Friday, August 15, 2014

Pedos Cárdenos

Lo mejor que tiene la literatura, la buena literatura, es recrear la realidad, superándola con fantasía, para así entregárnosla como metáfora suprema de la inteligencia y la premonición social. Lo peor que tiene la realidad, cierta realidad, es superar la literatura, la buena y sobre todo la mala literatura, mistificándola. Algo así ha ocurrido con el Cardenal Jaime Ortega y Alamino.
 Esa mala literatura hecha prensa cubana ha tratado por todos los medios, humanos y divinos, de enmascarar los sucesos de la UMAP. Y en una de las últimas operaciones acrobáticas se le ha tratado de quitarle de responsabilidad a su ejecutor intelectual, clamando desconocimiento, inocente ignorancia,  en un país cuyo régimen personal nadie puede, sin faltarle el respeto a la inteligencia, negarlo.
El mesiánico líder de saberlo todo ¿desconociendo algo como la UMAP?
Se ha tratado esconder, re-escribir lo sucedido, refundar una verdad que no puede ser recreada. Desmentir. Cambiar argumentos. Reclamar razones irracionales. Desteñir colores y bordar recuentos. La tela inagotable de Penélope debe estarse otra vez destejiendo en los ocultos telares castrenses a la hora en que toma este acaramelado té el cardenalicio arzobispo habanero.
Ya nada queda por hacer. O, un momento, al parecer algo ha quedado por hacer en el tintero cárdeno de algún prelado.
Un cardenal en su laberinto nos trata de exorcizar pasados, historias y tejidos homéricos. Trata de escribir una literatura que ya, al parecer, no tiene quien la escriba. Y lo hace “bajo la Luz de Dios”.
Terribles palabras.
Jaime Ortega y Alamino trata de escribir, desde una supuesta misericordia y una fe que se le brinda, graciosamente, desde las páginas oficiosas de periódicos que nunca han tenido mucha gracia con la Iglesia en el pasado. Dios, según él en minúsculas, quiso fuera Cuba una dictadura, la UMAP una cárcel y este gordo atiplado un sacerdote del perdón. Pero ¿perdón a un pecador que no ha tenido la suficiente vergüenza, y valentía, de pedírselo misericordiosamente a los condenados en su inocencia?
La UMAP existió en un país de fantasía que, al parecer, en la mala literatura que se nos prescribe, no tenia dictador, líder o presidente, como quiera que se le llame a la misma figura que reniega su memoria. Cada época va acomodando los adjetivos que rodean al mesiánico doble-ocho. Se nos describe un país donde nadie dio la orden, nadie se levantó como el Mesías sobre una piedra para agitar a Judea a levantar cercados, encerrar descreídos, o creídos en alguna otra fe iletrada en el diccionario comunal de la nueva liturgia.
No existió ese país. O existió y se re-escribe su no existencia.
No se entiende a qué viene esta operación metafísica dos días después de la ordalía cumpleañera del mesiánico mandador. ¿O sí se entiende?
¿Es que estamos en el comienzo de la sacralización del próximo San Fidelio de los Comunistas Sagrados?
¿Liturgia orwelliana ante un final cercano?
Cuba no es una nación de casualidades. Las palabras no se imprimen en ese algebraico país en que la mínima operación aritmética se calcula, se vuelve a calcular, y se sigue calculando “in saecula saeculorum”. Los convocados al convite de la prensa reciben el delicado estímulo del ordenado. Presencia imprescindible. Caridad con el Mesías necesaria. ¡Buena Fe!
“Cumpleaños Feliz”
Tanto si es la penúltima operación aritmética para “despejar” a la UMAP, o sólo algo relacionado con el “Decrépito en Jefe”, el azufre sigue siendo azufre aun cuando se confeccione en los más sofisticados laboratorios Dior, en Francia. Y lo que hace la prensa hoy con esta operación cárdena es puro azufre literario, mistificación arzobispal, puro Orwell en estado aséptico.
El ser humano tiene que decidir por sí mismo cual será su estatura frente al poder,  la adversidad y la vergüenza. Olvidarlo, o prestarse al aparente inocente cálculo matemático de despejar variables para navegar a salvo entre tiburones, se parece más al simple ejercicio de servir de carnada para la próxima pesca en mar revuelto. El pescado grande siempre se comerá al pequeño, aunque el pequeño baile fandango con ropita cárdena.
Y así, mirando la foto que reproducen diarios y letrinas, la primera línea que debiera aparecer en esos entornos purpúreos seria, sin ninguna duda, y en el secular lenguaje del cuasi retirado arzobispo:
“Tum podex Carmen extulit horridulum”

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