Sunday, August 31, 2014

El enemigo a nuestro lado

Un Grupo de, supuestamente, turismo especializado de nombre IST (International Specialty Travel), está promocionando para el 2015 una oferta utilizando la cobertura de la legislación que ofrece los viajes “pueblo a pueblo” del gobierno de los Estados Unidos. Según la propaganda de mercadeo, los viajeros, en conjunto con especialistas cubanos y un intérprete, “exploraran la parte occidental de Cuba a bordo del mega yate ‘Panorama’”. El ‘programa’ incluye excursiones a museos, galerías de arte, reservorios naturales de animales, un centro de cría de tortugas, escuelas y centros comunitarios de La Habana, Cayo Largo, Trinidad y Cienfuegos.
Suena muy romántico, y muy altruista… hasta que se tropiezan los precios: 5 695. Y también el hecho de que la gira turística tiene como centro de atracción una dictadura.
Turismo totalitario con envoltura solidaria. Engaño acaramelado.
Pero esto no nos debe sorprender demasiado. En realidad el turismo occidental está lleno de estas ofertas de “turismo de dictaduras”. No en balde las pirámides y el Egipto de Mubarak estaban llenos de turistas norteamericanos, ingleses e italianos. No en balde las arenas de Dubái y los altísimos rascacielos de ese país arenoso están llenos de canadienses y europeos. No es extraño que la muralla China, Shanghái y tantas otras ciudades  del gigante rojo asiático estén cubiertas de comedores norteños de McDonald’s.
El turismo necesita de entornos seguros y para eso un régimen de carácter dictatorial, totalitario, en el que se custodia a los visitantes y se les trata como el centro especial de su interés, es muy práctico. El turista quiere disfrutar de su descanso, sin estar en el constante estado de alarma por lo que le pueda suceder a su familia y a él mismo, y no le interesa profundizar en cuáles son los motivos y por qué ese entorno es seguro. No les preocupa si el modo de gobierno en un país es una dictadura u cualquier otra cosa.
Fotografía, alpargatas y “mumbo-jambo”.
El gobierno local, la dictadura o el señor feudal familiar, obtiene un doble beneficio. Una muy ansiada entrada de divisas frescas para el arca dictatorial, y la propaganda “boca a boca” del ‘feliz’ turista de regreso, que se convertirá en la mejor forma de mercadeo. Todos los regímenes totalitarios han utilizado este instrumento. No en balde casi un millón de canadienses viajan a Cuba cada año, y a otros lugares del mismo estilo de turismo.
Existe un tercer elemento y es la típica curiosidad, innata al ser humano. A todos nos gusta entrar en contacto con lo desconocido, y retornar a nuestras vidas con la experiencia que ningún otro ha tenido. Países como Cuba, culturas ancestrales como la de China, y extraños y exóticos lugares como Egipto siempre cautivarán de muchas formas. El sol, el clima, y la búsqueda del solaz sexual también provocan esos escapes ‘turísticos’.
El tercer elemento que explotan las “dictaduras turísticas” es el ideológico. Y es este el que este Grupo IST intenta realizar, quizás no sean acólitos ideológicos, pero se dejan ser instrumento de un poder ideológico, digámoslo bien claro: buscan dinero, nada más. Recorren “escuelas y centros comunitarios”, o recorrerán. No se dice que esas “visitas de pecera”, típicos lugares de visitación ideológica, están muy bien seleccionados con personal políticamente correcto. Y así funcionan con todos los visitantes extranjeros, por ejemplo, en La Habana, que visitan no sólo museos sino “hospitales peceras”, “escuelas peceras”, “comunidades peceras”, rodeados de la claque preseleccionada.
Lo que propone IST es esa visita orientada, “pueblo a pueblo”, bajo un entorno vigilado y con un guía ideologizado. Pero el ‘enemigo’ aquí no es aquel gobierno, el anfitrión, el ‘enemigo’ lo tenemos nosotros a nuestro lado. Este canadiense que se aposenta en Varadero, camina por las calles de Trinidad, se fuma un tabaco cubano y acaricia una nalga oscura por el malecón habanero.
De regreso a su rutina, ese ‘enemigo’ hablará de su maravilloso viaje a Cuba, de lo seguras de sus playas y de los encantos de las mulatas cubanas. Sol, arena y nalgas se convierten los contactos “pueblo a pueblo” que, además, violan la legislación americana sobre los viajes “pueblo a pueblo”, centro de esta propuesta de IST, ya que los prohíbe a través de los viajes por mar.
Pero lo prohibido es el fruto del encanto y la tentación de los ingenuos. Al final de la jornada, los ‘enemigos’ no son realmente los turistas dictatoriales, somos cada uno de nosotros que no hemos sido capaces de levantarnos sobre nuestro antropológico conformismo y echar definitivamente las dictaduras y los dictadores de las playas, los soles y los traseros tropicales.

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