero deténgase, póngase a pensar. ¿Cuánto dinero recibe el cubano por remesas?
Mucho más de lo que reciben de salario por lo poco que producen.
¿Cuánta ropa, artículos de uso y consumo, comida, artículos electrónicos y de limpieza, entretenimiento, medicinas? Piense en cualquier cosa, y la aduana cubana es testigo de ese tránsito.
Conozco personas que envían 200 dólares mensuales a sus familiares. Veinte meses de salarios cubanos en un mes. El gobierno cubano, que controla la inmensa mayoría de sus centros laborales y de producción, escuelas, bancos, comercios, burundanga, no le paga al cubano.
Les paga usted. El que vive en Miami, New York, Madrid, Toronto o Sidney, que también conozco cubanos en Australia.
Cuba es una isla virtual que no existe en el mapa del Caribe, sino en nuestras maletas, cuentas bancarias y pensamientos.
Usted, sí, el que vive del lado de acá del charco entre-floridano-y-habanero, le paga al cubano para que soporte a una dictadura.
No vire la cara hacia algún lado, no se haga el desentendido o justifique con categorías humanistas un parto comunista.
Cuba sí es el territorio virtual del estado 51 de la Unión Americana… “gracias” a todos.

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