Friday, August 1, 2014

Algunas palabras imprescindibles sobre Angel Santiesteban

Las noticias sobre el laureado escritor, en prisión por una supuesta acusación de violencia doméstica, son contradictorias. La escasa información de que se dispone tiene un único origen común: la policía cubana. El capo mafioso ideológico de los Castros “informa” que Angel Santiesteban “intentó evadirse” de la prisión.
Una fuente nada confiable en un país cuya justicia es una vendetta política, cuando se trata de los que el sistema interpreta como enemigos ideológicos.
Angel Santiesteban se convirtió en uno de ellos, gracias a su literatura sin compromisos, y a su palabra disectora del organismo social del régimen.
Como se le hacía inconveniente acusarlo por su verbo, sus historias sobre Angola sin la edulcorada mirada de la oficialidad literaria, siempre una campana sicofanta del castrismo, se le diseñó la trágica, y siempre conveniente, causa de violencia doméstica. Se lograba, de esa forma, dos propósitos de un solo "tiro".
Se desprestigiaba al hombre que era Angel, y al escritor e intelectual que era Santiesteban.
En una sociedad esencialmente machista desde todos los estratos, pero con la mistificación de la supuesta justicia revolucionaria social, que ha pintado la propaganda del castrismo desde aquella entrada de colores aventureros, donde unos seres cuasi-divinos, a ahorcajadas sobre camiones y tanques del ejército vencido, barbudos a imagen de supuestos “Cristos” redentores, entraban en una Habana eufórica para defender la libertad, los valores humanos, entre los cuales estaba la igualdad de la mujer, golpear a una fémina "parece ser" un pecado político de estatura ideológica suprema.
Dejemos claro algo importante. La violencia doméstica es totalmente repudiable en cualquier sociedad, y no responde a causas ideológicas, ni políticas. Aunque hay sistemas políticos que utilizan la violencia como respuesta a actitudes de disentimiento en su terreno.
El gobierno de Cuba es uno de ellos.
Y es así que no se entiende la incoherencia de cómo un sistema de (in)justicia condena una supuesta violencia doméstica, mientras la utiliza en las calles para aplastar todo intento de disensión política. Y nadie encausa a los que golpean y la provocan. Y ninguno sufre cárcel.
En esta línea la intelectualidad oportunista le ha proporcionado algunas zancadillas “patrióticas” al hombre que es Angel, y al escritor que es Santiesteban. La carta de protesta oficialista de las intelectuales femeninas contra la defensa a ultranza del intelectual cubano, es el golpe bajo a la masculina moralidad del hombre que está hoy en prisión por ser libre en su pensamiento.
Es un diseño muy bien pensado y urdido. Una trampa para los que lo quieran defender, dentro y fuera de Cuba. Y es así que las voces para clamar libertad al escritor que es Santiesteban, se "tropiezan" con la piedra de la supuesta (in)moralidad del hombre que es Angel.
Doble golpe. Doble venganza. Y muy poca coherencia en el discurso. 
Santiesteban se enfrenta aquí a la evolución del icónico caso del poeta maldito Heberto Padilla.
Como entonces, lo que se quiere obtener es el avasallamiento moral, intelectual y político de un escritor que ha crecido más allá de lo conveniente y razonable para el sistema. Pero, a diferencia de entonces, los métodos han cambiado, la astucia represora ha encontrado el medio ideal de destruir, amedrentando a los demás, suprimiendo la posible solidaridad con su nombre, y borrándolo del mapa moral de las letras cubanas con una mancha que es difícil sea borrada, por su lastre de controversia.
El caso Santiesteban no conllevará la solidaridad del caso Padilla. Y no lo ha logrado. Esas son las causas. Por eso la intelectualidad cubana calla, dentro y fuera.
Por eso las voces disidentes no hablan ni mencionan su nombre. Ni dentro ni fuera.
Hablar de Angel Santiesteban se convertiría en apañar, solidarizarse y abogar por la moralidad, supuesta, de un golpeador de mujeres. No importa que todos conozcan que el sistema de justicia cubano sea una sirvienta prostituida en la casa Castro. No importa que el hombre y el escritor fuera condenado aun antes de su juicio. No importa que no haya tenido, ni tenga, oportunidad para una revisión limpia y veraz de su causa. No importa que todos conozcan la raíz meretricia del sistema político cubano y sus juegos sucios. No importa que el universo en pleno sepa que en Cuba no se enjuicia bajo concepto político a ningún opositor, y en cambio se le fabrican todo género de patrañas e ilegalidades.
Mala suerte para el escritor, desgracia para el hombre. ¡Vergüenza para los que se callan!
Y entonces llegamos al día de hoy, cuando la misma fuente de injusticia contra el hombre Angel, y el escritor Santiesteban, nos dice que "intentó evadirse".
¿Es cierto?
¿Lo asumirá Angel?
¿Creeremos a Santiesteban después de que lo reconozca, si lo reconoce?
¿No recordaríamos a Padilla y su famosa carta de auto denuncia?
¿Tendríamos que esperar la salida de Angel Santiesteban para conocer la verdad, toda la verdad?
Muchas preguntas, demasiadas.
Unas últimas palabras merece Angel de mi parte. 
Primero: no debió haberse entregado a la (in)justicia castrista. La hidalguía no demuestra nada frente a un sistema inmoral y mañoso.
Segundo: si intentó escaparse e irse de Cuba pues yo también lo aplaudo, como lo hace Armando Añel en su post en NeoClubPress, reproducido por el blog de Santiesteban.
En cierta ocasión Kant dijo:
"Dos cosas llenan el ánimo de admiración y respeto, siempre nuevos y crecientes, cuanto con más frecuencia y aplicación se ocupa de ellas la reflexión: el cielo estrellado sobre mi y la ley moral en mi."
Cuando la moralidad de la sociedad se enferma, a consecuencia de la corrupción de sus ejecutores, la única moralidad posible es la del individuo frente a Dios.

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