Sunday, July 27, 2014

¿Venezuela norcoreana o NorCorea venezolana?

Viendo las imágenes del congreso de fanfarrias del PSUV. Oyendo las frases grandilocuentes, las proclamaciones pomposas y el estilo del vocabulario del discurso oficial. Observando en detalle la uniformidad de las vestimentas, la actitud hierática de figuras enceradas y envaradas que recuerdan, con pasmosa similitud, las poses artificiales de un muy peculiar museo Madame Tussauds caribeño. ¿Museo de cera del rojo chavismo? Y, sobre todo, esa ostentosa y patética proclamación de “líder eterno” a Chávez, no me queda más remedio que hacerme la inevitable pregunta.
La uniformidad que la Venezuela madurista, chavista, “cabellana”, adopta con estas poses norcoreanas van mas allá del estilo verde olivo caribeño que proclamaba Chávez, en su “amor eterno” a Fidel Castro. Ni los primeros anos de culto de Castro en Cuba se le parecen. La guayabera, además, es repudiada hoy en Cuba como prenda por el cubano común por ser, triste realidad, la cubierta deshonrosa de los miembros de los medios represivos en actos oficiales.
De prenda tradicional de nuestro campesino pasó a convertirse en este engendro que viste lo peor de la sociedad.
En palabras exactas, y con su guayabera roja, Maduro:
“No puede andar el partido por un lado, y el gobierno por el otro”
Palabras de pura raigambre castrista. Mascaras que caen. Títulos democráticos que desaparecen. Dejo de existir la presidencia venezolana. Democracia se convierte en “dictadura”, el apellido de ella ni importa.
Insiste Maduro en “fortalecer el socialismo”. Me pregunto, ¿cuál?
Si Cuba ya no puede reclamar ninguno, y ni Putin insiste en sus visitas con el vocablo en desuso por Europa. Busque el modelo, chequee las fórmulas teóricas y lo que queda del sistema – si queda. Haga un balance de lo que fue, incluso, aquella revolución cubana que “inspiró” un cuartelazo como el 26 de Julio en Santiago. A propósito, ¿se dio cuenta que este “congreso” término su faena un 26 de Julio?
¿Coincidencias accidentales?
Pero, más allá de cualquier conjetura, no hay “socialismo” en Cuba. Hasta la palabra suena sin sentido en los discursos oficiales cubanos, como el de ayer de Ramiro Valdés. Las “reformas raulistas” intituladas en la prensa occidental, los retrocesos al periodo de la “ofensiva revolucionaria” y los amagos de “liberalización” de la minúscula sociedad mercantil cubana, derrumban cualquier intento de nombrar socialismo lo que se dibuja para el futuro cercano de Cuba.
No lo fue entonces, en 1968, cuando Fidel Castro proclamó su malhablada ofensiva. No lo es ahora. Y, ¡válgame Dios!, es precisamente en aquella “ofensiva revolucionaria” lo que me recuerdan estos pronunciamientos “socialistas” de Maduro.
Las coincidencias espacio-tiempo son muchas para no hacerse estas preguntas, encontrar estas similitudes y descubrir estos patéticos paralelismos. La acartonada coreografía gestual de Maduro y comparsa, ¿o debiera decir del ventrílocuo Cabello con un títere Maduro?, me hace ver con extrema lástima en lo que se ha convertido uno de los países más ricos en petróleo, y recursos naturales del planeta.
Una Venezuela norcoreana, o un a NorCorea venezolana.
Usted escoja.

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